El crecimiento urbano de nuestra ciudad capital, en la mayoría de los casos, lleva consigo la destrucción del entorno ecológico y la generación de un sinnúmero de necesidades para quienes vayan a habitar esas zonas de crecimiento urbano.
Uno de los ejemplos más destacados al respecto, lo son los desarrollos denominados “Villas del Pedregal”, “Fraccionamiento La Hacienda”, “Villa Magna” y “Lomas de la Maestranza”, en donde la concentración humana se dio de la noche a la mañana en una gran cantidad, lo que generó para las autoridades municipales y estatales, el tener que satisfacer un cúmulo de necesidades de esas concentraciones humanas, que van desde agua potable, recolección de basura, alumbrado público, seguridad, educación, pero sobre todo, el desarrollo de una infraestructura urbana adicional a la construida por los desarrolladores, como vías de acceso, calles, avenidas, etc.
Los desarrolladores, en busca de su objetivo primordial que es el hacer negocio, adquieren tierras lejos de la ciudad, en las zonas rurales donde el costo de la tierra es muy barato, para que al darle plusvalía con la infraestructura urbana básica, comercializan las viviendas ahí construidas, a precios que generan ganancias exorbitantes, con la conciencia de que entregados los desarrollos a la autoridad municipal, ésta será la responsable de satisfacer las necesidades que demanden los habitantes de dichas zonas. De esta manera se ha dado la modernización de las calles y avenidas de lo conocido como “Salida a Quiroga”, en la que las autoridades municipales y estatales se han visto obligadas a realizar este desarrollo urbano, ante la demanda de los ciudadanos que habitan esas zonas.
¿Y quiénes pagamos ese desarrollo urbano que no hicieron los desarrolladores? Pues Usted, yo, todos los ciudadanos que pagamos impuestos, nadie más.
LA LOMA DE SANTA MARÍA
Al igual que la “salida a Quiroga”, en la Loma de Santa María, se ha dado un desarrollo urbano extraordinario, en donde los desarrolladores solo construyen la infraestructura necesaria para la comercialización de su desarrollo, pero nada más. Las vías de comunicación y acceso a dichos desarrollos, tarde o temprano correrá a cargo de los gobiernos municipal y estatal.
En el caso de la “Loma de Santa María”, ha existido un grupo de personas que han instrumentado lo que han llamado “su lucha en defensa de la loma”, lucha que han realizado mediáticamente, realizando plantones y tomas de calles y avenidas, siempre argumentando la defensa del entorno ecológico y algo más, sin embargo, la necesidad de los ciudadanos que ya habitan dicha zona, se ha impuesto a los argumentos de los defensores de la loma y parece ser que la construcción de una vía rápida de acceso, irremediablemente será inaugurada próximamente.
¿Y EL PUNHUATO?
El otrora anunciador oficial de los candidatos al gobierno del estado, cuando el PRI era omnímodo, está siendo presa inmisericorde de ese desarrollo urbano que se come todo espacio verde disponible para construir viviendas.
En efecto, tanto la loma oriente como la poniente del cerro del Punhuato, están siendo devoradas por los desarrolladores urbanos y las autoridades municipales y las ecológicas, que con una complicidad manifiesta lo están permitiendo las autoridades municipales y estatales, empero, al cerro del Punhuato no hay quien lo defienda, será transformado en lujosos “Cotos” residenciales en su mayoría, con una bella e impresionante vista hacía la ciudad, con el costo ecológico que ese desarrollo representará, a más de los daños que provocará, con fatales inundaciones en las zonas bajas de la ciudad, ante el aumento de la velocidad y volumen de agua que bajará de esas zonas cerriles, ahora cubiertas por el concreto.

En las gráficas anteriores, puede usted apreciar la manera criminal en que están depredando las lomas del Cerro del Punhuato al oriente de nuestra ciudad, sin que ninguna autoridad haga algo al respecto. Reitero, una de las consecuencias más graves que tiene y tendrá esta depredación del cerro del Punhuato, será el aumento en el volumen de agua y la velocidad con la que bajará hacia las zonas bajas, causando graves inundaciones y afectando al patrimonio de los ciudadanos que viven en esas zonas bajas.
Sirvan los anteriores señalamientos como base de una denuncia, que probablemente quedará solo en eso, pues los causantes de tal desatino, son empresarios de los considerados “intocables” en esta ciudad, que cuentan con la cínica complicidad de nuestras autoridades, tanto del municipio como del estado, sin embargo, no está por demás que quede la constancia de esta denuncia pública, lo demás, es responsabilidad de los causantes del abuso.
OTROS INTOCABLES
Hace días, con todo bombo y platillo, se dio cuenta a los medios de comunicación, de un evento encabezado por el gobernador del estado SILVANO AUREOLES CONEJO, en donde se festejó “El Día del Notario Público” y se entregaron sendos “reconocimientos” a distinguidos notarios en retiro.
Pasó como un acto festivo más de un sector de nuestra sociedad, sin embargo, es necesario puntualizar que este sector de nuestra sociedad, tiene a cuestas una gran deuda social derivada de su manera de actuar en uno de los periodos más aciagos de nuestro estado.
En el periodo en que los grupos delincuenciales despojaron de sus bienes a muchos michoacanos, contaron con la complicidad de los notarios públicos del estado. Cierto, algunos los hicieron bajo presión, pero otros no, ha sido evidente su enriquecimiento en estos pocos años, pero lo grave y reprobable del asunto, es que pasado el vendaval, ya con las autoridades ejerciendo nuevamente la gobernabilidad, los concesionarios de la fe pública, no ha dicho “esta boca es mía” haciendo las denuncias correspondientes a fin de reparar el daño causado a los ciudadanos, han guardado un silencio vergonzante, lo que revela que fueron pingües ganancias las obtenidas desde su encargo, de ahí que, ¿Qué motivo hay para festejar a quien depredó, justificadamente o no, el patrimonio de los michoacanos? Son muy contados los casos en que la autoridad correspondiente obligó a los notarios a anular las actuaciones notariales que dieron lugar a los despojos, pero muy pocos, los demás, están vergonzosamente vigentes.
LA SEGURIDAD EN MORELIA, EN CRISIS
No cabe la menor duda, que los michoacanos, pero en particular los morelianos, vivimos en una de las ciudades más inseguras del país. A pesar de los graciosos números que nos recitan las autoridades, la realidad los rebasa con mucho.
Desde delitos de alto impacto, hasta los más comunes de la delincuencia casera, se repiten todos los días en esta capital, sin embargo, nuestra autoridad municipal de oropel, ni cuenta se da de la gravedad del asunto, su maridaje con la modernidad y la innovación, le han segado la vista a la realidad y no ha tenido la capacidad de hacer algo que mengue la inseguridad de los morelianos.
Por desgracia, ni siquiera pensar en que sea la autoridad estatal la que nos saque del atolladero, su permanente estadía en los entuertos políticos, derivados de una deficiente administración pública,  hacen que su probable eficacia para defender a los michoacanos, esté tan menguada, que sería un sueño guajiro atenernos a esa instancia.
No hay de otra, mientras nuestras autoridades sean fallidas en el ejercicio del poder público, es la ciudadanía organizada la única alternativa viable en la defensa de sus intereses. ¡Cuídese!, cambie sus hábitos, organice su familia para su actividad cotidiana, no le dé facilidades al delincuente. Recuerde la autoridad no lo va a defender, es su cómplice por omisión o por convicción, de eso no hay duda.