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El sábado 28, La agrupación Metallica, llenó con 22 mil 780 asistentes el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México. Creeping Death fue la canción de apertura y fuego que emergía del escenario fue el detonante para encender a los asistentes.

Además, el escenario en forma de X al centro, integrado por distintas figuras geométricas y un piso que funge como pantalla de proyección, por lo que los que llegaron a la pista no pudieron ver estas imágenes.

Tras una hora de espera entre el grupo telonero y la aparición del Metallica, el suspenso crecía al ver que técnicos subían con arneses hacia arriba del escenario para manejar equipo de luces.

For Whom The Bells Tolls, continuó y la gente se prendió aun más. Puños arriba, y gritos “hey, hey, hey” se escuchaban al rito que el bombo de Lars pateaba con el sonido grave que caracteriza al inicio de la canción.

“¿Cómo se sienten esta noche? ¿Nos extrañaron? Qué buenos verlos de regreso para estos ocho shows. Vamos a roquear. Sigamos enloqueciendo”, dijo James en inglés. “¡A los mexicanos les gusta la música pesada!, ¿verdad?”.

Y a continuación: Gimme fuel gimme fire, gimme that which I desire! Y todos enloquecieron.

Ahí fue cuando la pirotecnia hizo gala de presencia y varios explosivos iluminaron el centro del escenario provocando que el calor se sintiera a lo lejos.

La gente unida en una sola voz…

Con “Memory Remains”, “Sad but True”, “Sanitarium” y “And Justice for All”, la gente unió coros que retumbaban en todo el Palacio de los deportes. Pero no solo fue para eso, también para los rechiflidos y mentadas de madre, más señas con el dedo de en medio, cuando el sonido falló de manera terrible durante And Justice For All.

Esto hizo que incluso la banda saliera del escenario por unos 5 minutos en lo que el equipo técnico arreglaba el problema.

Al regreso, reiniciaron con Sanitarium y todo quedó perdonado. Con Battery, comenzó el “Slam” en varias partes de la pista. Cerveza, refréscos y hielos salieron volando, hubo quien terminó en el piso, pero entre los mismos eufóricos metaleros los levantaban.

El desconcierto…

La confusión y la extrañeza llegó al tocar Enter Sandman, porque en una de las explosiones un miembro del staff salió envuelto en llamas por todo el escenario y además una estructura de metal con una iluminadora se vino abajo, ¡con todo y técnico!

James paró el concierto y pidió que se iluminara el área para poder ver el daño.

Muchos decían que era parte del show y varios decían que no, porque el show se volvió a detener por espacio de 10 minutos, sacaron al caído en camilla, pero no eran paramédicos. Las luces del escenario ya no volvieron a prender y James pidió que se encendieran las del Palacio de los Deportes y así se iluminó todo. Por eso la confusión.

En notas de otros medios, usuarios han comentado que eso ya ha pasado en otros conciertos.

Y el mexicano se hizo presente para cerrar…

Robert Trujillo, originario de Coatzacoalcos, Veracruz, alzó la voz en un perfecto español al decir “es para mi un honor estar de regreso en casa, gracias a todos”. Simplemente la multitud volvió a enloquecer.

Fade To Black, Die, Die My Darling y Seek and Destroy, fueron las tres últimas canciones.

James, Kirk, Lars y Robert, terminaron regalando espigas y baquetas al público y así se despidieron del primer concierto en México con el Arsenal Completo, con 30 años de carrera.