El asalto a la razón
La resurrección de Rosario
Carlos Marín
El equipo que presentó ayer Enrique Peña Nieto no es para sorprender a nadie: Luis Videgaray es el coordinador general para la transición gubernamental y Miguel Ángel Osorio Chong el de política y seguridad.
Videgaray no solamente coordinó una exitosa campaña, sino sorteó una serie de burdas patrañas inventadas por sus homólogos en los equipos de los candidatos perdedores, y el segundo ha estado entre los dos o tres de las mayores confianzas de Peña desde que éste concluyó su gestión como gobernador del Estado de México.
Del resto (en total 45 personas), la designación de Rosario Robles como vicecoordinadora de política social sobresale, porque reivindica políticamente a una mujer íntegra de lo mejor de la izquierda progresista (ex jefa interina del Gobierno del DF y ex dirigente nacional del PRD), por más que su designación irrite a los muchos enemigos que aún tiene en la retrógrada “izquierda” que la sometió a una roñosa persecución y de la que, por fortuna, muy a tiempo se sacudió.
La historia en breve
Estoy feliz
Ciro Gómez Leyva
Le dije que se veía bien, mejor. Por su reacción, el comentario fue una descortesía. Pero esa noche ya no parecía presa de la furia que se apoderaba de ella cada que se le preguntaba algo sobre la elección federal. O por qué Andrés Manuel López Obrador renegaba así de ella.
—Pues te veo mejor, aunque supongo que mañana vas a tener un sábado difícil —reiteré para terminar el preliminar de la cena.
—Voy a renunciar —se le humedecieron los ojos—. Mañana. Ya lo decidí.
—Supongo que lo calculaste muy bien.
—Ya tomé la decisión, para qué sigo —recuperó el porte—. Qué caso tiene ser la presidenta maniatada y bajo sospecha. Seguir siendo la presidenta porque ellos sienten que me perdonaron la vida. Seguir aquí para que sigan filtrando informes financieros falsos, para que me sigan haciendo pedazos. No. No le veo el caso.
—¿Adónde vas, Rosario?
—Hay mucho por hacer, dentro y fuera del PRD, con compañeros, grupos sociales, mujeres, en los medios.
Fue el viernes 8 de agosto de 2003. Cumplió su palabra y el sábado 9, Rosario Robles renunció a la presidencia del PRD. Lo que siguió fue un diluvio de traiciones y perversidades. Y luego los videos de Carlos Ahumada, un despiadado linchamiento y la crucifixión. Pero también su trabajo de hormiga con grupos sociales, mujeres y en los medios. Nueve años de aquella cena.
—¿Cómo te sientes? —le pregunté ayer.
—Estoy feliz, lo vivo como una segunda oportunidad, con felicidad, porque la política y la vida no siempre te dan segundas oportunidades —me respondió la recién nombrada vicecoordinadora de Política Social del equipo de transición de Enrique Peña Nieto.
Trascendió
Trascendió
:Que ayer, a las 10:30 de la mañana, una hora antes del anuncio oficial, Enrique Peña Nieto se reunió con los integrantes de su equipo de transición para darles un mensaje sencillo: “Los lugares que se les asignaron no son permanentes, por lo que les pido que ocupen la silla, pero que no se enamoren de ella”.
Pero eso sí, dicen en el tricolor, de que ya siendo gobierno, de que les toca hueso, les toca.
:Que ya en marcha la transición de gobierno, en la Presidencia de la República se comentó que las obras que se realizan en Los Pinos son solo las de la remodelación de la Casa Miguel Alemán.
Esa era la residencia que habitaban los mandatarios del PRI y sus familias, y fue convertida en oficinas por Vicente Fox, y que el hoy presidente electo eligió para ocupar del 1 de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2018.
¡Ah, qué priistas tan apegados a los símbolos!
:Que el envío de la iniciativa presidencial de ley de contabilidad estatal metió presión en el Senado para constituir las comisiones de trabajo.
En la Junta de Coordinación se planteó integrar a la brevedad las comisiones de Hacienda y Estudios Legislativos para revisar y dictaminar la iniciativa, pero no hubo acuerdo.
¿Quién se opuso? El coordinador petista Manuel Bartlett.
:Que entre los disidentes del Sindicato Mexicano de Electricistas aseguran que la detención de su ex tesorero, Alejandro Muñoz, es “una represalia” por balconear que ese sindicato le dio 66 millones de pesos a Andrés Manuel López Obrador para el plantón de Reforma en 2006.
Dicen que hay más de 280 denuncias contra Martín Esparza por agresiones a trabajadores de la CFE, reporteros y funcionarios públicos, pero las autoridades del Gobierno del Distrito Federal no lo tocan ni con la hoja de un citatorio.
:Que el secretario de Salud, Salomón Chertorivski, acordó con la directora de orquesta Alondra de la Parra organizar en breve una gala filarmónica femenil que tendrá como escenario la Estela de Luz en Chapultepec.
El objetivo es llamar la atención sobre las actividades de promoción de la campaña contra el cáncer de mama.
Día con día
La querella con el presidente
Héctor Aguilar Camín
Los presidentes del México democrático siguen pagando la culpa de los presidentes del viejo régimen. La cruda por la veneración vergonzosa de aquellos años sigue cobrando peaje en los de ahora bajo la forma de una aguda querella de los actores políticos contra el dueño de la banda presidencial.
Curiosa paradoja: México veneró a sus presidentes autoritarios pero tiene una querella sostenida con los democráticos.
Nunca los presidentes se han ganado más ardua y democráticamente el puesto. Nunca han sido más maltratados por los poderes concurrentes de la vida democrática.
Hace varios años que los presidentes democráticos de México no tienen permiso del Congreso para pararse en ese recinto a informar de su gestión.
Es la querella mayor: un Poder Legislativo incapaz de la elemental etiqueta democrática de dar audiencia al titular del Poder Ejecutivo, como si éste fuese indigno de usar su tribuna.
Los medios ejercen también su querella contra los presidentes con una vivacidad de la que carecían, desde luego, durante las presidencias autoritarias.
Maltratar al presidente, criticarlo, someterlo al escrutinio implacable o burlón, desmentirlo, caricaturizarlo, incluso difamarlo, es credencial de credibilidad e independencia en los medios.
Dice bien quien dice que antes había que tener valor para criticar al presidente y hoy hace falta valor para elogiarlo. La mezquindad del registro mediático del sexto y último Informe de gobierno del presidente Calderón es un buen síntoma de la querella.
En algunos de los principales periódicos ganaron las ocho columnas otras noticias, algunas de una mediocridad ofensiva. Quien más quien menos, hizo su esfuerzo para contrarrestar el registro de logros de seis años del presidente Calderón, publicando notas que lo desmienten en algún aspecto.
Yo tengo mis propias críticas a este sexenio, todas las cuales he publicado aquí a lo largo de estos años, desde octubre de 2006 en que empezó esta columna.
Pero en ocasión del balance final quisiera poner las críticas a un lado y celebrar cinco rasgos del gobierno de Felipe Calderón: valor para combatir el crimen, responsabilidad para manejar la economía, constancia para multiplicar la infraestructura, pasión por la seguridad social, tolerancia para los rigores de la vida democrática y honestidad para dar la cara por sus actos de gobierno.
Interludio
President’s Day, oh sí (oh, yeah)
Román Revueltas Retes
¿Cuándo tendremos aquí un verdadero debate sobre el estado de la nación donde el mandamás de turno se enfrente —así nada más, sin anestesia ni ventaja alguna ni dispensas ni mimos ni arrumacos— a una feroz jauría de representantes populares de la oposición, sujetos tan peleones como demandantes, tan exigentes como majaderos, tan irreverentes como inquisitivos y tan bravos como informados de las presuntas trapacerías, los inevitables yerros, los inocultables gazapos y los fatales tropiezos del supremo gobierno de Estados Unidos (Mexicanos)?
A mucha gente no le caía nada bien José María Aznar, por ejemplo, pero el tipo, en sus tiempos de presidente del gobierno español (por cierto, hay que hacer aquí una pequeña precisión porque en estos pagos solemos llamarlo “presidente de España” y, hasta nuevo aviso, las atribuciones de un Aznar, un Zapatero o un Rajoy no son las que ejerce Su Majestad don Juan Carlos, el atribulado jefe del Estado español) se plantaba en el Congreso de los Diputados, se fajaba los pantalones y se ponía al tú por tú con los mastines del PSOE, de Izquierda Unida y de otros grupos políticos para ofrecer cifras concretas, para argumentar como Dios manda, para debatir de veras y, sobre todo, para defenderse, él solito, como gente grande.
Ah, pero ¿qué tenemos aquí? Pues, algo así como el President’s Day, señoras y señores, un acto de suma solemnidad donde el Señor Primer Mandatario de la Nación se presenta a su aire, arropado, en plan abiertamente promotor de sí mismo y de su gobierno, para recitarle a un grupo de selectos invitados sus supuestos logros sin que nadie le pida cuentas ni lo interpele ni lo cuestione ni nada.
Como decía ayer Carlos Puig en su columna, el ritual más posiblemente priista de todos los rituales posiblemente imaginables. Y esto, en los tiempos de la nueva democracia mexicana y con un partido que pretendió, en su momento, cambiar los usos y costumbres del antiguo régimen.
Eso sí, hay que reconocer que Felipe Calderón exhibió una muy saludable austeridad. Pero, no estamos hablando de eso.
Razones
La élite y la raza
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
Tiene razón el almirante Francisco Saynez: hay que hacer adecuaciones a la estrategia de lucha contra el narcotráfico, utilizando más equipos de élite que se dirijan a objetivos definidos y, con ello, reducir la violencia y la presencia armada en las calles. Y es lo que está haciendo, con éxito por cierto, la Marina Armada de México: así cayeron Arturo Beltrán Leyva y Tony Tormenta, así ha trabajado en Veracruz. Y esa línea de trabajo se debe fortalecer.
Pero, ¿es lo mismo hablar de una estrategia de seguridad que de la lucha contra el narcotráfico?, ¿es lo mismo buscar detener o abatir a los grandes capos del crimen organizado, a los que colocan toneladas de drogas al otro lado de la frontera (o en nuestras calles) que a los chavos (o no tan chavos) pandilleros, que tienen como objetivo colocar unos gramos de coca o mariguana en una esquina, en una colonia, en una escuela y que, para financiarse, matan, roban, extorsionan, secuestran y que son los que más daño hacen a la ciudadanía?
Contra los primeros, los grupos de élite son una exigencia, contra los segundos, no tienen sentido, porque los objetivos están difuminados. Una cosa es una estrategia para acabar con los capos, otra una estrategia de seguridad pública. La primera requiere golpes y objetivos certeros, la segunda, despliegue y presencia policial (o militar si es necesaria) que cubra territorios, que garantice la seguridad y la paz para la ciudadanía, para la gente, que evite que la droga llegue a sus hijos. Para eso se requieren fuerzas de seguridad de proximidad que estén con la gente y trabajen para ella.
Es una mala política de comunicación presentar a cada jefe de pandilla detenido como un presunto jefe de plaza de un cártel u otro en algún municipio. También es un error presentar a esos personajes siempre detenidos por alguna corporación de seguridad federal. Dos de esos personajes fueron presentados en días pasados, uno apodado El Cochiloco y el otro El Diablo, el azote, el primero, de la gente en la Comarca Lagunera, y de Monterrey el otro.
Pero no son capos ni líderes: son delincuentes, asesinos, extorsionadores y secuestradores que no pertenecen a la élite del crimen organizado, sino a la raza que los sigue, que es desechable y es la que más lastima a las sociedades. Su combate y sus detenciones deberían ser presentados en el ámbito local, en sus estados y escoltados por sus propios policías. A quienes estamos en cualquier otra ciudad del país, nos dice poco que hayan sido detenidos El Cochiloco o El Diablo, a las comunidades de la Comarca o de Monterrey, les dice mucho. A veces se trata de élites, en otras ocasiones de la gente, de la “raza”.
Ese tema se nos cuela en demasiados ámbitos. Uno de ellos es la educación y el debate entre el SNTE y la fundación Mexicanos Primero que encabeza Claudio González. ¿Alguien tiene dudas de que una de las grandes dificultades que encara nuestro país es tener un sistema educativo sólido, firme, que le dé a nuestros niños y jóvenes las armas necesarias para enfrentarse al futuro (y en muchos casos para que simplemente puedan tener un futuro)?
El problema no es el diagnóstico sino la respuesta. No estoy de acuerdo con la que nos da Mexicanos Primero, que se refleja, por ejemplo, en el documental ¡De Panzazo!, que condujo mi apreciado Carlos Loret. Lo que allí se está proponiendo es, en última instancia, y en eso acierta el sindicato, avanzar en la privatización de la educación. ¿Por qué? Porque la salida pareciera ser que el Estado, en lugar de “despilfarrar” dinero en la escuela pública (vista desde esa óptica sólo como el sindicato) debe destinar ese dinero a la gente, para que lo “invierta” en la educación que quiera para sus hijos.
Es lo que dice Ron Paul en el Partido Republicano. Así, han proliferado las escuelas privadas de todo tipo, desde las de excelencia hasta las peores.
Desde el extremo contrario se ha alineado la CNTE. Cuando la Coordinadora dice que “movilizar es educar”, cuando de los tres últimos años sus integrantes han tenido uno de paros, movilizaciones, huelgas y bloqueos, cuando hacen de la violencia un asunto cotidiano, también están impulsando la privatización. ¿Qué padre quiere dejar a sus hijos con esos “maestros”?, ¿qué padre que debe trabajar y que se encuentra con que sus niños no pueden ir a la escuela porque sus maestros están en paro no intentará colocarlos en una escuela privada? Paradójicamente, en ello terminan confluyendo propuestas como Mexicanos Primero y la CNTE.
Es verdad que tienen un enemigo común, pero en el camino los dos olvidan que el verdadero reto para el futuro de México no pasa por un sindicato, sino por contar con un sistema de educación pública (e insistimos en pública) que evite la elitización y la privatización de la educación y que por ende aminore la desigualdad, el mayor desafío social que tenemos en nuestro país, mayor que la pobreza en sí. Es, otra vez, una cuestión de élites o de razas.
Ventana
Perverso mandato difuso
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
Rubén Aguilar Valenzuela, quien fue coordinador de Comunicación Social y vocero de Vicente Fox, ha analizado el periodo “perverso” en el cual cae la vida mexicana entre los días posteriores al último informe de un presidente y la toma de posesión del sucesor.
Podría haberlo hecho también si se refiriera el lapso entre el resultado electoral y la protesta del cargo —152 días largos—, pero esa es otra historia.
“En México es donde el traslado del poder tarda más tiempo. La media en el mundo es entre 30 y 60 días; en Gran Bretaña y Francia, es de diez”. El ex vocero presidencial recomienda una transición de no más de 45 días… para evitar más espectáculos peligrosos.
Lo que Aguilar Valenzuela quiso decir es que en este largo periodo, entre que uno se va y el otro llega, se crea un largo tiempo perdido para ambos. El saliente pierde poder y el entrante no puede ejercerlo… a gusto.
Para el jurista Diego Valadés, “es justamente el actual periodo de transición el más crítico que ha vivido México desde que entró en vigor la Constitución de 1917: debilitamiento del régimen jurídico, economía inestable, violencia, decisiones polémicas de fin de sexenio y un litigio postelectoral”. No exagera.
Lo que Valadés quiso decir es que, entre una fecha y otra, el juego democrático consiste en rebanar tajadas de poder.
Sin embargo y aun cuando se debe reconocer la irracionalidad y la inviabilidad del larguísimo periodo de mando difuso, el conflicto poselectoral hará necesario el gobierno de Felipe Calderón hasta las últimas horas… con acciones precisas y hechos contundentes.
Si en verdad el Presidente quiere ayudar a su sucesor —como lo dijo en su mensaje de despedida— deberá resolver “las inquietudes” de su enemigo natural contra Peña Nieto.
En ese sentido, Andrés Manuel —que siempre no se irá a su finca chiapaneca de retumbante nombre— vive en el mejor de los mundos: tiene casi tres meses para golpear, un día sí y otro también, a sus dos adversarios. Tirarle a dos pájaros con la misma piedra.
…y Calderón tendrá que poner la cara no sólo por él. Para evitar males mayores trabajará para proteger al sucesor priista… a quien, por cierto, nunca ha soportado ni tantito.
Así son las paradojas de la política.
MONJE LOCO: Listos los 46 del equipo peñanietista de transición. El dream team es de mayoría mexiquense, nativa o adoptada. Hasta arriba, obviamente, Los Hombres del Presidente (electo): Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong. El águila bicéfala tendrá alas enormes. Con Videgaray, “juntos hacia adelante”, Ildefonso Guajardo, la ex perredista Rosario Robles, Emilio Lozoya Austin y Marcela Velasco. Con Osorio Chong, Jorge Carlos Ramírez Marín y, abajito, Enrique Miranda y Alfredo Castillo Cervantes. Gente clave: Aurelio Nuño, Sebastián Lerdo de Tejada, Gerardo Ruiz Esparza, Alfonso Navarrete Prida y Claudia Ruiz Massieu. Reviven Roberto Campa, María de los Ángeles Fromow y Enrique de la Madrid… Eso sí, muy pegaditos Peña tendrá a “sus imprescindibles”: David López (comunicación) y Erwin Lino (secretario particular)… PUNTO Y APARTE: Hoy se reúnen, por la tarde, Calderón y Peña para la foto… y para alinear la transición de terciopelo. En el Estado Mayor Presidencial, siempre apartidista, también afinan la sucesión los generales Javier Castillo y Roberto Miranda (homónimo del que fue jefe del EMP con Ernesto Zedillo).
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. El Presidente electo, Enrique Peña Nieto, anunció a 47 de sus colaboradores rumbo a la transición, entre los que destacan la ex perredista Rosario Robles y el gordillista Roberto Campa, pero aclaró que esa designación no implica que todos formarán parte del futuro gabinete. Habrá dos coordinaciones generales, una de transición, a cargo de Luis Videgaray, y la otra, de Diálogo y Seguridad, con Miguel Ángel Osorio Chong. Como vicecoordinador de Asuntos Internacionales tome en cuenta a Emilio Lozoya. Otro nombre que suena a garantía es el coordinador de Energía, Cuauhtémoc Ochoa Fernández. No lo pierda de vista.
II. Llegó el momento. Será hoy, en la Residencia Oficial de Los Pinos, cuando Felipe Calderón reciba de nueva cuenta a Enrique Peña Nieto, el presidente electo, pero esta vez para acordar los términos de la transición de poderes. El priista presentó ayer a su equipo. El mandatario en funciones anunciará en breve al suyo para iniciar de inmediato el proceso. Ya Alejandro Poiré, secretario de Gobernación, adelantó que el gobierno federal está listo para iniciar los trabajos. “Queremos tener una transición que sea útil para México”, afirmó.
III. En México es importante desterrar la “cultura de la transa, del abuso, de la palanca”, e instaurar los valores de la responsabilidad, dijo el presidente Calderón al inaugurar el Centro de Contacto Banorte-IXE. Ahí se refirió a don Roberto González Barrera, recientemente fallecido, como ejemplo de una cultura de responsabilidad y esfuerzo. Le acompañaron Mayra Hernández González, directora de Responsabilidad Social de Banorte-IXE, Alejandro Valenzuela del Río, director general del Grupo Financiero Banorte, así como Guillermo Ortiz Martínez, que preside el Consejo de Administración del Grupo.
IV. Vicente Fox, quien gobernó México de 2000 a 2006, exhortó al mandatario electo, Enrique Peña Nieto, a “terminar la guerra inútil” que deja la administración calderonista. “Terminemos con esta guerra absurda y sin resultados, alcancemos la paz y la armonía. Ya pagamos un precio más que suficiente”, comentó, en un artículo publicado en la página electrónica del Centro Fox. ¿Y si él hubiera hecho su parte en la lucha contra el narcotráfico, cómo sería hoy México? ¿Por qué dejó que los delincuentes se apoderaran de poblaciones enteras, secuestraran, extorsionaran y asesinaran con completa impunidad? Se le olvida que durante su gobierno hubo omisiones gravísimas y fallos enormes, como permitir la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán Loera.
V. La Secretaría de Marina capturó a Mario Cárdenas Guillén, El Gordo, líder del cártel del Golfo, y quien junto con Eduardo Costilla, El Cos, mantenía el control de esa organización criminal. Es hermano de Osiel Cárdenas Guillén, líder histórico del cártel y quien fue detenido en 2003 y extraditado a EU. La carrera de Mario Cárdenas Guillén iba en ascenso hasta que se le cruzaron los marinos. Otro punto a favor del almirante Mariano Saynez, hombre que trabaja mucho y duro.
VI. ¿Maquillaje? Alejandro Poiré, titular de la Segob, confirmó la versión de que los elementos involucrados en el ataque a una camioneta diplomática en Tres Marías investigaban un secuestro, con lo que, pretenden, se refuerce la hipótesis de que no se trató de una emboscada en contra de funcionarios de EU.
Mal emplean su tiempo. Nadie cree estas nuevas versiones. Esto desmiente lo investigado por la embajada estadunidense. Se trató de una emboscada, como lo afirmó la representación diplomática. Es inverosímil investigar un secuestro y disparar 136 veces sin recibir respuesta. ¿De verdad creen que ocultando los hechos le lavarán la cara a la Policía Federal?
Arsenal
El regreso de Rosario
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR
La aparición de Rosario Robles Berlanga le dio el toque de pluralidad al equipo de transición de Enrique Peña Nieto. La ex jefa de Gobierno del DF lucía radiante en los salones del hotel Hyatt. Es la única mujer que alcanza el rango de vicecoordinadora general de Política Social. La primera en ser mencionada por el Presidente electo.
Y aunque Peña Nieto les dejó clarísimo que estos nombramientos no anticipan nada en materia de gabinete, el encargo promete.
La ex presidenta nacional del PRD llegó al hotel acompañada de Rocío Bolaños, su colaboradora de toda la vida, y de su amigo Ramón Sosamontes. “Es un regreso por la puerta grande, con definición política”, nos dijo el ex delegado en Iztapalapa.
Rosario y él compartieron momentos difíciles. Los dos salieron anatemizados del PRD. El propio Sosamontes nos dijo que Rosario no esperaba tanto de Peña Nieto.
Robles es la única integrante de Concertación Mexicana, asociación que apoyó a Enrique Peña, que aparece en el equipo. Ni Manuel Espino ni René Arce ni Víctor Hugo Círigo. “No te olvides que yo hacía campaña (de Peña) con las mujeres, desde antes de que se fundara Concertación”, nos dijo.
A la autora de la llamada Ley Robles, que permite el aborto, le preguntaron si no le temía a las críticas de sus ex compañeros de la izquierda por adherirse al equipo de Peña. Sabe que la van a linchar, pero evitó echar más combustible al fuego.
A la hora de responder se acordó del eslogan escrito detrás de la tribuna donde Peña hizo la presentación de su equipo. “Juntos hacia delante”, dijo.
Pero ni así. En Twitter le llovió con los ayatolas.
Otro nombramiento nos llamó la atención. Roberto Campa va a una tarea específica. La coordinación de seguridad. Tendrá que verse nuevamente con Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública. Ambos trabajaron juntos en el gabinete de seguridad con Felipe Calderón, pero acabaron muy mal.
Campa se enteró de que había renunciado con “carácter de irrevocable”, en un comunicado de la SSP. Fue un primero de septiembre de 2008. Lo recuerdo bien. Comíamos con Roberto en el Bellinghausen de la Zona Rosa. A esa hora, ni idea tenía del comunicado.
Pero el tiempo amaina los enconos. Hoy le tocó a Campa regresar a la política de grandes ligas con un tema que lacera a los mexicanos. La seguridad. Genaro se va en diciembre. Roberto dejó claro que no hay rencores. “No hubo agravios. Yo diría que fueron diferencias naturales”, minimizó el otrora candidato presidencial de Nueva Alianza.
Peña creó dos coordinaciones generales en su equipo de transición. Luis Videgaray ocupa la de Transición Gubernamental. Miguel Osorio Chong la de Diálogo Político y Seguridad. Los dos aparecen en el mismo nivel. Son los brazos del Presidente electo. Hay una sola cabeza: Él.
Abajito hay tres vicecoordinaciones generales: Ildefonso Guajardo estará al frente de la Política Económica; Rosario, ya lo dijimos, en la de Política Social. A la de Asuntos Internacionales va un joven que promete: Emilio Lozoya Austin.
En tareas ya específicas aparecen otras 41 personas. Hay seis mujeres en el equipo. Una de ellas funcionaria en el sexenio de Fox: María de los Ángeles Fromow. Otra es Paloma Guillén Vicente, hermana del subcomandante Marcos. María Esther Sherman, Carolina Viggiano, Claudia Ruiz Massieu y Alejandra Lagunes completan el reducido contingente femenino.
Aparecen también Enrique de la Madrid, hijo del fallecido ex Presidente, y Alejandro Murat, vástago del ex gobernador de Oaxaca. No alcanza el espacio para mencionarlos a todos. Es un equipo donde faltan mujeres y quizá mayor apertura. Peña anunció que vienen más nombramientos. Seguramente allí aparecerá el presidente de la Fundación Colosio, César Camacho, que ayer no figuró en la lista.
Al hotel Hyatt —antes Nikko— llegaron unos 20 chavos del movimiento #YoSoy132 en los momentos en que se desarrollaba la presentación del llamado equipo de transición. “Si hay imposición, habrá revolución”, desafiaban. Ni el intento hicieron de entrar. No había modo. A Peña lo traen muy cuidado. Un filtro y luego otro. Había vallas y guardias.
Platicamos brevemente con el general Roberto Miranda Moreno. No hay que confundirlo con el que fue jefe del Estado Mayor Presidencial con Ernesto Zedillo. Es el responsable de la seguridad de Peña Nieto. Nos dijo que nació en Morelos. Fue subjefe de Seguridad del EMP. Le preguntamos sobre el equipo. “Hay que integrarse”, respondió, lacónico.
Lo dijimos ayer. La cúpula del sector obrero del PRI empieza a doblar las manitas con la reforma laboral. El diputado cetemista Carlos Aceves del Olmo ya habló de reglamentar el controvertido outsourcing —subcontratación de una compañía a otra— que propone la iniciativa del Ejecutivo. “Da muchos empleos”, dijo. De lo que no quiere ni oír hablar es de transparentar las cuotas sindicales. “El artículo 123 de la Constitución no se debe tocar”, subrayó.
Itinerario Político
Rosario Robles, ¿a Sedesol con Peña?
Ricardo Alemán
EL UNIVERSAL
Una de las grandes sorpresas del gabinete de transición que dio a conocer Enrique Peña Nieto, es la incorporación de la ex perredista y ex militante de la izquierda mexicana, Rosario Robles.
La ex jefa de Gobierno apareció en la lista de integrantes del “selecto grupo” que se encargará de la transición del gobierno de Felipe Calderón al de Enrique Peña Nieto y de donde saldrán los elegidos para el gabinete presidencial.
Y si tomamos en cuenta las tareas encomendadas a la ex dirigente del PRD –en el gabinete de transición–, su trabajo con Peña Nieto podría ser el de secretaria de Desarrollo Social. ¿Por qué la eventual titularidad de la Sedesol, podría recaer en una mujer y, sobre todo, en una militante de la izquierda?
La posibilidad no sólo inquieta, sino que sorprende. Y es que, de confirmarse la hipótesis, Peña Nieto tendría en la Sedesol –comandada por la señora Robles–, una herramienta política privilegiada, para arrebatarle a las izquierdas la bandera de los pobres.
En otras palabras, que con Rosario Robles comandando los programas sociales del gobierno de Peña Nieto, el priísta estaría buscando no sólo rebasar a la izquierda por el propio flanco izquierdo, sino que el rebase lo haría una de las más destacadas militantes de la propia izquierda. Esto, claro, sin contar con el hecho de que la ex jefa de gobierno podría encargarse de recuperar, para el gobierno de Peña, la capital del país.
Lo simpático del asunto es que Robles no sólo es la carta con mayor experiencia del equipo de transición, sino que pudiera convertirse en puente para el diálogo del gobierno de Peña con las izquierdas. Vale recordar que Rosario Robles fue combatida, e incluso echada del PRD y de la militancia de la izquierda, por Andrés Manuel López Obrador, todo ello a causa de las peleas y los odios de y por el poder.
En su lucha de poder –y cuando llegó al GDF–, López Obrador se propuso no sólo “el parricidio político” contra Cuauhtémoc Cárdenas, sino la destrucción de todos los potenciales aspirantes presidenciales en torno del patriarca.
Por eso, el tabasqueño combatió con todo –hasta aniquilarla– a Rosario Robles, a quien se acusó de todo y por todo, incluso por los “pecados” de su vida personal. Robles, como todos saben, mantuvo una relación sentimental con el empresario Carlos Ahumada.
A su vez, el señor Ahumada, financió no pocos proyectos político electorales de la izquierda que encabezaba López Obrador. Sin embargo, Ahumada y el entonces Jefe de Gobierno entraron en colisión cuando el empresario –de origen argentino– no sólo estableció la relación sentimental con Robles, sino que parecía dispuesto a financiar su candidatura presidencial por la izquierda.
Eso fue suficiente para que, con todo el poder de la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, López Obrador persiguiera, hasta la destrucción, a la pareja Robles-Ahumada. El resto de la historia todos la conocen; Ahumada hizo públicos los videos en donde cercanos colaboradores de AMLO aparecían en el derroche absoluto, en el robo y la extorsión, mientras que el tabasqueño pregonaba honestidad valiente.
Robles, como todos saben, intentó protegerse de los embates de López Obrador en la jefatura del PRD. Sin embargo, luego de las elecciones intermedias de 2003, los de Obrador le tendieron una trampa y la echaron del partido. De esa manera, AMLO aniquiló a una importante competidora para la candidatura presidencial de 2006.
Una década después, reaparece Rosario Robles, ahora como cercana colaboradora de Enrique Peña Nieto. Pero su papel va mucho más allá que el de eficiente colaboradora. Podría jugar un papel determinante en los puentes con las izquierdas. Del resto de integrantes del gabinete de transición, anunciados por Enrique Peña Nieto –y a pesar de que el presidente electo dijo que ninguno tenía asegurado una cartera–, se pueden identificar potenciales secretarios de Estado.
No es novedad que Luis Videgaray ocupará la Secretaría de Hacienda y que Miguel Ángel Osorio Chong estará en Gobernación. Otras posibles son: Relaciones Exteriores: Emilio Lozoya Austin; Economía: Ildelfonso Guajardo Villarreal; PGR, Jorge Carlos Ramírez Marín; Seguridad Pública, Roberto Campa Cifrián; Función Pública: Sebastián Lerdo de Tejada; Comunicaciones y Transportes: Gerardo Ruiz Esparza; Trabajo y Previsión Social, Jesús Alfonso Navarrete Prida; Medio Ambiente y Recursos Naturales, Juan José Guerra Abud; Energía, Cuauhtémoc Ochoa Fernández; Educación Pública, Aurelio Nuño Mayer; Secretaría de Salud, Rodrigo Reina Liceaga; Sagarpa, Enrique de la Madrid Cordero y Turismo: Carlos Joaquín González.
Campos Elíseos
Inicia la transición
Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL
¿Qué hará Vázquez Mota?
Fue en el primer sexenio de gobiernos panistas, con Vicente Fox, cuando él decía que “el presidente propone y el Congreso dispone”. No lo hubiera propuesto. Al final de cuentas, y del sexenio, ni lo dejaron presentar su informe presidencial.
Con el presidente Calderón la situación fue similar. En la congeladora se quedaron diversas iniciativas que él envió, aunque otras pasaron. Pero siempre hubo la cantaleta, incluso de sus secretarios y hoy senadores —¿verdad Javier Lozano?— de que desde la oposición se bloquearon las reformas que necesita el país (desde hace 20 años).
En la recta final de su sexenio, Calderón envió dos iniciativas al Congreso de la Unión: la reforma a Ley Federal del Trabajo y la Ley General de Contabilidad Gubernamental.
En lo particular la que más preocupa e inquieta a cierto sector de la población es la laboral. ¿La razón? Se plantea la transparencia y libertad sindical. Qué interesante.
¿Elba Esther Gordillo y el Panal les gustará la propuesta? Después de todo tienen 10 diputados y una senadora. ¿Qué puede decir a esto el líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps? ¿Joel Ayala, de la FSTSE?
Mientras el equipo de transición —presentado ayer martes— de Enrique Peña Nieto, en voz de Luis Videgaray, dice que ve con buenos ojos una “reforma laboral” e incluso el tema de los sindicatos, el que dice que de plano no porque sería un retroceso a los “derechos laborales” es el ahora líder de la bancada de Movimiento Ciudadano y excoordinador de AMLO, Ricardo Monreal.
¿Se imaginan una alianza Panal-MC? ¿Monreal-Gordillo? ¿En la Cámara de Senadores de Mónica Arriola con Manuel Bartlett? Ah, la política, siempre hace tan extraños compañeros de cama…
A saber, pero sí coincido con Ernesto Ruffo Appel. El ex gobernador panista dijo que estas iniciativas “son un par de banderillas que se colocan al presidente que viene para ver qué va a hacer”.
¿Qué harán?
Hoy miércoles en Los Pinos, a las 10 de la mañana, se realizará el primer encuentro rumbo a la transición de la Presidencia de la República. El presidente Felipe Calderón recibirá al presidente electo Enrique Peña Nieto. Ambos presentarán a sus respectivos equipos.
El equipo del ex gobernador del Estado de México tendrá a su disposición 150 millones de pesos para los gastos que se generen. En su portal de internet tiene un apartado especial donde irán transparentando estos gastos, que se desglosan en cuatro rubros: nómina, servicios generales, renta de oficinas y contratos varios.
Por lo pronto, ayer al medio día conocimos algunos de los nombres de este equipo de transición. Peña Nieto ya adelantó que no necesariamente serán integrantes de su gabinete.
Al parecer ni son todos los que están ni están todos los que son. Una suerte de moderno “el que se mueve no sale en la foto”. Menos mal, porque si no hay que reprobarlo en equidad de género, ¡hay sólo ocho mujeres! Eso sí, lo que queda claro es que sus dos hombres de confianza se llaman Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio.
Los nombres y algunos de sus perfiles se los presento en el blog que tengo en el portal de internet de EL UNIVERSAL en
http://blogs.eluniversal.com.mx/camposeliseos
El lunes por la tarde noche reapareció Josefina Vázquez Mota. Fue en el homenaje a Roberto González Barrera, un empresario que a pesar de estar más cerca del PRI, siempre la quiso bien y creyó en ella. La ex candidata presidencial no se dejaba ver desde una semana después a la elección presidencial.
Como le he contado, pasó vacaciones con sus hijas, hermanas y después con sus padres en un crucero.
Iba de negro, por el luto y acudió con su esposo, Sergio Ocampo, quien trabaja en Maseca en el área de ventas. Que por eso se sentaron separados: Ocampo se sentó en el área designada a trabajadores de la empresa.
Pero que quien la fue a buscar insistentemente, hasta su asiento, fue Felipe Calderón. Quedaron de verse pronto y platicar.
Josefina ya habría pensado qué quiere hacer en estos casi dos meses de reflexión, sin embargo, otra vez no la veremos en un par de semanas. Aunque está en México, se reuniría con personas de su absoluta confianza para “rebotar” ideas.
Algo pasa en Mérida. Ahora, la administración del panista Renán Barrera Concha se está encontrando con ¡cada cosa! ¿Cuáles son algunas de ellas? Se las presento en la edición online de esta columna, además de las broncas SNTE-Mexicanos Primero, lo que se verá en la nueva producción de Epigmenio Ibarra, Capadocia, y los escritos de Fox.
Jaque Mate
Votos por dinero
Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO
¿Realmente piensas que no se compraron votos en la elección del 1º de julio?
No, para nada. Creo que sí hubo compra de votos, como en todas las elecciones que recuerdo. He escuchado acusaciones en contra de los tres principales partidos, pero no veo forma de comprobarlas. En un sistema de sufragio secreto –como decía Arturo Núñez, gobernador electo de Tabasco– demostrar la compra de votos es imposible. ¿Cómo probar que fueron comprados uno, 10 mil, 5 millones o 50 millones de votos? La propia imprecisión de las pruebas del Movimiento Progresista demuestra la dificultad de hacerlo. Quizá por eso la ley no considera la compra de votos como causal de nulidad de la elección.
¿Por qué tenemos un sistema en el que las acusaciones de gasto indebido de campaña o aportaciones ilegales se ventilan después de la declaración del presidente electo?
Así ocurre en muchos países democráticos. En Francia, por ejemplo, las acusaciones contra Nicolas Sarkozy por presuntamente haber recibido en la campaña de 2007 aportaciones ilegales de Liliane Bettencourt, la heredera de L’Oréal y la mujer más rica de Francia, apenas están siendo investigadas. No hubo tiempo antes de que tomara protesta como presidente y la inmunidad de la que goza el presidente de Francia impidió que lo fuera cuando estuvo en el Elíseo. Por eso las investigaciones formales han empezado en este 2012, cuando ya ha concluido el mandato de Sarkozy.
¿No se usaron las tarjetas de Monex y de Soriana para comprar votos?
No he visto hasta el momento pruebas de ello, aunque se advierte una triangulación de recursos entre el PRI y empresas fantasma en el caso de Monex (que podría deberse a otras razones). Me parecería, de hecho, bastante ingenuo que el PRI, o cualquier otro partido, utilizara tarjetas electrónicas –que dejan rastro– para la compra de votos. La mayor parte de la compra de sufragios debe haberse llevado a cabo la vieja usanza, con efectivo o con productos como láminas y costales de cemento que no dejan huella electrónica.
¿Por qué se valida una elección en la que, al parecer, hay compra de voto?
En primer lugar, porque lo dice la ley, que determina que la compra de voto no es causal de nulidad de una elección presidencial. Pero la razón de fondo es que es imposible determinar cuántos votos fueron comprados y por qué partidos.
¿Habría que cambiar la ley para que la compra de votos fuera causal de nulidad?
Subsistiría el problema de demostrar la compra. El problema de fondo de las pruebas aportadas por el Movimiento Progresista es que no comprueban realmente la adquisición de votos. Por otra parte, si se establece la compra como causal de nulidad, se generaría una industria de acusaciones falsas en todas las elecciones. Siempre habría testigos dispuestos a declarar que recibieron dinero o beneficios a cambio de su voto. Ninguna elección tendría triunfador.
¿Hay que cruzarse de brazos ante la compra de votos?
No necesariamente. La ley establece que la compra de votos es un delito y contempla castigos pecuniarios o corporales. Por lo pronto la Fepade tendrá que considerar todas las acusaciones que se han presentado y enjuiciar a los presuntos responsables. Pero no podemos cerrar los ojos al hecho de que la mayor parte de las acusaciones no pueden comprobarse legalmente.
¿Hace la compra de votos a México un país menos democrático?
Definitivamente. Pero el problema no se resuelve con más legislación. De hecho, buena parte del problema electoral de nuestro país surge de un exceso de leyes. En México tenemos una democracia sin demócratas. No importa cuántas leyes existan si los políticos no las respetan pese a haberlas creado.
EQUIPO DE TRANSICIÓN
Quizá formar parte del equipo de transición no garantiza un lugar en el próximo gabinete, pero la experiencia nos dice que pocos quedarán fuera del equipo final del próximo presidente. Ésta es una oportunidad del presidente electo para valorar su desempeño.
Cristalazo
Transición y confusión
Rafael Cardona
CRONICA
Enrique Peña Nieto, Presidente electo, presentó sin demasiados aspavientos a su equipo de transición, esa novedosa (y costosa) especie de gabinete sin carteras; secretarios sin secretaría y políticos sin certeza más allá de la fugacidad de un trimestre, y no hubo en la nómina fugaz, con cuyo concurso se resolverán los asuntos del relevo constitucional del Poder Ejecutivo en los engorrosos territorios del recelo, la información escamoteada u ocultada y la natural desilusión de quienes parten, frente al triunfalismo de quienes llegan, nos ha ofrecido pocas sorpresas y algunas novedades.
Un ex candidato presidencial, Roberto Campa (opuesto en su tiempo y contra su entonces partido —el PRI de Madrazo— al desafuero de Andrés Manuel) ha resurgido en asuntos de seguridad, de donde lo echó malamente Genaro García Luna al inicio de este gobierno. Regresa también una ex presidenta (expulsada) del PRD, Rosario Robles, quien chocó frontalmente contra AMLO. Roberto Campa —además— contendió desde el PRI por la jefatura de Gobierno del DF. Rosario Robles, sin lucha electoral de por medio, ocupó ese cargo algunos meses.
El resto del equipo de vigencia trimestral con fecha de caducidad y sin garantía ni promesa (al menos pública) de permanencia sexenal, no ha ofrecido mayores sobresaltos, excepto quizá para quienes no se vieron en la selecta lista del Hotel Hyatt.
Hay personas notables y novatas en el equipo comandado por Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio, y hay casos de reciedumbre profesional y personal. Obviamente David López, pieza fundamental del “peñismo” desde antes de la candidatura al gobierno del Estado de México, cuya eficacia y lealtad lo colocan aparte.
Pero también llama la atención el encargado de la Seguridad del Presidente electo, el general brigadier Roberto Francisco Miranda Moreno, quien hasta ayer se desempeñaba como Subjefe del Estado Mayor Presidencial.
Al general Miranda nadie le cuenta un cuento.
¿Los demás? Mucho “toluco”; harto “chorizo power” y algunos jóvenes de talento. Uno de ellos, Enrique de la Madrid. Otro, Alejandro Murat. Los Ruiz Massieu, la doctora Fromow; la jalisciense María Esther Sherman.
En fin, habrá tiempo para hablar de todos ellos. Por lo pronto el nuevo gobierno va adquiriendo forma. Pasos firmes en la dirección deseada.
CONFUSIÓN
Ni siquiera vale la pena regresar a los años de antes. Cuauhtémoc Cárdenas, quien organizó un movimiento político de modernización democrática y finalmente ruptura con el Partido Revolucionario Institucional, lo ha dicho sin matices: el Partido de la Revolución Democrática, síntesis y producto final de la izquierda contemporánea, no funciona.
“…El PRD (son sus palabras) no supera su condición de partido de confrontaciones internas y de cuotas para la asignación de cargos y oportunidades según los pesos relativos de las corrientes, que para colmo de males se oficializaron y se les dio vida estatutaria en su condición de sectas.
“Como ejemplo más reciente están las designaciones de coordinadores de los grupos parlamentarios que habrán de tomar posesión de sus cargos el próximo 1° de septiembre, que no fueron elegidos por sus propuestas o por otras razones que no fueran los equilibrios de los agrupamientos internos, que se componen y recomponen en función sólo de los intereses personales de los dirigentes o, en el mejor de los casos, de los particulares intereses de los grupos.
“Ni país ni partido han contado en estos casos. El partido de tribus y cuotas, de sectarismos y oportunismos, de clientelas y no de militancias libres y conscientes, está destinado al achicamiento y a los fracasos”.
En esas palabras escucho los mismos argumentos de hace años. Así hablaba también Heberto Castillo.
En ese sentido el PRD se ha convertido en un monstruo con muchas cabezas de cuya suma no se hace ninguna. Al menos ninguna capaz de generar ideas. Sus mejores momentos son la queja, la rencilla, el conflicto, el “leguleyismo populista” y la reivindicación mesiánica.
Ante eso el presidente actual del PRD (Jesús Zambrano) ha respondido con un lenguaje de aparente conciliación y de enorme justificación:
“He dicho que este esquema de convivencia interna se ha agotado, y necesitamos pasar a otro”, aunque “el asunto de cuotas o de personalidades, o una combinación de las mismas, es lo que le ha dado estabilidad al partido en los últimos tiempos…
“¿Acaso es censurable que hayamos sacado por unanimidad las coordinaciones de los grupos parlamentarios? ¿O mejor nos hubiéramos peleado para regresar al síndrome del partido del pleito interno per se, por antonomasia? Yo creo que no; los acuerdos son siempre saludables y ayudan a una institución”.
MEDIOS
Leo en La Jornada las palabras de Andrés Manuel: “Son muy pocos los medios de información independientes. Usemos las redes y que cada uno de nosotros se convierta en medio de comunicación”.
En eso de la dependencia de algunos medios, tiene mucha razón.
Astillero
• Dinosaurio en transición
• Regionalismo y salinismo
• Tránsfuga ahumada
• 2018: Videgaray-Osorio
Julio Hernández López
Dos presentaciones, dos: una, correspondiente a un cártel; otra, fue otra. Primero la del equipo que habrá de liderar la transición. Luego la del presunto líder del equipo de acción en el Golfo. Días de designaciones, resignaciones, consignaciones y persignaciones.
Pago de cuotas y reparto de cotos. No todos los nombrados habrán de recibir nombramientos en el gobierno federal venidero, advirtió el concesionario Peña Nieto, pero es evidente que estos primeros trazos muestran la verdadera conformación del poder interno, la preminencia de determinadas corrientes y los intereses privilegiados.
Dos son los ejes de esa nueva construcción sexenal: el excluyente grupismo regional que se nutre del estado de México, específicamente de la camada burocrática que acompañó a Peña Nieto en el gobierno local y que, como demostración de temores e involución, de incapacidad de apertura y regodeo con lo ya probado, es trasplantada sin más; y el salinismo regente, tutorial, que propone relevos generacionales acotados y aguza el control político de visión amplia frente al agazapamiento aldeano del licenciado Peña.
El dinosaurio restaurado se aferra a la matriz mexiquense, y en su máxima concesión a las expectativas de cambio ofrece concesiones familiares y transfuguismo ahumado. En lo alto, las dos piezas de máximo poder subordinado: Luis Videgaray, quien pareciera enfilarse a jefaturar una oficina de la Presidencia de la República, todopoderosa como al jefe Salinas le gustó hacer con el ahora cinematográficamente estelar José Córdoba Montoya (el doctor sombrío, quien aparece como villano central en la película de Colosio estrenada meses atrás) y Miguel Ángel Osorio Chong (parte del grupo de ex gobernadores que pretende hacer del venidero un sexenio de Hidalgo), cuyas funciones parecieran prefigurar una Secretaría de Gobernación con restituido control sobre asuntos de seguridad pública.
Abajo de esos dos coordinadores generales, que desde ahora comenzarán oficialmente a pelear la candidatura presidencial de 2018, tres vicecoordinadores del lado de Videgaray: el neoleonés Ildefonso Guajardo, en política económica (con experiencia y conocimiento como para perfilarse hacia la Secretaría de Hacienda, aunque el vicepresidente ejecutivo Salinas y el secretario de Hacienda a la sombra, Pedro Aspe, probablemente tengan guardada una carta de mayor relevancia y de más fogueo internacional); el joven Emilio Lozoya Austin, en asuntos internacionales (encaminado a la Secretaría de Relaciones Exteriores, hijo del político del mismo nombre), y la sorpresa que no debería ser tanta: Rosario Robles en política social, aparentemente enfilada hacia la Secretaría de Desarrollo Social, que con Salinas fue la base fallida para la creación del partido de la solidaridad.
Robles vendió su alma política a Carlos Salinas en el episodio de los videoescándalos que tuvieron como principal promotor a Carlos Ahumada y ahora tiene un pago que se prefiguraba desde su participación como asesora en asuntos de género en el gobierno mexiquense de EPN. Salinas propone con Robles la repetición de la historia de su propia Sedeso, convirtiendo la electoralmente suculenta bolsa de los programas sociales en refugio de la izquierda pragmática, en plataforma de presuntas iniciativas organizadoras de cambios desde la base que acaban desembocando en los proyectos políticos del engatuzador Carlos, quien gusta rodearse de opositores domesticados como ahora es el caso de la señora Robles.
Osorio Chong solamente tiene dos vicecoordinaciones, menos llamativas: el yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín en seguridad y justicia, relacionado con Beatriz Paredes pero tejedor de su propia historia en el ámbito peñanietista, y Luis Enrique Miranda Nava, personaje de gran cercanía con EPN en el estado de México, quien ahora retoma pista como encargado de lo político. Cualquiera pensaría que son mayores el peso, la viabilidad y el futuro de Videgaray, pero no debe desdeñarse el hecho de que Osorio Chong ha sido colocado en el mismo nivel, el de coordinador general, y que en esa intencional lucha interna está depositado el boceto de resolución de la candidatura presidencial de tres colores dentro de seis años. Videgaray lleva tres vicecoordinaciones, un oficial mayor y 20 coordinaciones, mientras Osorio tiene solamente dos vicecoordinaciones y nueve coordinaciones. Pero eso solamente es un espejismo numérico. Son ellos dos en el marco del futurismo, más lo que se acumule.
Visto de otra manera, el paquete de designaciones (dejando de lado a los coordinadores generales y los vicecoordinadores) puede agruparse en dos rubros: el atrincheramiento regional y una miscelánea en la que destacan algunos guiños de Familia. En el primero participan quienes han ocupado cargos en los gobiernos del propio Peña Nieto o provisionalmente con Eruviel Ávila y que forman parte del espíritu de Atlacomulco. Allí destacan Marcela Velasco, Gerardo Ruiz Esparza, Alfonso Navarrete Prida, Osvaldo Santín, Rodrigo Reina, Juan José Guerra, David Korenfeld, Alejandro Murat (aunque también entra en el grupo de las relaciones familiares por su padre, José), Enrique Jacob, Alejandra Lagunes (especialista en programas digitales, enlace con Televisa, encargada del manejo de redes sociales pro EPN) y el ex procurador Alfredo Castillo.
En la sección de apellidos correlacionados: Enrique de la Madrid Cordero (hijo del ex presidente), Carolina Viggiano (esposa del gobernador de Coahuila, Rubén Moreira), Claudia Ruiz Massieu Salinas (hija del asesinado Francisco y sobrina de CSG), María de los Ángeles Fromow (quien fue fiscal para delitos electorales con el general Macedo en la PGR de Fox, hija a su vez de un general), Paloma Guillén Vicente (tamaulipeca hermana del subcomandante Marcos, con carrera política propia), y Eugenio Ímaz Gispert, hermano de Carlos, esposo de Claudia Sheinbaum.
¡Ah, del otro asunto: detuvieron a Mario Cárdenas Guillén, uno de los presuntos líderes del cártel del Golfo! ¡Hasta mañana!
























