El asalto a la razón
No hubo intención criminal
Carlos Marín
El titular de Marina, almirante Francisco Saynez, corroboró ayer lo que se ha sostenido en este espacio: los 12 policías que la PGR arraigó (como si fueran integrantes de la delincuencia organizada), luego de que balacearan la camioneta con placas diplomáticas en Tres Marías, cometieron “errores”, pero… “no hay nada mal intencionado”.
Observó, eso sí, que “se deben revisar los procedimientos y ver en qué se falló”.
Despejó dudas: con la Policía Federal “no hay ruptura”, porque es una de las “instituciones sólidas” y, en alusión al secretario federal de Seguridad Pública, Genaro García Luna, dijo: “nosotros como cabezas, como mandos, tenemos muy buena relación. Platicamos, arreglamos las cosas” y, cuando se dan incidentes, “tiene que intervenir la Procuraduría General de la República para deslindar las responsabilidades…”.
Pues también con esta declaración al fin se van deslindando.
A los responsables de los “errores” en Tres Marías (por “nada mal intencionado”), la PGR deberá desarraigarlos y ponerlos a disposición de un juez del orden común.
La historia en breve
En vez de pedir perdón, pidió cerrar filas con Peña Nieto
Ciro Gómez Leyva
Cuando casi al final los invitados sucumbieron frente a la imagen de Margarita Zavala y los tres hijos pareció que el largo aplauso doblaría a Felipe Calderón. Y que, como José López Portillo y Carlos Salinas de Gortari en sus últimos informes de gobierno, comenzaría a improvisar y tutearse con la posteridad. A cantarse y celebrarse.
Pero no. Calderón no pidió perdón ni demandó mármoles y oros por las hazañas de un sexenio. Si algo habrá que reconocerle es que nunca chantajeó con las emociones. Al menos en los rituales.
Ayer prefirió pedir cerrar filas con Enrique Peña Nieto, “porque sé que un Presidente necesita el apoyo de todos los mexicanos para salir adelante”. A Andrés Manuel López Obrador, quien estaba destinado a ser la bestia negra del calderonismo, y no lo fue, pareció dedicarle un económico “la democracia necesita de demócratas”.
Y adiós. Lo demás estaba más que dicho y era más que sabido. La guerra contra el crimen, las fanfarrias al Ejército y la Marina, el reconocimiento casi forzado a la Policía Federal y la PGR, el autoelogio a la disciplina financiera y la travesía económica pese a la tempestad mundial, la tasa cero en migración a Estados Unidos, el sexenio de la infraestructura, el cuarto lugar mundial en exportación de autos y la medalla de oro: la cobertura universal de salud.
Calderón se despidió sin grandilocuencias ni fantasías, diciendo en todo caso que su gobierno siempre se puso del lado de los ciudadanos, y haciendo sentir que al final de sus seis años podría comenzar una época quizá mucho mejor.
No es cosa menor entregar así la casa. Palacio Nacional olió ayer a Estado.
Trascendió
Trascendió
:Que muy tarde, de plano pasada la medianoche, la oficina de Enrique Peña Nieto informó a Los Pinos que el presidente electo no asistiría al último Informe de gobierno de Felipe Calderón.
Si bien en un principio la intención era mostrar los buenos términos en la transición, el argumento que pesó fue que el mejor gesto era que el presidente Calderón mantuviera el papel protagónico que le correspondía al presentar su mensaje a la nación.
:Que la transición, dicen unos y otros, va viento en popa. Primero, hoy a las 11:30 horas en el Hotel Hyatt de Campos Elíseos, en Polanco, Luis Videgaray dará a conocer el equipo del priista.
Y luego, el encuentro que Calderón y Peña Nieto acordaron el viernes vía telefónica, se concretará mañana miércoles en Los Pinos.
Pura tersura.
:Que el diputado Carlos Aceves del Olmo se perfila como la “carta fuerte” del PRI para presidir la Comisión de Trabajo que se encargará de dictaminar la reforma laboral de Felipe Calderón.
El segundo hombre al mando de la CTM ocupó la misma posición en el Senado y se le identifica como uno de los de confianza de su coordinador parlamentario, Manlio Fabio Beltrones.
:Que después de la solicitud de aprehensión de la SIEDO contra dos jueces que negaron el arraigo a Efraín Cázares, el juez del michoacanazo, en el Poder Judicial ven como buena señal que Marisela Morales, titular de la PGR, metiera reversa y dijera que no hay una persecución contra juzgadores.
Y es que la relación entre la Judicatura y el Ministerio Público Federal estaba llegando a un punto casi insostenible.
:Que muy prometedor fue el lanzamiento anoche de la organización ciudadana Unidos Hacemos la Diferencia, que luchará a fondo contra la trata de personas en México.
La organización está presidida por la ex diputada Rosi Orozco. Una de sus actividades será llevar un mapa sobre la trata, estado por estado, donde se vea qué gobierno está haciendo cosas y qué gobierno no.
Destacaron las presencias de Miguel Ángel Mancera, Édgar Elías Azar, el embajador de EU, Anthony Wayne, la secretaria de Turismo, Gloria Guevara, Alejandro Martí, Raúl Plascencia, diputados y senadores, así como los delegados electos de Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Tlalpan y Cuajimalpa.
Día con día
Comentario al primer discurso
Héctor Aguilar Camín
Un amigo lector a quien admiro y respeto, envía un comentario crítico a mi columna de ayer sobre el primer discurso del presidente electo, Enrique Peña Nieto.
Empieza por recordar, contra mi argumento, que al inicio del discurso “sí hubo una defensa del proceso y de la democracia”. En efecto, la hubo, pero no me pareció que tuviera la contundencia requerida, dado el contexto.
Añade, respecto de mi impresión del carácter poco “presidencial” del discurso, precisamente la impresión contraria:
“Cuestionar, confrontar o rechazar a ‘quienes quieran saltarse las reglas de la democracia’ no hubiera sido un discurso ‘presidencial’, sino de campaña”.
Es posible, pero habría definido al mismo tiempo una posición clara para el juego político por venir, luego de semanas de extrema prudencia y mesura pública.
No creo que sus votantes hubieran escuchado esa definición como un grito de guerra, sino como una afirmación de victoria, aunque en el clima de polarización creado quizá el efecto indeseable hubiera sido, en efecto, el que afirma mi amigo, cuyo argumento mayor sigue a continuación:
“Un presidente electo que tendrá un gobierno dividido en una democracia plena, así como un contexto estatal y municipal pluripartidista, tiene la obligación de convocar a todos, incluso a quienes lo cuestionan. Sería irresponsable que un presidente electo alargue una disputa electoral, confronte y provoque a los perdedores”.
De acuerdo, sobre todo pensando en que entre los perdedores no todos mantendrán la posición innegociable del núcleo duro de la protesta y habrá espacio con ellos para el acuerdo democrático y la política institucional.
Peña Nieto convoca a la tarea de “transformar México”, sigue mi amigo, y la primera “transformación que hace es cambiar el tono del discurso, dejando atrás la confrontación electoral para abrir espacio a la suma de voluntades a favor de México”.
Termina diciendo:
“Contener o confrontar el día que el presidente electo recibe la constancia de mayoría, inevitablemente e independientemente del tono, hubiera sido entrar a un pleito de callejón sin salida, hubiera sido repetir el error de dividir a México como sucedió hace seis años”.
No seré yo quien argumente contra argumentos a favor de la prudencia política, o de la prudencia como una de las virtudes de la política.
Digo solo que la única repetición en el ambiente poselectoral de hoy respecto de 2006 es la actitud de López Obrador, variable independiente de lo que diga el presidente electo, de ayer o de hoy.
Razones
La honestidad de Felipe Calderón
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
Quizás algunos analistas lo consideren algo normal, pero no es una tarea menor en un sexenio haber decidido lanzar una lucha frontal contra el narcotráfico, cuando el crimen tenía en los hechos controladas varias regiones del país y las instituciones eran débiles en muchos ámbitos; haber tenido que sobrellevar la peor crisis financiera y económica internacional en décadas, con consecuencias devastadoras para muchos países; asumir el gobierno en medio de una crisis institucional y con un país polarizado; gobernar sin contar con mayoría legislativa ni con la mayor parte de los gobiernos estatales; perder en un sexenio en sendos accidentes de aviación a dos secretarios de Gobernación (y cercanísimos amigos) con buena parte de su equipo. Esas son sólo algunas de las muchas vicisitudes que tuvo que afrontar la administración de Calderón y creo que más allá de visiones parciales, de errores, algunos de ellos muy importantes, y de diferencias políticas e ideológicas, el saldo que dejará Felipe Calderón será positivo.
Se dirá que no es así: que la lucha contra el crimen organizado, por ejemplo, ha dejado miles de muertos y un país desgarrado por la violencia. En parte es verdad, pero también lo es que esa violencia ha sido generada por los propios grupos criminales, que son los que han sometido a la sociedad a la dictadura de la inseguridad y la impunidad. El gobierno federal sin duda ha cometido errores en este proceso, de instrumentación, pero sobre todo de política, sin embargo, enfrentó el desafío en forma integral, con entereza y asumiendo costos, incluso con el boicot de sectores políticos y sociales, algunos beneficiarios de esa impunidad, otros simplemente opuestos a una política que tampoco les fue correctamente explicada y presentada. Y es un mal momento para insistir en el tema, pero más allá de las fallas de coordinación, de los actos de corrupción que algunos funcionarios de alto y de bajo nivel pudieran haber cometido, lo cierto es que el Ejército y la Marina Armada respondieron a esa lucha con compromiso y tenacidad y se construyeron instituciones que deberán ser preservadas, desde la Policía Federal hasta las policías estatales que comienzan a reconfigurarse. La siguiente administración deberá revisar las políticas y su implementación, pero no podrá abandonar el espíritu de lucha contra la delincuencia que impregnó este gobierno.
En el tema económico nos encontramos con una de las mayores paradojas: el manejo económico y financiero del país ha sido notable ante la crisis internacional de 2008, y cuyas repercusiones continúan desde España hasta China. El país lleva un crecimiento sostenido de más de dos años, con una tasa de desempleo relativamente baja, sin una inflación significativa, con un déficit manejable y con reservas de más del doble de su deuda. Y todo ello sin contar con las reformas hacendaria, energética y laboral, que quedaron estancadas en el Congreso. Falta, es verdad, muchísimo por hacer, pero las bases de la economía están muy sanas y con una estabilidad interna que resulta inestimable en la actual coyuntura internacional. Si se impulsan las reformas pendientes en lo hacendario, lo energético y lo laboral, las posibilidades de un crecimiento importante, sólido, son más que ciertas y verosímiles.
Probablemente el muy personal estilo de gobernar del presidente Calderón no haya sido, desde mi punto de vista, el mejor: el Presidente, desde julio de 2006, dijo que armaría sus equipos basado en la lealtad de sus colaboradores, a la que subordinaría las demás consideraciones, y así gobernó. La lealtad, sin duda, es imprescindible, pero quizás habría que haber asumido que la lealtad hacia la silla, hacia la institución presidencial, tiene bases mayores, posibilidades más amplias que la lealtad entendida en términos personales. Pero cada presidente tiene su forma de gobernar y de ejercer el poder. En todo caso, Calderón lo hizo sin coartar libertades, sin autoritarismo y sin imposiciones. Sin beneficiarse personalmente de él. A eso habrá que sumarle, hay que insistir en ello, los costos políticos y humanos de la pérdida de importantes colaboradores y amigos (Mouriño y Blake, sobre todo) en accidentes aéreos que, además de la pérdida personal, de ellos y de otros funcionarios ejemplares, como José Luis Santiago Vasconcelos, implicó incertidumbre y desconfianza, entre las autoridades y entre la sociedad.
No es, no será, la de Felipe Calderón, una administración que deje una obra acabada. Es un gobierno que deja cimientos y proyectos de construcción en marcha. Con fallas, con peligros estéticos y funcionales, pero que pueden remediarse porque no son estructurales, porque no ponen en peligro a la obra. Pero, por sobre todas las cosas, construida por un hombre, un político que, con sus aciertos y errores, corriendo riesgos y asumiéndolos, ha sido honesto consigo mismo y con la ciudadanía. No es poca cosa.
Ventana
Calderón nos deja con el pendiente
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
El mensaje del presidente Felipe Calderón, con motivo del VI Informe de Gobierno, fue un acto de despedida solemne… casi hasta las lágrimas.
Como se esperaba, enumeró logros, reconoció a colaboradores, recordó a quienes ya no están y agradeció a su familia, a las Fuerzas Armadas y a todos los que trabajaron por el país en los últimos seis años.
También se atrevió a enlistar los pendientes… lo que pudo ser y no se concretó… y de paso sembró lo que a su juicio debe ser la próxima agenda nacional, sobre todo en el tema de los rezagos que mantienen a millones de mexicanos en la exclusión y la miseria. Lo que más duele.
Felipe Calderón planteó atrasos en prácticamente todas las áreas del gobierno… pero también aclaró que la responsabilidad no fue sólo suya.
El examen de conciencia presidencial repartió culpas.
En materia de seguridad, reclamó a los gobiernos estatales, por no haber cumplido con la depuración policiaca y por ello ser corresponsables de los altos costos derivados de la estrategia contra la delincuencia organizada, percibida por la sociedad como un fracaso del régimen panista.
Al Congreso le endilgó los pendientes de la reforma hacendaria y la Ley Federal del Trabajo, tema que deja desde ahora en la mesa del Poder Legislativo, para entrarle al espinoso tema de la transparencia sindical.
En democracia, presumió: “México es más fuerte que hace seis años”, pero no dudó en poner el dedo en la llaga y advertir que aún faltan por resolverse cuestiones como la segunda vuelta electoral y la reelección consecutiva de legisladores y alcaldes, ambos, temas impulsados por su administración y rebotados por la oposición priista.
Además dejó zumbando en la oreja del futuro gobierno el equilibrio entre libertad de expresión y equidad electoral.
El Presidente demandó reforzar los programas sociales, transitar a un sistema único de salud y fortalecer las políticas encaminadas a proteger el medio ambiente.
En fin, más que pendientes propios, lo que deja el presidente Calderón es un largo listado de retos para el nuevo gobierno y las nuevas mayorías… las mismas que por rentabilidad electoral atoraron las reformas estructurales.
Entre los convidados a Palacio Nacional estaba la cúpula del PRI que no fue a escuchar, menos a cuestionar… sólo a aplaudir.
… y mientras Felipe Calderón leía su mensaje, Enrique Peña Nieto enviaba este Twitter: “Felicidades al Presidente @FelipeCalderon, por su 6to Informe de Gobierno y por los logros alcanzados en su administración”.
MONJE LOCO: Faltan 87 días para el fin de la película calderonista… previo a las fiestas patrias, el Presidente viajará a Rusia. El jueves llegará a Vladivostok para despedirse de los 21 líderes mundiales del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)… y del 10 al 11 realizará una visita de Estado a Singapur. PUNTO Y APARTE: El Presidente electo también prepara maletas: en la segunda quincena del mes visitará Guatemala, el otro vecino —¿Y Belice?—; Colombia, de la mano del asesor Óscar Naranjo para temas de combate al narco; Brasil, para hablar de petróleo; Argentina y Chile, por su peso político en Sudamérica… Este lunes, en tono políticamente correcto, Peña Nieto se guardó para dejar todos los reflectores al presidente Calderón mientras en torno suyo se alinean casi todos los planetas. Hoy Peña Nieto podría anunciar a su “amplio” equipo de transición encabezado por su mano derecha: Luis Videgaray. Le adelanto: no sólo habrá priistas…
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I.Al hacer un balance de su gobierno y definir qué hace falta para el desarrollo de México, el presidente Felipe Calderón pidió a los mexicanos dar su respaldo, “en lo esencial”, a su sucesor Enrique Peña Nieto. Además de los diversos puntos que tocó en su último mensaje por el VI Informe de Gobierno, en donde habló de seguridad, empleo y desarrollo, entre otros temas, hubo uno que se robó la tarde. Al agradecer a su familia, lo hizo con la voz entrecortada. Esto le ganó el reconocimiento de los invitados a Palacio Nacional.
II.El Presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, no acudió al mensaje que Felipe Calderón ofreció por su último Informe de Gobierno, pero felicitó por Twitter al jefe del Ejecutivo. “Felicidades al Presidente @FelipeCalderon, por su 6to Informe de Gobierno y por los logros alcanzados en su administración”, publicó el priista. A la cita acudieron distintas personalidades políticas. Entre quienes acompañaron al Presidente estuvieron, en el patio central de Palacio Nacional, gobernadores, miembros del gabinete y los presidentes de la Corte, de la Cámara de Diputados y del Senado de la República, así como empresarios. En primera fila, el senador Alonso Lujambio.
III.Homenaje. Por la noche, Felipe Calderón encabezó una ceremonia para recordar a don Roberto González Barrera, quien fue presidente vitalicio del Consejo de Administración de Grupo Financiero Banorte y fundador de Gruma. Al acto, realizado en el Museo de Antropología, acudieron más de mil personas, entre las que se encontraban familiares del empresario neoleonés, políticos, funcionarios públicos, hombres de empresa y amigos. Por ejemplo, Josefina Vázquez Mota, ex candidata presidencial del PAN, quien por la mañana no estuvo en Palacio Nacional aunque sí fue invitada.
IV.Por un cambio radical. A unas semanas de que México estrene administración con Enrique Peña Nieto como jefe del Poder Ejecutivo, y con la alternancia tras 12 años de panismo, el almirante Mariano Saynez, secretario de Marina, recomendó al Presidente electo emergido del Revolucionario Institucional que modifique la estrategia anticrimen con mayor labor de inteligencia. Pero, sobre todo, puntualizó: “Que ya no mande masivamente militares a las calles”, pues lo que sigue es la creación de grupos de élite que hagan frente al crimen organizado.
V.Otro más. A Graco Ramírez y Arturo Núñez, gobernadores electos de Morelos y Tabasco, respectivamente, así como a Gabino Cué, mandatario de Oaxaca, hay que sumar a otro político que actuará con cordura. Miguel Ángel Mancera, futuro titular del GDF, dijo que al asumir el cargo el 5 de diciembre, mantendrá un trabajo institucional con la administración de Enrique Peña Nieto. Respecto al llamado del ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador a la desobediencia civil y a nuevas movilizaciones, Mancera sostuvo que su actuar personal será institucional.
VI.El Presidente electo, Enrique Peña Nieto, anunciará hoy, desde un hotel de Paseo de la Reforma, a los integrantes de su equipo de transición. El político mexiquense dará a conocer los nombres de los colaboradores con quienes trabajará durante el larguísimo proceso de cambio de la administración federal, si se considera que, por ejemplo, en Francia o en Reino Unido, éste se realiza a los nueve días posteriores a la elección. Hay quien asegura que habrá sorpresas.
De Naturaleza Política
Ahora, la izquierda…
Enrique Aranda
EXCÉLSIOR
A juzgar por las primeras manifestaciones de dirigentes del Movimiento Progresista, el germen de la ruptura ya está ahí…
Consumada la calificación de la elección presidencial y la entrega de la constancia que acredita a Enrique Peña Nieto como Presidente electo, toca ahora a la izquierda definir el rumbo a seguir: mantenerse en el reclamo de un triunfo que, de acuerdo con la información disponible, no obtuvo en las urnas y en la denuncia de su improbada ilegalidad o, conforme al sentir de no pocos de sus liderazgos, avanzar hacia la asunción de su responsabilidad como segunda fuerza política nacional y la consolidación de su vocación realmente democrática.
Adoptar uno u otro de los caminos planteados no será, sin duda, sencillo para quienes hoy encabezan las organizaciones que, en su momento, apoyaron la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Optar por una u otra supondrá, casi en automático, la previsible fractura de lo que hoy se presenta como “un frente amplio, incluyente y sólido…” de quienes en la actualidad, o desde décadas atrás, no pocos han impulsado las propuestas políticas de la izquierda. Y ello no parece halagüeño.
Sin embargo, y a juzgar por las primeras manifestaciones de dirigentes de los partidos integrantes del Movimiento Progresista, de muchos liderazgos que se alzaron con triunfos en los impugnados comicios —el morelense Graco Ramírez y el tabasqueño Arturo Núñez, gobernadores electos ambos al frente de todos… más, obvio, el defeño Miguel Ángel Mancera— el germen de la ruptura ya está ahí…
Tanto, explicaría alguno de los directos interesados, que el propio López Obrador parece estar teniendo problemas para dar forma y poner en marcha un movimiento de respuesta y resistencia social contra lo que él, y otros, identifican como el triunfo de la antidemocracia. El hecho de que haya decidido posponer hasta el próximo 9 la asamblea popular en que dará a conocer las líneas directrices de la “desobediencia civil” ya convocada y algunas otras medidas, generó suspicacias y un mal disimulado desánimo en algunos sectores afines a su causa.
Y aún falta por conocer el posicionamiento que, más allá del discurso, adoptará el viajero Marcelo Ebrard que, apenas rendir el último informe de su gestión, el próximo 17, y entregar la Jefatura de Gobierno, iniciará su avance hacia la candidatura de las izquierdas a la Presidencia en 2018…
Asteriscos
* Si bien, como le comentamos con toda oportunidad, retornó al país desde mediados de la pasada semana, la derrotada ex candidata presidencial del blanquiazul, Josefina Vázquez Mota, decidió no concurrir esta mañana a Palacio Nacional donde, se sabe, el presidente Felipe Calderón dará a conocer un mensaje con motivo de la presentación de su VI Informe de gestión.
* ¿Tampoco asistirá Genaro García Luna, el titular de Seguridad Pública del que prácticamente nada se sabe, y de cuyo paradero nadie da razón hace ya un muy buen número de días? Es pregunta…
Senador Lujambio
Jesús Silva-Herzog Márquez
GRUPO REFORMA
Lo escribo con orgullo: Senador Alonso Lujambio. Desde hace mucho tiempo lo imaginaba ahí, en el Congreso mexicano, como un protagonista de nuestra vida parlamentaria. Después de mucho estudiar al congreso mexicano, después de recorrer su historia, de examinar y criticar sus normas y sus procedimientos, de verlo a la luz de otras asambleas legislativas, pocos como él podrían contribuir a su dignificación. Conocimiento, inteligencia y honestidad para honrar ese espacio que podría ser el foro de la discusión, la muralla contra la arbitrariedad, la palanca del reformismo.
Y es que Alonso Lujambio tiene los tres instrumentos del parlamentario: razón elocuente, pasión y responsabilidad. Argumentos, vehemencia, compromiso con los resultados. La combinación no es frecuente: el académico suele encontrar argumentos pero desentenderse de los resultados; el vehemente puede arder pero se olvida de pensar; el práctico no pierde el tiempo razonando en público. En Alonso Lujambio, uno de los escasos intelectuales – políticos del presente, se entretejen esas tres habilidades. Si en el gabinete presidencial del malhadado gobierno calderonista no pudo desplegar su talento es porque su sitio natural es el Congreso, donde puede ejercerse la independencia en colaboración.
Lujambio llega a ocupar su asiento en condiciones dramáticas. Con enorme esfuerzo logró tomar protesta de su cargo: luchando por su vida, peleando contra un cáncer que no cede. El cuerpo devastado y tan entero. Tomar protesta del encargo de la representación popular no es solamente un empecinamiento personal, una terquedad de la que cuelga su deseo de vivir, es también un mensaje público que no deberíamos ignorar.
Esas instituciones tan vilipendiadas, tan justamente impopulares, tan maltratadas por todos, son, a fin de cuentas, la gran esperanza de México. Nuestro futuro no es el regalo de algún redentor ni está en la epopeya de una gran movilización popular. El futuro se escribirá en la discreta activación de sus canales institucionales, en el descubrimiento de un diálogo fructífero, en la eficacia que puede surgir de la negociación. Sólo en las instituciones del pluralismo puede escribirse un futuro de inclusión y de respeto.
Esa convicción traza la línea de continuidad de los trabajos académicos de Lujambio sobre el presidencialismo, la democratización mexicana y el PAN. A tomarnos las instituciones en serio nos ha llamado en todos sus escritos. Hay que tomárnoslas en serio porque importan, porque determinan en buena medida la naturaleza de nuestra vida pública, la estabilidad y la eficacia de la política, la salud de la democracia.
Pero hay que tomárnoslas en serio también porque necesitan de nuestro cuidado. El maltrato institucional termina erosionando la civilización democrática. Sí: es importante el diseño del Congreso: sus normas internas, sus procedimientos, la profesionalización de sus integrantes. Pero también es importante el respeto de quienes lo integran: la convicción de que en el trabajo se prestigian o se deshonran las instituciones democráticas.
El estudioso de la política no se ha encerrado en la mecánica de las instituciones y es por eso que puede entenderlas. En la ingeniería política puede esconderse una soberbia ciega: creer que todo está en la mecánica de las reglas, que la historia particular es irrelevante, que la gente no importa.
El politólogo trajo a México la reflexión crítica de Juan J. Linz sobre el presidencialismo para anticipar los problemas que enfrentaría nuestra democracia bajo nuestro marco constitucional. Pero, al mismo tiempo, ese académico ha estudiado las coyunturas críticas, las decisiones estratégicas, el peso del liderazgo. El nuevo senador sabe que las instituciones cuentan y el liderazgo también. Que la responsabilidad política reside en la razón y también en la prudencia.
El senador Lujambio representa al panismo que le hace falta al PAN y el que le hace falta a México. No es el panismo ultramontano obsesionado con los antiguos agravios y empeñado en purificar nuestras costumbres.
Tampoco es el panismo de la mediocre y arrogante tecnocracia de poder reciente. Representa la estrecha franja del panismo liberal que cree en los derechos, que sabe dialogar, que entiende el presente. Como legislador podrá aportar conocimiento, inteligencia, lucidez y esa serenidad que tanto anhela la política mexicana.
Itinerario Político
Felipe y Enrique; impensable alianza
Ricardo Alemán
EL UNIVERSAL
Durante el mensaje del último informe de su gobierno, el presidente Felipe Calderón confirmó que el Estado mexicano vive un inédito que, hace semanas y meses, era impensable. ¿Por qué impensable?
Porque es evidente que existe una sólida alianza entre el presidente que se va y el que llega –entre Calderón y Peña Nieto– a pesar de que son mandatarios que representan a partidos no sólo distintos, sino antagónicos; al PAN y al PRI. Y todo, a pesar de que hace no muchos años, el entonces legislador, Felipe Calderón, decía que le daba “asco pactar con el PRI”.
Hoy, a Calderón ya no le da “asquito” darle la mano a un priísta. No, el Presidente de los mexicanos alcanzó una evolución tal que, incluso, pactó con el priísta número uno, Enrique Peña Nieto que, al mismo tiempo, es el presidente electo y sucesor del segundo gobierno panista.
Y el pacto impensable entre Calderón y Peña no sólo fue tangible cuando el Presidente saliente llama “a todos los mexicanos” –legisladores y líderes de todos los partidos, incluidos– “a apoyar en todo al presidente electo”, a Enrique Peña Nieto.
No, en los hechos, el presidente saliente –Felipe Calderón– ya coloca los primeros ladrillos del edificio que deberá construir el presidente entrante, el señor Enrique Peña Nieto. Y esos ladrillos son las iniciativas de reforma laboral y de trasparencia que –al tiempo que entregó su último informe– el presidente Calderón envió al Congreso.
En efecto, de manera sorpresiva, el presidente Calderón mandó al Congreso –cámaras de Diputados y Senadores– un par de reformas que se inscriben en las nuevas facultades presidenciales de la reforma política que se aprobó apenas hace un semestre. Nos referimos a las reformas preferentes a que tiene derecho el presidente –de enviar al Congreso– y que, al mismo tiempo, el Poder Legislativo deberá resolver en 60 días a partir de su llegada a una de las dos cámaras.
Felipe Calderón envió a la Cámara de Diputados una reforma a la Ley Federal del Trabajo y, a la de Senadores, una reforma de transparencia. ¿Y que tienen de particular esas reformas?
Pocas cosa, que con la nueva composición del Congreso –en donde el PRI y sus aliados tienen mayoría– el presidente Calderón someterá al Congreso una de las reformas que el mismo PRI había rechazado en los años anteriores, además de que también envió al Congreso una de las reformas que prometió el nuevo presidente.
Es decir, que por razones político electorales, el PRI rechazó la reforma laboral que desde hace años cabildeaba el presidente Calderón.
Pero hoy, y gracias al impensable pacto entre Felipe y Enrique, está listo el escenario para que los legisladores del PAN y del PRI aprueben la reforma laboral.
Es distinto el caso de la reforma de transparencia. Aquí vale recordar que esa, precisamente, es una de las tres iniciativas que prometió de inmediato el hoy presidente electo, Enrique Peña Nieto. También en este caso, todo está listo para su aprobación.
Y frente a esa impensable alianza, obliga la pregunta: ¿Por qué esas reformas y por qué ahora? Las respuestas son de profunda contenido político.
Primero, porque tanto la reforma laboral, como la de transparencia, tendrán un fuerte impacto en el PRI; en sindicatos de filiación tricolor y en los gobiernos estatales de ese partido. Por eso es importante que sean presentadas por el presidente del PAN, quien pagará el costo en tanto mandatario saliente.
Segundo, porque será el primer ensayo para probar que es posible una alianza entre el gobierno que se va y el que llega, lo cual jalará y/o excluirá al resto de los opositores. Si el ensayo sale como se espera, el terreno estará listo para otras reformas.
Y tercero, porque Felipe y el PAN aceptaron apoyar la reforma de transparencia propuesta por el PRI, a cambio de que Enrique y el PRI apoyen la reforma laboral, que era prioritaria para el presidente del PAN. En otras palabras, que la política hizo posible una alianza impensable y que podrá ser altamente positiva para los ciudadanos. Y sí, algo bueno estaría por ocurrir. Al tiempo.
EN EL CAMINO
Sin duda que el gobierno de Calderón será reconocido por otros inéditos, como la impensable estabilidad económica, la impensable infraestructura carretera, la impensable regulación de energía y cobertura de salud. Sí, y los malquerientes pueden decir misa, si así lo desean, pero el de Calderón será uno de los mejores gobiernos de la historia. Sí, porque los 60 ó 70 mil muertos son producto de la guerra entre bandas, no de la lucha del Estado contra el crimen. Y sin duda la historia pondrá a cada quien en su sitio.
Campos Elíseos
El último informe de Calderón
Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL
La convocatoria de Ivonne Ortega
Es tiempo de despedidas, de corte de cajas, de justificaciones éticas y nudos en la garganta para el presidente Felipe Calderón. Eso es lo que ayer lunes vimos en el último Informe. Un presidente que en Palacio Nacional hizo justo eso: una explicación de sus razones…
Creo que nadie esperaba que fuera a hacer un mea culpa; es lógico. También estoy segura de que es un hombre bien intencionado que hizo lo que creyó mejor en todo momento y al cual le fallaron muchas cosas, entre ellas su equipo. Pero una pregunta: si México es el país que nos pintó ayer, ¿por qué su partido, el PAN, no volvió a ganar la Presidencia y cayeron a un tercer lugar de la votación? (Y no se vale echarle -toda- la culpa a Josefina Vázquez Mota, quien, por cierto, ayer reapareció en el homenaje que se le rindió a Roberto González Barrera, llegó junto a su esposo, Sergio… aunque llegaron juntos y se sentaron separados.
Calderón se planteó como el presidente del sacrificio, por así decirlo. El que quería ser el presidente del empleo pero encontró un paciente-México corroído por el cáncer del narco y la delincuencia y se tuvo que meter a eso.
Al que le tocó rehacer instituciones, o al menos limpiarlas. Al que para colmo le tocó una gran crisis internacional, la influenza AH1N1 y ahora, hasta la crisis del huevo. El que perdió, además a dos queridos amigos y secretarios de Gobernación: Juan Camilo Mouriño y Francisco Blake.
El que hizo todo lo que pudo en materia de educación -y algo fue, sobre todo por la Alianza por la calidad en la Educación- hasta que se topó con su ahora ex aliada, la maestra Elba Esther Gordillo, a quien va dirigida una de sus dos primeras “iniciativas preferentes” (la otra va dirigida a la transparencia de estados y municipios, otra piedra en el camino con la que se topó toda su administración, de todos los partidos, hasta del suyo).
El que reclama que no se hicieron reformas estructurales por “diferencias ideológicas” (¿me estás oyendo PRD?) o “cálculos políticos” (veremos si el PAN ahora no ejerce el tan mentado derecho al “cálculo político opositorio” también).
El que pide unidad en torno al nuevo presidente electo -quien a la mera hora no asistió, seguro para no quitarle reflectores- sin titubear a pesar de que es del PRI, partido contra el que luchó toda su vida. Y al que iba dirigido también este informe, una suerte de aquí te dejo las cosas pero deben de seguir por acá y por acá.
Y finalmente el hombre al que se le corta la voz al agradecer a su familia. A su esposa Margarita y sus hijos María, Luis Felipe y Juan Pablo, quienes recibieron, sin duda el más afectuoso de los aplausos. Apelando a que la historia lo reconocerá… y sus hijos lo verán orgullosos tras ese tamiz.
“¿Y tú qué viste ayer, el final de ‘Abismo de pasión’ o el Informe de la gobernadora?”, le preguntaba ayer un joven que trabajaba en el aeropuerto de Mérida a su compañera.
La responsable joven yúcateca (sic, en honor a su hermoso acento) dijo que el informe de la gobernadora, pero quizá no fue la decisión mayoritaria.
Mucho menos cuando la misma góber, Ivonne Ortega, hasta agradecimiento hizo, en su quinto y último Informe de gobierno a esa telenovela, actores y productores. Y hasta mencionó que en ese momento se transmitía el final…
¿Cómo por qué habría de hacer eso Ortega, la única gobernadora mujer actualmente en México? Bueno, pues se lo digo en la edición on line de esta columna, además de además de la nueva chamba de Marcelo Ebrard, la presentación que hará hoy Enrique Peña Nieto, y los consejos que le da el Secretario de Marina.
Jaque Mate
El recuento
Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO
No sorprende que el presidente Calderón haya presentado una visión optimista de su gobierno en el informe. Todos los gobernantes lo hacen.
El optimismo, sin embargo, puede resultar irritante en un tema como el de la inseguridad, que marcará históricamente el sexenio de Felipe Calderón. Decir que el Gobierno federal se propuso recuperar la paz y tranquilidad de los mexicanos, contrasta con las cifras que muestran un aumento vertiginoso de las ejecuciones o de los homicidios dolosos en este sexenio.
No dudo que el presidente y las fuerzas de seguridad hayan hecho su mayor esfuerzo. Pero si debemos juzgar a los gobiernos por sus resultados y no por sus intenciones, la inseguridad es el peor fracaso de este sexenio. Las listas de grandes capos detenidos palidecen ante el aumento de la violencia y el hecho de que los flujos y el consumo de droga no hayan sido afectados, a pesar de la muerte y la detención de tantos criminales.
El presidente del empleo no ha sido tal, pero el fracaso no fue tan fuerte como pareció en un momento. Se han creado más de 2.2 millones de empleos formales nuevos en lo que va del sexenio. No está mal si consideramos el desplome de 2009, pero sigue siendo menos de 400 mil puestos al año.
La limitada creación de empleo ha sido consecuencia de los problemas de crecimiento. En este sexenio, y suponiendo que en el 2012 el PIB aumente 4 por ciento, el país habrá sumado una expansión de 11.7 por ciento, lo cual es sólo 1.95 por ciento al año.
La cifra, por supuesto, habría sido mucho mayor de no haber sufrido México el tropiezo de 2009 que, como el gobierno tanto ha insistido, fue un choque que vino de fuera. Pero todos los sexenios habrían sido mejores de no haber enfrentado choques económicos externos.
El presidente Calderón ha tenido logros importantes. La reforma del sistema de pensiones del ISSSTE ha sido crucial para evitar una futura quiebra del gobierno federal, si bien sigue habiendo retos importantes en las pensiones del Estado mexicano. El cierre de Luz y Fuerza del Centro, una acción que varios presidentes habían considerado pero que no se atrevieron a hacer, fue uno de los momentos cumbre del gobierno.
En materia social se ubican varios de los logros del presidente. El Programa Oportunidades, que se ha expandido a zonas urbanas, sigue siendo un ejemplo para esfuerzos sociales en el mundo. El programa de estancias infantiles permitió ampliar de manera rápida y a bajo costo los servicios de apoyo a las madres trabajadoras de menores ingresos con la incorporación de casas particulares y amas de casas al servicio de guarderías. La expansión del Seguro Popular ha sido vigorosa y positiva; no sé si realmente México tenga ya una cobertura universal de salud, como afirma el presidente, pero ciertamente estamos avanzando en un camino correcto.
Mantener la estabilidad financiera y económica del país no es un logro menor. Después de la caída de 2009, la economía nacional mostró una importante capacidad de recuperación. El crecimiento del país sigue siendo mediocre: el 4 por ciento al año que estamos teniendo en la actualidad es mejor que el promedio de las últimas décadas, pero es insuficiente para rescatar al país de la pobreza en un tiempo razonable. México mantiene finanzas públicas sanas, lo cual no es fácil en el contexto internacional.
Son muchos más los logros del presidente Calderón, sin duda, pero hay buenas razones para pensar que la historia lo recordará por su fracaso en la lucha contra el narco, la misma que él considera una de sus mayores victorias.
DESENCADENADOS
Esta vez las fuerzas vivas no exigieron una cadena nacional. Televisa emitió el informe del presidente Calderón a través del canal 4 y TV Azteca por el 40. Cadena 3, Milenio TV, el canal 11, el 22 y CNN México también lo transmitieron. El Yosoy132 no marchó para exigir que pasara por todos los canales.
Cristalazo
Informe, teoría y práctica
Rafael Cardona
CRÓNICA
Para fines prácticos debía ser la revisión del cuerpo nacional, por decirlo así, para orientar la escritura de nuevas leyes acordes a las necesidades y proyectos nacionales.
En la teoría constitucional el equilibrio de los poderes de la Unión tenía un elemento simbólico de alta importancia: el informe presidencial.
En la práctica, no tanto.
Supuestamente el Ejecutivo, único poder unipersonal en la estructura del gobierno (el Legislativo y el Judicial son colectivos), debe acudir ante la soberanía de los representantes populares reunidos en el Congreso General para rendir cuentas e informar del estado de la Nación en los campos de su responsabilidad.
Como sea, el Informe vendía a ser una especie de sometimiento público por parte del Presidente al juicio y valoración de los diputados y los senadores. Y para fines prácticos debía ser la revisión del cuerpo nacional, por decirlo así, para orientar la escritura de nuevas leyes acordes a las necesidades y proyectos nacionales.
Esto en las constituciones previas. En la actual, con un obligatorio Sistema Nacional de Planeación Democrática y un siempre incumplido Plan Nacional de Desarrollo, vendría siendo menos necesario.
Si México hubiera cumplido el Plan Nacional de Desarrollo encomendado por José López Portillo a Ricardo García Sáinz y después a Miguel de la Madrid, ya seríamos una nación desarrollada. Pero una cosa son las teorías y otra muy distinta los hechos.
Sin embargo, el Informe pasó de ser un sometimiento —real o simbólico, así fuera por un día— a la majestad de otro poder y se convirtió en la oportunidad anual en cinco ediciones (el sexto informe siempre ha tenido tufo de responso) de ofrecer indicios en torno de las preferencias del Presidente en turno, sobre todo en el único asunto en verdad interesante para la clase política: saber quién va a ser el sucesor. Bien para acomodarse; bien para seguir acomodado.
A partir de aquella famosa interpelación irrespetuosa dentro de la decencia de Porfirio Muñoz Ledo a su tradicional adversario, Miguel de la Madrid, con quien guardaba encono desde el tiempo universitario, los políticos mexicanos se dieron a la tarea, por un lado de modificar el “formato” del Informe y después, de cercar el poder presidencial expresado en el acto mismo de asistir o no a la inauguración de periodo ordinario de la legislatura correspondiente.
El Informe por momentos, se convirtió, como ocurrió con Vicente Fox y también con Felipe Calderón, en un concurso de majaderías y patochadas. Impedirle al Ejecutivo entrar el recinto, recibirlo en la puerta de mala gana como si fuera un abonero inoportuno y hasta rechazarlo para dejar en claro los límites augustos de la soberanía del Congreso y la desubicación del recinto parlamentario. Fuera del tiempo y del espacio.
Pero esos excesos no anularon, sino estimularon, los fastos presidenciales tan criticados y esgrimidos como razones del cambio de formato y de relación. El pie de la letra se impuso y la obligación de presentar el Informe sustituyó al implícito acudir y presentarlo. Y los gobernadores siguieron el ejemplo con lo cual ahora se tienen ambas cosas.
El cumplimiento formal, cuya necesidad de satisfacer el puyazo contra el Ejecutivo se ve satisfecha con las banderillas a toro pasado contra los secretarios llamados a comparecer para “glosar” el texto de su jefe y recibir en su nombre descortesías y “valientes” rapapolvos.
Los diputados se sienten muy importantes y atizan sombrerazos contra la alta burocracia secretarial, mientras los empleados del Presidente simulan postrarse ante la soberanía popular cuando en el fondo no les importa un carajo.
Por otra parte, el Presidente, lejos de cualquier crítico incómodo o más incómodo aun sentido autocrítico, invita a dos mil quien sabe cuántas personas más al Palacio Nacional y ahí se pavonea de sus resultados, “reales, imaginarios y dudosos” (diría Borges), mientras los canarios de la televisión y la radio gorjean la sinfonía de su complacencia.
Del “Pasillo imperial” al “Palacio imperial”.
Todo cuanto se quería evitar se hace y doble. Todo, excepto servirle bien a la República.
PEÑA PIENSA
Hace tiempo un colaborador cercano a Enrique Peña me decía: a Enrique le faltan cinco cosas: sacar adelante el proceso en el Estado de México, ver ganar a su candidato, lograr la nominación, ganar la campaña y ganar las elecciones.
Hoy Peña es Presidente electo. El obstáculo de una toma de posesión accidentada en mayor o menor grado, será salvado sin mayores problemas, como ocurrió con su declaratoria de validez y triunfo electoral. Pero le queda por delante conformar y ofrecer al análisis público un equipo sólido, prestigiado, cuyos integrantes produzcan confianza.
Y como digan cuanto digan nadie sabe ahora quienes lo acompañarán, ofrezco los versos del gran Pancho Liguori, cuya jocosa actualidad se irá haciendo cada vez mayor de esta fecha a diciembre:
En vísperas de la toma/ya es cuarto para las siete/y en la tele aún no asoma/la lista del gabinete.
Estoy nervioso, /me siento cuete/pues no sé nada/del gabinete.
Oigo entre sueños/un sonsonete/que sólo me habla/del gabinete.
¿Será el ministro/un mozalbete?/ ¿Y los restantes/del gabinete?
Si los que llegan/me dicen “¡vete!”, /ya qué me importa/el gabinete.
Pero si en cambio/se compromete/algún ministro/ del gabinete/ a darme el “fruto/de un buen trinquete,
¡Viva el ministro/y el gabinete!
Ya se hace tarde, /ya son las siete/y aún no sé nada/del gabinete.
Esto es muy serio, /no es un juguete: / ¡Quiero la lista/del gabinete!
¡Me siento enfermo, /voy al retrete!/
¡Denme las llaves/del gabinete!
Astillero
• Fábulas en Palacio
• Autosatisfacción felipista
• Apoyar a EPN
• AMLO y el retiro
Julio Hernández López
Fue un traje festivo a la medida. Discurso de autosatisfacción entre datos y retórica complacientes. Logros y más logros en la numeralia oficial aunque tales éxitos presuntos no resistan el contraste con la realidad, liderazgo en lo interno y lo externo aunque pocos se enteren de ello más allá de quienes forman el círculo adherido a la nómina, patriotismo a prueba de balas aunque la invocada patria esté deshecha y a los gringos se les haya permitido gustosamente meterse no sólo a la cocina, sino hasta la sala, el comedor y la recámara. Felipe emocionado, al que se le quiebra la voz cuando se refiere a su familia, esposa e hijos allí presentes, a quienes el auditorio conmovido, puesto de pie, rinde largo aplauso. Felipe victorioso y justiciero que cierra su alocución de tonos encendidos con un viva a México al que precedió el anuncio de perseverancia enigmática cuando dijo que seguirá sirviendo al país.
La descripción exultante de calderolandia, hecha ayer en Palacio Nacional, debería activar mecanismos urgentes de protección del suelo patrio, porque ante tanto portento es de preverse que oleadas de extranjeros pretendan horadar las fronteras o llegar en viajes desesperados para incorporarse al mexican dream sustentado en los discursos de Felipe el optimista. Hartos de la violencia, la inseguridad, la corrupción, la ineficacia, la frivolidad y la falta de democracia, pobladores de todo el mundo podrían volcarse febrilmente en busca de acomodo en el México de Calderón, en el que tantas cosas buenas se han logrado –según su oratoria y según la cascada apabullante de propaganda en medios electrónicos–, que hoy –quién se atreviera a haberlo pensado seis años atrás– las cosas son mejores que cuando el prócer de origen michoacano se hizo del poder federal en condiciones precarias.
Pero, más allá de estas fábulas dolorosas de fin de sexenio, Calderón hizo un campo en su autoelogio de ocasión para pedir a los mexicanos que colaboren en lo esencial con el licenciado Peña Nieto –cuyo nombre y apellidos pudorosamente no fueron pronunciados–, más allá de diferencias. Junto a él, en las formalidades protocolarias, Jesús Murillo Karam, el sombrío ejecutor de mano dura del equipo central del priísta que también se ha hecho de la Presidencia de la República. Alianzas de hoy que provienen de las cesiones del ayer apenas pasado: Felipe que hizo todo para frenar al PAN, debilitar a la de por sí frágil Josefina luego tan delatoramente vacacionista y garantizar el paso libre del ex gobernador del estado de México que en reciprocidad habrá de garantizar impunidades –como el hoy saliente, FC, lo hizo con su antecesor intocado, Vicente Fox– y valorar la posibilidad de que en 2018 las tretas concertadas de la alternancia de partidos abran camino a la esposa Margarita como candidata presidencial posdatada.
Además, claro, del mensaje concreto de que Lipe Derón (así comenzó a ser llamado este personaje en 2006, con doble ausencia silábica indicativa) seguirá luchando por México, entendido esto como advertencia de que tratará de mantener el control del PAN, que desarrollará negociaciones con Peña Nieto para impulsar reformas favorables a las élites contentas con el bipartidismo funcional, y que buscará influir en las candidaturas intermedias y las de 2018, con el interés conyugal (y familiar) antes mencionado.
Andrés Manuel López Obrador también ha hecho saber que seguirá en activo. No se irá a reposar a su finca chiapaneca de retumbante denominación ni se hará a un lado a causa de que nuevamente le ha sido obstruido el camino rumbo a la Presidencia de la República. Se mantendrá en activo, según hizo saber mediante un atento aviso tuiteado. Pasará a retiro, advirtió, cuando la patria sea de todos, no de 30 potentados. Largo plazo y objetivo de muy difícil consecución, pero no tanto como la otra condicional impuesta por el tabasqueño: y cuando hagamos realidad el bello ideal de la justicia.
El mensaje de perdurabilidad pejiana busca frenar el oleaje de opiniones muy interesadas en que AMLO se jubile políticamente, atribuyéndole responsabilidad personal en el fracaso reciente de la izquierda electoral. No es, en realidad, que a esas voces tan analíticamente generosas les preocupe el destino de la citada izquierda, ni que esta formación ideológica cumpla un papel de equilibrio en el diseño político futuro o que se haga valer la fuerza obtenida con el segundo lugar asignado en el reciente proceso de compraventa presidencial. Lo que le urge a ese conjunto de intereses es que AMLO se haga a un lado en el contexto de la resistencia civil contra la imposición pero no solamente contra ella (cuya frontera temporal llega al primer día de diciembre próxima) sino, específicamente, contra las reformas impulsadas por el bipartidismo amafiado y las siglas colaterales (Verde, Panal, chuchismo perredista).
En el reacomodo y en el reparto de cartas para el juego del nuevo sexenio solamente López Obrador desentona. Con todos sus errores, responsable directo de cesiones, zigzagueos y malos cálculos, López Obrador logró levantar su campaña presidencial, consiguió el apoyo de segmentos universitarios y de clase media que habían estado lejanos a él y provocó, ante tal crecimiento, que el priísmo y el calderonismo, con apoyo de los fétidos sótanos de ambas corrientes, construyeran un costoso escenario de forzado triunfo del candidato de tres colores que ahora tendrá en su agenda inmediata el pago de todos esos favores recibidos. Frente a esa reinstalación del peor priísmo (con los añadidos del calderonismo, el foxismo, los verdes, la maestra y las televisoras que también tienen ya sus bancadas) será necesaria una resistencia civil que sólo puede ser nucleada hoy por López Obrador. De allí la urgencia de promover su retiro inmediato. Por ello, también, el mensaje en Twitter que muestra a AMLO deseoso de prolongar su vida política hasta alcanzar metas tan sabidamente lejanas, por no decir que inalcanzables. ¡Hasta mañana, con Ebrard internacional!
























