nuevajeru

Los niños de la Nueva Jerusalén continúan sin clases. En busca de restablecer el ciclo escolar, comenzó la construcción de nueve aulas móviles en la comunidad de La Injertada, las cuales estarán listas en diez días.

“Son plataformas para las aulas, empezamos a trabajar ayer apenas. Empezamos primero a aplanar y después le echan cementante y después el concreto”, explicó Gregorio García, trabajador de construcción.

La construcción se realiza en una escuela con dos salones de clases y con capacidad de casi 50 estudiantes, dos baños y un comedor del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF).

Los padres de familia dicen que el lugar es pequeño y dificulta el acceso al baño y al comedor.

“Es que es chiquito el cuadrito, aquí hay 55 niños pero de allá vienen 270, imagínese cómo van a caber, ni parados caben en el lugarcito que hay. Los baños, pues son baños chiquitos, en un día van a estar inservibles y no es drenaje es un hoyo nada más”, comentó Tranquilino Magaña.

Tampoco aceptan llevar a sus hijos porque este centro está lejos y el camino es peligroso porque deben cruzar un arroyo.

“Las complicaciones en primer lugar de que está retirado, el camino está dado, está feo. El camino es pura pradera y no nada más; cómo vamos a llevar a las criaturas así”, señaló Filiberto Avilés.

“Aquí veces que veníamos a pasar en este arroyo, como usted ve, ahorita es poquita agua pero llega el momento que cuando llueve mucho se crece, alcanza a subir la altura de una cerca. Entonces esperamos dos, tres, días, hasta cuatro días, y pasamos los niños, a veces los pasan cargados”, dijo Agustín Blas Hernández.

El arroyo crece principalmente en la temporada de lluvias, en los meses de agosto y septiembre, y precisamente hace menos de una semana, el arroyo alcanzó poco más de un metro de altura.