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Las integrantes del grupo de punk fueron condenadas a dos años de prisión tras realizar acciones de protesta en contra del presidente ruso.
Amnistía Internacional (AI) pidió hoy que las autoridades rusas anulen la sentencia y liberen de manera “inmediata e incondicional” a las tres integrantes del grupo punk Pussy Riot, condenadas a dos años de prisión por una acción de protesta contra el presidente Vladímir Putin.

Durante declaraciones, John Dalhuisen, director de la organización defensora de los derechos humanos para Europa y Asia Central, dijo que lo que hicieron las tres integrantes del grupo “estaba calculado para escandalizar y lo consiguieron”, pero la condena a dos años es un ataque a la libertad de expresión.

AI recordó que en Rusia se han puesto en marcha numerosas medidas restringiendo la libertad de expresión y asociación, en respuesta a la ola de protestas que acompañaron las últimas elecciones parlamentarias y presidenciales.

En este sentido, opinó que este juicio “es otro ejemplo de los intentos del Kremlin de acabar y deslegitimar a los disidentes”.

El pasado febrero, cinco integrantes del grupo Pussy Riot irrumpieron encapuchadas en la catedral de Cristo Redentor en Moscú, el principal templo ortodoxo del país, donde cantaron y bailaron en ropa interior.

Las jóvenes calificaron su acción de “expresión política en forma artística”, pero el juez las condenó hoy a dos años de prisión por “gamberrismo motivado por odio religioso”.

Además, en un comunicado el organismo indicó que la condena a dos años de cárcel contra las tres integrantes del grupo de punk es un “golpe amargo” a la libertad en Rusia.

La sentencia emitida este viernes contra Nadezhda Tolokónnikova, Yekaterina Samutsévich y María Aliójina, “es una farsa”, dijo la directora de campañas y programas de Amnistía Internacional, Michelle Ringuette.

Las jóvenes, que se declararon no culpables, fueron encontradas responsables del delito de “vandalismo por odio religioso” por irrumpir encapuchadas en febrero en la Catedral ortodoxa de Moscú, donde protestaron contra el presidente ruso Vladimir Putin.

“Virgen María, echa a Putin”, cantaron las mujeres en esa oportunidad mientras se desprendían de sus ropas hasta bailar en ropa interior y tocaban la guitarra.

Amnistía Internacional organizó el miércoles pasado una protesta frente a la embajada de Rusia en Washington para rechazar el juicio como parte de una campaña global que también apoyan artistas como Madonna, Sting, Bjork y la banda Red Hot Chili Peppers.

La decisión de declararlas culpables en medio de la indignación internacional, “muestra que las autoridades rusas no se detendrán para frenar la disidencia y reprimir a la sociedad civil”, lamentó Ringuette.

La organización de derechos humanos indicó en un comunicado que considera a las integrantes de Pussy Riot como “prisioneras de conciencia”, porque fueron juzgadas erróneamente en lo que considera como una “acción de protesta legítima” contra Putin.

Putin, quien el pasado 7 de mayo asumió la Presidencia de Rusia, por segundo periodo, ha sido criticado por grupos opositores de no respetar los derechos humanos y utilizar de manera selectiva la justicia para golpear a sus adversarios.