Un atentado con coche-bomba costó hoy la vida a 27 personas en un suburbio de Damasco favorable al régimen, anunció la organización Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

“El número de muertos en el funeral de dos partidarios del régimen se elevó a 27”, según el OSDH, una ONG con base en Londres. Un precedente balance de la televisión estatal siria había informado de doce muertos en este atentado, cometido en el suburbio de Jaramana, mayoritariamente druso y cristiano.


Según la televisión estatal, 48 personas resultaron heridas en el ataque. El OSDH subrayó que los funerales eran los de dos partidarios del régimen y que los habitantes de Jaramana apoyan en su mayoría al poder.

Este ataque se produce al tiempo que las operaciones del ejército apuntan ahora a la periferia este de Damasco, donde se han atrincherado las brigadas de élite del Ejército Sirio Libre (ESL, rebeldes), según declaraciones de un comandante insurgente en Damasco.

Los rebeldes, por su parte, se desvincularon de este atentado y aseguraron que las fuerzas del régimen están detrás de lo sucedido, lo que también confirmaron activistas opositores sobre el terreno.

El portavoz del Consejo Militar Superior del ELS, Fahd al Masri, dijo por teléfono que las autoridades quieren responsabilizar a los rebeldes de este ataque para atemorizar a las minorías y conseguir su apoyo. Para Al Masri, el objetivo es enviar a las minorías el mensaje de que el régimen es “el único que puede protegerlas”.

En la misma línea, el activista de Damasco Omar Hamza explicó que testigos de Yarmana indicaron que “las bandas del régimen” prepararon varios coches bomba y los hicieron estallar durante el funeral. “Estos atentados tienen la finalidad de provocar la fitna (tensión confesional) entre los habitantes de la zona”, afirmó Hamza.

En los 17 meses de conflicto, varias explosiones de coches bomba han sacudido la capital y Alepo (norte), algunas de ellas reivindicadas por el grupo radical islámico “Yebha al Nasra”. Damasco y las localidades de su periferia sufren desde hace semanas bombardeos y operaciones militares de las fuerzas gubernamentales, que, según la oposición, han perpetrado graves masacres con centenares de víctimas.

En este sentido, la agencia oficial de noticias siria, Sana, informó de que el ejército ha avanzado en la eliminación de los grupos armados insurgentes en todo el país, principalmente en los alrededores de Damasco.

Hamza agregó que la población de Al Guta al Sharquiya, en esta zona, sufrió duros bombardeos con proyectiles de mortero y tanques por segundo día consecutivo, lo que ha provocado la huida de miles de personas.

También se produjo un fuerte desplazamiento de población en la localidad cercana de Zamalka, castigada por bombardeos aéreos desde ayer, cuando murieron una treintena de personas, y escenario de combates entre los rebeldes y el ejército.

Otras poblaciones de la zona blanco de bombardeos fueron Irbin, Ain Tarma, Kafrbatna, Yasrin y Heza. Los grupos opositores denunciaron, asimismo, ataques de las tropas gubernamentales en las provincias de Idleb (norte), Hama (centro), Alepo (norte) y Homs (centro) y elevaron la cifra global de fallecidos a más de un centenar.

El activista Ahmad Kadur, residente en Idleb, explicó que al menos 23 personas perecieron y decenas resultaron heridas en bombardeos aéreos contra la localidad de Kafrnabel, en cuyos hospitales de campaña escasea material de primeros auxilios.

También han sido castigadas otras poblaciones de Idleb como Ariha, asediada por las tropas desde hace días, y Al Rakaya, de donde han escapado parte de los habitantes tras lanzar helicópteros militares dos bombas con TNT.

Entretanto, en Alepo, los ataques de artillería se centraron en el barrio de Al Miyasar, el de Al Izaa, afectando al hospital de Al Hayat, y el de Yisr al Nireb, cerca del aeropuerto de la ciudad. Según la agencia Sana, el ejército ha logrado limpiar de rebeldes varios de los distritos de Alepo que estaban en manos de la insurgencia.

Pese al recrudecimiento de la situación, el vicepresidente sirio, Faruq al Charaa, sobre cuya deserción se especuló en las últimas semanas, ha dicho al diario Al Watan que la solución del conflicto requiere el cese de la violencia por ambos bandos para iniciar un diálogo nacional.

Sus declaraciones contrastan con las amenazas de Al Asad, quien aseguró hace dos días que no permitirá que tenga éxito el que denominó complot de “las fuerzas externas” contra Siria, “sea cual sea el precio”.