opinion

El asalto a la razón
Un explosivo “pasón” colectivo
Carlos Marín

Para Marx, la inquietud religiosa es a un tiempo expresión del y protesta contra el sufrimiento real. No obstante, pensaba, la religión construye un mundo irreal, un escape de la realidad mediante la oferta de un más allá donde las penas del más acá serán recompensadas.
Por eso, en su ensayo Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844), y sabiendo que la droga se saca de la adormidera (Papaver somniferum), sentenció:
“La religión es opio del pueblo”.
Siguiendo la célebre metáfora, ¡vaya pasón! que se traen el “obispo” sectario (alias San Martín de Tours) y la fanaticada que lo cree “iluminado”.
Tan enfermos están que el Episcopado pinta su raya en términos que ni Marx criticaría:
“Las leyes son para acatarse y, en este caso (Nueva Jerusalén) las autoridades locales deben intervenir y poner orden en un conflicto que, si no se atiende, puede llegar más lejos. No es un asunto que deba esperar, es momento de actuar y ejercer el estado de derecho que se ha vulnerado. La educación tiene que ser laica, no puede identificarse con ningún credo…”.

La historia en breve
El Tribunal Electoral resolverá a más tardar el 31 de agosto
Ciro Gómez Leyva

Andrés Manuel López Obrador cumplió una semana fuera de los reflectores y el conflicto poselectoral entró en un desconcertante marasmo. Pero ayer los presidentes de los partidos volvieron a escena. Regresaron con un lenguaje justiciero.
Dijo Alberto Anaya, líder vitalicio del PT, que habrá consecuencias sociales graves si el Tribunal Electoral no invalida los comicios presidenciales del 1 de julio. Jesús Zambrano, del PRD, le hizo segunda al asegurar que el país no está para bollos y que no serán responsables de lo que pueda ocurrir.
Del chivo y el marranito, la protesta lopezobradorista lindó ayer la amenaza, bañada con el mensaje de Zambrano al Tribunal de que “no vayan a resolver sobre las rodillas, sin revisar exhaustivamente nuestros alegatos”.
Llegamos, pues, al desenlace. El lopezobradorismo no parece contar con más pruebas y, a juzgar por lo presentado, el Tribunal debe tener ya una opinión firme del veredicto. Mañana o el viernes, el pleno de magistrados celebrará una importante sesión para determinar la procedencia de los 364 juicios analizados. Pero dejarán para principio de la próxima semana el juicio 359, el de López Obrador, el de las 600 y tantas páginas, el que pide la invalidez.
Será una sesión pública, con televisión, radio, internet. Pero todo, conforme a la ley, terminará antes del viernes 31, fecha límite para votar el dictamen, y no el 6 de septiembre, como erróneamente se ha venido diciendo. El 6 de septiembre es solo el límite para entregar la constancia al próximo presidente de la República.
Hoy es 22. A esta historia le quedan, máximo, nueve días. Más, claro, lo que Anaya, Zambrano y López Obrador quieran añadirle.

Trascendió
Trascendió

:Que además de acudir a San Lázaro el viernes para registrarse, Manlio Fabio Beltrones, líder de la bancada del PRI, se reunirá en los próximos días con los coordinadores del PAN, Luis Alberto Villareal; del PRD, Silvano Aureoles, así como con los del Verde, PT, MC y Panal, para resolver la integración de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.
Por lo pronto, la conformación de la Mesa de Decanos para conducir la sesión constitutiva de la Cámara de Diputados, el 29 de agosto, parece clara: Alberto Anaya, del PT; Arely Madrid Tovilla, del PRI; Eloy Cantú Segovia, del PRI; Ricardo Monreal, del PT; Jesús Murillo Karam, del PRI; Francisco Arroyo Vieyra, del PRI, y José González Morfín, del PAN. Todos encabezados por el líder nacional petista, con seis legislaturas y 65 años de edad.
:Que por cierto, todo parece indicar que Ricardo Monreal será el coordinador de la bancada del Partido del Trabajo en la Cámara de Diputados, a pesar de que algunos veían ahí al dirigente nacional de ese partido, Alberto Anaya, quien también ocupará una curul en San Lázaro.
Aunque Beto Anaya será quien asuma el control de los recursos que recibirán a partir del 1 de septiembre, así que habría un líder político y uno económico.
:Que, hablando del PT, el aún diputado federal Jaime Cárdenas difundió la versión de que la magistrada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación María del Carmen Alanís habría dicho que está “harta” de Andrés Manuel López Obrador.
Según Cárdenas, fue el representante del PRI ante el IFE, Sebastián Lerdo de Tejada, quien habría revelado en alguna charla los comentarios de la abogada, sin contar con que su homólogo perredista, Camerino Márquez, escucharía circunstancialmente esas palabras.
:Que para la PGR no representa un revés la liberación de los presuntos prestanombres de los ex gobernadores de Tamaulipas Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, pues aseguran que “perdiendo, van ganando” el caso.
Y es que aseguran que lograron acuerdos con algunos acusados, quienes se han sumado al programa de testigos colaboradores y están revelando toda la supuesta red de lavado de dinero que tiene su origen en el narcotráfico.

Día con día
Lesiones de historia patria: “Cuentos de la Revolución”
Héctor Aguilar Camín

De la Revolución mexicana han salido algunas de las mistificaciones más difíciles de erradicar en el camino de la modernización de México.
Algunos de esos inventos son de índole histórica. Por ejemplo, que el verdadero espíritu de la Revolución mexicana está mejor representado por quienes la perdieron, Zapata y Villa, que por quienes la ganaron —Carranza, Obregón y Calles.
Otras tergiversaciones salidas de la Revolución mexicana se refieren no a hechos históricos, sino al extraordinario poder que ha tenido entre nosotros el pensamiento oficial, la manera como sucesivos gobiernos fueron añadiéndole significados, intenciones y proyectos a la Revolución mexicana, hasta volver sus ocurrencias políticas parte no de la historia, sino de la mismísima mexicanidad.
Una de las instituciones más desastrosas para la productividad en el campo, el ejido, fue visto durante décadas como encarnación original de la justicia prometida por la Revolución.
La acumulación de monopolios estatales (petróleo, electricidad, teléfonos) fue también vista en momentos sucesivos como acumulación de nacionalismo y garantía de justicia para los mexicanos. La dignidad y la grandeza de la patria estuvieron depositadas alguna vez en la posesión gubernamental de los ferrocarriles, las líneas aéreas, los bancos y la compañía telefónica.
Muchos mexicanos creen todavía con fe de carbonero que la propiedad pública del petróleo o el monopolio gubernamental de la energía eléctrica son pilares de la integridad nacional, ejes de la nación y de la nacionalidad.
El catálogo de creencias de lo que llamamos Revolución mexicana fue durante décadas la ideología nacional de México, el referente fundamental de la cultura política del país. Sigue pesando sobre nosotros. Es un horizonte ideológico de matriz corporativa, poco liberal y poco democrática. Tiene un fondo demagógico y populista que apenas puede ocultarse. Ha sido el surtidor de muchas cosas buenas de México, como la estabilidad política, pero también de algunas de las más abominables de nuestra historia, como la corrupción y la cultura de la ilegalidad.
Muchos de los mitos del catálogo de la Revolución mexicana han sido demolidos, muchos otros siguen vivos. La modernización y el contacto con el mundo han diluido muchos de esos contenidos en las élites mexicanas. Pero sería una temeridad desafiarlos en la mayoría de la población.
Los cuentos de la Revolución siguen teniendo fuerza. Son piezas de museo frente a los hechos de la globalización. Pero es un museo vivo en el corazón de millones de mexicanos donde navegan con éxito profetas y feligreses del pasado.

Interludio
Rehenes de las minorías
Román Revueltas Retes

En México, veinte o treinta agitadores pueden desmadrar la vida de toda una ciudad. Les basta aducir alguna causa social elevada para imponerse engreída e insolentemente a los demás cerrando avenidas, obstruyendo puertas de acceso a fábricas o empresas, destrozando mobiliario urbano, pintarrajeando muros de casas y edificios, en fin, violentando el orden público a su antojo y sin respuesta alguna de una autoridad acobardada desde un primer momento ante la mera posibilidad de que pueda ser tildada de “represora”.
Vivimos en la cultura de la agitación y, por lo visto, nos acomodamos sin mayores problemas a la excepcionalidad del alboroto y la pelotera. Los ciudadanos de este país llevamos en las venas un extraño fatalismo que nos permite asimilar con tranquila resignación algo que, en esencia, significa un abuso colosal y un grosero pisoteo a nuestra soberanía.
Y pareciera también que negociamos con singular aguante la realidad de las pérdidas provocadas por los revoltosos: perdemos tiempo y dinero, desde luego, pero se desgasta de la misma manera nuestro civismo porque renunciamos a ejercer derechos que uno supondría irrenunciables para el individuo de las sociedades modernas. No poder llegar a una cita de negocios, faltar a una entrevista laboral con el posible futuro patrón o no estar a tiempo para la consulta del pediatra son contratiempos tal vez entendibles en el entorno deuna ciudad colapsada habitualmente por el tráfico pero si resultan de la aviesa y deliberada obstrucción de terceros entonces adquieren la categoría de una auténtica vejación.
Ah, pero nos faltaban los integristas religiosos para sumarlos a la lista de todas esas minorías que se imponen por la fuerza a los demás sin que fuerza alguna les sea aplicada a ellos para atemperar sus abusos.
Y, ya ven, ahí están ya a la vista, nuestros talibanes de Turicato, en Michoacán, destruyendo escuelas y quemando pupitres en pleno siglo XXI. ¿Y las autoridades? Bien, gracias.

Juegos de Poder
Filtran investigaciones de la campaña de Peña
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR

El artículo 86 del Cofipe ordena que “el personal de la Unidad está obligado a guardar reserva sobre el curso de las revisiones y auditorías…”
Escuchaba ayer, en un noticiero matutino de radio, que la conductora y un reportero revelaban un informe de la Unidad de Fiscalización del IFE sobre el caso Monex. Mencionaron nombres y direcciones de presuntos implicados en la investigación de un posible desvío de recursos privados a la campaña presidencial del PRI. Entiendo la necesidad de esclarecer este tema. Si las autoridades encuentran que se cometieron ilícitos, están obligadas a castigar a los involucrados. Pero, ¿conviene filtrar a los medios informes que supuestamente deberían ser secretos?
Insisto que el asunto Monex, como todos los que el Movimiento Progresista está reclamando, deben investigarse a fondo y, de encontrar culpables, aplicar los castigos que ordena la ley. Eso no está a discusión. Ahora bien, en cuanto al tema de las filtraciones, pienso que la autoridad no puede ni debe hacerlo.
Para empezar porque es un abuso de poder de las instituciones involucradas en contra de personas físicas y morales que son inocentes mientras no se pruebe lo contrario. El asunto no es menor. Con el ánimo de fortalecer las facultades de fiscalización de las autoridades electorales, tomando en cuenta las dificultades que tuvieron el IFE y el Tribunal Electoral en casos como el Pemexgate y el Amigos de Fox, los legisladores le dieron autonomía de gestión a la Unidad de Fiscalización del IFE y le otorgaron una facultad muy poderosa: no está limitada “por los secretos bancario, fiscal o fiduciario establecidos por otras leyes”. Por tanto, la Unidad del IFE puede ver información privada de todas las personas físicas y morales.
El artículo 86 del Cofipe ordena que “el personal de la Unidad está obligado a guardar reserva sobre el curso de las revisiones y auditorías en las que tenga participación o sobre las que disponga de información”. Es decir, la filtración de sus investigaciones es ilegal. Se supone que ni los consejeros del IFE las conocen. “La Contraloría General del Instituto conocerá de las violaciones a esta norma y en su caso impondrá las sanciones que correspondan conforme a este Código”. Las filtraciones presentadas ayer deben, por tanto, investigarse por dicha Contraloría a menos, desde luego, que esta información haya sido turnada al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la filtración haya venido de ahí.
Más allá de ser ilegal, está otro asunto de suma relevancia: las filtraciones pueden acabar favoreciendo a los presuntos implicados. Como dice Ana Magaloni, profesora del CIDE, “la mejor receta para que no prospere una investigación es comenzar a filtrar la información”. Resulta que los presuntos implicados se enteran, comienzan a ampararse y a armar su estrategia jurídica de defensa. Se pierde el factor sorpresa.
No es un asunto hipotético. Ya sucedió en un caso de financiamiento ilegal de una campaña. Me refiero al de Amigos de Fox. En ese entonces, cuando el IFE entró a investigar, no tenía la facultad de ver las cuentas bancarias de personas físicas y morales. Tuvo que recurrir, entonces, a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores a requerir la información. En ese momento se hicieron públicos los nombres de los presuntamente involucrados quienes procedieron a ampararse y presumiblemente a borrar las evidencias en su contra. Esto entorpeció las investigaciones del IFE al que le costó un trabajo endemoniado probar el financiamiento ilícito de la campaña de Fox.
Resulta muy preocupante que haya un “garganta profunda” filtrando las investigaciones secretas sobre presuntos actos ilegales de la campaña de Peña Nieto. No es porque no queramos saber la verdad. Al revés, porque queremos conocer qué pasó, debe guardarse el sigilo en este tipo de investigaciones. Espero que la Contraloría del IFE o, en su defecto, el Tribunal Electoral, investiguen y sancionen al “garganta profunda” que podría haberle hecho un enorme daño a la posibilidad de enterarnos de la verdad.

Razones
Peña y las resistencias internas
Jorge Fernández Menéndez

EXCÉLSIOR

Hay un paquete de reformas sobre temas de corrupción y gasto, también políticas, que pueden ser importantes, pero el centro del debate futuro no pasará por ésas, sino por las estructurales.
La verdadera prueba de fuego inicial de Enrique Peña Nieto será con sus legisladores, cuando se planteen seriamente sus propuestas de reformas fiscal, energética y laboral. Desde la campaña, el virtual Presidente electo ha insistido en esas tres reformas como puntos clave de su proyecto y tiene razón al impulsarlas: sin ellas, como lo hemos comprobado en los últimos años, el desarrollo y las posibilidades del país están limitadas, cojas.
Peña y su equipo parecen estar convencidos de su necesidad. En el PAN, por lo menos los grupos hegemónicos, también. El problema será que los legisladores priistas las apoyen o que en todo caso Peña Nieto pueda mostrar la fuerza interna suficiente como para sobrepasar las presiones para que no salgan adelante.
Un par de ejemplos. No se conoce aún, ni siquiera internamente, la propuesta fiscal de Peña Nieto, pero ya un grupo de diputados, entre ellos Omar Fayad, han dicho que no aprobarán ningún nuevo impuesto ni habrá alza en éstos. No sé qué representan esos legisladores ni cuáles son sus conocimientos financieros, pero resulta evidente que no puede haber una reforma fiscal sin alza de impuestos (eliminar regímenes especiales implica un incremento), sin crear algunos nuevos y sin resolver el histórico problema del IVA: en 2004-05 el PRI tuvo en sus manos sacar la reforma fiscal con un IVA generalizado.
No lo hizo por el conflicto Madrazo-Elba Esther, y el propio Madrazo impulsó una reforma interna para que en los documentos programáticos del PRI se impusiera un punto con el objetivo de prohibir el IVA en alimentos y medicinas, uno de los capítulos necesarios en una reforma hacendaria, aunque se termine protegiendo una canasta básica de alimentos y medicinas exentos.
Ya el lopezobradorismo ha dejado en claro que la oposición a esas reformas será algo así como su leit motiv para los próximos años. No es una novedad, pero la reforma energética que se esperaba saliera hace dos años quedó en una minirreforma porque los legisladores priistas no quisieron una confrontación con los perredistas por ese tema.
Es verdad que ahora es diferente, que la elección ya pasó y más que conservar espacios de poder para tratar de ganar la Presidencia de la República, el PRI lo que necesita ahora es reafirmar la idea de que será un factor de cambio.
Pero sin esas reformas que generarán resistencia de parte de distintos sectores dentro y fuera del PRI (una reforma fiscal nunca es popular en ningún país ni sistema, y en nuestro caso muy particular el de la reforma energética se une a la mistificación de un Pemex impoluto y libre de cualquier contaminación privada), la administración de Peña Nieto terminará por debajo de las expectativas. Hay que recordar qué rápido cayeron las expectativas del foxismo cuando no implementó cambios significativos en sus primeros meses de gobierno.
Es verdad que como ha dicho Emilio Gamboa hay un paquete de reformas sobre temas de corrupción y gasto, también políticas, que pueden ser importantes, pero la verdad es que el centro del debate futuro no pasará por esas reformas, sino por las estructurales.
En todo caso, las políticas y administrativas podrán servir como acompañamiento a las de fondo, pero no las pueden suplir. Con todas sus diferencias políticas y personales, tanto Salinas de Gortari como Zedillo pudieron, en mayor o menor medida, sobre todo el primero, sacar adelante reformas estructurales que modificaron la marcha del país.
Pero no lo hicieron sin vencer resistencias muy poderosas en sus partido y sin sobrellevar procesos desestabilizadores (Salinas perdió a su candidato Colosio en ese proceso y sufrió el levantamiento chiapaneco; Zedillo afrontó una crisis económica de enormes dimensiones, enfrentó ataques armados del EPR y perdió la elección del año 2000). Peña Nieto está en una situación diferente.
Llega, en los hechos, desde la oposición a 12 años de panismo y aparentemente con un PRI más disciplinado. Pero los riesgos no son menores. El problema es que sin afrontarlos, sin impulsar esas reformas de fondo, estructurales, se quedará, como le ha ocurrido al presidente Calderón, empantanado en una lógica donde la única variable que se tomará en cuenta es la de inseguridad y violencia.
Y se contrate o no al general colombiano Oscar Naranjo, o independientemente de quienes sean los funcionarios que se designe en el área de seguridad del próximo gobierno, debería existir la convicción de que la violencia disminuirá y tomará su curso, pero que no será de un día para otro, sino en forma gradual y tardarán en verse los resultados.
Las reformas hacendaria, energética, laboral, deben ser las que generen las expectativas de cambio en la administración de Peña Nieto. No tienen sustituto.

Frentes Políticos
Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I. El Senado está repartido a, digamos, partes iguales. Tras las primeras negociaciones, todo indica que el panista Ernesto Cordero será el presidente de la Mesa Directiva, el priista Emilio Gamboa,  de la Junta de Coordinación Política, y el perredista Luis Miguel Barbosa, titular del Instituto Belisario Domínguez. La presidencia de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados será para el PRI, nada despreciable premio de consolación. Gamboa, Cordero y Barbosa formalizarán acuerdos este domingo. El ex secretario de Hacienda será el primer senador “novato” que presida la Cámara alta. La encomienda pesa. En San Lázaro, todo apunta a que Manlio Fabio Beltrones entregará a Enrique Peña Nieto la banda presidencial que cederá Felipe Calderón.
II. Las metas por conseguir. Del pastel legislativo ningún trozo se quedará sin dueño. Y los partidos van por todas. En Chihuahua, los senadores electos priistas fijaron en al menos 14 el número de comisiones que pelearán presidir, como arranque de la negociación en la distribución del poder en el interior de esa Cámara. Según les filtraron, el PAN aspira a por lo menos diez y el PRD a cinco. La tiene fácil el equipo de Emilio Gamboa Patrón. Por ley deben existir 30, pero el número va a aumentar. Y hay de comisiones a comisiones, las mejores, por supuesto, las anhela y las tendrá el tricolor.
III. Los madrugadores. Como al PAN lo que le urge es recomponerse, echan a andar su estrategia para no perder las elecciones estatales en 2013 bajo el lema: “La victoria empieza hoy”. Juan Manuel Oliva, secretario general adjunto, y Juan Molinar Horcasitas, que lo es de Acción de Gobierno, llamaron a las “voluntades democráticas” de la LXII Legislatura, que empieza el 1 de septiembre, a trabajar de inmediato para hacer una reforma electoral. El trabajo es arduo. Ojalá no les fallen los cálculos y el triunfo radique no sólo en despertarse temprano.
IV. Golpe a un tentáculo del mercado de las drogas: el narcomenudeo. Desde ahora, en el Distrito Federal las cosas cambian. La recién creada Fiscalía para la Atención del Delito de Narcomenudeo, entre sus obligaciones, solicitará medidas como el cateo, el arraigo y la intervención de comunicación privada con el fin de atacar de raíz el problema. La nueva Fiscalía investigará los delitos contra la salud en esta modalidad y perseguirá a los presuntos imputados para presentarlos ante la autoridad judicial, adelantó Jesús Rodríguez Almeida, procurador de Justicia capitalino. Algo está por cambiar en las venas del DF. Trabajo tienen. En cada manzana hay una narcotiendita.
V. A Ivonne Ortega no le bastó con gobernar Yucatán. Quiere más. Se ve secretaria de Turismo en el gobierno de Enrique Peña Nieto. Pena ajena, pues su portafolio es muy limitado para el cargo y, además, ni inglés habla. Nada más sabe organizar fiestecitas y comprar artesanías, méritos insuficientes para la diplomacia internacional. Que se conformaría con la Reforma Agraria. Claro, aunque usted no lo crea, lo dijo luego de saberse que su sobrino de cinco años posee 158 hectáreas. ¿Potentado desde chiquito? ¿Mala fe? ¿O prestanombres infantil?
VI. En Tijuana, la Policía Estatal Preventiva decomisó un millón 54 mil dólares del trasiego de droga en Los Ángeles, California, y pertenecientes al cártel de Sinaloa, de Joaquín El Chapo Guzmán. Fueron capturados Elías López López, de 31 años, y Armando Limón Arredondo, de 27, quienes transportaban el dinero en un vehículo. López López, El Pantera, confesó la procedencia de los billetes y hasta dijo dónde tenía más. Dos mujeres cayeron al catear su domicilio. Poquito faltó para que entregara a su patrón.

Ventana
Las muletas de Peña Nieto

José Cárdenas

EXCÉLSIOR

El recurso de impugnación progresiva del PRD (comenzó con la demanda de un recuento y terminó con una granja) no logrará su cometido de anular la elección presidencial. La fecha de confirmación de validez en favor de Enrique Peña Nieto cada día está más cerca.
Sin embargo, también es cierto cómo llegará “el electo” a la Presidencia de la República: disminuido, acosado y cercado por los de afuera… y por los de adentro.
Por eso son relevantes los nombramientos de los coordinadores parlamentarios en el Senado y San Lázaro.
Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones serán las muletas que use Peña Nieto para caminar. Por lo menos al principio de su gobierno. Después, los poderes tonificantes de la silla presidencial harán el resto.
Si bien el PRI no tendrá la aplastante mayoría de otros tiempos, gozará de una posición privilegiada en el Congreso para sacar adelante los compromisos de transparencia planteados por su candidato.
Emilio Gamboa dejó claro, durante la reunión de los 52 senadores electos de su partido, en Chihuahua, que la creación de un órgano contra la corrupción será prioritaria. Mencionó también una iniciativa para dar mayor fuerza al Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI)… y otra más para crear una institución ciudadana que supervise el gasto de los gobiernos federal y estatales en materia de publicidad en los medios de comunicación.
Pero…
Diga lo que diga Gamboa, el PRI no goza de prestigio suficiente para hacer creíble su nueva actitud reformista cuando durante los últimos12 años ha sido el partido político que se ha opuesto con mayor tenacidad a los cambios legislativos que le urgen al país. El PRI no fue precisamente una oposición responsable.
–¿Ahora es creíble el paso priista de la muerte, es decir, el cambio radical de actitud, “del pragmatismo gelatinoso a un verdadero compromiso ideológico, sin haber transitado por la autocrítica”, como reclama el analista Jesús Silva-Herzog Márquez?
–¿A poco es suficiente regresar del exilio a la Presidencia sólo como resultado de un castigo ciudadano al Partido Acción Nacional?
Y con otra.
–¿De veras, de veras, los gobernadores del PRI estarán dispuestos a tanta transparencia como promete Peña Nieto?
Detrás de la fortaleza de los compromisos, que responden al clamor popular, también asoman debilidades.
MONJE LOCO: Trascendió que Emilio Gamboa está a punto de lograr otra jugada de sexto año: negociar la presidencia de la Mesa Directiva del Senado para el panista Ernesto Cordero, a cambio de que Beltrones presida la de la Cámara de Diputados. Ni modo que Peña Nieto proteste “guardar y hacer guardar la Constitución…” ante un legislador de la nueva o la vieja oposición… en todo caso es mejor hacerlo ante la oposición doméstica, ¿verdad? PUNTO Y APARTE: mientras los señores del PRI se disponen a filetear la res, López Obrador y los suyos se van quedando más solos que la una… aunque machaquen la compra de votos para Peña Nieto a cambio de un marrano, cuatro patos, varios pollitos, dos guajolotes, tres gallinas, un chivo y un borrego… Y luego por qué sus rivales se burlan.

Itinerario Político
¿Por qué matar al Presidente?

Ricardo Alemán
EL UNIVERSAL

Sorprendió a muchos la revelación de Felipe Calderón de que grupos criminales pretendieron atentar contra su vida. Sin embargo, sorprenderá a muchos más que esa información era pública desde hace por lo menos tres años.

El 10 de agosto de 2009, el entonces jefe Antidrogas de la Policía Federal, Ramón Eduardo Pequeño García, dio a conocer, en conferencia de prensa, que la dependencia descubrió que “se planeaba un atentado contra el presidente Calderón”.
La información se obtuvo luego de la captura de miembros del Cártel de Sinaloa, quienes habrían revelado que la decisión de matar al presidente se tomó tras el aseguramiento –por parte de autoridades federales–, de casi 30 millones de dólares en septiembre de 2007.
Según la revelación de Eduardo Pequeño, para llevar a cabo la misión de matar a Calderón –se dijo que pretendían derribar su avión con un misil aire tierra incautado a bandas del crimen en la colonia Roma del DF–, fue encargada al ex agente de la Policía Ministerial del estado de Sinaloa, Dimas Díaz Ramos, “El Dimas” o “El Seis” o “El Delta”, que también se hacía llamar Víctor Manuel Ramos Reyes, presunto operador financiero de “El Mayo” Zambada y enlace con el entonces líder del cártel de La Familia, Nazario Moreno González, “El Chayo”.

También fue público que horas después de la captura del sicario presuntamente encargado del atentado al Presidente, la PGR inició otra averiguación previa contra el Cártel de Sinaloa, a causa de un nuevo hallazgo vinculado con la amenaza al Presidente. Y es que al parecer como respuesta de los criminales a la autoridad federal, en las puertas del diario “El Debate”, de Culiacán, Sinaloa, fueron colocadas cartulinas en las que se reiteraba la amenazaba de muerte al titular del Ejecutivo federal.
Una de ellas decía: “Sr. Presidente, una pregunta? Si tardaste un año para dar con el Dimas calculas que te alcance la vida para dar con toda mi gente. Cuídate, ya tenemos la consigna y prometemos al pueblo será cumplida” (sic). El mensaje era firmado por el Cártel de Sinaloa.
Sin embargo, en esos días de 2009, pocos periodistas y analistas se ocuparon del tema, a pesar de que la información dada a conocer por Pequeño García dejaba muchas dudas.

En su columna Plaza Pública del 13 de agosto de ese 2009, Miguel Ángel Granados Chapa (1941-2011) calificó como “irresponsable mencionar de esa manera la posibilidad de un atentado porque el tema se vuelve materia de las hablillas comunes como algo hacedero y viable, tanto que había sido encomendado a un miembro del narcotráfico de segundo nivel, que había sido agente de la Policía Ministerial en Sinaloa por lo cual es posible que sus datos consten en algún registro. Cuesta trabajo creer que el Cártel de Sinaloa haya emitido la amenaza y dispuesto atacar al Ejecutivo, como asegura la SSP”.

Lo curioso del asunto es que –contrario a lo que ocurrió ahora, cuando el propio Calderón reveló el fallido atentado–, en esos días de agosto de 2009, la Secretaría de Gobernación, a cargo de Fernando Gómez Mont, no sólo intentó minimizar el asunto, sino que presionó para que la SSP federal se desdijera, al extremo de que esa secretaría modificó el comunicado y luego, de plano, reculó.
A su vez, el entonces titular de Gobernación, Fernando Gómez Mont, de plano le vio vuelta al tema. “El Presidente está seguro y es un hombre valiente, que trabaja para proteger a los mexicanos”, dijo al ser cuestionado sobre una cartulina que apareció en Culiacán con el amago a Calderón. Sin embargo, Gómez Mont aclaró que lo que sí le preocupa al Mandatario son las amenazas a la ciudadanía.

Pero las curiosidades no terminan ahí. Horas después de que la SSP dio a conocer la amenaza de atentado al Presidente, –el 10 de agosto de 2009–, se celebró una conferencia de prensa conjunta que ofrecieron los presidentes de México, EU y el Primer Ministro de Canadá en Guadalajara, Jalisco.
Un reportero mexicano le preguntó a Obama y a Felipe Calderón. “… se habla de un atentado que se pretendía en contra el presidente Felipe Calderón. Tiene conocimiento de otras amenazas”. Obama, señaló: “Me ocuparé de las primeras dos preguntas que tienen que ver con los Estados Unidos…”.
En cambio, el presidente Calderón respondió categórico: “…No tengo detalles de lo que se señala. Pero, en cualquier caso, no sería ni la primera ni la última, estoy seguro, ocasión de que se hable o se articule, o se diga al respecto de algún atentado a mi vida”.

Queda claro que asistimos a un mismo intento de atentado, pero a dos momentos y dos reacciones por parte del Gobierno de Calderón.

Campos Elíseos
El pánico priísta

Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL

Cada vez son más comunes los “cuartos de pánico”: Esa suerte de cuartos blindados en los que alguien -o hasta varias personas- puede encerrarse hasta por varios días en caso de alguna severa amenaza. Leo ayer que en Nuevo León están construyendo varios para jueces, sobre todo los que están en penales.

No estaría de más que se les fueran construyendo a los magistrados del Tribunal Electoral cuartos así; el panorama de protestas rumbo a la calificación de la elección se complica.

AMLO sigue en lo dicho: No llamará gente a salir a la calle por el fraude que cree que se hizo; pero sí lo hará el movimiento #Yosoy132 y otras organizaciones que los acompañan y quienes ya se declararon en “alerta amarilla” desde ahorita porque temen “se consume la imposición”. Ojo, son comillas.

De hecho, el cuarto de guerra del PRI poco a poco se ha ido convirtiendo en una suerte de abierto cuarto de (casi) pánico.

Y es que conforme pasan los días de la elección para acá, tienen medido que más personas comienzan a creer que hubo una elección sucia. Dos diferentes partidos me han citado dos encuestas en las que queda clara una cosa: si el 1 de julio un 67 o 72% de los mexicanos creían en una elección limpia este número ya llegó a sólo el 50%.

De hecho del show de “La Rebelión en la Granja”, el montaje neo-orwelliano región 4 de presentar animales como prueba (hasta los neonatos que hablan de la presencia del fraude embrionario y no sólo consumado) funcionó en el ánimo de la población en general que sí está dispuesta a creer, sobre todo, que hubo mucho dinero extra y no declarado.

A esto sume el hecho de que los priístas -junto con el PAN y quizá alguna parte del PRD- quieren pasar reformas clave recién iniciada la legislatura.

Las tres primeras anunciadas no tendrían mayor problema. Me refiero al organismo ciudadano anticorrupción, mayores dientes al IFAI para el tema de transparencia y la reforma para saber cuánto gasta el gobierno en publicidad en medios. Igual con la electoral que seguramente se discutirá.
La bronca está en las que inmediatamente seguirían, según ya anunció Pedro Joaquín Coldwell: La fiscal, energética y laboral.
Y eso, queridos lectores, es gasolina pura para AMLO. Él no sacará a nadie a la calle por el tema del fraude, pero por tocar temas tabú para la izquierda como el petróleo o IVA generalizado, claro que sí.
La que está a punto de reaparecer en una semana más o menos es Josefina Vázquez Mota. Se encuentra, me dicen, en un verdadero reencuentro con su familia: Hijas, hermanas y papás.
Tras no tomar vacaciones más que una vez en 12 años -para ir a ver a su hija Celia a África, donde tiene una misión humanitaria- decidió desde el 1 de julio que sus vacaciones durarían mes y medio. Ése fue el plan original y se ha mantenido con todo y la sorpresa de sus propias hijas, quienes pensaban que no “aguantaría” tantas vacaciones.
Y sí, se fue a Europa. Primero estuvo algunos días en Escocia. Ahí, de hecho fue vista con cabestrillo en un brazo. Se lo había lastimado desde la campaña y no había tenido tiempo de reposarlo. Anduvo con él unos 10 días y su hija, médico, se encargó de su supervisión.
De ahí fue a Londres. Recuerde que Eduardo Medina Mora, el actual embajador y ex titular de la PGR, es muy amigo suyo. Estos últimos días -tras estar con sus hijas y hermanas- está con sus padres. Me cuentan que está en una etapa de descanso y profunda reflexión de todo lo vivido como persona y política en estos años de vorágine.
Y vorágine sí es la palabra: en 13 años pasó de ser una conferencista motivacional cercana al PAN a ser a la primera mujer en dirigir la Secretaría de Desarrollo Social y además del primer gobierno no priísta, titular de la SEP y de nuevo otras dos primeras cosas: Coordinadora mujer de la bancada en la Cámara de Diputados y candidata a la Presidencia.
Bonfilio Rubio Villegas fue asesinado el 20 de junio de 2009 un retén militar en Huamuxtitlán Guerrero. Su expediente llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Ayer martes su caso fue base para que la Sala principal del máximo tribunal de justicia del país votara, con el aval de 8 ministros y dos en contra, a favor de que todos los militares que se vean relacionados con hechos como la muerte de Bonfilio y delitos cometidos contra civiles, deberán ser juzgados por la vía civil. Adiós al fuero militar. Una gran noticia.

La Chingada espera a López Obrador. Y me refiero ¡por supuesto! a su casa arbolada en Palenque, Chiapas. ¿Y cómo es el rancho propiedad del ex candidato presidencial? Se lo describo en la edición online de esta columna, además de la unidad demostrada en la presentación que le dieron a Federico Döring, las caminatas presidenciales y la bomba que podría estallar hoy MVS.

Jaque Mate
Homicidios
Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO

El gobierno federal ha decidido no dar a conocer las cifras sobre los ejecutados en acciones relacionadas con el crimen organizado. Pero el INEGI ha continuado con la publicación habitual de sus cifras sobre homicidios dolosos, que proceden de las actas de defunción que se levantan a nivel local. No es lo mismo, pero las cifras de homicidios dolosos demuestran que seguimos viviendo niveles inusitados de violencia.

En 2011 se registraron 27,199 homicidios en el país. En 2006, el último año de gobierno de Vicente Fox, la cifra fue de 10,452. En 2007 se alcanzó un nivel razonablemente bajo de 8,867 homicidios en el país. Los homicidios por cada 100 mil habitantes pasaron de 10 en 2006 y 8 en 2007 a 24 en 2011. Entre 2007 y 2011, el número de homicidios en el país se ha triplicado.
El actual ha sido un sexenio en que el problema de la violencia ha aumentado de forma vertiginosa. Es posible que haya habido más detenciones y abatimientos de capos que en cualquier otro gobierno, pero el alza en los homicidios es la otra cara de la moneda.
Lo peor es que este costo tan elevado no se está reflejando en una disminución del tráfico de drogas. Hace unos días Jerónimo Solís, coordinador del Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos en el Territorio Mexicano, señalaba que el cultivo de drogas se ha extendido de las zonas tradicionales de producción, como Sinaloa, Chihuahua y Durango, a Jalisco, Nayarit, Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Sonora y Baja California. La información disponible señala también que el consumo de drogas ha aumentado en México y se ha mantenido estable en los Estados Unidos.

Uno puede entender las razones por las que el presidente Felipe Calderón asumió con tanto ahínco la guerra contra las drogas que declaró originalmente Richard Nixon en 1971. Había ya una situación de violencia en el país. En el 2006 los cárteles de la droga empezaron a realizar ejecuciones cada vez más violentas y públicas. Fue entonces, antes del gobierno del presidente Calderón, cuando empezaron a rodar cabezas en los antros de Michoacán.
La guerra contra las drogas es popular en las encuestas, pero no hay duda de que en términos estratégicos ha sido una derrota contundente. No sólo hemos arrastrado al Ejército a una guerra sin posibilidad de triunfo e incluso, a mi juicio, inconstitucional, sino que no se ha disminuido ni el tráfico ni el consumo de drogas. El único saldo real es la triplicación de los homicidios en el país.
El propio presidente se da cuenta de que su gobierno no quedará en la historia como el sexenio del empleo sino el de la lucha contra la delincuencia organizada. Los ejecutados del sexenio no son los “muertos de Calderón”, ya que él no ha ordenado su muerte, pero sí son consecuencia de un esfuerzo fallido por combatir el tráfico de drogas. En esta estrategia hay una responsabilidad moral que el mandatario no puede evadir.
El próximo gobierno debe considerar con mucho cuidado las opciones que se nos presentan. Quizá la legalización de las drogas, la opción más sensata, no esté en las manos de ningún régimen mexicano. Pero buscar estrategias que realmente reduzcan el consumo de drogas, en lugar de continuar esta lucha que ha aumentado los homicidios sin disminuir el tráfico o el consumo, es una demanda imperativa para el próximo presidente… a menos, por supuesto, que el propósito de la guerra sea aumentar el número de homicidios en lugar de disminuir el consumo de drogas.
LOS BOLLOS
Los dirigentes del Movimiento Progresista ofrecieron ayer una advertencia a los magistrados del Tribunal Electoral. “Podemos llegar a la situación de estados fallidos si no procede la invalidez de la elección” dijo Alberto Anaya del PT.
Jesús Zambrano del PRD añadió: “La ley no es ciega. No se puede negar el contexto en que se toman las decisiones. El país no está para bollos.”

Horizonte Político
PRD: el conflicto pendiente
José Antonio Crespo
ZOCALO SALTILLO

Muchos de quienes queríamos que la izquierda llegara al poder en esta ocasión –como hubiera sido lo normal antes de que el PRI retornara a Los Pinos– considerábamos que eso no sería posible si su candidato era Andrés Manuel López Obrador, pues sus teatralizaciones a partir de 2006 le habían alejado los suficientes electores independientes como para ganar en 2012. Así ocurrió, si bien los obradoristas prefieren seguirse autoengañando con el presunto triunfo de su abanderado (“siempre gana”) y el consabido magno fraude (“pero siempre le roban la elección”).
Mientras la izquierda mantenga ese axioma como incuestionable, sin importar lo que diga la realidad (“peor para ella”), seguirá desperdiciando cuanta oportunidad tenga de alcanzar el poder nacional. Pues a partir de ese axioma no hay ninguna revisión de fondo que hacer, ni hace falta corregir errores que no se cometieron (“el candidato nunca se equivoca”). En consecuencia, seguirá tropezando con las mismas piedras una y otra vez.
Es probable que el Trife de-seche la solicitud de invalidar la elección y que en consecuencia López Obrador descalifique a los magistrados como vendidos a Peña Nieto (por lo visto, prácticamente todo el país se vendió a ese candidato). Lo que está pendiente es ver cómo reaccionará la izquierda no obradorista. Si lo hace como en 2006, se automarginará pese a ser (unida) la segunda fuerza legislativa, además de no hacer las rectificaciones necesarias para aspirar seriamente al poder en 2018.
Lo que podría hacer las cosas distintas son dos variables: A) a diferencia de 2006, en esta ocasión la distancia entre punteros fue holgada (14 veces más de votos que hace seis años). Es más difícil sostener contra viento y marea la tesis de un fraude determinante en el resultado. B) Marcelo Ebrard ya no tiene margen para seguir bajo la directriz de su mentor. Todavía el año pasado decidió hacerse a un lado de la candidatura presidencial, ante la decisión de López Obrador de ir por la ruptura antes que ceder el lugar a quien tenía mejores posibilidades de ganar (y por eso frustró también la coalición PAN-PRD en el Estado de México, que bien pudo darle un golpe letal a Peña Nieto). Tiene Ebrard que deslindarse para buscar el liderazgo del PRD y su eventual transformación en un partido más democrático, moderno y, por ende, con mayores probabilidades de triunfo.
La Declaración Política de Guerrero, signada la semana pasada, parece adelantar la aceptación legal del fallo del Tribunal y el consecuente reconocimiento del ganador, así sea bajo protesta. Falta por ver, desde luego, si dicha posición se confirma cuando el Tribunal presente el dictamen final, y quiénes dentro de la izquierda lo acatan. El PT y Movimiento Ciudadano se han caracterizado por su cercanía y respaldo incondicional a López Obrador (y vaya que les ha sido redituable).
Habrá qué ver si de verdad marcan distancia respecto de su líder. De no ser así, la coalición se romperá en el Congreso y perderá fuerza legislativa. Y habrá que ver también la reacción de los obradoristas ante el intento de Ebrard de retomar el liderazgo del PRD, pues es evidente que López Obrador lo último que hará mientras pueda evitarlo, es retirarse políticamente. Su impugnación tiene prioritariamente el propósito de seguir vigente y, probablemente, intentar su tercera candidatura (en lo que parece perfilarse como una regla no escrita en ese partido). Gusta citar a la izquierda el caso de Ignacio Lula Da Silva para justificar una intentona tras otra del mismo abanderado, pero cabe recordar que Lula sí reconocía sus derrotas, lo que le permitió allegarse poco a poco el apoyo de los electores independientes. Con López Obrador ocurre a la inversa. El equivalente de su investidura como Presidente Legítimo en 2006, que le hizo perder seriedad como estadista, parece ser ahora la presentación –como pruebas irrefutables de la compra masiva de votos– de un puñado de chivos, patos y guajolotes ante las autoridades electorales, así como utilitarios que todos los partidos, lícitamente, regalan en sus mítines.
López Obrador logró hacer a un lado a Cárdenas en 2006 (pues el ingeniero de buena gana hubiera sido candidato otra vez). Falta por  ver si Marcelo o alguien más logra lo mismo en 2018. Por lo pronto, habrá que ver el costo que todo esto implicará al PRD en términos de nuevas divisiones (con las endémicas acusaciones de traición), de votos y curules (como en 2009, cuando cayó a un lejano tercer sitio).

Astillero
•    Calma (aparente)
•    Perturbaciones
•    Halconería
•    Huevos revueltos
Julio Hernández López

A pesar de que se vive un momento calmoso (al que la meteorología social en automático consideraría antesala de tormenta), las dos fuerzas en tensión hacen amagos y velan armas políticas.
En apariencia, todo transcurre en una rutina sin sobresaltos. Los coordinadores de las bancadas legislativas de los diferentes partidos acercan posiciones y hacen discursos de circunstancia, mientras los senadores y diputados federales electos cumplen con los trámites de acreditación de su nuevo rango. El panista que ha ocupado desde 2006 la Presidencia de la República se mueve ligero entre actos oficiales complacientes y palabrería optimista. Y las intrigas partidistas se multiplican entre la clase política que se afana en redefinir posiciones rumbo a un sexenio previsiblemente agitado, pero supuestamente muy benéfico para esas élites, aunque no lo sea para la nación.
El aire resignado de los ciudadanos que creen inevitable la instalación de Enrique Peña Nieto como nuevo ocupante precarista de la silla presidencial no despeja, sin embargo, la sensación de que, aun cuando todo parezca amarrado con cintas de tres colores, persisten demasiados factores que podrían alterar e incluso derribar la tramposa construcción peñanietista del poder futuro. Muchos de esos ciudadanos están ciegamente esperanzados en que el nada santo oficio político del priísmo devuelva la paz a las calles, plazas y carreteras, aunque esa restitución de pactos mafiosos signifique corrupción multiplicada y defraudación electoral a largo plazo. Desde luego, el sistema alienta las percepciones de la unidad nacional, el dar la vuelta a lo electoral y ponerse a trabajar.
No son solamente electorales las razones por las cuales está siendo difícil cerrar el ciclo de la imposición. Bastaría, técnicamente, con la emisión del certificado de compra a salvo por parte del amoldado tribunal electoral federal. Pero así como le fue imposible a ese priísmo encopetado salir a las plazas a festejar un presunto triunfo aplastante (que en otras condiciones habría generado un júbilo imposible de contener) hoy le está siendo difícil justificar socialmente la validez de esa misma supuesta victoria que ante evidencias de fraude y compra resulta cada vez más abollada y deslegitimada.
A ese ánimo política, partidaria y electoralmente desfondado se agregan los ingredientes de inflación y descontrol económico que aun en versión preliminar se van presentando, específicamente en cuanto al precio del huevo y su impacto en la cadena de costos que le acompaña. Aun cuando los altos burócratas del sistema se afanan en explicar los motivos circunstanciales, y previsiblemente efímeros, de esos encarecimientos, y lanzan declaraciones sonrientes para conjurar temores masivos, un tropiezo económico en estos momentos agravaría la volátil situación política que sabe que no se definirá ni resolverá con la declaratoria de presidente electo en favor del candidato predestinado para llegar a tal desenlace.
A pesar de que no es el personaje idóneo para ser vocero de movimientos auténticos de resistencia contra el fraude electoral (pues la corriente a la que pertenece, Los Chuchos, sólo espera el final del proceso legal y la declaratoria de que Enrique Peña Nieto es presidente para ponerse a negociar beneficios grupales), Jesús Zambrano ha hecho saber a los magistrados electorales enriquistas los riesgos de una declaratoria de presidente electo en favor del PRI. No es una amenaza, dijo el sonorense que preside el comité nacional perredista, pero los magistrados que no invaliden la elección presidencial plagada de irregularidades no deben descartar que se produzca un estallido social ante una respuesta no favorable.
Las graves advertencias de Zambrano fueron contestadas por la contraparte de tres colores, Pedro Joaquín Coldwell, quien advirtió que el país no puede ser rehén, por conflictos poselectorales, de un candidato derrotado. Jesús Murillo Karam, encargado de la defensa jurídica del caso Peña Nieto, agregó que no será con presiones y amenazas como un capricho se ponga por encima de la voluntad ciudadana mayoritaria que, según eso, habría estado de parte del PRI.
Astillas
Sabida es en el mundillo policiaco la máxima de que los delincuentes siempre van un paso adelante de los guardianes. En justa consonancia con esa tesis, los políticos mexicanos van gustosamente un paso atrás de la delincuencia electoral, de tal manera que se la pasan proponiendo geniales reformas legales para impedir en el futuro las pillerías que acaban de suceder.
Luego de 2006 se hicieron enredadas modificaciones a la normativa comicial con el objetivo de que no se reprodujeran los determinantes vicios fraudulentos que permitieron la llegada de Calderón al poder. Ahora, el coordinador de los diputados federales del PAN, Luis Alberto Villarreal, ha anunciado que impulsará una reforma jurídica para tratar de impedir la compra de votos.
Y así, sucesivamente, se irá pensando en arreglos a la letra legal que prohíban lo recién pasado, mientras se preparan nuevas modalidades de fraude que serán inhibidas por reglas posteriores… Respecto a los rollos de democracia germinal comentados ayer aquí, llegó este comentario: el consejero del IFE Alfredo Figueroa, barroco, como buen poblano, da más vueltas que un trompo para decir, hipócritamente, como buen poblano, que no hay democracia, que aquí mandan los poderosos y que impondrán al más imbécil de los candidatos.
Qué germinal… ni qué ocho cuartos. Izquierda podrida a la que hay que enterrar boca abajo para que no vaya a volver a germinar: Maestra Cristina Aguirre Beltrán. Poblana… Y, mientras en Jalisco (en su natal Ciudad Guzmán, o en Guadalajara, o Zapopan) inauguran al estilo guanajuatense un Callejón del Bésame Mucho en recuerdo de la famosa canción cuya autora, Consuelo Velázquez, habría cumplido ayer 96 años, ¡hasta mañana con los preparativos para los ejercicios militares aéreos de este sábado en Santa Lucía, estado de México, denominados La gran fuerza de México!