Ante la inquietud y confusión reinantes, es positivo que, cuando menos, tengamos una idea de cuanto puede suceder en México en los meses por venir, sobre todo porque impera la idea de que el cercano dictamen del Tribunal Electoral puede modificar severamente los cálculos y previsiones de la sociedad y los intereses de la clase política y empresarial… aunque no necesariamente los hechos por venir tengan relación con los montajes poselectorales de los partidos adversarios al que detenta el poder Ejecutivo federal.
No olvidemos, vuelvo sobre la ruta, que el PRI no es, en este momento, el partido gobernante sino el PAN y el jocoso Felipe Calderón quien parece estar divirtiéndose de lo lindo en la fase terminal de un sexenio durante el cual se mantuvo mustio, no aparecía por las tardes –el otro día hasta cantó en la cena de los panistas-, y con el rostro sudoroso y expresión de creciente amargura acaso porque, según dice, nadie reconocía sus empeños. Gracias a la propaganda oficial desbordada, algunos comienzan a suavizar los saldos negativos de su gestión e incluso algunos informadores especializados en el tema del narcotráfico le lanzan loas porque la fuerza pública, esto es la encabezada por el deleznable Genaro García Luna, ha estado “a punto” de atrapar a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. (Más bien, en España, atraparon a algunos sujetos cercanos a él y concluyeron que el personaje pretendía establecerse allí para servir como “puente” hacia la Unión Europea para distribuir la cocaína sudamericana y demás estupefacientes; sería ideal que fuera a Cataluña aunque se perdiera de las corridas de toros. Le sugerimos, mejor, ir hacia Nimes, Francia, en donde la fiesta cobra auge entre una comunidad menos relacionada con la hipocresía y acaso más evolucionada culturalmente. Dentro de un mes, la feria nimeña incluirá a los mejores toreros, sobre todo José Tomás quien lidiará él solo seis bureles de distintas ganaderías; un festín de arte, aunque algunos obcecados no quieran entenderlo).
Analicemos los riesgos más severos:
1.- La radicalización de Andrés Manuel López Obrador a quien, por lo visto, no le inquieta morderse la lengua y actuar en sentido contrario a lo anunciado. Esto, por supuesto, si el TRIFE declara la validez de las elecciones, como parece ser hará, y los juristas a su servicio opten por quejarse ante la Comunidad Interamericana de Derechos Humanos, encabezados por Emilio Álvarez de Icaza, fraterno del poeta Sicilia, que sólo podría emitir, al igual que la Comisión Nacional, una “recomendación” sin efectos coercitivos porque tales irían contra la soberanía del país. Por ello, muchos creen que Andrés tiene un as bajo la manga. ¿Acaso sus contactos con los violentos, a quienes dice repeler en corto, durante sus largas estadías en Guerrero, Oaxaca y Chiapas, en donde recorrió hasta el “último rincón” convirtiéndose, sin duda, en el mexicano que mejor conoce la geografía patria, pero sólo ésta?¿No es poco factible que en esos recorridos se hayan sentado a la mesa con él los mandos subversivos, del EZLN y el EPR –a quienes también se señala como los principales secuestradores del país; así lo ha dicho en distintos foros estadounidenses una de las víctimas, Eduardo García Valseca, quien sostiene que Diego Fernández de Cevallos pasó por las mismas manos-, que no lo tomaron como rehén pese a lo redituable de tal procedimiento tan en boga en Colombia y México?.
2.- El posible descontrol en las Fuerzas Armadas –ejército, marina y fuerza aérea-, en donde existen enfrentamientos muy severos en los altos mandos –en donde se pelea la titularidad de las secretarías de la Defensa y Marina-, y en los intermedios, colocados en sitios de riesgo muy elevado de cara a una sucesión insólita: los militares pareen fraccionados entre quienes apoyan al gobierno actual aunque el mando sea civil, esto es porque se ha impuesto García Luna a las estrellas del general Guillermo Galván Galván; aquellos que están decididos a hacer fuerte a Peña Nieto ante los amagos de los “radicales irresponsables” –un general me sugirió que López Obrador debía ser acusado por desacato y encarcelado para que tomemos una idea de la crispación latente-; y finalmente un pequeño grupo encabezado por el general, Audomaro Martínez Zapata, de origen tabasqueño también, quien ha acompañado a López Obrador desde hace casi ocho años y con elevado prestigio entre los jefes desde su actuación dentro del Estado Mayor Presidencial. Es obvio que, además, hay otras tendencias, más relacionadas con el relevo ministerial, dispuestas a segregar a los generales “incómodos” como en el caso de Tomás Ángeles Dauahare y sus tres compañeros de armas confinados en el penal de Alta Seguridad del Altiplano por lo mismo que ellos acusaron a quienes los denunciaron: nexos con el narcotráfico. En cualquier momento prende la chispa que puede volverse hoguera en un santiamén.
3.- Comienza a sentirse la inquietud en los bancos mexicanos, o más bien en las sucursales de los bancos extranjeros, por los niveles críticos en la economía de la Unión Europea, con Grecia a punto de reventar saliéndose de la zona “euro” con una monumental deuda externa detrás, y España en el linde de la catástrofe por el creciente desempleo y la fuerza de la reacción popular que no tolera las medidas, supuestamente destinadas a la reordenación financiera, del presidente del gobierno, el derechista Mariano Rajoy y sus gavilleros financieros. A la larga, los conservadores siempre muestran el cobre: Rajoy ha autorizado al Ministerio de Salud para instruir a los médicos que se nieguen a dar atención a los “sin papeles” –un cálculo muy conservador sitúa a éstos en ciento cincuenta mil seres humanos a quienes se ha explotado con los trabajos más duros y humillantes-, aun cuando los galenos han impuesto el juramento d Hipócrates para insistir en que no pueden dejar a un enfermo tirado en el suelo a las puertas de los hospitales. Pero los de arriba, en pánico, no entienden de equilibrios sociales ni, mucho menos, de lo elemental: la libertad que obra a favor de la justicia.
El problema, para México, es que no es la primera vez que los bancos de capital español se toman sus ganancias en nuestro país como trinchera para evitar mayores quebrantos en Europa. Y lo peor: suelen dejarnos sin divisas en nuestro mercado, exportándolas, con las consiguientes consecuencias contra el flotante peso. Al respecto, Luis Téllez Kuenzler, presidente de la Bolsa Mexicana de Valores, me confió textualmente:
–Le aseguro que ningún dólar ha salido de México para tapar los agujeros de Europa.
Sin embargo, guardó silencio cuando repliqué:
–Entonces, ¿por qué fue México el último país latinoamericano en salir de la crisis recesiva, en 2008, si estábamos blindados por las reservas internacionales y un mercado, entonces, cubierto y rebosante de dólares?
La realidad es que, en unos cuantos días, nuestro gobierno se descapitalizó al tiempo que comenzaba la era de las tragedias con el “accidente-asesinato” de Juan Camilo Mouriño, conocido como Iván el Terrible y favorito del señor Calderón hacia el futuro.
Con estos tres referentes son suficientes, por ahora, para entender en donde estamos situados bajo la Espada de Damocles.
Debate
La lucha es soterrada e igualmente feroz entre quienes aseguran que Enrique Peña Nieto no tiene, por sí solo, la suficiente capacidad ni la visión para gobernar a un país bajo la severa conflictiva que se presenta. Lo observan como una especie de niñato galán, esto es producto de las telenovelas y de la imagen bien vendida, desconocedor no sólo de las letras y los literatos sino igualmente del México profundo en donde saltan los gérmenes de la violencia. Y, por ello, se sienten “necesitados” al grado de pretender imponerse incluso sobre la voluntad del propio mandatario en cierne. Son pocos quienes, por sus simpatías con el Movimiento Progresista, estiman que no alcanzará el objetivo.
Desde luego, más allá de simpatías y diferendos, Peña está rodeado por una elite, muy pequeña, de elementos de “toda su confianza” quienes no necesariamente ocuparán cargos en su gabinete. El propósito inicial es evitar una suerte de cargada mexiquense comenzando con el gobernador Eruviel Ávila quien está cumpliendo con su papel de contenedor gracias a las aplicaciones de justicia social destinadas a amortiguar los viejos rencores. Y en este punto, las disputas se dan, y fuertes, entre los grupos afines a los ex presidentes Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.
Es curioso: Zedillo, con mayores influencias en Washington –acaso por la campaña de desprestigio sostenida, justamente, contra Salinas-, fue el consejero más respetado… por Calderón durante la larga noche del sexenio de la violencia. Y ahora se erige en una especie de fiel de la balanza señalando a no pocos de sus afines para que sigan la causa del continuismo bajo otros emblemas. Así, además, se cubre las espaldas por las acusaciones de genocidio –recuérdese la matanza de Acteal por la que fue blindado nada menos por Barack Obama mientras permanezca en los Estados Unidos como residente-, y además tendría espacios para socavar la influencia de Salinas… con Peña en condición de “pera” de boxeadores.
Ya veremos, claro, cuáles son los verdaderos tamaños del mexiquense cuando llegue la hora, como él me dijo en su oportunidad.
La Anécdota
En diciembre de 2010, uno de los funcionarios del gabinete técnico de Enrique Peña, entonces gobernador del estado de México, se quedó sorprendido ante una interrogante nuestra:
–¿Quiénes son los consejeros de fondo, no los empleados, de Peña?
El funcionario se quedó callado, me vio a los ojos y respondió:
–La verdad es que no tiene. Él decide y nosotros actuamos.
Quizá por eso ahora requiere tanto del auxilio de los ex presidentes, de las viejas mafias de las que debería deslindarse.
























