.

Pontificar es, según los diccionarios, el presentar ideas o principios de una manera dogmática  e irrefutable  sin que hayan sido comprobados. Para mayor entendimiento vale la pena hacer un esfuerzo y recordar lo que  significa la expresión dogmático; es aquel que afirma como verdad absoluta o como un hecho establecido lo que es discutible.

Hecha esta aclaración es necesario, para mejor comprensión del  presente articulo recordar una breve reflexión, atribuida a Francis Bacon,  y que dice lo siguiente: La mente humana, una vez que se ha formado alguna opinión, busca por todos lados elementos para apoyarla, y desecha o desprecia, aunque los haya en gran número y peso, cualquier hecho que apunte a lo contrario, con el objeto de mantener inviolable su verdad inicial.


El punto a tratar es que nuestras posturas políticas son el producto de lo que él llama unconscious confirmation bias que se puede traducir como confirmación inconsciente de nuestros sesgos. Esto constituye un proceso por el cual buscamos y encontramos hechos que apoyen nuestras creencias e implícitamente desconocemos datos en sentido contrario, para así descalificar la postura opuesta. Esto ya ha sido demostrado por medio de diversos estudios de imagenología cerebral como la resonancia magnética funcional.

Ahora apliquemos lo anterior al reciente proceso electoral. Existe, dentro del nebuloso espectro izquierdoso mexicano, un buen numero de personajes a los cuales les resulta imposible admitir que están equivocados y que sus argumentos han partido de una serie de premisas falsas.  Admitir un error es difícil, pero admitir que toda nuestra argumentación se sustenta en una base falsa es aun más difícil.

Para analizar correctamente el problema de AMLO debemos dejar establecidas previamente varias realidades; de entrada AMLO se ha definido como un “apóstol”,  y por lo tanto, en el supuesto de que sepa de lo que esta hablando, vale la pena recordar la definición de “apóstol”.  En la religión cristiana los apóstoles son los hombres escogidos por  Jesús, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar. El término apóstol, por extensión, se utiliza  para identificar al propagador de una doctrina o creencia religiosa, e incluso a los individuos que diseminan ideas sociales y políticas.

López se ha autoerigido en apóstol; el no se considera simplemente un político con un proyecto, eso, para él, no es suficiente, sencillamente AMLO se considera el UNICO dueño de la Verdad, el interprete Unico de los deseos y aspiraciones del pueblo mexicano.    

Obviamente eso no habla bien su sanidad mental. Evidentemente la personalidad de AMLO no es todo lo estable que seria deseable para un político que aspira a dirigir un país; existen ya indicios que sugieren la existencia de un trastorno paranoide de personalidad; quien lo dude solo tiene que darle un repaso al  DSM IV, estructura que enlista los criterios para fundamentar los diagnósticos de índole psiquiátrica

En toda democracia el admitir la derrota es una parte básica; el rechazo a las derrotas electorales fue precisamente uno de los rasgos que caracterizaban al antiguo régimen priísta, recordemos la elección de 1988. Y si bien el PRI perdió la Presidencia en el 2000, la cultura política asociada con el régimen fue heredada por todos los partidos de México. Así lo ha señalado una de las mentes más lúcidas de la verdadera izquierda de México, Roger Bartra en “La Hidra mexicana: el retorno del PRI”, Letras Libres, enero de 2012.

El reconocer la derrota no significa pasar por alto la existencia de delitos, cuando los hay,  como la compra de votos, indeseable herencia del antiguo régimen. Hay que denunciarlos, pero para que la denuncia sea procedente  es indispensable presentar sólidas pruebas que la avalen. Al parecer no ha sido así como lo ha presentado el equipo de López, me entero por la prensa que la denuncia trae, entre otras cosas, cinco reportajes de Reforma, tres del Guardian, uno de Proceso, una entrevista en MVS Radio, algunos cables de Wikileaks publicados por La Jornada. En otras palabras las pruebas son solo recortes de periódico.  “La izquierda no investiga ni en defensa propia”, afirma Sergio Aguayo, Presidente de Alianza Cívica.

Pero si alguien tenía alguna duda, López ya despejó todas. Si el TEPJF no dice lo que AMLO quiere, le habrán robado, otra vez, la Presidencia y habrán encubierto a delincuentes, posiblemente miembros del “crimen organizado”.  Y aunque no abundan personas cultas entre sus seguidores sería bueno que alguien le recuerde a López quien fue Gavrilo Princip, y las terribles consecuencias de su acción.

La única buena noticia dentro de esta espiral de odio generada por el Mesías es que todas las movilizaciones serán pacificas… hasta que dejen de serlo.