Bajo el slogan “No se deje sorprender” el Servicio de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer lo que muchos contribuyentes hemos sufrido: el recibir vía electrónica correos, supuestamente emitidos por el SAT, mediante los cuales, se hace una invitación para visitar un “link” con un desenlace vacilante.
Dice la autoridad que dichos comunicados son falsos, alerta sobre dichos correos apócrifos que pretenden sorprender a la ciudadanía, ya que informan sobre supuestas irregularidades de carácter fiscal del usuario como contribuyente y para efecto de obtener una solución, invitan entonces a ingresar a una liga que ahí mismo se contiene.
La ignorancia, dicho con el mayor respeto para los afectados, o bien, la ambición de tener la supuesta “devolución de contribuciones” a que ahí se alude, en su cuenta bancaria, permite que se proporcionen datos relativos a la misma y con ello configurar de manera plena un evidente desfalco económico.
Es entonces, que el SAT invita a la ciudadanía a denunciar estos hechos, adjuntando el correo electrónico apócrifo, el comunicado o la carta recibida, a través del portal electrónico del SAT en la sección denominada “orientación y contacto”, dando “clic” en “orientación, quejas, sugerencias y reconocimientos”, y en la sección de “quejas” de los “servicios por internet” registrar la queja.
Ante lo antes expuesto, es evidente que el SAT sufrió un descalabro mayúsculo en sus sistemas de seguridad, ya que alguien pudo obtener de manera ilícita la lista de correos electrónicos de los contribuyentes en el país, para entonces obtener beneficios económicos en un mismos sentido ilícito; o bien, alguien al interior de la administración pública con acceso a dichos datos los obtuvo para fines contrarios a su naturaleza.
El temor de la ciudadanía a las autoridades hacendarias nacionales es patente, es ingenuo creer que el contribuyente que recibe este tipo de correos, una vez que ha sido defraudado en su caso, se atreva a interponer ahora una “queja” evidenciando su verdadero estatus económico y que contrario a obtener un beneficio, se aproveche de dicha información en su contra, iniciando las facultades de comprobación a efecto de determinar si se cumplió de una manera cabal y oportuna con sus obligaciones fiscales.
Aunado a lo anterior, el fisco alienta a los contribuyentes en general, a visitar la sección llamada “¡no se deje sorprender!” para que puedan identificar los correos falsos detectados; considero que la mejor arma ante este tipo de embates en la presente era electrónica, es ser desconfiados de los correos que recibimos de direcciones no registradas en nuestra libreta de direcciones. El costo de accesar a la liga puede tener resultados adversos al patrimonio personal, pudiéndose llevarse un tercero el dinero que durante mucho tiempo y a través de mucho esfuerzo se pudo ahorrar sin que se pagaran las contribuciones, que por mandato constitucional debemos enterar.
Hoy los contribuyentes tenemos más cargas adicionales a las fiscales, verificar si el comunicado del fisco, no es de los que son apócrifos, gran tarea sin beneficio alguno.
























