Advertido tras su mal partido del miércoles, el español Rafael Nadal elevó hoy su nivel para superar con nota el test de Nick Kyrgios y clasificarse a los cuartos de final del torneo de tenis de Madrid.

Nadal, cuatro veces campeón en la capital española, derrotó por 6-3 y 6-1 a un Kyrgios cuyo tenis se fue deshaciendo según avanzaba el partido. Si el miércoles necesitó casi tres horas para batir a Fabio Fognini, hoy empleó apenas 71 minutos.

Número cinco del mundo, Nadal se medirá mañana en los cuartos de final al belga David Goffin, que venció antes al canadiense Milos Raonic por 6-4 y 6-2.

El español salvó el miércoles un complicado debut en Madrid ante Fognini y era consciente de que otro partido así no le daría opciones de pelear por el triunfo ante Kyrgios. “He jugado muy mal”, expresó el propio Nadal tras el 7-6 (7-3), 3-6 y 6-4 sobre el italiano.

Y su tío y entrenador, Toni Nadal, avisó hoy antes del del duelo de que su pupilo debía mejorar mucho si quería vencer a Kyrgios, vigésimo ranking. “Es fundamental encarar el partido siendo agresivos. Kyrgios te da pocas opciones y su saque te hace ir al límite”, dijo el técnico.

Nadal, con la lección aprendida, salió desde el inicio a mandar en la cancha Manolo Santana, que presentó una gran entrada por primera vez en el torneo.

Kyrgios, de enorme talento pero famoso por sus altibajos en los partidos, opuso resistencia en el primer set y desapareció en el segundo.

Y en el primer parcial se encontró con una enorme versión de Nadal. Certero con el revés, agresivo con la derecha y siempre con golpes profundos, el español lució un gran tenis para desarbolar a un Kyrgios que dio muestras de su inmenso repertorio.

Perdido el primer set, Kyrgios se esfumó en la pista central. El último punto, una derecha fácil a media pista que la envío un metro fuera, fue el perfecto resumen del segundo parcial.

Nadal busca su quinto título en Madrid y continuar con su gran gira sobre polvo de ladrillo. Hace unas semanas ganó su décimo título en Montecarlo y siete días después elevó a diez también el número de sus coronas en Barcelona.