amlo.

La historia en breve

¿Realmente el daño está hecho?
Ciro Gómez Leyva
 
El daño está hecho, me dijo el miércoles Luis Carlos Ugalde. Pese a que pocas personas conjuntan su experiencia y conocimiento del tema, discrepo.
Según Luis Carlos, presidente del IFE en la elección de 2006, Andrés Manuel López Obrador y sus huestes volvieron a ser muy efectivos en la tarea de manchar y desacreditar los comicios presidenciales. Basó la afirmación en encuestas que registran una duda o descalificación del proceso 2012, que va de 30 a 50 por ciento de los entrevistados. Quizá esa sea la percepción del momento, todavía marcada por las pasiones. Pero dudo que termine prevaleciendo.
La decisión del Tribunal Electoral de desestimar, en forma unánime y categórica, la impugnación del frente de izquierdas quedará como antídoto de la irresponsable cantidad de farsas, engaños, bolas de humo y mentiras redondas con los que se trató de arrebatar el triunfo a Enrique Peña Nieto. Solo desde la superstición y el abuso cabía alegar que un conjunto de presunciones y vaguedades influyó en 5 millones de votantes, por lo que no había más que invalidar la elección.
Sin dar clases de moral pública, el magistrado Salvador Nava expresó que las elecciones fueron libres y auténticas. Y que hay un presidente electo. Uno que ganó por 3.3 millones de votos.
¿El daño está hecho, Luis Carlos? No sé. Ayer también fue derrotada la perniciosa deslealtad de quienes jamás aceptarán que no fueron lo suficientemente hábiles para ganar más votos que el adversario, pero que ipso facto adjetivaron a los magistrados del Tribunal de farsantes, comparsas de un fraude. Tuvieron todo para ganar. Volvieron a perder.

El asalto a la razón
Ni emboscada ni intento de homicidio en Tres Marías
Carlos Marín
 
El testimonio del servidor público secuestrado la tarde del jueves de la semana pasada en el área de Tres Marías (Morelos), donde al día siguiente ocurrió la persecución y nutrido balaceo a la camioneta con placas diplomáticas en que sus tres ocupantes por poco pierden la vida, pulveriza la provocadora versión de la embajada estadunidense sobre una probable “emboscada” y corrobora que los policías federales, que dejaron como coladera el vehículo y causaron heridas a los dos “instructores” extranjeros, no cometieron el delito de “tentativa de homicidio”.
Se trata de Salvador Vidal Flores Pérez, funcionario del Instituto Nacional de Antropología e Historia, quien, confiado en las instituciones y de temple poco común, quiso no solamente denunciar lo que le sucedió, sino asegurarse de que la Procuraduría General de la República conociera su testimonio, lo que puede significar no la liberación inmediata de los 12 agentes que se encuentran arraigados, pero sí, al menos, el aligeramiento de su situación jurídica.
A la reducción de elementos inculpatorios contra los 12 policías contribuye el hecho de que los dos estadunidenses (heridos cada uno al parecer de un balazo, uno en una pierna y el otro en una mano) no hicieron declaración ministerial alguna, no forman parte del personal diplomático acreditado en la Secretaría de Relaciones Exteriores, su identidad se mantiene en el misterio (todo apunta a que son “contratistas” de la Agencia Central de Inteligencia) y fueron, casi de inmediato, sacados del país y trasladados al suyo.
NO LLEGÓ A LA REUNIÓN CON EL EMP
Luego de la tarde de perros a la que sobrevivió Salvador mientras estuvo a merced de sus secuestradores y de que gran parte de la noche la pasara bajo el resguardo de esos mismos policías, fue hacia las dos de la tarde del funesto viernes cuando por los medios y el escándalo se enteró de que sus protectores estaban siendo señalados como eventuales gatilleros del crimen organizado.
Salvador, sin embargo, manifestó a la PGR que esos agentes “se jugaron el pellejo” por él en cuanto supieron de su calvario gracias a que, en cuanto y junto con otra víctima de secuestro, fue liberado y acudió a la estación de la PF cercana a una ciclopista para levantar la denuncia de lo que le pasó:
De Tepoztlán salió la mañana de ese jueves a una reunión en el Museo Nacional de Antropología para coordinar con el Estado Mayor Presidencial un acto al que asistiría Felipe Calderón y, cuando conducía por donde hay un lote de grúas, una gasolinera y un establecimiento de Sony, se le cerró un automóvil, del que dos hombres encapuchados bajaron y lo amagaron con sus pistolas para que se pasara al asiento de atrás de su propio Passat.
Lo mantuvieron encerrado en su vehículo y le hicieron quitarse la corbata para ver si llevaba cadenas; lo despojaron de un anillo, cinco mil pesos, su reloj y aparatos celulares; sus tarjetas de Bancomer y Banorte (y le hicieron dar sus nips).
Sus captores le dijeron que estaría con ellos dos o tres meses y le dijeron que pedirían por él un millón de pesos, pero que podrían liberarlo por 200 mil.
Hablaron desde su propia Blackberry tres veces con su esposa y se la pasaban para que hablara con ella. Perdió la noción del tiempo y quizá después de la medianoche (siempre vendado de los ojos) lo sacaron de su coche y lo metieron en otro, donde sintió que había alguien más.
Estaban en las mismas circunstancias y el otro le confesó estar muy asustado. Les dijeron que se callaran, porque los iban a “chingar”, y les ordenaron caminar y descubrirse cuando los delincuentes les dieran la instrucción.
Uno, dos minutos después, cuando caminaban por un camino de pavimento deteriorado en el que crece el pasto, el otro secuestrado le dijo que se quitara ya lo que tapaba sus ojos y se dio cuenta de que nadie los estaba siguiendo.
Vieron un Tsuru. Salvador sugirió preguntarle al conductor cómo salir de la zona, pero quien llegaba resultó ser cuñado de su compañero plagiado y había pagado el rescate (lo acababa de entregar).
Fue así como llegó a la estación de la PF, habló con dos policías, les dijo lo que había padecido, les pidió lo dejaran ir a orinar y les manifestó querer levantar una denuncia.
En seguida llegaron varia patrullas. Los policías se pusieron chalecos antibalas y le preguntaron si quería hacer un recorrido con ellos para hacer un reconocimiento y, quizá, dar con los secuestradores.
Ante el Ministerio Público Federal remarcó creer en las instituciones y hasta comentó que prefiere ir a un hospital público que acudir a uno privado pero, sobre todo, quiso decirle que los policías arraigados trabajaron en todo momento como debe ser.
DENUNCIAS Y PARTES
El 23 de agosto, a las 20:30, la Policía Ministerial Investigadora de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México levantó esta Acta de Entrevista FLP/448/2012:
Que el día 23 de agosto del año en curso recibí una llamada (…). “Te voy a pasar a alguien” (…), “¿es usted su esposa?”, y me dijo que quería negociar y llegar a un trato con $200,000.00 y le respondí que no tenía esa cantidad (…) y me dijo: “Tienes media hora para resolverlo” (…) , colgué inmediatamente para después recibir la segunda llamada preguntándome: “¿Cómo va?”, y le ofrecí la documentación del Passat y le solicité que me comunicara con él, me lo pasaron (…) “Ya lo vamos a liberar, lo va a llevar otra persona” (…), cuestión que yo dudé (…).
Es parte de la declaración de la esposa de Salvador Vidal Flores Pérez, en la que se lee que de pronto entra otra llamada:
“… del comandante Vargas de la Policía Federal; me pasa al teléfono a mi esposo diciéndome que estaba con la policía, “ya me soltaron”, dándome la indicación de no contestar ninguna llamada telefónica…
Esta denuncia, presentada en la Procuraduría de Morelos el jueves anterior al incidente de la camioneta de la embajada estadunidense, fortalece la versión de que la PF, al estar en conocimiento del secuestro, andaba por las inmediaciones en búsqueda de un grupo de delincuentes cuando sobrevino lo que, a todas luces, fue una desventurada confusión.
UNIFORMADOS TODOS
Los 12 policías arraigados, efectivamente, estuvieron implicados en el baleo a la camioneta. Cinco no dispararon, pero los demás lo hicieron.
Todo comenzó cuando dos de ellos, viajando en un Chevy “civil” o sin identidad oficial, pero propiedad de la PF, debidamente uniformados, mostrando sus armas, intentaron que el conductor de la camioneta de la embajada se detuviera.
En el mundo, cualquier vehículo diplomático puede ser detenido por una autoridad (en Estados Unidos es común que lo hagan policías vestidos de civil y en vehículos sin identificación: bastan sus chapas correspondientes).
Sin embargo, con la situación que se vive en México a causa del crimen organizado, nadie puede confiar en que un policía lo sea, como en el caso Tres Marías, tan solo porque quienes ordenan que se detenga alguien porten sus uniformes.
Los baleados y los federales, pues, imaginaron que los primeros eran probables secuestradores y que los segundos quizás unos asesinos.
En apoyo de los del Chevy llegaron tres patrullas debidamente balizadas (colores y emblemas de la PF), con los otros diez federales (también debidamente uniformados) que se sumaron a la persecución y desde donde siete efectivos dispararon a la camioneta.
Cuando, imposibilitada de circular, se detuvo la camioneta y descendió uno de los “instructores” gritando, el jefe de los policías dio la orden de cesar los disparos y los demás lo obedecieron, llevaron a los dos heridos en una de sus patrullas al hospital y en el trayecto la interceptó una ambulancia, adonde fueron subidos para que fueran atendidos de sus heridas.
Ningún policía, pues, huyó. Eran los mismos que habían estado con el secuestrado funcionario del INAH; se presentaron ante sus mandos y éstos los entregaron sin pataleos a la PGR.
Nada, pues, de más vehículos “civiles” ni el cuento de que los policías estaban vestidos “de paisano” y fueron entregados con uniforme para engañar a nadie.
LIMPIEZA DE LA ESCENA
En medio de la persecución y la balacera, el capitán de la Armada había alertado a la base cercana de lo que sucedía y llegaron los soldados de Marina.
¿Bastará con la declaración ministerial de ese capitán (que sabe que los mismos policías que dispararon a la camioneta en que viajaba fueron los que, por fortuna, cesaron el tiroteo y llevaron a los heridos a que los atendieran) para que se sustente que los arraigados hoy son responsables del delito “tentativa de homicidio”?
Es improbable: faltarían las declaraciones ministeriales de los “instructores” que se recuperan ya en los Estados Unidos.
La historia bocetada aquí la saben los implicados, no solamente de la procuraduría morelense, la Marina, la PF, el Ejército (cuando llegaron sus efectivos únicamente estaba la camioneta baleada) y la PGR, sino la propia embajada estadunidense.
Lo que ya nunca se podrá corroborar es si, como el autor de estas líneas supo desde el viernes del suceso, los de la camioneta llevaban armas largas ni si los “instructores” son en realidad “contratistas” de la CIA experimentados en cosas que alguien quiera confesar.
El dato que perturba es que los efectivos de la Marina y nadie más, para empezar el Ministerio Público Federal con su equipo de peritos en balística, se hizo cargo de la escena y levantó todas las evidencias, entre éstas todos los casquillos de bala, que sirvieran para entender mejor el capítulo Tres Marías.
Claves
Indagatoria de PGR
► La titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Marisela Morales, aseguró el pasado miércoles que una de las líneas de investigación que seguía la dependencia era la hipótesis de la emboscada.
► La funcionaria aseguró que por lo delicado del tema se reservaba en ese momento si el crimen organizado estaba detrás del ataque al vehículo diplomático.
► El diario The New York Times publicó ese día que los dos funcionarios estadunidenses heridos durante el incidente en Tres Marías sí pertenecen a la agencia de espionaje de EU (CIA).

Trascendió
Trascendió
 
:Que tras desechar de manera categórica la impugnación de Andrés Manuel López Obrador y el Movimiento Progresista, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación espera que este viernes se pueda dar la calificación de la elección presidencial.
Con ello los magistrados procederán a hacer la entrega de la constancia de mayoría que avala al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, como ganador de los comicios.
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:Que horas antes de que comenzara la sesión pública del TEPJF para dar a conocer la resolución del juicio sobre la nulidad de la elección, Ricardo Monreal y los presidentes de PRD, PT y Movimiento Ciudadano ya discutían cómo atacarán el fallo negativo a su recurso.
Lo que sigue, adelantan, es una demanda en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pues sabían de antemano que no habría un resultado favorable para ninguno de los nueve agravios que presentaron.
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:Que también muchas horas antes de que los magistrados desahogaran la impugnación de López Obrador, los priistas preveían que la calificación de los comicios será antes de agotar el plazo legal.
Eso sí, como la esperanza muere al último, esperaban que la claridad y solidez del fallo desinflaran cualquier ánimo de la izquierda en la pretensión de impedir la toma de protesta a Peña Nieto en la Cámara de Diputados.
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:Que la fracción del PRD en la Cámara de Diputados decidió ir con todo por la presidencia de la Comisión de Presupuesto.
El encargado de la negociación con los operadores de Manlio Fabio Beltrones es el diputado Luis Cházaro, aunque no se ve que puedan prosperar, pues para nadie es secreto que la de Presupuesto es la comisión número uno en prioridad del Revolucionario Institucional.
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:Que al parecer dos embajadas donde habrá cambios con el arribo del PRI serán las de Cuba y España.
La de Madrid, porque el propio Gabriel Jiménez Remus ya tiene decidido retirarse luego de 10 años en el cuerpo diplomático, ejercicio en el que ha tenido reconocimiento de propios y extraños; y a la de La Habana, cuentan en el PRI, le tiene puesto el ojo Francisco Rojas, si no le toca un cargo prominente en el sector energético.

Día con día
Los límites del acuerdo democrático
Héctor Aguilar Camín
 
La pregunta que recorre muchas cabezas inteligentes de México es si la segunda protesta poselectoral consecutiva del México democrático no daña irremisiblemente la legitimidad de sus resultados.
Mejor dicho: si la sospecha que puede albergar hoy al menos la tercera parte de los votantes , los que votaron por la izquierda y previsiblemente comparten sus quejas sobre la inaceptable calidad de las elecciones, no indica que el acuerdo democrático actual ha encontrado un límite y hay que pactarlo de nuevo.
Según el razonamiento referido, no bastan los argumentos legales, ni las sentencias judiciales inatacables, para regresar a su cauce la inconformidad y la sospecha causada o canalizada por la protesta poselectoral de la izquierda. Es la misma validez de las leyes la que está en entredicho, no porque sean arbitrarias o inconsistentes de origen, sino porque han dejado de expresar la realidad política del país.
Según ese argumento, las leyes electorales vigentes enfrentan la incredulidad y la molestia de una parte demasiado amplia del electorado como para seguir aspirando a ser la regla que obliga a todos.
Es el argumento de mayor profundidad que he escuchado entre quienes comparten la protesta poselectoral de la izquierda. Y entre quienes, aun no compartiéndola, creen, con sentido histórico, que las leyes son expresión de acuerdos profundos de la sociedad y que solo siéndolo pueden regirla. Es decir, que cuando la sociedad desborda los códigos que la rigen, hay que cambiar los códigos, pues éstos ya no pueden normar la realidad.
Derivado del fondo de ese argumento he escuchado en estos días otro, de mayor claridad política: “No todo cabe en el librito de nuestra democracia”.
Mi creencia respecto del primer argumento es que en una sociedad democrática la ley vigente expresa la voluntad de la mayoría de la población, pues es el fruto de la mayoría legislativa, única expresión objetiva, legítima y legal, de la voluntad mayoritaria. Respecto del segundo argumento, desde luego no todo cabe en el librito de nuestra democracia, pero es el único librito que tenemos.
No comparto, pues, ni en el fondo ni en la forma, el argumento convergente de que hay que rehacer nuestro pacto democrático porque no todas las inconformidades caben en él. Hay que reformarlo, desde luego, cuando la mayoría lo decida. Entiendo, sin embargo, la densidad de los argumentos, y creo que los tendremos con nosotros un buen tiempo.

Razones
El presidente Peña
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR

El próximo 1 de diciembre Enrique Peña Nieto será presidente de México. Regresa el PRI a Los Pinos después de 12 años, pero nadie tendría que equivocarse, mucho menos el equipo del mexiquense: ni el Poder Ejecutivo tiene los instrumentos que tenía hace 12 años ni la forma y el estilo de gobernar pueden repetirse.
En alguna ocasión entrevistaba al ex presidente Carlos Salinas de Gortari sobre el tema y le decía eso mismo, que las atribuciones y posibilidades de un mandatario no eran en la actualidad equiparables a las que él había tenido en Los Pinos. Salinas de Gortari creía que no era así, que las facultades y atribuciones del presidente no se habían modificado, que eran las mismas. La diferencia, decía, era que no se utilizaban igual o que no se sabían utilizar y que de alguna forma se había demeritado la institución presidencial. Era una verdad, pero una verdad a medias: lo que había cambiado, por muchas razones, no era el marco legal (que también sufrió modificaciones, pero menores) sino el entorno político y las facultades que Jorge Carpizo llamó “metaconstitucionales” de un presidente. Durante el sexenio de Carlos Salinas, por ejemplo, la gran mayoría de los gobernadores fueron, por una u otra causa, removidos de sus cargos. En ese periodo se dieron las primeras y famosas “concertacesiones” (acuerdos políticos que, a diferencia de otros analistas, considero básicos para haber podido desamarrar el viejo sistema político y comenzar a transitar hacia un mayor pluralismo y democracia). El poder presidencial era mayor y se utilizaba con mayor firmeza, en el mejor sentido de la palabra. Claro que había que negociar, como me decía en aquella ocasión Carlos Salinas, con las oposiciones internas y externas, pero el margen de operación era mucho mayor.
Ese estilo de gobernar y ese margen se fueron acotando durante la presidencia de Ernesto Zedillo, un mandatario que a diferencia de lo que algunos creen no fue en absoluto prescindente en temas políticos. En realidad fue exactamente lo contrario, aunque con un estilo muy personal, que algunos aún hoy no terminan de descifrar. Pero Zedillo ya no pudo, o no quiso, operar de la misma manera.
Con la derrota del PRI y con la llegada de Vicente Fox, la institución presidencial pudo tener un cambio notable y lo tuvo, pero no para bien sino para mal. Por muchas razones la institución presidencial y su espacio de operación se fueron restringiendo tanto que se pasó de la presidencia imperial de la que habló Enrique Krauze a una presidencia que parecía decorativa: desde Los Pinos no se decidía la economía ni la seguridad ni muchos de los principales temas de política interior o exterior. Con Felipe Calderón ese estilo cambió radicalmente, algunos dicen que incluso en exceso, pero lo cierto es que los espacios perdidos, tanto en la vida como en la política, no se suelen recuperar.
No sé cómo gobernará Peña Nieto a partir del 1 de diciembre. Tampoco ha mostrado en estas semanas, desde la elección hasta la calificación, muchas pistas al respecto, ni él ni su equipo. Asumieron una estrategia excesivamente conservadora. Ahora eso tendría que cambiar. Peña tiene que mostrarse como el futuro Presidente. En Los Pinos tendrá un margen de maniobra mayor, por ejemplo, al de Felipe Calderón: la mayoría de los gobernadores son de su partido, tiene una mayoría relativa en las Cámaras, aunque necesita alianzas para poder sacar sus iniciativas, ganó la elección con una diferencia de más de tres millones de votos. Pero no será igual que hace 12 años: los gobernadores han aprendido el poder que les da (para bien y para mal) la independencia que adquirieron en estos años; el Congreso sabe también que puede tener sus propios tiempos y ritmos (y que el PRI haya escogido a Manlio Fabio Beltrones y a Emilio Gamboa como sus coordinadores no es una casualidad). El presupuesto federal está mucho más atado y supervisado que en el pasado y, paradójicamente, los estatales tienen mayor libertad y margen económicos.
Y fuera de los antecedentes que se tienen del Estado de México, no sabemos, en realidad nunca se sabe con anterioridad, cómo será el llamado estilo personal de gobernar del próximo mandatario, su grado de involucramiento en la toma de decisiones, la relación con su equipo cercano y con el resto de su gabinete. Me imagino, o mejor dicho, me quiero imaginar, un presidente Peña que se signifique por el diálogo; que haga un ejercicio del poder pragmático, pero también firme; que apueste por los acuerdos para procesar los cambios, pero que tampoco piense que puede lograr unanimidad en sus objetivos: las democracias para ser funcionales requieren mayorías estables, no unanimidades o falsos consensos que diluyan los verdaderos acuerdos. Un Presidente imbuido de la urgencia y la necesidad de cambios en un país que sí tiene prisa.

Ventana
Pierde la izquierda

José Cárdenas

EXCÉLSIOR

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación echa por tierra el argumento “madre” del Movimiento Progresista y de su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador: no hay elementos para presumir que hubo violación del artículo 41 de la Constitución.
Dicho de otro modo, las izquierdas pierden el juicio de inconformidad por presuntos agravios cometidos por el PRI mediante el uso indebido e ilegal de recursos, rebase de topes de campaña, propaganda encubierta por Televisa, encuestas amañadas… todo para favorecer al candidato Enrique Peña Nieto.
Con la sentencia del Tribunal terminará una larga novela electoral de enredos mal planteados, peor presentados y con cantidad de errores por los cuales, entre otras cosas, uno de los protagonistas —ya se sabe quién— habrá hecho el ridículo.
La habilidad escenográfica del Movimiento Progresista y su habilidad retórica no correspondieron a su incapacidad jurídica.
Si en verdad Peña Nieto hubiera cometido todos los pecados por los cuales se pidió la invalidez electoral, el desaseo de los quejosos y su ineptitud jurídica para conformar un expediente sólido logró el efecto contrario: convertir la impugnación en cosa juzgada… sin oportunidad de indagatoria posterior.
La prensa ha documentado algunos de los desatinos jurídicos en un expediente cuyas fechas se cambian; en el cual los montos suben y bajan sin ton ni son.
Este es apenas un ejemplo: “En el documento —publica Reforma—, por distintos rangos de fechas, se incluyen diferentes cifras de rebases de topes de campaña: 374 millones 920 mil pesos, 719 millones 500 mil pesos, mil 173 millones 486 mil pesos, mil 892 millones 987 mil pesos, cuatro mil 559 millones 947 mil pesos, 2 mil 294 millones 220 mil pesos…
“El gran derroche de recursos económicos utilizados… desde el inicio de las campañas electorales hasta el mismo 1 de Julio de 2012… haciende (sic) a la cantidad de $4,599,947,834.00” —señala la demanda de la izquierda en la página 380—.
El PRD ha probado una vez más su incapacidad institucional. Su mayor aportación a la limpieza política nacional fue un establo portátil. Cuando no pudieron probar sus argumentos, recurrieron a un notario de caricatura (Sergio Navarrete), cuya aportación a la seriedad fue contar chiles y saleros; comales y mandiles; pollos, chivos y marranos…
El error conceptual fue mayúsculo: repetir y repetir una denuncia no convierte esa denuncia en prueba de lo denunciado. Quisieron jugar en el terreno jurídico y fracasaron, no por la maldad intrínseca del Tribunal, el Banco de México, la Coparmex, el Consejo Coordinador Empresarial, Soriana, el Banco Monex, Televisa, otros medios y demás enemigos suyos… sino por su ineptitud.
Finalmente les queda el recurso de la denuncia en el extranjero. Ya se podrán ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, mientras el PRI acelera sus denuncias por la manipulación de contratos del Gobierno del DF en favor de Honestidad Valiente, Austeridad Republicana y demás organizaciones patrocinadoras de Andrés Manuel… siempre con el aval del notario caricaturesco.
El telón está por caer. Viene la calificación… y más descalificaciones.
MONJE LOCO: Blindados hasta los dientes, sitiados por una horda furibunda, observados por todo el país, los siete magistrados del Tribunal Electoral decidieron… y su palabra es la ley… le guste a quien le guste y descuadre a quien descuadre. Ya no hay impugnación (madre) que valga. Eso ya valió ídem. Aun así, el fallo del Tribunal viene del brazo con la protesta… las huestes progres repondrán la obra teatral estrenada hace seis años… Total, arde la hoguera de las vanidades… suicidios aparte.

Frentes Políticos
Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I. Aun con los amagos de los dirigentes de la izquierda de “radicalizar” protestas si el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificaba a Enrique Peña Nieto como Presidente de México, los integrantes del TEPJF no se dejaron amedrentar. Y es que Ricardo Monreal, el incendiario líder de la bancada de Movimiento Ciudadano en San Lázaro, insistió en que si el Tribunal “consuma la imposición y el atraco a la Constitución, estaríamos ante la denegación de justicia y la peor ofensa a la democracia”, y advirtió: “Sólo con la represión y el autoritarismo podrán consumar la imposición. En el Movimiento Progresista estamos de pie”. Así o más prendido. Que siga jugando con fuego.
II. Los caminos de la izquierda. Luis Miguel Barbosa, coordinador de los perredistas, destacó que no irán por un estallido social y que entre todos acordarán una decisión estratégica. Dolores Padierna, vicecoordinadora de los senadores del PRD y líder del segundo grupo hegemónico en el partido, IDN, destacó que analizarán con calma la sentencia y se privilegiará la vía del entendimiento y la unidad. El coordinador de los senadores del Partido del Trabajo, Manuel Bartlett, advirtió que no se trata de que la izquierda acata y ya la decisión del TEPJF, sino que la van a analizar para tomar las decisiones que sean necesarias. En la democracia gana el que consigue más votos. ¿Lo entenderán alguna vez?
III. Confirmado: será Alejandro Poiré, secretario de Gobernación, quien entregue mañana 1 de septiembre el VI Informe de Gobierno al Congreso de la Unión.  De esta forma Felipe Calderón tendrá un vergonzoso récord Guinness: es el único Presidente de un país democrático al que se le negó durante todo su mandato relatar ante el Poder Legislativo el estado que guarda la nación. Sin duda, una página algo más que bochornosa.
IV. ¿Año de Hidalgo? A tres meses de que Carlos Orvañanos, jefe delegacional panista en Cuajimalpa, deje el cargo al priista Adrián Ruvalcaba, las arcas se vacían de manera espectacular. Se está gastando todo o, cuando menos, así parece. Desde hace unos días promociona las obras públicas realizadas durante su gestión y los trámites federales y locales, por ejemplo, obtener un pasaporte o una licencia, como si fueran sus logros, cuando la zona de Santa Fe y Vistahermosa, por citar dos sitios de esa demarcación, es un desastre monumental.
V. El rey del huevo. Eduardo Bours Castelo, ex gobernador priista de Sinaloa, tiene prendidas todas sus veladoras, pero no para que el precio del producto se mantenga por las nubes y siga haciendo una jugosa caja. Ahora su obsesión es llegar a la dirección general de la Comisión Nacional del Agua. Desde ahí se promete hacerle la vida de cuadritos al mandatario panista Guillermo Padrés Elías y dinamitar el Acueducto Independencia, de 135 kilómetros de recorrido, con el que la administración del PAN busca resolver en definitiva la falta de agua en Hermosillo. A ver si san Enrique le hace el milagrito.
VI.Susto de altura. Malova vivió viaje de terror… El gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez, confirmó ayer que hubo un incidente con el avión donde viajaba acompañado de ocho funcionarios y un diputado. La aeronave se encontraba en pleno vuelo cuando se escuchó un estruendo y el aparato se desestabilizó un poco. El mandatario dijo que platicó con el piloto y le informó que había una descompensación. Optaron por bajar en Chihuahua. Para tranquilizar a los sinaloenses,  señaló: “Vamos a pedir la garantía al fabricante, no estamos pensando en comprar otro”. Aunque en realidad su equipo sí piense en renovar flota aérea. Todo sea por el bien del góber, ¿o no?

La matemática de Andrés Manuel
Raymundo Riva Palacio
ZOCALO SALTILLO

Andrés Manuel López Obrador está apurado por sacudirse los lastres. El más importante para su actual campaña presidencial es el plantón en Paseo de la Reforma en 2006, en protesta por la victoria de Felipe Calderón en las elecciones presidenciales. Fueron 49 días críticos para el futuro de López Obrador, donde se consolidó la izquierda social pero se evaporó el respaldo de las clases medias. El otra vez candidato lo ha justificado como un desactivador de violencia que veía en la sociedad, una afirmación que no ha dejado de ser retórica. El plantón fue visto, entonces y ahora, como una metáfora de su arrebato.
Entre sus asesores hubo quienes le sugirieron realizar mejor una huelga de hambre en el Zócalo, como un ejercicio de sacrificio individual que le daría una gran fuerza moral y muy probablemente, una simpatía que se podría trasladar al plano político. Él rechazó la idea y forzó a toda la izquierda a montar campamentos sobre la avenida imperial mexicana. Ese episodio ha renacido de una manera vital en estos días con la ruptura de López Obrador con quien encabezó la protesta callejera en su nombre, el diputado Gerardo Fernández Noroña, quien declaró que el candidato “está dando la espalda al movimiento y a los ideales que defendimos”. López Obrador le pidió que se distanciara de él, y su viejo francotirador, leal defensor de la teoría de la usurpación de la silla presidencial, aceptó.
¿Qué está haciendo López Obrador? Matemática electoral, indudablemente. López Obrador perdió la elección presidencial por 0.56 puntos porcentuales –meterse una vez más en la discusión si ganó o le arrebataron la victoria es totalmente ocioso-, que significó un total de 250 mil votos en números redondos. De acuerdo con las encuestas del periodo poselectoral, en ese mes y medio de plantón, López Obrador perdió ocho puntos porcentuales, equivalentes a cuatro millones de votos, y su imagen tuvo una caída de 20 puntos. Mantenerse como jefe político de la izquierda social –la parlamentaria jugó bajo las reglas claras de las instituciones- no le trajo beneficios. Sus negativos se acumularon y se encuentran, según Consulta Mitofsky, en 32%. De acuerdo con Parametría, tres de cada 10 electores lo consideran, como lo llamó el spot en 2006, “un peligro para México”.
En este contexto, es cierta la afirmación de Fernández Noroña que ha dado la espalda a quienes lo apoyaron en la pelea callejera poselectoral, como contundente el hecho que esa línea estratégica no le construyó un futuro y sí lo tiene en riesgo de llevar a la izquierda al tercer lugar como fuerza política nacional. La imagen beligerante de la izquierda tiene rendimientos decrecientes. La encuesta de Covarrubias y Asociados, que en 2006 trabajó para López Obrador, refleja que el gran pasivo del candidato es el PRD y sus partidos satélites, que de febrero a marzo de este año cayeron en apoyo político ocho puntos; o sea, en cuatro millones de votos. El lastre de una estrategia equivocada durante seis años afecta en lo inmediato a López Obrador y lo pueden hundir.
El López Obrador de 2012 es muy diferente al de 2006 en cuanto a maduración política y visión electoral. Ya da entrevistas de prensa y tiene spots, quiere debates y hace caso a sus asesores de imagen. Está buscando recuperar el camino perdido y una ruptura con las caras de la beligerancia y la corrupción, en el caso de René Bejarano, su ex secretario particular, captado por las cámaras guardando de forma grotesca dinero de un mecenas, no parece ninguna mala idea. La encuesta de Covarrubias explica por qué.

Aunque se encuentra tres puntos porcentuales debajo de la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota (donde ella se mantiene estable y él a la baja), en todos los atributos que busca un elector en un presidente, la apabulla. Tres veces en experiencia, el doble en conocedor de problemas, casi el doble en sencillez y 10 puntos arriba en liderazgo. Sólo empatan en honestidad. Es decir, personalmente lo ven como un mucho mejor candidato que Vázquez Mota, pero esta no carga lastres. Para que sus números mejoren, tiene que hacer cambios radicales en sus estrategias –que ya comenzó a hacer-, y a deslindarse de los grupos radicales que lo hunden.
Estas no son traiciones, sino realineamientos. La política no es pura, ni tiene santos. López Obrador ha comenzado a actuar con el pragmatismo que se requiere para avanzar y ganar. Nada le garantiza que en tres meses revierta seis años de caída, pero se encuentra a tiempo para hacer una gran campaña y vaya a buscar el voto de aquellos que perdió en el plantón, no sólo con dichos sino con hechos. Si lo logra, impedirá que la elección sea entre dos y más allá si gana la Presidencia o no, recuperará para la izquierda un lugar preponderante que, en el largo plazo, sí se necesita como contrapeso en este país todavía de tanta inequidad.

Campos Elíseos
Peña y las pruebas de AMLO

Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL

Para Mayra, en su cumpleaños, que este año sólo traiga cosas felices. Después de casi dos meses de una suerte de limbo jurídico, ayer jueves se volvió oficial. Enrique Peña Nieto está por ser, en las próximas horas, el presidente electo de México.
Ayer por la noche, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los magistrados desecharon el “juicio de inconformidad” del que realmente pendía esta decisión; el 359, presentado por el Movimiento Progresista que pedía declarar la elección inválida porque violaba preceptos constitucionales.

Las pruebas no fueron suficientes para los magistrados y por ley ellos deben basarse en las pruebas presentadas por los inconformes, es decir, el Movimiento Progresista que —hay que decirlo— aceptó contender con estas reglas, quizá insuficientes, con las capacidades legales de este Tribunal.

Prueba a prueba, los magistrados las consideraron “vagas”, “imprecisas” por lo tanto “infundadas”. Todas: La posible coacción o compra de voto vía tarjetas Monex, la reunión de gobernadores priístas donde habrían pedido votos, el uso de encuestas y hasta —esto será controversial— el sesgo informativo a favor de Enrique Peña Nieto.
Lo de ayer fue un poco la crónica de una impugnación desechada-anunciada.  Hasta el cierre de esta columna, la mayoría de los siete magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se había manifestado a favor del acuerdo presentado por la Comisión Calificadora.

Incluso, para Salvador Nava, Enrique Peña Nieto ya era presidente electo.
En lo que toca a la izquierda, parte del PRD ejercerá sus puestos legislativos. Incluso, ¡hasta López Obrador estaba “impresionantemente” tranquilo! Así lo dijo Ricardo Monreal, su ex coordinador de campaña.
Pero también, hoy, a las 10:00 de la mañana, el Movimiento Progresista tendrá una reunión para definir el paso a seguir, mientras que el Movimiento #Yosoy132 también hará hoy una “marcha fúnebre”. Así lo anunció.

En lo que esto llega, al menos yo tengo una conclusión:
Una de tres (o las tres): 1) El PRI hizo el “crimen perfecto”. 2) La izquierda no sabe probar y argumentar. 3) Se requiere más “dientes” y reformar —otra vez— el sistema electoral.
Pese que a varios periodistas nos han asegurado que Josefina Vázquez Mota estaría por reaparecer, todo parece indicar que todavía tardará en hacerlo.

La ex candidata presidencial está en el momento de fuertes decisiones profesionales y también personales. Parece que decidiría marcar su distancia con el PAN, partido por el que se siente maltratada. No le habría caído nada bien su nombramiento como una “secretaria” más y en su ausencia.
Como sea es joven, tiene una envidiable trayectoria y 13 millones de votos a su favor. Veremos qué decide hacer.
Con sus mejores galas los y las diputadas, senadores y senadoras fueron a tomar protesta de la legislatura que inicia, la LXII, es decir, la 62.
Hubo crónica de inmediato, por supuesto. Lo más comentado fue la confusión de Ana Gabriela Guevara, senadora, quien llegó a tomar protesta por equivocación en la Cámara de Diputados y luego salió —casi literalmente— corriendo rumbo al Senado y llegó justo a tiempo.

O que Elba Esther Gordillo, en plan de madre, fue a presenciar la toma de protesta de su hija, Mónica Arriola. Se dijo orgullosa de su hija menor y también de su nieto mayor, René Fujiwara, quien ahora es diputado. Hasta dijo que se acordó de la primera vez que fue senadora, de 1997 al 2000.
En EL UNIVERSAL, un par de nuestras diseñadoras, vieron una foto de la bancada de PRD-PT-MC y se dieron cuenta de un detalle, digamos, simpático: Que tanto Alejandra Barrales como Dolores Padierna usaban los mismos zapatos.
Gracias a Beatriz Bea Pérez Puente, directora de marketing de “www.anavasquez.com”, me enteré que son zapatos Gucci que cuestan 620 dólares, según su página de internet: http://www.gucci.com/us/styles/269713C20001000#

Me dice Bea que los de Padierna se ven un poco grises, pero que puede ser la luz. De no ser así, ¿son una imitación?

Él nos amenaza:
— Enviamos el Ejército a Afganistán, a todos esos países. ¿Por qué no podemos ayudar a nuestros vecinos (es decir, nosotros) a resolver nuestro problema?: ¡Joe Arpaio!, el sheriff de Maricopa, soñando que si el fuera presidente de los Estados Unidos, le ofrecería a Enrique Peña Nieto su ayuda.

Es conmovedor ver y escuchar hablar a Alonso Lujambio. Esta misma semana, como había prometido, con trabajo, una sonrisa y disposición a hablar de su enfermedad. Le relato más en la edición online de esta columna. Además, en España, el rey Juan Carlos de nuevo está en problemas, y el estreno de la nueva legislatura por el presidente Calderón.

Cristalazo
La derrota de los incompetentes
Rafael Cardona
CRONICA

Entre todas esas razones de inconformidad, van a ocultar para siempre la principal: su ineptitud para llevar adelante un juicio en el cual las pruebas suplieran a las denuncias.
Posiblemente muchas serán las razones por las cuales se inconforme (inútilmente) el Movimiento Progresista una vez recibido el palo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación —como se dice en la jerga abogadil— en torno de su exigencia de anular las elecciones de julio pasado en cuya competencia por llegar a la presidencia de la República fracasaron por quinta vez (1988-2012).

Pero entre todas esas razones de inconformidad, van a ocultar para siempre la principal: su ineptitud para llevar adelante un juicio en el cual las pruebas suplieran a las denuncias; la realidad a las invocaciones, los hechos a los dichos y la legalidad al capricho.

En el mejor de los casos, para ellos, se les podría reclamar: no pudieron demostrar lo evidente.
Somos millones, dirán quienes se sientan agraviados, desilusionados, y traicionados por un tribunal ahora espurio, venal y quien sabe cuántas cosas más. Reventarán los Twitter y todas las formas de la exaltación callejera, sacarán los “reguetoneros” de sus agujeros, cercarán televisoras, apedrearán edificios, amenazarán jueces, insultarán, gritarán y todo cuanto quieran, pero no pudieron probar la legalidad de sus quejas.
Un Tribunal a la altura de México, exigía Marcelo Ebrard horas antes de lo inminente (entre elusivo y comprometido), como si él fuera el altímetro de la patria.
En la lógica de la izquierda la pureza de las intenciones (si de veras la tuvieran) suple a la contundencia de los hechos (sobre todo de las pruebas) y la multitud de ciudadanos inconformes es suficiente para convertir el oro (sus conquistas electorales en la misma jornada) en plomo (la protesta infecunda, clientelar y alharaquienta). Lo otro, es imposible así sea por arte de Flogisto.

En la tarde de la derrota jurídica del Movimiento Progresista, el magistrado Salvador Nava Gomar señaló, “el número de adherentes que apoyan o de quienes vienen en nombre de un interés difuso, no da mayor fuerza a las razones o argumentos, ni a la valoración exhaustiva que está haciendo este Tribunal Constitucional sobre el mencionado juicio de inconformidad”.

Ese argumento anula el sensiblero expediente de la verdad como un hecho colectivo.
El argumento del Movimiento Progresista me recuerda un célebre “poster” en los comercios de Broadway hace algunos años. Sobre una enorme bosta de vaca una nube de moscas revolotea. Arriba un letrero nos advierte: tantos millones, no podemos estar equivocados”.

El Tribunal trabajó cercado, amagado y con riesgos físicos promovidos por los quejosos quienes siempre han jugado en dos pistas. Por un lado la aparente legalidad y por la otra el sabotaje, mediático y político, de las acciones derivadas de esa misma legalidad. Basta recordar las advertencias de Ricardo Monreal (el provocador impune) contra los magistrados a quienes les auguraba peligros futuros.
“Les hacemos un llamado (a los magistrados) desde la Cámara de Diputados.

“No los van a hacer ministros de la Corte, van a quedar desprestigiados y hacerse comparsas, no van a poder salir de sus casas de vergüenza por el desprestigio que les va a ocasionar encubrir a delincuentes. Están a tiempo de no hacerlo, no deben apresurarse, analicen las pruebas”.

Ahora el señor Monreal reparte sentencias de arraigo domiciliario o encubre con sus palabras el riesgo de un atentado contra quien haya votado contra sus intereses.

—“No van a poder salir de sus casas…”

Para quien siguió la transmisión del Cana Judicial las cápsulas constantes en noticiarios vespertinos del jueves 30, había una especie de pena ajena por la forma tan fría y técnica como los magistrados del Tribunal desmontaban y desollaban el cadáver de la impugnación. No se acreditó, no de demostró, no se cumplió, no se hizo, no fue suficiente, no es procedente, etc.
Puras incompetencias en algo grave para un partido o una coalición de partidos en cuya naturaleza no está el trabajo serio en un asunto jurídico de tales dimensiones. Estas son algunas de las opiniones jurídicas de los magistrados.

“Flavio Galván, magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), afirma que no está demostrada la ilegalidad de la elección presidencial.
“Durante la discusión del juicio de impugnación de la elección presidencial presentado por la coalición Movimiento Progresista, Galván retomó los elementos que entregó la parte actora para evidenciar la coacción del voto a favor del candidato Enrique Peña Nieto, en los comicios del 1 de julio, y sostuvo que carecían de valor probatorio (AN).
“El magistrado Pedro Esteban Penagos dijo, en el salón de pleno del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que la Coalición Compromiso por México era de carácter parcial, por lo que tenía acceso a los medios de comunicación por separado. La declaración refería a la acusación del Movimiento Progresista de que el candidato Enrique Peña Nieto, del PRI y el Partido Verde”.
“No le asiste la razón” a la coalición integrada por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano, expresó el jurista para referir que, desde 2005, Televisa y el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, desarrollaron un plan de propaganda encubierta (AN).

“El magistrado del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Salvador Olimpo Nava Gomar, explicó que aunque valoraron más de 10 mil elementos probatorios del Movimiento Progresista, no se pudo acreditar la compra de más de 5 millones de votos a favor del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto.
“Tuvimos elecciones libres y auténticas, afirmó, y agregó, si así lo consideran en el voto, “México tiene a un presidente electo por el pueblo: Enrique Peña Nieto”.
Por la mañana a de ese día, en un duelo radiofónico con Sebastián Lerdo de Tejada, Pablo Gómez se exhibió como un mal litigante: nosotros no podemos aportar las pruebas, dijo, palabras más, palabras menos. Nosotros mostramos los indicios y el gobierno debe colaborar con la investigación.
Con esa invocación a la molicie o la incapacidad procesal, Gómez demuestra su escasez jurídica. Por eso Lerdo de Tejada le decía, mucha estridencia, poca evidencia.

Astillero
•    Convalidación anunciada
•    Escenografía delatora
•    Izquierda: dos rumbos
•    Protestas en curso
Julio Hernández López
 
Tal como era ampliamente sabido y esperado, el tribunal electoral federal cumplió ayer con la parte final del proceso de imposición de Enrique Peña Nieto como nuevo ocupante de la casa comercial denominada Los Pinos. Los magistrados responsables de validar los tratos mercantiles desatendieron peligrosamente todos los indicios y pruebas aportadas por el candidato quejoso y se atrincheraron en la legalidad manipulada, desde la cual trazaron el camino libre para el retorno al poder del peor priísmo, abriendo puertas a la inconformidad ciudadana proveniente de dos campos: el de la oposición netamente electoral a los resultados fraudulentos y el del hartazgo largamente acumulado a causa de la corrupción, la ineficacia y la frivolidad de dos administraciones sexenales panistas y de las fundadas expectativas de continuidad agravada que ofrece el peñanietismo por venir.
La cerrazón de los magistrados enriquistas no afecta solamente a quienes pelearon lealmente dentro del marco democrático estatuido sino, en general, a los mexicanos todos, incluso a los que desde las filas del PRI creen haber ganado aun cuando ni siquiera les ha sido posible expresar legítimamente alguna forma de contento público (pues las múltiples evidencias de la compra electoral no permiten alborozos) y cuando, finalmente, sufrirán las mismas consecuencias que el resto de la sociedad en cuanto empiece el cobro de cuentas económicas y políticas por parte de los jefes de los cárteles de tres colores que concurrieron a las operaciones de inversión financiera con la seguridad de que durante el sexenio de Hidalgo podrán recuperarse y obtener ganancias, obviamente, con dañino cargo al erario.
El tribunal electoral –marcadamente comprometido con los intereses de las élites, conformado a partir de cuotas grupales y arreglos mafiosos– dice la última palabra desde una escenografía delatora: todo rigurosamente protegido por granaderos, vallas, policías y militares de civil (e incluso la sugerente presencia de civiles no reconocidos por ninguna corporación oficial, una especie de paramilitares como los que pretende impulsar el asesor colombiano Naranjo), más la cómplice cobertura afanosa de los medios de comunicación afines al resultado tan largamente sabido. Formalmente se cumple el último episodio de la telenovela electoral. Socialmente inicia un proceso de lucha cuyas consecuencias y desenlace son imprevisibles.
Desde una óptica tradicional están cubiertos los flancos peligrosos para el sistema político: llegado el plazo convenido, la izquierda electoral se vuelve a separar. De un lado, los ganadores formales (gobernadores, diputados, senadores, con Marcelo Ebrard, Manuel Camacho, los Chuchos y Amalia García como dirigentes; con la fracción bejaranista navegando con la manejable bandera de un lopezobradorismo canjeable, y con el cardenismo familiar buscando acomodo, si fuera en Pemex, mejor). Del otro, el candidato presidencial dos veces desplazado, quien está en condiciones personales de mayor desventaja para la resistencia frente al segundo fraude electoral en su contra: sin el PRD al que acabó fortaleciendo (y en especial a Los Chuchos); con el ansioso relevo colocado ya en la pista de arranque (Marcelo Ebrard que sueña con unificar a una izquierda moderna) y con un desgaste que no puede ser negado ni en los segmentos más duros de su base.
Y sin embargo, más allá de las características específicas del candidato, los partidos y las estrategias de ese polo izquierdista nuevamente golpeado en lo electoral, hay una extendida inconformidad por la manera como se dilucidó esta lucha pacífica por el poder público. No es que se defienda necesariamente a Andrés Manuel López Obrador. Es, más en concreto, que se reivindica el derecho de la sociedad a elegir sin que el peso del sistema aplaste las posibilidades de una alternancia desde la izquierda. Y, todavía con más precisión, que los antecedentes del peñanietismo apuntan con gran certeza a que un sexenio dominado por los factores de poder que compraron la versión 2012-2018 de la Presidencia de la República serán terriblemente dañinos para la nación y que los arreglos políticos entre ese priísmo regresivo y el calderonismo cínico auguran peores tiempos para los mexicanos.
Las primeras expresiones públicas de inconformidad se produjeron ayer mismo y continuarán hoy, ante la expectativa de que la sesión del tribunal electoral para convalidar a Peña Nieto se extienda hasta este viernes. En delante, el punto de litigio ya no será electoral, sino social y político. El propio AMLO habría cumplido su compromiso de respetar el pacto de civilidad al que lo condicionaron empresarios y televisoras. Ya no habrá más zanahoria electoral, sino una protesta popular a la que concienzudamente han tratado de desacreditar los voceros de la normalidad democrática, los periodistas, comentaristas e intelectuales que convocan a la unidad y el trabajo para dar paso a la imposición en curso.
Por su parte, Peña Nieto y sus duros aliados están dispuestos a demostrar su vocación represiva tan ostentada en San Salvador Atenco y tan orgullosamente reivindicada en la Ibero ante estudiantes. Calderón está plenamente dispuesto a ofrendar al sucesor cuanta ocurrencia represiva le sea planteada, así como ha decidido facilitar las cosas a los encopetados en materia de banda ancha y telecomunicaciones. Y, aun cuando le faltan largos y difíciles meses para rendir protesta, el ex gobernador del estado de México ha hecho saber que no le temblará la mano a la hora de aplicar la ley.
Y, mientras Josefina Vázquez Mota regresa a México, luego de mes y medio de vacaciones, cargada y recargada, ya con presidente electo, habiendo abandonado a su equipo personal de campaña, que fue desplazado por el calderonista sobre todo en el Senado, lista para restaurar su sonrisa vacía y sostener palabrería hueca, ¡feliz fin de semana, con Calderón anunciando una variante de última hora a la ley de víctimas que prometió a Javier Sicilia y luego incumplió!