Una página dorada se escribe en la historia del futbol mexicano. Por primera vez, México tiene en el cuello una presea olímpica en balompié, toda vez que el Tri accedió a la Final del fútbol masculino de los Juegos Olímpicos de Londres al derrotar 3-1 a Japón y así asegurarse la tan deseada medalla, a la espera del rival entre el ganador de Brasil y Corea del Sur.
Ya es historia aquél cuarto lugar en los Juegos de 1968, lo máximo alcanzado por una selección de futbol de México y ahora, en 2012, este equipos de jóvenes con experiencia, logró trascender a lo máximo en esta competencia olímpica. El hambre y deseos de trascender, llevaron a este Tri a tener ya una medalla olímpica.
Pero como toda dulce historia, la de México tuvo que pasar por momentos difíciles, mismos que acontecieron muy tempranoen el partido.
Al minuto 12 México se vio abajo en el marcador, cuando Otsu recibió el balón fuera del área y sacó un potente disparo al ángulo que venció a Corona, que esta vez nada pudo hacer para evitar la caída de su marco. Japón siguió siendo muy peligroso, aprovechando la velocidad de sus jugadores y llegando por la banda izquierda con Nagai, siempre cortando al centro para buscar a Otsu, el hombre de más peligro de los nipones.
Muy pocas llegadas generó México al frente, pero hubo una en particular que sembró miedo en Japón, con una llegada de Aquino por la izquierda, quien se metió al área y cedió a Fabián, peor su disparo salió rebotado a la llegada de Giovani, quien contrarremató pero el balón pasó apenas a un lado.
De Ahí México empezó a crecer y al minuto 30 el Tri emparejó los cartones. En un tiro de esquina que cobró Giovani, el ‘Chatón’ Enríquez prolongó el balón para que Fabián rematara en el área chica y venciera al guardameta japonés.
Tras el gol, los papeles se invirtieron y fue México que se adueñó del balón, buscando hacer más daño a la meta nipona, mientras que los orientales iniciaron la apuesta por el contragolpe, un balón que les dejara explotar su velocidad y quemar a la zaga azteca.
Para la segunda mitad, Luis Fernando Tena realizó un cambio sorprendente e inexplicable, al sacar a Giovani dos Santos y darle ingreso a Raúl Jiménez. Si bien Giovani no venía pesando lo esperado, sí había sido partícipe de algunas jugadas de peligro, además de ser el referente ante los nipones. Aunque lo más explicable se perfila a una lesión.
El cambio, más que generar peligro, dio cierta confianza a los japoneses, que supusieron mayor tranquilidad ante la salida de Giovani, pero aunque hubo alguna llegada de los asiáticos con cierto peligro, México no se doblegó y Marco Fabián fue quien tomó el rol de líder dentro del campo.
Y México inició a hacer el gasto, a buscar darle la vuelta al marcador. El equipo empezó a notarse más compacto, con Aquino y Fabián combinándose para buscar hacer daño.
Al minuto 64 al Tri lo iluminaba un rayo de esperanza; tras un disparo que llegó a las manos del portero japonés, este salió jugando pero el central Ohgihara perdió el balón en la salida y Peralta con un gran disparo al ángulo, batió la meta japonesa y marcó el gol que daba la esperanza de una medalla para México.
Japón estaba herido de muerte. La daga que incrustó Peralta con el 2-1 obligaba a los nipones a lanzarse al frente, no había más. Y México fue paciente y ordenado. La defensa se multiplicó y Salcido y Chatón ayudaban para sacar balones peligrosos. Ahora México apostaba al contragolpe, pero sin encerrarse demasiado.
Y el tercer gol llegó por la vía de Javier Cortés, quien entró a velocidad por derecha para batir al portero nipón.
México controló el juego, los jugadores sacaron a relucir la experiencia recorrida a pesar de la juventud de la mayoría, y así enfriaron a los nipones, que por más que lucharon, simplemente se quedaron en la orilla.
Ahora México enfrentará en la Final al ganador de Brasil y Crea del Sur, pero por lo pronto, ya cuenta con la tan deseada medalla olímpica en futbol.

























