Luego de ver cómo la Selección olímpica se puso el sombrero de charro con adornos dorados en Wembley, el representativo mayor de México cargará este miércoles con la responsabilidad de representar dignamente al futbol nacional, en un amistoso contra Estados Unidos, que inesperadamente servirá para honrar a los medallistas en Londres.
Previo a su visita al Coloso de Santa Úrsula, donde hicieron reconocimiento de campo, el seleccionador estadounidense se suma al concierto de reconocimientos por el logro reciente en los Juegos Olímpicos y aprovecha para encumbrar a los mexicanos para luego ambicionar una sorpresa.
“Respetamos lo que ha hecho México, tenemos admiración por ello, pero venimos aquí a ganar, no a defendernos o simplemente a vernos bien, sino a tratar de ganar y le haremos duro el partido a México”,
“La prueba de mañana significa mucho para nosotros. Somos respetuosos de lo que ha hecho México y tenemos admiración, pero venimos a ganar”, agrega el alemán convencido.
Klinsmann ocupará jugadores con raíces mexicanas como Hérculez Gómez, campeón con el Santos Laguna, y otras piezas de la talla de Joe Corona, Édgar Castillo, Michael Orozco y Francisco Torres.
Empeñado en aprender de la estructura mexicana en fuerzas inferiores, Klinsmann se frota las manos en espera de una sorpresa a la mayor en pleno festejo Olímpico, mientras El Chepo debe contrarrestar con algunos “europeos”, como Javier “Chicharito” Hernández, Memo Ochoa, Andrés Guardado, Héctor Moreno y Francisco Javier “Maza” Rodríguez.

























