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¿Cuándo se jodió Perú?, se pregunta Zavalita al inicio de la novela de Mario Vargas Llosa “Conversación en la catedral”. La frase, que ya se ha hecho  famosa en México, en la citada novela da origen a una “conversación madre”, entre el periodista Zavalita y un antiguo chófer y guardaespaldas de su padre. Dura varias horas, y es “madre” porque de ella surgen otras conversaciones, otros diálogos, que corresponden a distintos momentos de las vidas de Zavalita y del guardaespaldas, y que van reconstruyendo, de manera fragmentada y como en un contrapunto, la vida del Perú durante los ocho años de la dictadura de Odría.

Con muy poco esfuerzo podemos extrapolar diversas situaciones del Perú de Manuel Odría al México del priísmo, sobre todo en los aspectos de antidemocrácia, fraudes, corrupción e impunidad de los poderosos. Pero lo más triste es que tampoco nos costará mucho trabajo extrapolar algunas situaciones de ese Perú jodido, con el triste destino del conocido como “el Estado torpe”, Michoacán, Estado donde la alternancia PRI-PRD-PRI  ha pasado con mas pena que gloria. .


¿Cambiamos en Michoacán?,  solo que para empeorar; o a menos que tomemos como modelo de cambio el propuesto por Lampedusa en “El Gatopardo” (hay que cambiar para que nada cambie). Seguimos hasta la fecha, agosto de 2012, con un sistema caduco, inoperante, simulador y altamente ineficiente. La improvisación es la regla, la ausencia de compromiso y la incompetencia es la norma, hay parálisis administrativa, la autocrítica es  inexistente,  el miedo o la impotencia para controlar a los agitadores no tienen parangón, no hay visión de largo plazo, no hay capacidad para ejercer la autoridad, en este gobierno priísta el escudarse como organización de “izquierda” es casi una patente de impunidad. En las estructuras de gobierno continúa el amiguismo, los compadrazgos, los negocios entre “cuates”; todo, todo, es lo mismo. Por más que escarbemos no  hay por ningún lado un cambio real y efectivo. Cambiaron los colores, pero las mañas y las costumbres son las mismas. Lo único tangible es que todo apunta a que la anterior administración dejo un estado arruinado, quebrado, absolutamente endeudado y con graves problemas de inseguridad. Lo entregan peor de como lo recibieron. ¿Los culpables, que los hay, serán castigados?, personalmente lo dudo.

Un buen ejemplo de la ineficiencia administrativa actual lo podemos ver en el llamado “Sector salud”. Este sector fue de los más golpeados por la ineficiencia y torpeza amarilla. Con una plantilla de funcionarios (funcionarios es un decir) peor que mediocres y con sus recursos económicos desviados a no sabe aun donde, el resultado previsible fue lo que vemos; un desastre sanitario. Hospitales saturados, rebasados y sin recursos; el desabasto de medicinas y material medico, enfermedad crónica del sector salud, empeoró a niveles criminales, la calidad de la atención, de por sí deficiente en salubridad, decayó. El sector salud en Michoacán se convirtió en un gigantesco agujero negro que todo devoró y mandó a otra dimensión.    

¿Ha mejorado en algo el sector salud en estos meses tricolores? Perceptiblemente nada, absolutamente nada. Al usuario común de estos servicios de nada le sirven las promesas ni los grandiosos planes que anuncian los políticos. El paciente “de a pié”, ese que diariamente atiborra las atestadas y nada limpias instalaciones de salubridad, lo que busca es una atención oportuna y de calidad, no limosnas o una inútil receta expedida por un sobresaturado médico, misma que la farmacia no le va a surtir. En la actualidad la mayoría de las recetas solo sirven para abanicarse con ellas, pues el desabasto en medicinas no ha podido ser resuelto. Las autoridades prometen  surtir al 80%, quizá al 90%; lo avisan y quizá esperan que les aplaudamos. Pues no señores autoridades, el abastecimiento oficial debe, obligadamente, ser igual que en la medicina privada, cercano al 100%. La vida de un paciente privado vale igual que la de un paciente de un hospital público. El tiempo que se gasta, y se pierde, en la espera de recibir una atención medica de calidad y oportuna, es igual  de angustioso y doloroso para cualquier humano.

La verdad es que la problemática en el sector salud es muy grave y hasta el momento no han podido o querido resolver. Salubridad fue severamente dañada, muy dañada,  y sus carencias son enormes, la búsqueda de los responsables, que los hay,  hasta donde yo sé no existe.

Ahora que si he de ser sincero,  no veo como ni con que  puedan resolver este problema nuestras H. Autoridades. Salubridad terminará por surtir solo cataplasmas, infusiones, emplastos  y muchos collares de limones para este otoño-invierno.