Cuando Micky Arison miró el calendario electoral de México supo que el momento había llegado.

Dueño de una fortuna estimada por Forbes en 4.7 billones de dólares (es el número 223), el C.O de la mega empresa de cruceros, Carnival Corporation y el equipo Miami Heat’s, calculó que el cambio de gobierno en México era una buena oportunidad para escalar de casillero en Forbes, que tiene al mexicano Carlos Slim en el primer peldaño.


El objetivo, según los especialistas consultados, es abaratar combustible, incrementar sus destinos en el Caribe y ser prácticamente dueño del néctar turístico de los países a cambio de prácticamente nada. Sería otro sueño hecho realidad de Micky.

¿Figurará su anhelado home port en Quintana Roo en la lista de todo lo que se puede comprar con dinero? La resistencia ha sido mucha desde que la secretaria de turismo, Gloria Guevara Manzo, llegó a Quintana Roo y deslizó la intención del gobierno federal, que no es otra que la de Felipe Calderón Hinojosa. Los hoteleros se fueron de bruces y pusieron por delante el impacto que tendría un “home port” en la economía local, la hotelería y hasta el medio ambiente. Las razones: este tipo de turismo moviliza más de 16 millones de turistas al año. Sólo a Cozumel llegaron casi tres millones de turistas en 2010, cuya derrama es incuantificable pero exigua para los locales.

Mientras, el billonario prepara desde su lujosa mansión en Miami una jugada de pizarra con un bufete de abogados que busca lograr los permisos para tener un pedazo del paraíso a costa de un puñado de impuestos que poco rédito deja a los gobiernos. Las ganancias anuales de su corporativo superan los dos mil millones de dólares. No es para el asombro: Carnival controla más del 40 por ciento del mercado en el Caribe y 49 del mundial. A cambio, se supo de manera extraoficial que el grupo ofreció una inversión de 200 millones de dólares, y se habla de la construcción de otro puerto en Los Cabos a cambio de anclarse en el Caribe Mexicano.

¿Qué es Carnival Corporation? En los últimos años se convirtió en una empresa con el esquema de oligopolio que pasó de tener un capital de 12 cruceros en los años 2000, a 103 barcos con capacidad para 205 mil 769 pasajeros. Carnival domina el mercado mundial y detrás le siguen Royal Caribbean y Star Cruises asociada con NCL. Actualmente, la naviera interesada en obtener su home port en Quintana Roo es dueña de otras diez empresas que, si bien tienen su autonomía, fueron fusionadas en los últimos años por Arison. Entre ellas figuran P&O Cruises, Holland, Seabourn, Costa y Cunard.

El secretario de turismo, Carlos González, admitió que al gobierno del estado llegaron dos estudios sobre el impacto del home port: uno presentado por el hotelero Fernando García Zalvidea, que no tiene ningún respaldo académico; y el último que hizo la Universidad del Caribe que está en análisis. “Por eso es que el gobernador (Roberto Borge) solicita otro estudio a la Universidad de Monterrey”, manifestó. Y aclaró que los permisos de construcción los otorgan los gobiernos estatal y municipal, “siempre y cuando cuenten con permisos de impacto ambiental”. En pocas palabras, atenuó, el alboroto lo causó la funcionaria del presidente saliente, “el gobierno del estado no va a hacer nada a espaldas de los quintanarroenses ni a afectar un sector que muestra crecimiento y solidez como el hotelero. No hay prisa”, manifestó.

¿Por qué el interés en un home port? Un home port es un puerto de cruceros en el que se originan o terminan los viajes. El interés de Carnival, según la investigadora y docente de la Universidad del Caribe, Claudia Inés Martínez, es generar un circuito en el Caribe que abarate el único costo que las navieras no han podido reducir: el combustible. Es así como, en vez de pernoctar en los puertos, los cruceros van a baja velocidad (ahorrando combustible y gastos de anclaje) hasta que llegan a otro puerto donde sólo se quedan, en promedio, de seis a ocho horas. La lógica empresarial es reducir costos, y no estaría mal en ese sentido, si no fuera que la regulación ambiental en altamar les permite arrojar todo tipo de desechos, siempre y cuando sea a una distancia mayor a las 12 millas. Los grandes cruceros tienen capacidad para más de cinco mil personas, y aunque cuentan con tecnología para incinerar, las cenizas van a parar al mar en la mayoría de los casos.

El rector de la Universidad del Caribe, Arturo Escaip, sintetizó que el estudio que ellos realizaron dice que la evolución de los destinos con home port, desde el año 2000 a la fecha, arroja que en esos centros turísticos la hotelería prácticamente no creció. “Creció sólo en 3.9 por ciento”; dice. En cuanto a la derrama, apunta que es seis veces menor a que deja la hotelería. “Un crucerista deja 88 dólares con 66 centavos, y la que se queda en un hotel, es esa cantidad multiplicada por seis puntos”, detalla.

En cuanto a la contribución al valor agregado del crucerista en México equivale a .04 por ciento del PIB, y la contribución del sector turístico de México equivale al 7.8 por ciento, compara. “Un home port en un destino como el nuestro, que tiene 70 mil cuartos de hotel entre Cancún y la Riviera Maya, no necesita, ni le conviene que se ofrezca un sustituto de viajes de crucero”, opina.

De acuerdo a la visión del rector de la Unicaribe, para otros destinos como Campeche, Majahual, Progreso, Huatulco, Iztapa, “no sólo les conviene, sino que podría ser una gran ayuda y un gran detonador y una gran bondad tenerlo, pero aquí es una competencia muy fuerte que nos bajaría aún más la derrama al destino que de por sí está bajando.

-¿Quién está impulsando este proyecto?

– No lo sabemos. A nosotros nos convocaron a raíz de una visita que hizo la Secretaría Federal de Turismo y empezó a rebotar con los hoteleros la posibilidad de hacerlo. Los hoteleros le pidieron que se hiciera un estudio y nos convocaron para hacerlo.

-¿Cómo midieron el impacto sin conocer el proyecto?

-Fíjese, nosotros para hacerlo más justo y equilibrado posible a nuestro estudio, buscamos mayores datos del proyecto, por ejemplo, conocer el monto de inversión, impacto en la economía, qué nuevas áreas se desarrollarían, pero no tenemos ningún dato, no se conoce ningún dato de un proyecto de inversión específico, detallado, que vaya acompañando a esta propuesta. No podemos hacer un análisis de las ventajas y las desventajas que en su momento una inversión de esta naturaleza pudiera tener…

A raíz de este estudio, la Universidad del Caribe encontró que el dato de la baja en la derrama económica es más que alarmante. Los números arrojaron que bajó al cincuenta por ciento en el caso de los turistas extranjeros con respecto a 2008. El investigador de la misma universidad, Alfonso de Jesús Jiménez, lo atribuye al famoso esquema de All Inclusive que poco a poco acaba con restaurantes y negocios del casco histórico de Cancún. Fue la Secretaría de Desarrollo Social la que aportó datos sobre el cierre de locales y viviendas abandonadas que ya representan el 10 por ciento, y hasta más en algunos sectores. A los que se suman el elevado números de suicidios, alcoholismo y violencia.

“Imagínese usted, si la derrama ya ésta caída, obviamente si sustituimos algunos pocos turistas que están dejando esta derrama baja por una que sea seis y media veces todavía más baja, pues intensificábamos estas consecuencias, nos afectaría pero sin duda, y te digo nuevamente, son datos, no opiniones”, aclara el rector.

No es un proyecto nuevo. Hace 10 años el grupo Xcaret liderado por Miguel Quintana Pali impulsó el home port. Como ahora, la oposición fue tenaz y en un debate ríspido por los intereses en juego. Un acalorado debate se dio en 2009 entre los hoteleros: José Chapur, Fernando García Zalvidea y Cia, versus el grupo Xcaret con el presidente municipal de Cozumel como mediador, en ese entonces el actual secretario de turismo Juan Carlos González. La razón es que los home ports compiten directamente con el mercado hotelero bajo condiciones sumamente ventajosas. Actualmente, un crucero de la categoría standart puede costar hasta 70 dólares la noche; mientras la hotelería muestra valores de 100 dólares por día promedio. El grupo que presentó de manera presurosa un estudio evidencia el impacto en la economía. El gobierno lo tomó como un puñado de hojas con variables de dudoso rigor, dado que nadie lo avala. Desde la otra esquina, el grupo Xcaret salió a defender el home port: “Reforzaría la conectividad, abriría el espacio para los amantes de los cruceros y ayudaría en las temporadas bajas del turismo convencional”, dijo Quintana Pali. Un dato: Carnival vende el producto Xcaret en sus barcos.

Acaso el mayor valor de “reclamo” lo tengan las cartas enviadas a Guevara Manzo y hasta el presidente de la Nación por Rodrigo de la Peña, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Rafael de la Mora, de Hotelera Posadas, José Chapur Zahoul, Alejandro Zozaya, de amresorts, Miguel Ángel Guardado Preciado, de Barceló y Fernando García Zalvidea, de Real Resorts, y Julián Balbuena Alonso, del poderoso grupo Best Day Travel. Todos hablan de total rechazo, de la exención de impuestos, el impacto a los bancos de corales y fauna marina, así como la descarga de basura, residuos tóxicos y el mínimo ingreso económico, a cambio de la breve visita de cruceros. Sin embargo, ningún grupo hotelero ha medido el impacto en la economía local como consecuencia de los contratos laborales que rozan la esclavitud en la Zona Hotelera y la Riviera Maya. Contra todo y contra todos, el sueño de Micky sigue intacto. Y ser uno de los hombres más acaudalados del mundo… tiene sus ventajas.