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La historia en breve
¿Quién sería el candidato si se invalidara la elección?
Ciro Gómez Leyva

Si las pruebas y argumentos presentados por el frente de izquierdas convencieran al Tribunal Electoral de invalidar la elección presidencial, en algún momento de 2013 o 2014 millones de mexicanos irían de nuevo a las urnas. ¿Quién sería en ese caso el candidato de la izquierda?

El espíritu triunfalista que desataría la exitosa impugnación apuntaría por lógica a López Obrador. Pero se puede conjeturar también que siete de cada diez eventuales electores, que no votaron por él, se sentirían defraudados con el fallo del Tribunal y rechazarían al tabasqueño.
Marcelo Ebrard, por su parte, habría concluido la gestión de jefe de Gobierno del DF y podría, como ha dicho, iniciar la construcción de su candidatura a partir del 6 de diciembre.
Quizá no haya mejor argumento para los ebrardistas que la geografía del voto del 1 de julio. López Obrador superó a Enrique Peña Nieto en ocho entidades: una, la diminuta Tlaxcala; otra, Puebla, por 0.1 por ciento. Difícil pensar que Ebrard no arrasaría en el DF y no se pudiera embolsar Guerrero, Oaxaca, Morelos y, tal vez, Quintana Roo y Tabasco.
Peña Nieto, en cambio, derrotó a López Obrador en 24 entidades. En 22 de ellas, por más del promedio nacional de 6.5 por ciento (números cerrados): Hidalgo (8 por ciento), Estado de México (9), Nuevo León (11), Campeche y Michoacán (12), Sinaloa (13), Durango y Tamaulipas (14), Sonora, San Luis Potosí y Chiapas (15), Baja California Sur, Nayarit, Querétaro y Chihuahua (16), Jalisco (17), Colima y Aguascalientes (18), Coahuila (20), Yucatán (25), Guanajuato y Zacatecas (27).
Con ese mapa, ¿se volverían a jugar la candidatura en una encuesta? Y solo sería una elección: la presidencial.

Interludio
Perdió el PAN… ¡Hubo fraude!
Román Revueltas Retes

Que alguien venga y me explique, con pelos y señales, cómo es que los partidos de la izquierda, habiendo logrado un clamoroso triunfo en las recientes elecciones y habiendo aceptado esa victoria con toda naturalidad, “impugnan”, rechazan y objetan la derrota de su candidato presidencial siendo que estamos hablando del mismo proceso electoral, de la misma jornada, del mismo país, de las mismas instituciones (o sea, del mismo IFE) y de los mismos votantes.
No son la primera fuerza política, es cierto, pero deberían de andar la mar de contentos de haberse aupado al segundo sitio en la Cámara (muy) Baja y de arrollar, ésa es la palabra, en Ciudad de México, la capital de todos los mexicanos. Van a gobernar, además, en Morelos y en Tabasco.
Pues, miren ustedes, no les sabe a nada su victoria. No disfrutan sus laureles. No reconocen. No agradecen. Por el contrario, vociferan que hubo “fraude”, que el proceso no fue “trasparente”, que los “poderes fácticos” metieron las manos y, naturalmente, que una corporación televisiva y un par de diarios tienen tan colosal capacidad de manipulación que millones de mexicanos acudieron a las urnas como autómatas programados.
Ah, y ahí están igualmente las denostadas encuestas: tampoco entiendo por qué, otorgándole una ventaja excesiva al candidato puntero, hayan podido perjudicar a Obrador; más bien, creo que si hubieran ofrecido una perspectiva más certera entonces mucha gente, temerosa de que pudiera llegar el hombre a la Presidencia de la República, le hubiera quitado votos a Josefina. El famoso voto útil, o sea.
Pero, a ver ¿quién gobierna ahora mismo en México? Gobierna el Partido Acción Nacional, señoras y señores. Y, ¿qué pasó con el PAN, que es el partido del Presidente, ni más ni menos? Pues, que sufrió una derrota estrepitosa. Y, eso, ¿cómo se llama? ¿Se llama “fraude” también? Eso, lo que del partido en el poder sea “echado a patadas de Los Pinos”, parafraseando a uno de nuestros clásicos, ¿no significa nada, no es una prueba de que hay una saludable alternancia democrática en nuestro país, no es la muestra más clamorosa de que Calderón —con todas las ganas que tenía de no pasar a la historia como el presidente que le volvió a abrir las puertas al PRI y con la evidente aversión que le tiene al antiguo partido oficial— tuvo que apretar los dientes y aceptar los resultados como cualquier demócrata? Digo…

AMLO: ¡Al diablo las instituciones!
Arturo Damm Arnal
CRONICA
López Obrador demanda que se anule la elección presidencial, y que se haga, en resumidas cuentas, por las siguiente razones: 1) la compra masiva de votos, ¡5 millones!, a favor de Peña Nieto; 2) la manipulación de las encuestas, ¡de la gran mayoría de las mismas!, con el fin de inducir el voto a favor de Peña Nieto; 3) el contubernio entre Peña Nieto y algunos medios de comunicación, destacadamente Televisa y Milenio, para imponer, ¡no para promover sino para imponer!, al primero, todo lo cual, según López Obrador, es contrario al espíritu del artículo 41 constitucional, en el cual se afirma, entre otras muchas cosas, que las elecciones tendrán que ser “libres y auténticas”, autenticidad y libertad que, ésta es la tesis del tabasqueño, fueron seriamente violadas por los tres hechos que él señala como razones para anular la elección presidencial, razones que, para su mala fortuna, no son causales para la anulación de la elección presidencial, de tal manera que, de entrada, lo que López Obrador está pidiendo es que se violen las reglas del juego, lo cual supone, muy a su estilo, mandar al diablo a las instituciones.

La gran ventaja de las reglas del juego, cualquiera que sea el juego (que debe ser lícito), y cualquiera que sean las reglas (que deben ser justas), es que brindan seguridad, eliminando, o por lo menos disminuyendo hasta donde resulte posible, la discrecionalidad de los jugadores, ¡y también de los árbitros!, antes, durante y después del juego, todo lo cual parte del supuesto, obvio, de que los jugadores aceptan dichas reglas.
El problema surge cuando las reglas del juego son vistas, no como mandatos que deben cumplirse, sino como sugerencias que se cumplirán según convenga o no a los jugadores. ¿Cómo solucionar el problema que representan los jugadores para quienes las reglas no son mandatos sino sugerencias? Por medio de una autoridad lo suficientemente legítima y bien plantada para hacer valer las reglas del juego, por la fuerza cuando sea necesario.

Las razones por las cuales López Obrador demanda la anulación de la elección presidencial no son contempladas, por las reglas vigentes, como causales para proceder a anular, reglas del juego que en este caso encontramos en la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, en cuyo artículo 75, párrafo 1, leemos, y lo cito completo, lo siguiente:
“La votación recibida en una casilla será nula cuando se acredite cualesquiera de las siguientes causales: a) Instalar la casilla, sin causa justificada, en lugar distinto al señalado por el Consejo Distrital correspondiente; b) Entregar, sin causa justificada, el paquete que contenga los expedientes electorales al Consejo Distrital, fuera de los plazos que el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales señale; c) Realizar, sin causa justificada, el escrutinio y cómputo en local diferente al determinado por el Consejo respectivo; d) Recibir la votación en fecha distinta a la señalada para la celebración de la elección; e) Recibir la votación personas u órganos distintos a los facultados por el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales; f) Haber mediado dolo o error en la computación de los votos y siempre que ello sea determinante para el resultado de la votación; g) Permitir a ciudadanos sufragar sin Credencial para Votar o cuyo nombre no aparezca en la lista nominal de electores y siempre que ello sea determinante para el resultado de la votación, salvo los casos de excepción señalados en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales y en el artículo 85 de esta ley; h) Haber impedido el acceso de los representantes de los partidos políticos o haberlos expulsado, sin causa justificada; i) Ejercer violencia física o presión sobre los miembros de la mesa directiva de casilla o sobre los electores y siempre que esos hechos sean determinantes para el resultado de la votación; j) Impedir, sin causa justificada, el ejercicio del derecho de voto a los ciudadanos y esto sea determinante para el resultado de la votación; y k) Existir irregularidades graves, plenamente acreditadas y no reparables durante la jornada electoral o en las actas de escrutinio y cómputo que, en forma evidente, pongan en duda la certeza de la votación y sean determinantes para el resultado de la misma”.

Centro la atención en el inciso k, el único que puede dar lugar a dudas, ya que en él se afirma que son causales de anulación de la elección las irregularidades graves (no se señalan cuáles deben ser consideradas tales), plenamente acreditables (¿cuántas de las señaladas por López Obrador son completamente demostrables, comenzando por los 5 millones de votos comprados?) y, ¡ojo¡, no reparables durante la jornada electoral (que tuvo lugar el domingo 1 de julio, y que hay que distinguir de las campañas electorales, que se llevaron a cabo del 30 de marzo al 28 de junio). Lo que se debe hacer es distinguir entre la campaña electoral y la elección y, todavía más importante, distinguir entre lo que sucede a lo largo de la primera y lo que acontece durante la segunda, siendo que las causales para la anulación de la elección presidencial se refieren, no a lo que sucede durante la primera, sino a lo que acontece a lo largo de la segunda.

Llegados a este punto vale la pena recordar que, según el artículo 403, inciso VI, del Código Penal Federal, “se impondrán de diez a cien días multa (sic) y prisión de seis meses a tres años, a quien (…) solicite votos por paga, dádiva, promesa de dinero u otra recompensa durante las campañas electorales o la jornada electoral…”, delitos electorales que, tal y como lo establece el artículo 75 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral, ¡no son causales para la anulación de la elección presidencial! ¿Por qué no? Intento, con una pregunta, una de las muchas respuestas posibles.
Supongamos que yo le vendí, a cambio de paga, dádiva, promesa de dinero u otra recompensa, mi voto a X, y que efectivamente voté por X. En tal caso, ¿tengo o no tengo derecho a que se respete mi voto? Mi respuesta es que sí, primero por derecho natural (lo cual nos lleva a la discusión de qué supone el derecho de propiedad privada sobre el voto) y segundo por derecho positivo: según la ley (el mentado artículo 403, inciso VI, del Código Penal Federal), se debe castigar al que compra el voto, no al que lo vende, lo cual supone que, para efectos de conteo (el asunto ético se cuece aparte), tanto vale el voto no vendido como el vendido, sin olvidar que, al final de cuentas, todo voto supone una venta: yo vendí mi voto a cambio de algunas de las promesas de Vázquez Mota.

La petición de anulación de la elección presidencial de parte de López Obrador (¿por qué no pedir también la anulación de las otras elecciones?), supone desconocer las reglas del juego o, dicho en términos más familiares al personaje, mandar al diablo las instituciones y, con ellas, la seguridad que  brindan las reglas del juego, sin olvidar, tal vez, lo más importante: vendido, o no, todo voto emitido debe ser respetado.

Los compromisos del nuevo gobierno: el apego a lo ofrecido
José Sosa
CRONICA
Una vez que ha quedado doblemente demostrado el triunfo electoral de la propuesta política y de gobierno ofrecida por Enrique Peña Nieto en el proceso de renovación de autoridades federales, se inicia un periodo en el que los temas centrales ya no serán las propuestas, sino las estrategias para llevar a los hechos el programa votado por los ciudadanos. Como es de suponerse, en esta nueva etapa el peso de las decisiones recae en el círculo más cercano del ahora virtual presidente electo.
Se trata del primero de los muchos momentos de soledad al que todo estadista debe enfrentarse, y para lo que se requiere no sólo convicción democrática, sino fundamentalmente visión estratégica. Es lo que algunos denominan -pero que no todos entienden- visión de Estado, parafraseando las lecciones de don Jesús Reyes Heroles.

Consecuentemente, serán los meses que nos separan de ahora al 1º de diciembre los que darán cuenta del grado con el que el recientemente electo equipo de gobierno será capaz de ofrecer respuestas a los retos de la formación de una nueva estrategia de conducción política.
En el horizonte cercano hay, cuando menos, dos decisiones que nos darán las primeras noticias sobre este asunto. La primera se relaciona con el paquete de reformas y propuestas de política pública que conformarán la substancia misma del proyecto de desarrollo del próximo periodo de gobierno.
La segunda decisión se relaciona todavía con el proceso electoral, y tiene que ver con el establecimiento de puentes de comunicación con los grupos políticos y sociales que no formaron parte de la coalición ganadora. Esta construcción involucra tanto a los partidos políticos distintos al PRI y al Verde como a los grupos sociales y empresariales que apoyaron las candidaturas alternativas o que se mantuvieron al margen de las elecciones. Su relevancia no es menor, no tanto por la amenaza de movilizaciones post-electorales que se está planteando en estos mismos momentos, sino por la necesidad de que el cambio de poderes ocurra en un contexto de auténtica unidad nacional.

Los avances en estas dos decisiones ya fueron perfilados parcialmente con el anuncio hecho por el virtual presidente electo de los primeros tres coordinadores de acciones post-electorales. Como oportunamente reportó La Crónica de Hoy, se definieron tres equipos para la atención del mismo número de asuntos, encabezados respectivamente por Luis Videgaray, Jesús Murillo Karam y Miguel Ángel Osorio Chong. En manos de estos tres colaboradores directos del candidato ganador de las recientes elecciones presidenciales está la adecuada gestión de las definiciones, los diálogos y los acuerdos que pavimentarán el camino hacia la transición de poderes y la nueva alternancia política.

Como puede verse, el ambiente político que rodea la formación del nuevo gobierno dista mucho de ser apacible o de haberse relajado siquiera. Por ello, debe reconocerse que lo que haga el virtual presidente electo tendrá efectos que podrían favorecer u obstaculizar su asunción del poder. Pero más que enfrentarse a una coyuntura infranqueable, lo que el futuro Presidente tiene frente a sí es la enorme oportunidad de superar sus retos, empleando para ello el talento y las promesas que mostró y asumió durante toda su campaña. Talento y promesas que, vistas en perspectiva, son en sí mismas una visión integral de la realidad y de las demandas democráticas expresadas por ciudadanos y organizaciones.

En consecuencia, parece factible pensar y esperar que en el desarrollo de estas dos primeras decisiones políticas se contará con todos los ingredientes de apertura, innovación y responsabilidad que mostró la propuesta de campaña de Peña Nieto. Esto quiere decir, si mi entendimiento de su discurso es correcto, que no incorporará a los equipos anunciados, ni a su gobierno, a miembros de la clase política vinculados con los temores y acusaciones que hablan del regreso del viejo PRI, del antiguo régimen. Que no figurarán en puestos de primer nivel ex líderes o personajes cuya trayectoria y visión no se corresponden con los valores promovidos por la generación política encabezada por el propio ex gobernador del Estado de México, y que cuenta entre sus filas con suficientes cuadros para llenar los espacios y para cumplir las funciones de gobierno.

Desde la perspectiva ciudadana, no es difícil distinguir entre quienes serían emisarios de un pasado que  ya no se quiere que vuelva y quienes forman parte de un nuevo estilo de gobernar y de hacer política. Si se me permite usar una analogía futbolera, el nuevo equipo de gobierno tendría que estar exento de miembros de la Selección Sub-80 y Sub-70. Esto es, que es poco recomendable que, entre los equipos encargados de las reformas estructurales y de conducir la transición administrativa, figuren personajes nacidos antes de 1950.

Y considero pertinente señalar que esta idea de contar con un equipo de gobierno depurado no es una cuestión de edad, sino de visión política y de compromiso efectivo con la democracia y con la alternancia generacional. Y qué mejor evidencia para argumentar a favor de estas posturas que la que muestra cómo los políticos nacidos antes de 1950 optaron por hacer un corte generacional drástico durante la administración del presidente Luis Echeverría.
Entonces, como ahora, había razones de Estado para proclamar la llegada de una nueva generación. La “efebocracia”, como muchos de sus miembros gustaban en llamarla, justificó su ascenso al poder a partir de la idea de que el país había cambiado radicalmente y que los hábitos políticos debían alterarse de fondo, ser transformados en su totalidad.

En los argumentos esgrimidos por personalidades como Porfirio Muñoz Ledo, José López Portillo, Cuauhtémoc Cárdenas, Mario Moya Palencia y Enrique  González Pedrero, se hablaba de los efectos de los Juegos Olímpicos y del movimiento estudiantil de 1968 como motivos suficiente para excluir del ejercicio del poder a quienes lo habían ostentado hasta esa fecha: Antonio Ortiz Mena, Marcelino García Barragán, y Alfonso Corona del Rosal, entre otros. Como es sabido, la administración del presidente Echeverría Álvarez fue dominada por esos políticos jóvenes en ascenso.

De ahí que tenga que reconocerse que, lo hecho entre 1968 y 1970 con la cohortes de cuadros políticos y administrativos, es un mecanismo no sólo útil y a disposición de quienes ahora integrarán el nuevo equipo de gobierno.
Es fundamentalmente un recurso al servicio de los propósitos más elevados del Estado mexicano, expresados con vehemencia y sabiduría en las recientes elecciones. Si en su momento se pensó que lo hecho durante 3 sexenios por el equipo de don Antonio Ortiz Mena en la Secretaría de Hacienda ya no era lo que el desarrollo del país necesitaba, justo sería que hiciéramos los mismo con quienes pretenden volver al gobierno a pesar de estar ya en plena edad de jubilación.

Confiemos entonces que habrá madurez política y que no sufriremos de los embates de una revuelta gerontocrática al interior del PRI, que en poco ayudaría al despegue del gobierno en ciernes y, en cambio, sí afectaría el apoyo social que está recibiendo.

El odio al PRI
René Avilés Fabila
CRONICA
De las trampas que el PRD, monstruosa criatura hecha por ex priistas, le puso a Enrique Peña Nieto, la que mejor funcionó fue en la Universidad Iberoamericana. Allí afloró algo que muchos desconocían: el odio de los jóvenes por el PRI y, en consecuencia, por su candidato presidencial, al que las redes sociales han convertido en golpeador de mujeres, asesino y ladrón, sin aportar datos consistentes. Basados en el infundio nacido de una acumulación de aversiones. Yo, por ejemplo, padecí el peor PRI, el que en 1968 reprimió con brutalidad a los estudiantes. Sobreviví a la noche del 2 de octubre en Tlatelolco por la solidaridad de los vecinos que me protegieron cuando huía de los disparos de policías y soldados. La censura se cebó dos o tres veces en mi trabajo periodístico iniciado en 1963 y como militante del Partido Comunista padecimos una constante vigilancia que obligaba al clandestinaje y a la histeria de sentirse perseguido. El presidente en turno era intocable; ahora, dice con tino Ignacio Trejo Fuentes, cualquier pelagatos puede mentarle la madre sin que algo suceda.

En suma, mi vida entera luché contra el PRI. Hay hemerotecas para comprobarlo y hasta bibliotecas para hallar libros míos como Los juegos, 1967, y El gran solitario de palacio, 1971. Cuando se desintegró el Partido Comunista opté por no sumarme a las siguientes organizaciones que le siguieron, ninguna era marxista. Cuauhtémoc Cárdenas me invitó a formar parte del grupo que crearía el PRD. Decliné, allí veía una mezcla peligrosa para el pensamiento izquierdista. Por donde me asomaba veía los rostros rencorosos de ex priistas que habían fracasado en sus carreas políticas dentro del partido donde se formaron plenamente.

Hice campaña y voté por Cárdenas. Pero luego de su triunfo en el DF vi que el PRD era en efecto una riesgosa mescolanza de politiquillos ladrones salidos de cloacas de apariencia social y de ex priistas que iban por la revancha. Mi rechazo por el PRD lo consolidaron Rosario Robles y el entonces delegado de Tlalpan, Salvador Martínez, alias El Pino, quienes, ante sus arbitrariedades y despotismo me convencieron de que el partido de Cárdenas estaba pasando a las peores manos. Ahora recuerdo a Rosario Robles criticando con acritud al PRD cuando a un grupo de vecinos tlalpenses que protestábamos contra los ambulantes y la corrupción cínica, nos gritó afirmando que no toleraría “campañitas contra su partido”. Sonrío ahora que elogia a Peña Nieto en vista de que ya tiene un cargo asegurado en su gobierno, mientras que hace “campañitas contra su partido” en los medios de comunicación.

A un grupo de alumnos que me decían son 70 años de dictadura y de atrocidades, respondo: de acuerdo, yo los padecí, ustedes no. Pero también construyeron todas las instituciones sobre las que se han montado panistas y perredistas y para colmo sus vicios y defectos son los mismos, quizá menos en el PAN. ¿Dónde dejarían el memorable gobierno de Lázaro de Cárdenas, el de López Mateos que construyó una política exterior seria y progresista y elaboró el libro de texto gratuito, o el de Miguel Alemán, que hizo la Ciudad Universitaria? Defectos y virtudes, ¿cómo pesarlos y balancearlos? En materia educativa, cultural y médica, el PRI, con sus respectivos cambios de nombre, supo edificar. Falta, claro, así es México, el lado oscuro  de sus gobiernos, las inmensas corruptelas hechas al amparo del poder, el autoritarismo que algunos como Miguel de la Madrid apenas utilizaron y que Díaz Ordaz y Echeverría y López Portillo elevaron casi a rango constitucional.

Cuando aparece Peña Nieto, no se nota su juventud y sus posibles buenas intenciones, se ve únicamente al PRI que representa y un historial mal analizado que hoy nada más conserva sus atrocidades como el asesinato de la familia Jaramillo, o el encarcelamiento del genio Siqueiros o de un escritor formidable José Revueltas. Peña Nieto no supo o no quiso aclarar que había no sólo un nuevo PRI, sino que la sociedad ha cambiado enormidades y no permitirá más sus excesos. Cuando lo dijo, era tarde. Le queda entender la historia, quitarse de encima compromisos estériles, reflexionar en los campos ideológicos existentes y cambiar las siglas malditas, PRI, las que son una ofensa real. Calificar a alguien de priista es sinónimo de trapacería y corrupción. No importa que los primos hermanos, los perredistas y todos los dirigentes egresados de esa fábrica de perversiones sean peores.

Es comprensible que el país esté revuelto: el PAN hizo mal la transición, el PRD es un partido de agitadores callejeros sin más proyecto que apoderarse de Los Pinos y allí ver qué sigue. En lo personal dudo que Peña Nieto, tan rodeado de dinosaurios, sea capaz de hacer lo que otros mandatarios han realizado: refundar el PRI, quitarle ese nombre, dotarlo de ideas y proyectos y, sobre todo, arrepentirse del pasado perverso y explicar sus creaciones perdurables. No lo hará. El monstruo supone que con estas elecciones es suficiente y que bajo presión severa hará un buen gobierno. Para desarmar a sus muchos enemigos, algunos violentos como López Obrador y su brazo “guerrero”, el #Yosoy132, los priistas requieren someterse a cirugía mayor y eso es una tarea imposible para ellos.

Juegos de Poder
Las opciones de Peña
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR

La combinación de veto presidencial más votos de los senadores del PRI asegura que la oposición no pueda gobernar desde el Congreso
Han salido los primeros números del IFE sobre cómo quedará constituida la Cámara de Diputados entre 2012 y 2015 y el Senado entre 2012 y 2018. La conformación es preliminar sujeta a las impugnaciones que hagan los partidos en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Algunos escaños podrían cambiar pero, en general, ya tenemos una buena idea de las opciones que tendrá el gobierno de Peña para negociar en el próximo Congreso.
El PRI, el partido del próximo Presidente, tendrá 41% de los diputados y senadores. Está lejos del 51% que se necesita para cambiar las leyes y del 66% para enmendar la Constitución. Tiene, por tanto, que conseguir aliados si quiere cualquier cambio legislativo. La primera opción es unirse con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), que ha sido su socio electoral en los años recientes. No les alcanza, sin embargo, ya que la suma de estos dos partidos totaliza 48% de diputados y senadores.
Podrían sumar también  al Partido Nueva Alianza (Panal). Ahí alcanzarían 50% de los diputados y 48% de los senadores, es decir, tampoco lograrían mayoría ni para cambiar la ley, mucho menos la Constitución. Esto es una buena noticia, ya que la fuerza del Panal, que controla el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en particular su líder, la maestra Elba Esther Gordillo, no sirve para nada. Afortunadamente no tiene los legisladores para convertirse en “el fiel de la balanza” en el Congreso porque esto hubiera significado que, a cambio de sus votos en el Legislativo, el gobierno de Peña negociara un sexenio más de parálisis en el sector educativo.
El PRI, entonces, tiene que recurrir al PAN o a los partidos de la izquierda para modificar las leyes o la Constitución. Desde luego que la alianza con los panistas es la más natural, ya que las propuestas legislativas de Peña son ideológicamente más cercanas a las del PAN. Una coalición del PRI con Acción Nacional alcanza para cambiar leyes y enmendar la Constitución en el Senado (70% de la Cámara alta). En la Cámara de Diputados tendrían mayoría para modificar las leyes (64%) pero no la Carta Magna. De requerir los votos para una reforma constitucional, el PRI tendría que recurrir, además del PAN, de su socio electoral, el PVEM. La unión de estos tres partidos daría 77% del Senado y 71% de los diputados. He ahí, entonces, la fuerza del PVEM, partido que, como lo ha hecho en el pasado, venderá caro su apoyo, lo cual es una buena noticia para la familia González que controla este partido: podrán seguir medrando con su partido-franquicia.
Ahora bien, si el PRI se alía con el PRD, tendrían 58% de los senadores y 62% de los diputados. Con estos números podrían aprobar leyes pero no enmiendas constitucionales. La única manera de cambiar la Constitución en una alianza del PRI con la izquierda es si se suman al PRD los otros dos partidos chicos de la izquierda, el Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano (MC), además del PVEM. Nótese, entonces, que el poder de los partidos chicos está en su fuerza para reformar la Carta Magna.
Esas son las opciones para Peña. O se alía con el PAN o con los tres partidos de izquierda para aprobar las leyes, o con éstos, más el PVEM, para enmendar la Constitución. No hay de otra porque la democracia es una cuestión aritmética: se consiguen los votos en el Congreso o hay parálisis legislativa.
En cuanto a la posible unión de la oposición para enfrentar al gobierno de Peña, los números dicen lo siguiente. Una alianza del PAN con el PRD no sirve para nada. Tendrían 43% de los diputados y 47% del Senado. No pueden cambiar ni leyes, mucho menos la Constitución. Si se les suma el PT y MC, podrían aprobar legislaciones en el Senado (52%) pero no en la Cámara de Diputados (50%). Vamos a decir que consiguieran un diputado más del PVEM o por una cuestión de quórum lograran, de chiripa, alcanzar 51% en la Cámara Baja. La buena noticia para el PRI es que, de ocurrir esto, el próximo Presidente podrá vetar cualquier ley que no tuviera la aprobación del tricolor, y los diputados y los senadores del partido de Peña podrán sostener el veto presidencial en ambas cámaras. Incluso si el PRI pierde diputados en la elección intermedia de 2015, de tal suerte que quede con menos de 33% de la Cámara baja, 41% de senadores del PRI, siempre va a poder mantener un posible veto de Peña. En este sentido, la combinación de veto presidencial más votos de los senadores del PRI asegura que la oposición no pueda gobernar desde el Congreso.

Ventana
Mexicanos al grito de guerra
José Cárdenas
EXCÉLSIOR

Los inconformes no tienen escrúpulo en mostrar su lado intolerante ante el mandato de las urnas.
El “México bronco” afila machetes para impedir, a toda costa, la consumación del triunfo de Peña Nieto.
Para la Convención Nacional contra la Imposición no hay de otra. Agotados los cauces legales, convoca a tomar medidas corto-contundentes y punzo-cortantes.
–¿Cuál es el plan?
Para el domingo que viene, los inconformes con el triunfo de Peña convocan a marchas por todo el país. Anuncian boicots contra las tiendas Soriana… y la “toma” de Televisa, en todo el país, el viernes 27.
También “invitan” a ocupar edificios públicos… y a no pagar impuestos.
Los anfitriones del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y sus huéspedes representantes de más de 250 organizaciones civiles, incluidos el movimiento #YoSoy132, el Sindicato Mexicano de Electricistas y Morena, “pegan el grito en el cielo”.
El 1 de septiembre, a manera de ensayo, los activistas participarán en la Jornada de Lucha Nacional contra la Imposición. Destaca una movilización que irá del Tribunal Electoral a la Cámara de Diputados para manifestarse contra el Sexto (y último) Informe de Gobierno del presidente Calderón… y contra la toma de posesión de los nuevos diputados y senadores.
También hablan de bloquear carreteras para estrangular al DF el 6 de septiembre, fecha límite para que el Tribunal Electoral “ventile” y califique la elección —hoy o mañana se recibirá el recurso de invalidez de la elección interpuesto por el Movimiento Progresista—.
El 15 y 16 del mes patrio, anuncian la toma de plazas públicas de todo el país.
La Convención Nacional contra la Imposición, realizada este fin de semana, también aprobó un paro nacional estudiantil el 2 de octubre (megamarcha incluida).
La acción culminante será el 1 de diciembre. Se anuncia un cerco a San Lázaro para evitar la toma de posesión del nuevo mandatario.
“Impedir que Peña Nieto asuma la Presidencia de la República es motivo de una lucha histórica contra una imposición… contra tres décadas de una política neoliberal, privatizadora y recolonizadora que tanto ha hecho sufrir al pueblo mexicano… y que hoy tiende a agudizarse con una ‘ilegal e ilegítima’ elección.”
Para los inconformes, esta no será una simple protesta. Su objetivo es evitar la imposición de la intolerancia y la represión como forma de gobierno.
… pero ellos no tienen escrúpulo en mostrar su lado intolerante ante el mandato de las urnas. Pueden más el odio —dizque justiciero—, la rabia y la violencia…
Vamos a ver quién y cómo consigue calmar los ánimos.
MONJE LOCO: “López Obrador es un lastre para la izquierda”, antes lo dijo el antropólogo Roger Bartra… ahora lo repite el periódico El País.  El diario español califica a El Peje de “populista”… asegura que “ha sido siempre un mal perdedor”… y pregunta: –¿A sus correligionarios les conviene como líder un hombre con tendencia al victimismo conspiratorio y cuyo estilo abrasivo y anquilosado le ha enajenado una parte de su voto natural? Andrés Manuel responde en Twitter: “Dejen la manía de hacer periodismo colonizante. Mejor hagan la autocrítica por su responsabilidad en el desastre de España”.

Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. Quien mueve los hilos de las marionetas es Andrés Manuel López Obrador. Eso piensa Francisco Rojas, coordinador del PRI en la Cámara baja, quien lo acusó de aprovecharse de los jóvenes para lanzar un movimiento contra Enrique Peña Nieto. “Las huestes lopezobradoristas han aprovechado el ímpetu de algunos grupos juveniles para armar una campaña que rechaza la elección presidencial, pero no así las de gobernadores, diputados federales y senadores, en las que obtuvieron triunfos”, criticó. Como siempre con la izquierda: la balanza se inclina para donde más convenga.
II. Compló mundial. Desde España lanzan esta bomba: la izquierda mexicana debería replantearse el liderazgo de López Obrador. El diario El País, en el editorial “Obrador es un lastre”, indicó que, para los correligionarios del ex jefe de Gobierno del DF, parece que ha llegado el momento de preguntarse si les conviene como líder un hombre derrotado dos veces. Ven lo que todos: que AMLO no prosperará en su afán por invalidar la elección. ¿Por qué no mejor voltear a ver a Marcelo Ebrard o a Miguel Ángel Mancera, pragmáticos y dialogantes, que no suscitan el rechazo de los electores?
III. Aval legislativo. Un paso adelante es que a Manlio Fabio Beltrones, coordinador del PRI en el Senado, le hayan gustado las propuestas planteadas por Enrique Peña Nieto. El sonorense consideró que las de fiscalización, transparencia y publicidad gubernamental atienden demandas ciudadanas, reflejan sensibilidad política y apuntan hacia el ejercicio de una Presidencia democrática. Entre los ases bajo la manga están la Comisión Nacional Anticorrupción, el fortalecimiento de las capacidades de fiscalización del IFAI y la fundación de una instancia autónoma que supervise la contratación de publicidad del gobierno.
IV. Desde ayer, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que encabeza el magistrado Jorge Alejandro Luna Ramos, recibe las impugnaciones de los inconformes con las elecciones del 1 de julio. Partidos y ciudadanos podrán apelar en el mayor órgano en materia electoral del país. Para esto, los expedientes serán depositados en el centro masivo de recepción de impugnaciones que el TEPJF instaló en la sede de su Sala Superior, ubicada en la calle de Carlota Armero 3000, en el sur de la Ciudad de México. Los procesos deberán ser resueltos a más tardar el 31 de agosto, a fin de que los siete magistrados electorales se pronuncien sobre la calificación de la elección presidencial a más tardar el 6 de septiembre. En 2006 se recibieron más de tres mil quejas y no prosperaron. No es una adivinanza: sucederá lo mismo.
V. Los sueños del gobernador. El de Sinaloa, Mario López Valdez dijo que pidió que se surta a sus policías con el mejor armamento decomisado a delincuentes. Según él, su gobierno pretende que la Sedena le autorice usar en comodato rifles de asalto AK-47 y el fusil antiaéreo Barrett calibre.50, que perfora estructuras blindadas. Lo solicitó con urgencia después de la reciente emboscada donde murieron siete policías estatales. Sí, muy bien, pero primero que limpien a las instituciones policiacas, coludidas con el narco, como en Guasave, donde las controla El Chapo Isidro, jefe de plaza de los Beltrán Leyva. Y las autoridades, como si nada.
VI. Pablo Hiriart conducirá, a partir de hoy, el noticiario Cadenatres Noticias, de Grupo Imagen Multimedia, en sustitución de Pedro Ferriz de Con. Es un profesional con larga trayectoria en medios. Se inició como auxiliar de redacción en la agencia Cisa y reportero en Proceso. Fue uno de los fundadores de La Jornada; director de Operaciones y luego director general de la agencia de noticias del Estado mexicano, Notimex. Ganó el Premio Nacional de Periodismo en 2005, en crónica, por sus trabajos desde El Vaticano durante la elección del papa Joseph Ratzinger. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y, entre muchas otras aptitudes, autor del libro Algo se desvanece, donde compila crónicas y reportajes hechos en México. Bienvenido, Pablo Hiriart.

Archivos del Poder
AMLO: el conflicto de 2012
Martín Moreno
EXCÉLSIOR
2012 quedará marcado —igual que 2006— por un conflicto poselectoral: López Obrador y su movimiento presentan juicio de inconformidad contra la elección presidencial y piden invalidarla. Acusa AMLO que el PRI compró cinco millones de votos, lo que no permite dar certeza a ningún resultado. La historia se repite. A querer o no, la elección ha quedado manchada.
Pero en su mensaje de anoche, AMLO fue más allá: anunció un Plan Nacional para la Defensa de la Democracia y la Dignidad de México. ¿Qué significa esto? ¿Marchas, movilizaciones, bloqueos y protestas callejeras? ¿Presión a magistrados del TEPJF? Eso se definirá la semana próxima.
Que nadie se asuste: AMLO —como cualquiera— tiene derecho a protestar legalmente por una elección que considera inequitativa. De momento opta por la vía legal y eso es parte de cualquier democracia. Inclusive de una imperfecta como la mexicana.
Si AMLO y su equipo acusan al PRI de haber comprado cinco millones de votos, que lo demuestren.
Si señalan que el PRI violó el artículo 41 de la Constitución, que lo comprueben.
Si afirman que el PRI rebasó los topes de campaña, violando los principios de imparcialidad, que lo acrediten.
Es su derecho y así se los permite la ley. Que nadie se inmole ni se santigüe.
Aterricemos el conflicto: hasta hoy, es legal. Y punto. Las plumas y voces que odian a AMLO ya empiezan a delirar con que el tabasqueño “tiene secuestrada a la democracia”. Seguramente volverán a crucificarlo. De nuevo lo destrozarán.
No, señores: la vía de la protesta legal es constitucional. Y si AMLO u otro creen tener argumentos suficientes para presentar un juicio de inconformidad contra la elección presidencial, que lo hagan. Ya lo decidirá el TEPJF.
Dentro de este escenario, hay tres puntos fundamentales:
1) Si AMLO y su movimiento logran con su protesta —más allá del interés personal— que la compra de votos de cualquier partido sea penalizada por la ley electoral con la invalidez o la anulación de una elección a partir de 2015, obtendrán un reconocimiento casi generalizado. Si este conflicto poselectoral sirve para mejorar nuestros comicios y, en consecuencia, la calidad de la democracia, habrá sido sano impugnar la presidencial.
2) Cuando el presidente Calderón condenó la compra de votos y pidió castigarla, actuó como un político preocupado por la democracia. Sin embargo, como respuesta apareció un fenómeno lamentable: algunos periodistas, analistas y políticos, en tiempo récord, criticaron a Calderón, llamándolo “rijoso, intervencionista, antidemocrático”.
3) AMLO y su movimiento tienen un conflicto de intereses: el Distrito Federal. En la capital, la compra del voto es institucionalizada mediante la red de cooptación política-social-electoral más grande del país: la Red Ángel del GDF. Si se protesta contra esa práctica en la presidencial, ¿dónde queda el DF? El organigrama de complicidades local incluye a colonos, tianguistas, organizaciones civiles, taxistas, grupos de choque, empresarios, autoridades. ¿El Movimiento para la Defensa de la Democracia y la Dignidad también incluye al DF? Es pregunta para AMLO.
Por lo pronto, hay conflicto poselectoral.
Hasta hoy, mediante la vía legal.
Mañana, quién sabe.

ARCHIVO CONFIDENCIAL
NEZA. Hasta anoche, en Ciudad Nezahualcóyotl nadie cedía: mientras algunos consejeros del IEEM quieren ir al “voto por voto, casilla por casilla”, otros más pretenden recuento mediante las actas de escrutinio que, a juicio del PRD, tienen mayor grado de confiabilidad. La elección en uno de los municipios más poblados del país estuvo repleta de anomalías. Un botón: la casilla 3708, en la que el PRD ganó por 145 sufragios de diferencia, fue anulada porque las boletas se tacharon después de la jornada electoral. Ello se repitió en varias más.

Arsenal
El “infierno” de la familia Ángeles
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR

La PGR reconoció que no hay indicios. Ángeles sigue arraigado.
El acoso que vive la familia del general Tomás Ángeles Dauahare, arraigado hace siete semanas por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, se ha convertido en una pesadilla digna de la película El Infierno. Esposa, hijas, yerno, nietos, a todos les ha pegado.
Les quitaron el trabajo, les bloquearon las cuentas, les cancelaron las tarjetas, les aseguraron una casa. No pueden cobrar la pensión del retirado divisionario. Cero ingresos. “Vivimos literalmente de la caridad de los amigos”, asegura Adriana, la hija del militar en desgracia.
Ella trabajaba en el Tribunal Agrario, no le renovaron el contrato. Su marido fue despedido de la delegación de la PGR en el Aeropuerto de Cuernavaca, poco antes del arresto del general. Le dijeron que no pasó los exámenes de confianza, pero sólo verbalmente, no con una constancia por escrito, como debe ser. Su hermana, Ana Luisa, perdió la chamba como maestra. “Este asunto nos descompuso la vida a todos”, ilustra.
Ella y su madre, Leticia Zepeda, venían de ver al general de la casa donde lo tienen arraigado. Notaron un cambio en su ánimo. Su rostro no reflejaba la ecuanimidad de siempre. Ayer estaba irritado. Le dolió en serio la falsa acusación de que vendía drogas en el Colegio Militar, cuando fue su director, en los noventas. “¿Y cómo no le va a pegar, si el Colegio Militar es el alma del Ejército?”, intervino Leticia Zepeda.
La anónima denuncia de narcomenudeo en ese colegio ya se cayó. La PGR reconoció que no hay indicios. Ángeles sigue arraigado. La procuradora Marisela Morales dice que otros testimonios e indicios extendieron la medida cautelar.
Uno de esos testimonios es del famoso Jennifer, ya utilizado por la Procuraduría en otros casos. Es de “oídas”, no directo. “Si no se complementa con pruebas, no vale”, recalca Adriana, quien es abogada.
Otro testimonio es del famoso narcotraficante apodado El Grande. Afirma que le brindó protección a narcos en 2008. Ángeles se retiró en febrero de ese año. No tenía forma de brindar esa protección. “No hay un sólo indicio que justifique ese encierro”, sintetiza la hija.
¿Y la CNDH? Preguntamos. “No ha movido un dedo”. Ni un visitador siquiera. Interpusieron la queja sólo para dejar constancia. Ya decidieron recurrir a la CIDH o de plano a Amnistía Internacional. No les dejaron otro camino.
La Conferencia Nacional de Gobernadores se metió de lleno en la grilla. En un documento leído en la reunión que sus integrantes sostuvieron ayer en Querétaro, hizo notar que de acuerdo al cómputo oficial de los votos, Enrique Peña Nieto es el triunfador de la elección.
La nota es que allí estaban los gobernadores aliancistas, Rafael Moreno Valle, Puebla; Malova, Sinaloa y Gabino Cué, Oaxaca. Pero también el perredista Graco Ramírez, gobernador electo de Morelos. Ninguno objetó el contenido del documento. No asistieron ni Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del DF; ni Arturo Núñez, gobernador electo de Tabasco. La Conago, por cierto, tiene nuevo presidente: César Duarte, de Chihuahua.
Luis Carlos Ugalde no traía bola de cristal. Ni falta hizo. El ex presidente consejero del IFE pronostica que El Peje no se va a ir a “La Chingada” (su finca, por supuesto) después de esta elección. “Lo suyo es un apostolado y los apóstoles no se retiran”, destacó, mordaz.
El hombre recordó que en 2014 termina la veda para crear nuevos partidos. Está convencido de que Andrés Manuel va a solicitar el registro de Morena. En 2018 lo ve otra vez como abanderado presidencial de ese movimiento, transformado ya como partido, en coalición con el PT.
Ugalde vivió en 2006 lo que es un conflicto electoral encabezado por Andrés Manuel. Sabe lo que son las descalificaciones, los insultos, las presiones. Le parecen lamentables e injustas las críticas al IFE que preside Leonardo Valdés. El instituto ha sido muy cuidadoso y profesional en su desempeño, reconoce. La bronca es que enfrenta una estrategia de narrativa política que le hace mucho daño: la “elección comprada.”
Lino Korrodi, arquitecto de los amigos de Fox, no se había pronunciado sobre el apoyo de don Vicente al priista Enrique Peña Nieto. Ayer lo hizo a pregunta de este reportero. Su respuesta fue contundente. “Lo de amigos está superado. Pero le dio un madrazo al presidente Calderón y al partido. Es un pinche loco trastornado”, dijo.
Recibimos en el celular un mensaje del diputado beltronista, Canek Vázquez, líder del Frente Juvenil Revolucionario del PRI. Le preocupó que escribiéramos que la relación entre Manlio Fabio Beltrones y Luis Videgaray, hombre fuerte de Peña, no es precisamente de lo mejor. Jura que entre los dos hay una relación de entendimiento, de mutuo reconocimiento “y en ascenso permanente”. ¿Será?
Moraleja de la semana (cortesía de Voltaire): una necedad, a fuerza de repetirla, acabamos creyéndola.

De Naturaleza Política
Uno, y sus cuatro ex…
Enrique Aranda
EXCÉLSIOR

El presidente Calderón encontró ya, en los últimos ex dirigentes del PAN, a sus principales aliados para lograrlo.
Urgido, como muchos otros, por dejar atrás el debate sobre las causas que propiciaron la debacle electoral del pasado 1 de julio de la que fue protagonista indiscutible, y empeñado en definir e imponer orientación y tiempos —y hacerse con el control, obviamente— del proceso que, según sus propias palabras, deberá propiciar la refundación desde sus cimientos del partido del gobierno, el presidente Calderón encontró ya, en los últimos ex dirigentes de Acción Nacional, salvo Manuel Espino, a sus principales aliados en el logro de tales propósitos.
Apenas conocerse el contenido de la petición del jefe del Ejecutivo y otros, como él, cuatro ex dirigentes enviaron respuesta a Gustavo E. Madero con la intención de acelerar tiempos y forzar la realización de una Asamblea Nacional Extraordinaria antes de la terminación del año, “de ser posible”, y más de uno entre quienes acreditan a aquél, y a los suyos, “una buena parte” de la derrota, decidieron cerrar filas para evitar presiones que “evidencian la pugna que hoy existe por el control del partido y su futuro”.
Y esto, porque si bien nadie al interior del PAN escatima aprecio y reconocimiento a la persona y el liderazgo, en su momento, de un personaje como Luis H. Álvarez, e incluso al reciclado —el fallido candidato a gobernador— ex embajador Luis Felipe Bravo Mena, pocos en verdad ponen en duda que gestiones como la de Germán Martínez o, peor, la de César El Impuesto Nava Vázquez, más que aportar al fortalecimiento partidista contribuyeron a gestar las condiciones que derivaron en la catástrofe que les relegó a una tercera posición y, en poco más de cuatro meses, le obligará a devolver al priismo la emblemática residencia oficial de Los Pinos que, hace apenas 12 años, ellos mismos lograron arrebatarle.
Así las cosas, entonces, y a la luz de las múltiples pujas que, pública o de manera encubierta se suceden hoy por el control de Acción Nacional, es que resulta pertinente destacar que, si bien el futuro del otrora partido está hoy literalmente “en el aire”, no lo está tanto como para pensar en una refundación desde sus cimientos… aunque sí lo que la corriente más institucional ha identificado como un replanteamiento que no deberá ignorar la recuperación de principios y valores perdidos en el ejercicio, o al amparo del poder.
Antes del 11 de agosto, pues, las noticias serán pocas… aunque no las acciones a realizar de cara a la sesión del Consejo Nacional que, en su caso, tendrá la responsabilidad de definir los qués, cuándos y cómos del panismo futuro.
Asteriscos
* Más temprano que tarde, como advertimos con toda oportunidad, los jóvenes y no tan jóvenes activistas del movimiento
#YoSoy132 evidenciaron sus intereses y propósitos que poco o nada tienen ya que ver con aquellos que exhibieron al nacer, pues sólo subsisten su antipeñismo y su fobia hacia los medios electrónicos, particularmente Televisa. Ahí van…
Veámonos el miércoles, con otro asunto De naturaleza política.

Astillero
•    Puño nietosalinista
•    Preparar, justificar
•    Orden por la fuerza
•    El camino de Atenco
Julio Hernández López

El salinismo ha dado el banderazo de arranque a una campaña preparatoria y justificatoria de acciones represivas contra el subsistente y creciente rechazo al fraude electoral y a la imposición de Enrique Peña Nieto en la silla presidencial.
El coordinador de los diputados federales priístas, Francisco Rojas Gutiérrez, uno de los principales operadores políticos del grupo de Carlos Salinas de Gortari, emitió ayer un comunicado de prensa que evoca y reinstala el lenguaje del diazordacismo, amenazante desde un purismo legaloide, deseoso de mano dura contra los grupos radicales, las huestes de López Obrador y todos aquellos que se niegan a aceptar la limpidez imperiosa del proceso electoral que está en espera de calificaciones finales.
Rojas fue nombrado por Miguel de la Madrid secretario de la Contraloría (en los tiempos de la engañifa denominada renovación moral)  y, a finales de aquel sexenio gris, ya como un adelanto del poder salinista, llegó a la dirección de Pemex, donde se mantuvo seis años. En 2003 regresó a la política, como diputado federal, presidiendo la estratégica Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, y en 2009 volvió a ocupar una curul en San Lázaro, aunque esta vez con la responsabilidad de coordinar la bancada de tres colores, siempre con el sabido e innegable sello del salinismo (peleando frecuentemente con el coordinador de los senadores, Manlio Fabio Beltrones). Su hermano, Carlos, fue pieza esencial del proyecto político de Carlos Salinas, pues se encargó del programa emblemático, Solidaridad, desde el que hubo pretensiones de construir el partido salinista transexenal que sustituiría al PRI (intención remozadora que, por cierto, vuelve a aparecer, otra vez con la idea de cambiar de nombre al octogenario partido y, además, de sede).
El borrador de averiguación previa de Rojas-Salinas (la izquierda se mueve en el filo de la navaja, sumir de nuevo al país en la incertidumbre, una actitud ambigua que no presagia nada para la democracia, lanzarse belicosamente a la calle) corresponde a la incapacidad política del nieto- salinismo para entender y resolver el reto que le ha planteado la inconformidad social ante las evidencias de fraude electoral que, contra lo que esperaban la gran mayoría de los actores políticos (también los de la izquierda), no se ha expresado en los términos usuales, que tanto los agresores como las víctimas ya habían casi institucionalizado.
Ahora la inconformidad va de una manera distinta, sabedora de la inviabilidad de la denuncia y la protesta en los cauces electorales tradicionales y con la vista puesta más allá de candidatos, partidos y legalidad facciosa, concentrada no en reivindicar una posible victoria original de López Obrador, sino en impedir la instauración de un segundo reinado priísta que fundadamente se adivina cargado de represión, corrupción y desmantelamiento del país.
El nietosalinismo se aferra a las expectativas de poder que se ha fabricado y asoma las garras en defensa de la inversión hecha y las ganancias esperadas. Demasiado dinero y demasiados intereses como para dejar la resolución electoral en manos de los votantes o de sus posteriores impugnaciones masivas. Aprieta el puño en los medios de comunicación para ajustar las percepciones públicas a las necesidades de consolidar la figura tambaleante del presunto presidente de probeta salina y televisiva y alista la campaña propagandística contra la resistencia civil en curso, afilando instrumentos represivos que cree habrá de necesitar en el resto de este 2012 de ebullición casi inevitable.
La vulnerabilidad del sistema está a la vista y por ello en las alturas se piensa en la doctrina del orden patriótico. El PAN vive un periodo vergonzoso, sometido desde Los Pinos a los planes de Felipe Calderón, que al diario El País dijo que no descarta tener un nuevo cargo político (recuérdese que la gozosamente desaparecida Josefina Vázquez Mota propuso a FC para titular de la PGR, en un lance extraño que ahora podría tener esa u otra concreción aliancística, como la hubo con Vicente Fox del que se habla que podría ser el representante ¡diplomático! de México ante la Unión Europea). Las pretensiones de cacicazgo calderonista (controlando la cúpula de las bancadas legislativas del PAN y tratando de imponer al próximo dirigente nacional de ese partido) tienen por objetivo construir la candidatura de su esposa, Margarita, para recuperar el poder en 2018, en una clara programación de alternancia bipartidista.
La opción lopezobradorista se va diluyendo con el paso de las horas. En 2006 el plantón de Reforma fue usado para despresurizar el enojo social, según explicó AMLO durante su segundo intento presidencial. Ahora la vía del desahogo pasa por la impugnación ante el tribunal electoral y por un plan de lucha que será presentado esta semana, con una perspectiva que va más en el sentido de la reorganización de Morena que en la posibilidad real de llegar al poder. No se pelea el reconocimiento de un triunfo del tabasqueño, sino la posibilidad de invalidar las elecciones, que haya un presidente interino (¿Beltrones?) y se convoque a nuevos comicios. Mientras tanto, vuelos de zopilote pretenden hacerse de los beneficios de negociaciones civilizadas con EPN y de los membretes de izquierda para posteriores juegos electorales.
Frente a tanta descomposición y cinismo se ha construido desde el simbólico Atenco una propuesta de lucha que a pesar de sus evidentes riesgos da forma y sentido a lo que muchos mexicanos creen necesario hacer en estos momentos definitorios. Las protestas de siempre producirán los resultados de siempre. Los recursos tradicionales son insuficientes y, ante ello, diversas organizaciones, de entre las que destaca el movimiento juvenil del 132, llaman a la toma de acciones en concordancia con el grave peligro que significaría la regresión autoritaria encabezada por Peña Nieto. A ese nuevo escenario de lucha es al que responde con nostalgia diazordacista el nietosalinismo a través del vocero Rojas. ¡Hasta mañana!

Clase Política
•Cifras inciertas
Miguel Ángel Rivera

Cada vez que Felipe Calderón recuerda su promesa de ser el presidente del empleo y saca a relucir cifras positivas de su gobierno, de inmediato se encuentra con un desmentido o una rectificación.
En la ocasión más reciente, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados señaló que si bien la expansión del empleo formal fue de 91 mil plazas durante junio, aún es insuficiente para disminuir la demanda.
El organismo del Legislativo resaltó que para generar los más de 800 mil nuevos empleos que se demandan cada año, es necesario que la economía crezca a un mayor ritmo. De otra forma, será imposible frenar el deterioro laboral del país.
La cosecha
El PRI obtuvo la confianza de los ciudadanos el pasado primero de julio porque supo ser una oposición responsable que denunció excesos y errores del gobierno, pero también porque su candidato tiene cualidades políticas que lo llevaron a obtener la mayoría de votos, manifestó el coordinador de los diputados federales del tricolor, Francisco Rojas, quien agregó que nuestro país nos necesita a todos y, juntos, debemos hacer nuestro mejor esfuerzo por un bien superior, que es el bien de México…
Las tres iniciativas de Enrique Peña Nieto en materia de fiscalización, transparencia y publicidad gubernamental atienden demandas ciudadanas, reflejan sensibilidad política y apuntan hacia el ejercicio de una presidencia democrática, sostuvo el senador Manlio Fabio Beltrones, al señalar la conveniencia de que los partidos comiencen, de inmediato, el análisis de esas propuestas para avanzar en su discusión en la Legislatura que se instalará el 1° de septiembre…
Con fines de fortalecer la transparencia, por primera vez, la sala superior del Tribunal Electoral federal (TEPJF) hará público el procedimiento de recepción de las actas de cómputo distrital, así como las impugnaciones que resultaron de los comicios del 1° de julio, incluyendo el de la elección presidencial. Un equipo de por lo menos 70 abogados procesará de manera inmediata los recursos interpuestos por partidos y coaliciones…
El delegado electo en Cuajimalpa, Adrián Ruvalcaba Suárez, declaró en la mesa no se gana lo que no se ganó en las urnas,  al expresar su confianza en que el Tribunal Electoral del DF confirme su triunfo, con una ventaja de más de mil 200 votos…
El presidente de la CNC, Gerardo Sánchez García, demandó nuevamente a la directiva de la Cámara de Diputados, presidida por el panista Óscar Martín Arce Paniagua, publicar el decreto que crea un fondo por 15 mil millones de pesos de recursos extraordinarios para enfrentar la sequía que afecta a unos 20 estados en el país. Esa disposición tampoco la quiso promulgar el presidente Calderón, por lo cual fue necesario un decreto legislativo…
México en llamas es el título de una novela histórica escrita por Alejandro Basáñez Loyola que estará a la venta a partir de pasado mañana, miércoles 18…