opinion

Pasa, a veces. Anoche dormí de la mano de  mi hijo de 5 años, algo que cuando sea mayor no creo que le guste que ande contando. Porque los hijos se convierten en hombres tan rápido, y por supuesto que ya siendo hombre no tendré esa fortuna.

Hace años tuve un amigo que le negó la paternidad a su hijo, básicamente porque dudaba de la reputación de su madre, sin embargo tuve la oportunidad de mirar su retrato y créanme que sí se parecía. No sé qué fue de ese hombre ni de la mujer, ni de su hijo. Supongo que él jamás lo reconoció, muy fácil hubiera sido solicitar una prueba de paternidad, pero en el fondo este hombre no deseaba volver a ver en su vida a la mujer. En este caso el miedo, provocó que un hijo careciera del amor de un padre, este mismo hombre se refugiaba en la anécdota de una amiga, que le decía que ella hubiera preferido jamás conocer a su padre. Se refugiaba en el absurdo de decir que él no era más que un hombre triste.

Y sí, por aquel entonces era un hombre triste, con enfermedades varias: hipotiroidismo, vitíligo y muchas más en su momento pensé que era lo mejor. Hoy más reflexiva creo que cometió un error.

Vamos, que cosas para mí, que años después conocí un hombre que pasó por lo mismo y que aceptó ver nacer a su hijo y al comprobar con una prueba de ADN que era el padre, hoy es responsable de todos los gastos de su hijo y de su madre que lo cuida. Veo en su rostro orgullo y emoción cada vez que el pequeño de 10 años lo abraza y lo respeta. Es un hombre feliz. A pesar de que la madre del niño lo presiona constantemente pues, por lo que se, es muy mala administradora y el dinero nunca le alcanza. A pesar también de que continuamente se intenta meter en su vida. El hombre es feliz cada fin de semana que le toca ver a su hijo.

Otro caso que me ha tocado ver recientemente es de otro hombre que se divorció hace años de su mujer, a pesar de siempre tener dificultades los dos lograron los primeros años sortear la convivencia ya de por sí difícil de la separación con hijos. Este caso también refleja una realidad, la de los padres que pasan dos o tres años y dejan de aportar dinero para la manutención de sus hijos. Es bien sabido que para los hombres el tiempo de vida se divide en dos, la primera parte de su vida es aquella que ya existió que no se puede volver atrás y pocos son los que reconocen que quisieran retroceder el tiempo para hacer cosas diferentes y tener otro modo de vida, la segunda es en la cual se creen perdurables y pensar en la muerte es poco probable que lo hagan. Esta segunda etapa llega a partir de los 35 años, que es cuando comienzan a dudar de todo, cuando se atreven a ser más intrépidos…lo que muchos conocemos con la crisis de los cuarenta, esta etapa viene acompañada generalmente de estupideces, de falta de estabilidad en la pareja de la búsqueda de aventuras amorosas. Pocos son los que se reconocen en esta etapa o tienen la cabeza para tan siquiera pensar en lo que están haciendo.

¿Qué sucede cuando un hombre de 40 se encuentra fracasado profesionalmente, y las aventuras amorosas lo han dejado en la ruina? O porque para impresionar a las chicas jóvenes se ha gastado todo lo que tenía en tarjetas de crédito y ahora todos los bancos lo acusan de fraude, sus amigos a los que les debe dinero no quieren saber más de él, sus padres con los que seguramente regresará a vivir, se despiertan pensando en qué es lo que hicieron mal. Para colmo la ex mujer tiene una pareja actualmente exitosa y está de nuevo enamorada profundamente. Y es entonces cuando todo le molesta, se amarga, se enferma de envidia, no soporta que a su ex mujer le vaya bien, busca la forma de fastidiarla, al final no lo logra por supuesto, pero entonces se vuelca contra el hijo y finalmente se aleja.

El ímpetu de los hombres se mide en los fracasos que su vida con lleve.

Tres casos tan parecidos, pero a cargo de padres diferentes.

Claro que todo se escribe en el camino y la vida tiene caminos largos y sinuosos (evocando a Lorca), quiero pensar que aquél hombre que no quiso reconocer a su hijo, ya lo ha hecho o lo hará algún día. Que la ex mujer del segundo pueda aceptar que de los muchos casos, le tocó el mejor a ella y que el tercero… bueno el tercero no se la verdad que opinar, ¿ustedes? ¿Alguien? ¿Nadie?

La vida da segundas oportunidades siempre…a veces.

Hay de padres a padres. Y existan o no, debemos tomar de vez en cuando las manos de nuestros hijos y quedarnos dormidos, es un placer que debemos vivir…algún día.