Aun cuando no se cumple un año, me parece que el ejercicio gubernamental michoacano, se ha distinguido de los anteriores principalmente por la dinámica que ha impulsado en tener la presencia constante de los secretarios y personajes que comprenden el primer y segundo círculos del oriundo del Estado de México y, además, por el pago excesivo a los principales medios privados de difusión y comunicación, tanto estatal como a los nacionales, que difunden “grandes éxitos” en forma constante y que sin duda alguna, le cuestan al erario del Estado millonadas de pesos por pago de una publicidad, que en lo personal me parece un desperdicio que impedirá la realización de las muchísimas promesas gubernamentales, pues distrae los recursos económicos de lo urgente por hacer, para continuar incrementando las de por sí ya grandes riquezas de los empresarios señalados. Con ese interés personal de difundir sus obras, perjudica a muchos de los que, haciendo trámites oficiales, no ven para cuando se atiendan o medio se resuelvan las solicitudes tramitadas para obras y otros tantos servicios públicos necesarios y urgentes.
Noticieros nacionales repiten pues, noche tras noche, comerciales turísticos publicitando Morelia, la Costa y los pueblos mágicos, lo que representa menos “billetes ” para hacer obras en el Estado, dineros que van a parar a las manos de esos empoderados franquiciarios, pues mientras Michoacán siga transitando por esta ola interminable de violencia y criminalidad, no habrá “receta publicitaria” que logre por si misma la paz y el desarrollo del territorio michoacano.
Otro aspecto que llama la atención, es la conducta inadecuada de la que ha dado ejemplo el gobernador en fiestas y pachangas, que ha sido comentada en forma espectacular en las redes sociales, denigrando así la imagen del gobierno, mismo que debiera dar muestras de sobriedad, de conocimiento de la administración pública y una atención respetuosa no solamente para las mujeres y los bebes que a diario besa, sino a la sociedad en lo general, y el respeto a la que se debe cualquier mandatario que se precie de serlo.
El Gobernador proviene de las filas de un partido político que hoy da muestras suficientes de que se acerca al ocaso y al olvido de lo que fueron sus principios filosóficos. En sus primeros años, el PRD tuvo y obtuvo una identificación plena con los sectores sociales más débiles y el respeto de investigadores sociales y del orden cultural así como del magisterio en lo general. Con gran esfuerzo y respeto, se logró la simpatía y apoyo popular y el de profesionales de diferentes sectores (campesino, educativo, popular, en fin) de una sociedad mayoritaria. Hoy, ese Instituto Político parece ser amanuense y socio de bajo perfil de otro partido y del gobierno de Peña.
EL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA (lo escribo con mayúsculas por referirme a éste Instituto en sus primeros años) se ganó a pulso el respeto genérico de los mexicanos y quienes tuvimos la fortuna de participar en su fundación, o presidir algún gobierno, teníamos un trato con las diversas autoridades siempre de respeto, pero nunca de sumisión. Criticábamos lo criticable, no éramos sumisos, aplaudíamos lo que era correcto y lo tomábamos como nuestro. Estábamos al servicio de los más débiles principalmente.
Ahora, en estos críticos días, el comportamiento del PRD y sus gobiernos, con alguna excepción, es de absoluta entrega, como si esta sumisión les garantizara llegar a Palacio Nacional y a ser socios del “capitalismo”, que ha impulsado un sinnúmero de problemas sociales (entre de ellos) como el del crimen organizado, que parece imbatible junto al combate de la pobreza y el fomento de la Educación Pública. Por esos principios, la sociedad en lo general nos apoyó. Nuestra formación y conciencia política, nos obligaba a apoyar al magisterio en su lucha por una educación de excelencia. Por todo lo anterior, Silvano debiera ser intermediario y solicitarle a Peña Nieto, dar marcha atrás a esa iniciativa que ha generado ya muchas muertes y serios problemas. Silvano pues, debiera solicitar, por inepto, la salida de Nuño y colocar en la SEP a alguien que se pareciera a cualquiera de los “señorones” que la dirigieron antaño, como Don Justo Sierra, Don José María Pino Suárez, Don Nemesio García Naranjo, Don Narciso Bassols, Don Jaime Torres Bodet (dos veces), Don Jesús Reyes Heroles, etc.

























