arturo garcia gaytan

Filipenses 2: 2-4 3 No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo. 4 Ninguno busque únicamente su propio bien, sino también el bien de los otros. El que tenga oídos, que oiga.

Llegó al Cabildo ganando cada uno de los votos que le favorecieron e incluso intentó ayudar a su cabeza de fórmula, pero su bagaje y antecedentes no le permitieron a ella coronar sus aspiraciones, mientras que Fernando Orozco arribó como el único regidor del PRD en el órgano colegiado que gobierna Morelia.


 

En charlas previas a su toma de protesta, Fernando indicó que pujaría porque se aglutinara un cabildo apartidista capaz de articular una agenda de trabajo en beneficio de la comuna, pero, del plato a la boca se cae la sopa y todo lo demás.

Resulta que para el reparto de comisiones, el cínico, el alcalde y la bola de zalameros intentaron dejar fuera al Orozco, pero, ni tardo ni perezoso alzó la voz y defendió no sólo sus derechos, también alzó la voz por la alta marginación y nepotismo que priva en el ayuntamiento moreliano. Ánimo mi Fer, no vas solo, habemos harta raza detrás de ti.

Mientras, a los cínicos, traicioneros y zánganos se les premia, reviden la trayectoria del regidorcillo panista de pacotilla mentado Miguel ángel Villegas Soto, tránsfuga perredista que con tal de colgarse de la ubre del erario, negoció y traicionó sus convicciones,

Este tipejo jamás en su vida trabajó de algo, ayudó a su padre es cierto en el negocio del aserradero, pero fue un inútil al que le pagaron la universidad y pedía dinero a sus padres para llevar a su esposa al cine, luego, cuando ganó Lázaro Cárdenas Batel la gubernatura, lo persiguió por todos lados hasta que le dieron trabajo.

De igual manera se presentan una serie de inconsistencias en la administración municipal, el Patas Verdes tal vez debería de bajarse de la camioneta del señor gobernador, pues hay gente que aprovechando el vacío de poder natural, el provocado y el que genera él mismo, hacen de las suyas.

Resulta que la tal Elia Tapia, encargada del orden de la colonia Mariano Escobedo de Morelia, fue denunciada penalmente por amenazas y lesiones, en agravio de un grupo de colonos inconformes por su gestión, a los cuales intentó amedrentar y a una damita la mandó golpear con una de sus hijas.

La Tapia siempre se ha dicho protegida del PRI y se empeñó en cerrar una calle por sus merititos ovarios, pasando por encima del interés de los colindantes, pero, por golosa, se armó una asociación civil y un grupo de gestión que confronta sus nefastos intereses. Es el origen de las agresiones.

Al ser demandada penalmente por los delitos descritos arriba, emprendió una arremetida jurídica en contra de la mesa directiva de sus oponentes, contando, claro está, con el poder de la estru