El asalto a la razón
20 ya; ¿y los otros 250?
Carlos Marín
Ufano, el secretario de Gobierno de Michoacán, Jesús Reyna García, informó ayer que 20 niños ya toman clases en el poblado Nueva Jerusalén.
¿Y los restantes 250 que siguen siendo impedidos de estudiar por un “obispo” de secta (ni siquiera registrada en la Secretaría de Gobernación)?
Pues que se chinguen: que sigan creciendo en la ignorancia mientras terminan de ser habilitadas las aulas “provisionales” con que se pretende reponer las “permanentes”, que destruyó y quemó una turba criminal de fanáticos que continúa gozando de inexplicable impunidad.
Los trabajos, explicó el funcionario, llevan el tortuguesco avance de 80 por ciento.
¿Podrá explicar por qué un porcentaje casi semejante (74 por ciento) de menores permanece privado de su derecho a la escuela?
El problema, sin embargo, no es aritmético, sino delincuencial: un sujeto que oculta su verdadera identidad bajo el mote Martín de Tours mantiene sometida, con puras babosadas, a una población ingenua de quizá tres mil personas.
Lo de que se trata de un problema “religioso entre civiles” es una mera patraña.
La historia en breve
El gran elogio de Peña Nieto a Calderón
Ciro Gómez Leyva
Por lo pronto es por lo pronto, le digo al flamante coordinador de Seguridad y Política del equipo de transición de Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong.
—Así es: por lo pronto es por lo pronto, es el tiempo que sea necesario —concede.
Osorio Chong desató un cierto revuelo ayer al subrayar lo que Peña Nieto expresó, con o sin eufemismos, en la campaña: el Ejército y la Marina permanecerán en las calles mientras no existan condiciones que permitan su regreso a los cuarteles y bases. Exactamente lo que el presidente Calderón viene repitiendo desde 2007.
—Vamos a implementar otra estrategia y entonces sí hablaremos del retiro —trata de matizar—. Pero, por lo pronto, la decisión es que se queden en las calles. Y queremos decirle a los ciudadanos que las fuerzas armadas que hoy les dan seguridad, de ninguna manera van a ser retiradas cuando entremos.
Este es el gran elogio del presidente electo al presidente que se va: la continuidad, con los matices que se quiera, en el capítulo más polémico, conflictivo y doloroso.
—Supongo que están muy conscientes de que a partir del 1 de diciembre, los ejecutados irán a la cuenta del gobierno de Peña Nieto —le digo.
—Estamos muy conscientes. Hay que reconocer al presidente Calderón lo que ha hecho y la decisión de enfrentar a quienes han estado tratando de desestabilizar al país. Pero sí quiero decirte que habrá nuevas estrategias, otro tipo de acciones que permitan que estos números, que hoy son tan alarmantes, puedan bajar.
Felipe Calderón dormirá tranquilo. El nuevo gobierno no lo va a perseguir. Al menos, por los 50 y tantos mil ejecutados del sexenio.
Trascendió
Trascendió
:Que la residencia oficial de Los Pinos se convirtió ayer en un “hervidero” por la reunión con la que Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto comenzaron formalmente la transición de gobierno.
Desde temprano el Presidente tuvo encuentros previos con integrantes de su gabinete y con los diputados federales del PAN, a quienes pidió “respaldar y apoyar” al nuevo gobierno que encabezará el priista.
:Que el encuentro privado Calderón-Peña duró exactamente una hora.
Tras el mensaje a los medios regresaron a la oficina del Presidente, pero ahora con las cabezas de los equipos de transición; con el presidente electo Luis Videgaray y Miguel Osorio Chong, y del lado del gobierno saliente los secretarios de Gobernación y Hacienda, Alejandro Poiré y José Antonio Meade, respectivamente, así como Gerardo Ruiz Mateos, jefe de la Oficina de la Presidencia.
:Que Peña y su equipo salieron de la oficina del presidente Calderón a las ocho y cuarto de la noche; el comienzo del cambio de gobierno duró tan solo una hora con 45 minutos.
Pero Videgaray y Osorio estuvieron en Los Pinos hasta pasadas las nueve de la noche, porque se quedaron definiendo con sus interlocutores los primeros temas de la agenda de trabajo, a saber: presupuesto, administración y programas sociales.
:Que Manlio Fabio Beltrones, coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, frenó en seco a los adelantados que en lo personal o como grupo buscaban la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública.
La instrucción fue directa: el nombramiento no se decidirá en la fracción priista de la Cámara de Diputados, porque lo hará directamente el presidente electo.
:Que el gobierno federal ya mandó la primera señal ante la detención del ex tesorero del SME Alejandro Muñoz a manos de autoridades del DF.
Ayer Martín Esparza tenía una cita con el subsecretario de Gobernación, Obdulio Ávila; sin embargo, el encuentro se canceló, sin que se haya fijado una nueva fecha.
:Que, por cierto, en la Secretaría del Trabajo y la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje siguen con lupa el litigio Esparza-Muñoz, pues la liberación de los recursos en disputa, depositados en Bansefi, fue atorizada por ambas autoridades durante la gestión de Javier Lozano, hoy flamante senador del PAN.
Día con día
Te lo digo, Juan…
Héctor Aguilar Camín
Enrique Peña Nieto dijo a Joaquín López-Dóriga que está dispuesto a hablar con López Obrador si éste reconoce su Presidencia.
No creo que Peña albergue la más mínima esperanza de que López pueda reconocerlo, de modo que el mensaje no está dirigido a él, sino al vasto conglomerado de políticos de la izquierda que ganaron algo en las elecciones de julio. Peña parece decir que el diálogo con las izquierdas se dará a partir del reconocimiento, no para obtenerlo.
Es decir, que no habrá ventanilla trasera, como la hubo durante Calderón, para que puedan hablar con el presidente, a escondidas o a trasmano, autoridades y legisladores de la izquierda que no podían reconocerlo abiertamente porque se los prohibía su líder.
Fue la situación en que se encontraron por años legisladores y gobernantes de la izquierda frente al gobierno de Calderón. No podían llamarlo presidente en un discurso de circunstancias ni sentarse a su lado en alguna ocasión protocolaria. Negociaban todo el tiempo, pero a escondidas, por interpósitas personas o funcionarios.
El jefe de Gobierno de la Ciudad, Marcelo Ebrard, evitó cuidadosamente que alguien pudiera tomarle una foto junto a Calderón, no fuera a usarse para sugerir que lo reconocía. Peña Nieto parece haberle dicho a Joaquín que quien quiera hablar y negociar con él tendrá que reconocerlo como presidente. Y quien no, no.
López Obrador se puede pasar otros seis años sin tener necesidad de hablar con el presidente o con sus colaboradores en el gobierno. Pero ninguno de los gobernantes electos de las izquierdas puede darse ese lujo. Ninguno, tampoco, de los legisladores que quiera hacer alguna diferencia y tener un juego en el Congreso.
El hecho de la vida real es que nadie que esté en la política, en ninguno de sus niveles o de sus poderes, puede funcionar bien sin negociar con el gobierno federal, su partido o sus legisladores en el Congreso. No sé si en la definición de Peña Nieto está implícito que su gobierno todo, él y sus funcionarios, hablará seriamente solo con quienes los reconozcan como tales. Para lo cual no hace falta un discurso de adhesión, basta un trato cuidadoso de las formas.
Creo que esa es la lógica política de su dicho: el presidente y su gobierno dialogarán con quienes cumplan con la formalidad de reconocerlos. Para disentir o para coincidir, pero reconociéndolos formalmente.
Si las palabras de Peña tienen este alcance, diría que son su primera definición política de consecuencias.
Interludio
La indignante cobardía de nuestras autoridades
Román Revueltas Retes
Destruir una escuela, ¿no es, en sí mismo, un acto abominable? Luego entonces, ¿cómo es que las autoridades de este país se quedan cruzadas de brazos y agachan la cabeza ante una turba de fanáticos violentos, ignorantes e irrespetuosos?
Y, ¿cómo es que los ciudadanos de México no respondemos masivamente para exigir que se respeten las libertades consagradas en nuestra Constitución, ni más ni menos, y que la nación no sea un espacio sojuzgado por catervas de talibanes (lo que nos faltaba, señoras y señores), sino la patria ordenada y tolerante que merecemos?
¿Acaso se van a salir con la suya estos sujetos, violando impunemente la ley e imponiendo a los demás sus creencias y sus usos medievales en pleno siglo XXI? ¿No ha sido la laicidad del Estado uno de los más clamorosos logros de la modernidad y un pilar fundamental del proceso civilizatorio? ¿No aseguran nuestras leyes la absoluta libertad de cultos religiosos?
Ah, y, sobre todo, ¿no es la destrucción arbitraria de un edificio escolar, como la de cualquier otra propiedad privada o pública, un delito que no merezca, en automático y por mandato explícito de la ley, la inmediata respuesta de las autoridades, la reparación del daño patrimonial y de los perjuicios causados a terceros, la celebración de un proceso penal y, finalmente, el castigo de los culpables?
¿En qué país vivimos? ¿Qué mensaje están enviando los representantes del Estado a la sociedad? Si la respuesta de nuestros gobernantes ha sido tan acobardada y pusilánime, ¿qué diablos podemos esperar, en el tema de la administración de la justicia, cuando uno de los primerísimos problemas de México sigue siendo la cultura de la ilegalidad?
¿No es devastador, desde el punto de vista de la moral pública, que la ley no se aplique y que a los padres de los chicos afectados se les proponga “reubicarlos” en otros lugares (y, luego entonces, que los fanáticos sigan violentando tranquilamente las leyes en un territorio que, hasta nuevo aviso, es parte de la República)?
Qué vergüenza y qué indignación.
Razones
Las cartas de Peña Nieto
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
Dicen que el arte de la política pasa, en muchas ocasiones, por engañar con la verdad. El equipo de transición no es, nunca lo es, un reflejo directo del próximo gabinete presidencial. Lo recordó Enrique Peña Nieto el lunes cuando dio a conocer el casi medio centenar de nombramientos de los hombres y las mujeres que participarán en el proceso de transición entre las dos administraciones, como una forma de bajar expectativas entre los integrantes y entre la clase política.
Pero tampoco nos engañemos: la forma y el fondo de la convocatoria muestra también estilos, definiciones y comienza a mostrar la forma de gobernar que tendrá Peña Nieto. Por supuesto que falta mucho y puede haber cambios en estos tres meses, pero el Presidente electo, al igual que lo hizo durante su gestión en el Estado de México y en la campaña, gobernará con los suyos, con la gente de su confianza. En la gubernatura y después en la campaña Peña Nieto distribuyó posiciones entre muchos políticos, entre distintos grupos, buscando equilibrios y también compromisos. Pero en su círculo personal siempre trabajó con un puñado de colaboradores que, en forma abierta o privada, han estado a su lado a lo largo de estos años. Y son los que seguirán ahora, por lo menos en la transición, pero seguramente también después, junto a él.
Pero más allá de analizar cargo por cargo a los 45 integrantes del equipo habría que ver qué pistas para el futuro se pueden sacar de este diseño.
La primera sería que se vislumbra que el regreso de la Secretaría de la Presidencia, con mucho mayores atribuciones que la actual Oficina de Los Pinos, sería una realidad y que Luis Videgaray se sentaría en ella. El coordinador de la campaña presidencial no irá a Hacienda o a una posición más acotada. Si fuera así, desde esa posición en Los Pinos se coordinarían las distintas instancias de gobierno, no en forma implícita, como ha ocurrido con distintos personajes en los últimos sexenios, sino con un claro mandato institucional.
También llama la atención que el segundo hombre de confianza de Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio, tenga la responsabilidad de gobierno y justicia. Lo interesante es ver si ello implica que se vuelvan a concentrar las áreas de seguridad pública e inteligencia bajo un mismo paraguas institucional, que en el pasado fue la Secretaría de Gobernación y que podría convertirse en una suerte de ministerio o secretaría del interior, que sería un paso lógico en la dinámica que le quiere imponer Peña Nieto a los acuerdos políticos que se deben reflejar en el ámbito de la seguridad.
Llamó mucho la atención que Rosario Robles quedara como responsable de Desarrollo Social. No debería asombrarnos demasiado. Rosario dejó el PRD hace ocho años en medio de una feroz persecución política (teñida de profunda misoginia), pero se olvida que fue una muy popular jefa de Gobierno y que le tocó implementar muchos de los programas sociales que después utilizaron sus sucesores, sobre todo López Obrador. Desde hace tiempo, mucho antes de la campaña, estaba trabajando con Peña Nieto. Y se ganó su confianza. Más allá de eso, hay que recordar que, por ejemplo, durante la administración de Salinas, Solidaridad, con otro político que tenía raíces en la izquierda, como Carlos Rojas, trató de ser, y en muy buena medida lo logró, un movimiento político que marchaba junto al gobierno, pero que se ubicaba más a la izquierda y equilibraba las políticas económicas, como el TLC y la apertura de los mercados que eran impulsados a nivel federal.
En Solidaridad terminaron trabajando innumerables hombres y mujeres progresistas que no tenían un referente partidario. Hoy Peña tiene en torno suyo a muchos personajes similares, desde Rosario hasta Ramón Sosamontes, René Arce, Ruth Zavaleta y muchos otros.
¿A usted le parecía muy descabellado que en la articulación de la política social, cuando se tendrán que hacer ajustes fiscales, reconfigurar el área energética, reformar el mercado laboral, se le encargue a muchos de esos personajes que vienen de la izquierda el crear a través de la política social una suerte de movimiento que tenga autonomía respecto al PRI?
Eso se hizo con Solidaridad. Y no fue distinto lo que se hizo en el pasado reciente, por ejemplo, en Chiapas en relación con el zapatismo. Y eso es lo que explicaría la presencia de una mujer con el perfil de Rosario Robles en Desarrollo Social.
¿Le resultaría difícil de imaginar una administración de Peña con una Secretaría de la Presidencia muy fuerte, que coordinaría todo el gabinete, pero sobre todo las áreas económicas y financieras?, ¿con una secretaría del interior que se encargaría de la gobernabilidad, incluida en ésta la seguridad pública?, ¿con una rama social que buscaría impulsar programas que al mismo tiempo amplíen la base social y política del gobierno más allá del PRI?
A mí me parece que por allí irán las cosas.
Ventana
Gato encerrado
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
Ni tiempo le dio de acomodarse. El presidente Calderón sólo esperó que Peña Nieto recibiera su constancia de mayoría para lanzarle dos dardos envenenados (con mucha jiribilla)… al día siguiente.
Algunos dirán que el Presidente envió al Congreso las iniciativas preferentes de reforma laboral y transparencia de común acuerdo con su sucesor. Otros, que Felipe Calderón está dispuesto a cargar con el desgaste que provoquen ambas discusiones… o que simplemente le está midiendo el agua a los camotes, antes de que el próximo inquilino de Los Pinos le entre en serio al tema.
La jugada se percibe como una carambola de tres bandas.
Con la decisión de estrenar la reforma política y la figura de la iniciativa preferente, el Presidente se le atraviesa a Peña Nieto. Si el Presidente electo quiere o tiene prisa, deberá esperar para poder enviar al Congreso sus propias iniciativas preferentes.
Pero lo más importante radica en la naturaleza de las propuestas calderonistas. Tanto la reforma a la Ley Federal del Trabajo como la reforma a la Ley Federal de Contabilidad Gubernamental también han sido señaladas como prioritarias por el Presidente electo.
Pero una cosa es el discurso… y otra la realidad.
Una nueva ley laboral es impostergable, pero en su momento no resultaba rentable para las aspiraciones de Peña Nieto. Venían las elecciones en el Estado de México y le daba miedo que López Obrador y su Morena le tomaran las calles… y le ensuciaran el proceso. Entonces pospuso el interés nacional para privilegiar el suyo. Con apoyo de sus leales en la Cámara de Diputados, el mexiquense bloqueó la propuesta del gobierno panista… antes que perder el apoyo del sector obrero priista.
Una vez librado con éxito el proceso electoral veremos de qué están hechos el futuro mandatario y su partido. Con el poder en la bolsa ya no hay pretexto para atorar, otra vez, la reforma… a menos que las fuerzas vivas del PRI se opongan.
La iniciativa de transparencia gubernamental también hace pronosticar un choque de trenes. En el año 2000 nadie se benefició más con la caída del PRI que los gobernadores de ese partido. En la orfandad del yugo presidencial, los nuevos virreyes se transformaron en reyes, sin contrapesos que los obligaran a rendir cuentas. Proponerles entrar ahora en el juego de la transparencia equivale a acotarles poder y privilegios.
Es cierto, las iniciativas son obra del presidente Felipe Calderón, pero obligarán al PRI y a Peña Nieto a demostrar congruencia, ahora que se cierra otro ciclo de la alternancia.
MONJE LOCO: Abro los periódicos… la maestra Rosario Robles es noticia grata. Aparece en las primeras planas (menos en La Jornada, claro). Se le menciona como un personaje singular. Lo es sin duda… no sólo por su liderazgo estudiantil en la UNAM, la jefatura interina de Gobierno del DF o por haber dirigido el PRD —del que salió huyendo denostada y perseguida por el mismísimo López Obrador—. Rosario es noticia, para envidia de los intolerantes, porque fue nombrada vicecoordinadora de Política Social en el equipo de transición de Peña Nieto… un tema que domina con destreza. Rosario ignora con razón a los perversos que no la bajan de traidora… que la linchan. ¿No podrá haber casos en que la izquierda haya traicionado a algunos de sus integrantes? He visto a Rosario con los ojos humedecidos de coraje por eso… y por haberse enamorado del hombre equivocado. Pero también cuando le brillan para defender la causa de las mujeres con pasión y vocación. Rosario tiene ahora una nueva oportunidad: “Yo soy una mujer de izquierda y trataré de imprimirle esa perspectiva a la encomienda que me dio el Presidente electo. Yo no me detengo… los insultos hieren, pero no matan”.
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. El cambio camina. El presidente Felipe Calderón recibió ayer en Los Pinos a Enrique Peña Nieto, quien a partir del 1 de diciembre será el próximo huésped de la residencia oficial. Luego de un encuentro privado, el Presidente electo agradeció, en conferencia de prensa conjunta, el apoyo institucional brindado por Felipe Calderón y aseguró que su objetivo será lograr una transición “ordenada, apegada a derecho y transparente” sin interrumpir las tareas de la administración saliente. Por su parte, el actual mandatario dijo que hablaron del tema de seguridad y que puso al priista al tanto de la marcha de la economía. En la reunión estuvieron los secretarios Alejandro Poiré y José Antonio Meade, de Gobernación y Hacienda, así como Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, coordinadores de Transición Gubernamental y de Política y Seguridad, respectivamente.
II. Buena noticia. Para garantizar que el fideicomiso de 150 millones de pesos creado para el cambio de gobierno será utilizado de manera transparente, Luis Videgaray puso el ejemplo. Junto con el próximo presidente de México, Enrique Peña Nieto, y Miguel Ángel Osorio Chong, decidieron no cobrar un salario durante este proceso. Y lo mejor: el reto, se supo, es que cada integrante del equipo decida si desea recibir o no su pago en ese lapso. El compromiso por México pinta para serio.
III. Ayer por la mañana, el Presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, fue el invitado de honor del gobernador mexiquense Eruviel Ávila, quien rindió su I Informe de actividades. Estuvieron también, en primera fila, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, coordinadores del PRI en San Lázaro y el Senado, respectivamente, así como Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno electo del DF y el gobernador electo de Morelos, Graco Ramírez. Otros invitados fueron Onésimo Cepeda, ex obispo de Ecatepec, y Elba Esther Gordillo, dirigente vitalicia del SNTE.
IV. A propósito de la maestra Gordillo, quien estrenó ayer su cargo como vicecoordinador de Nueva Alianza en San Lázaro fue el nieto, René Fujiwara Montelongo, quien estableció que su partido impulsará una tasa generalizada del IVA, excepto algunos productos de la canasta básica y diversos medicamentos, algo, por cierto, que Gabriel Quadri, su candidato presidencial, no detalló nunca durante la campaña. Además, dejó en claro que ni cuenten con su partido para aprobar la reforma laboral propuesta por el presidente Calderón pues, dijo, llega en un momento “inoportuno”.
V. Eduardo Rivera, alcalde panista de Puebla, no pasa un día sin meterle el pie al gobernador Rafael Moreno Valle, quien ahora se colgó otra medalla: Audi, la unidad de autos de lujo de Volkswagen, invertirá mil 300 millones de dólares en la primera fase de la construcción de su nueva planta en México. Beneficios directos a la entidad. El presidente Calderón dijo que durante la edificación se generarán 20 mil empleos, tres mil 800 directos y seis mil indirectos en forma permanente. Esos son logros de importancia. Lo demás, meras pataditas de ahogado.
VI. La clave, pegarles. El ex embajador de Estados Unidos, James Jones, consideró que si el gobierno mexicano mantiene el ritmo de combate al crimen organizado, en cinco o diez años el narcotráfico se trasladará a otras naciones más vulnerables, como Haití. “Pero saldrá de este territorio”, dijo. El reto de América del Norte, advirtió, es unirse para luchar de manera conjunta contra el crimen organizado y entender que las naciones son aliadas, no enemigas. Recomendó a los cabilderos profesionales que se alejen de malas prácticas y entiendan que son un enlace para controlar al poder público. Y no más.
Arsenal
No habrá diálogo Peña-El Peje
Francisco Garfias
EXCÉLSIOR
Al senador Manuel Camacho Solís no le gustó la forma como Enrique Peña Nieto se declaró “dispuesto” a dialogar con Andrés Manuel López Obrador.
Y es que en una entrevista con el Teacher López-Dóriga, Peña dijo que la condición para que se siente con El Peje es que lo reconozca como Presidente electo.
“No es la forma”, reviró el senador del Frente Parlamentario de Izquierda. “Tú no dialogas estableciendo condiciones. Tú lo que haces, si realmente quieres dialogar, es tomar decisiones que creen confianza.
“¿Por qué? Porque estás partiendo de una situación donde la otra parte desconfía de ti”, agregó el experimentado político.
Camacho es alguien que sabe de diálogo político. Hace muchos años mueve el abanico. Puede ser que en el medio no sea el más querido. Sus zigzagueos han pesado. Su pasado salinista también. Pero es un hombre que conoce muy bien los vericuetos de la grilla. Eso nadie se lo regatea.
De sus palabras podemos deducir que no habrá diálogo de Peña con López Obrador, por lo menos en esta etapa de transición. No se necesita bola de cristal para adelantar que El Peje no va a reconocer al mexiquense.
El Presidente electo y el de la República dieron ayer el banderazo a esta etapa de transición, que durará tres meses, con un primer encuentro en Los Pinos. En un ambiente descrito como de “armonía”, Peña y Calderón se comprometieron a tomar las medidas necesarias para que la transición sea ordenada, apegada a derecho, con El Peje en la calle o no.
Peña, por cierto, regresó ayer ya como Presidente electo al estado que gobernó seis años. Fue la figura estelar en el I Informe del mexiquense Eruviel Ávila.
Allí le dijo a la conductora de Canal 34, Patricia Betaza, que será un “Presidente amigo” del estado que lo vio nacer. “Lo que se viene, que es un gran proyecto, es también un gran reto que enfrentaré con entusiasmo y gran compromiso para servir a México”, agregó el electo Presidente.
Los aliados del PRI en el Congreso empezaron a abrir cartas. El diputado Arturo Escobar, coordinador de la fracción del PVEM, lanzó el buscapiés sobre el engorroso tema del IVA, parte fundamental de una reforma hacendaria.
El Güero Escobar asevera que una tasa de 12% generalizada, con una canasta básica, no sirve de nada. En otras palabras: si no se elimina la tasa cero a alimentos y medicinas la reforma fiscal es obsoleta. Pero si se atreven a dar el paso de eliminar los regímenes de excepción, la recaudación aumentaría 220 mil millones de pesos. “Eso es lo que cambia vidas, que transforma la pobreza, lo que construye hospitales, lo que construye escuelas”, argumentó
El elbista grupo parlamentario de Nueva Alianza dio a conocer ayer su agenda legislativa. También menciona el tema del IVA. Dice el documento que buscarán una revisión de los impuestos directos, buscando una tasa única en el ISR. Van a proponer también una tasa generalizada de IVA. A diferencia del PVEM, ellos sí quieren la canasta básica de alimentos y medicinas.
Ricardo Monreal, coordinador de la bancada del MC en San Lázaro, convocó a los legisladores de izquierda a acompañar a Andrés Manuel López Obrador. La cita es en el Zócalo capitalino, el próximo domingo. El Peje dará a conocer el rumbo que tomará la protesta contra lo que llama “la imposición” de Peña.
Otro diputado de ese partido, Antonio Sansores Sastre, aseguró que todos los legisladores del PRD se sumarán al Peje, no sólo con su presencia, sino con apoyo económico para su proyecto. La incógnita es si realmente jalarán todos los legisladores federales a donde los lleve El Peje y si están dispuestos a seguir pagando el famoso “diezmo”.
Ayer me preguntó Pepe Cárdenas cuánto gana hoy un diputado. No tenía la cifra precisa. Recordé que la dieta andaba entre 120 y 130 mil pesos hace meses. Pero ya tengo oficialmente esa cifra: ganan 145 mil pesos mensuales. ¿Mucho? ¿Poco? Júzguelo usted, lector.
Es cada vez más insistente la versión de que Ivonne Ortega, gobernadora de Yucatán, se integrará en diciembre próximo al gabinete de Peña Nieto. La escasez de mujeres en el equipo de transición de Peña —son ocho de los 46 que lo integran— hace verosímil la versión. En el entorno de la gobernadora de Yucatán, quien ya termina su gestión, nos dicen que podría ir a la Sedesol. Pero ayer Garganta Tricolor nos aseguró que tiene reservada la Secretaría de Turismo. ¿Especulaciones? Lo sabremos pronto.
Jaque Mate
Familia política
Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO
Las empresas en México son un asunto familiar. Incluso firmas de gran tamaño son controladas por familias. La política no es todavía un negocio estrictamente familiar, pero no hay duda de que algunas familias tienen una presencia persistente.
Un diputado federal del PRD, miembro también de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Gabriel López Rosado, pidió licencia indefinida a partir de este 1º de septiembre, el mismo día en que se instaló formalmente la LXII legislatura, para dejar la curul a su hermano Roberto. La decisión parece tener un propósito práctico: Como diputado, Roberto goza de fuero y queda protegido de unas acusaciones por despojo de tierras. Lo importante, sin embargo, es que la curul queda en familia.
La presencia de familias no es nada nuevo en la política mexicana. Ya Miguel Alemán Valdés, quien asumió la Presidencia de la República en 1946, fue descrito como el “cachorro de la revolución” por Vicente Lombardo Toledano por ser el primer mandatario hijo de un general revolucionario. José López Portillo impulsó abiertamente a su hijo, a su hermana y a su pareja.
En el equipo de transición de Enrique Peña Nieto, un político originario de Atlacomulco, donde se entrecruzan las familias políticas, se percibe que el virus de la política corre en las venas de muchas familias.
Emilio Lozoya Austin, nombrado vicecoordinador de asuntos internacionales en un momento en que todavía encabeza el grupo de trabajo que prepara la propuesta para una Comisión Anticorrupción, es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, quien fue secretario de energía en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Enrique de la Madrid, coordinador para el campo, es hijo del ex presidente Miguel de la Madrid.
Alejandro Murat, coordinador de vivienda, es hijo de José Murat, quien fue gobernador de Oaxaca. Claudia Ruiz Massieu, coordinadora de derechos humanos y transparencia, es hija de José Francisco Ruiz Massieu, el ex gobernador de Guerrero asesinado en 1994 cuando era secretario general del PRI, y sobrina del ex presidente Carlos Salinas de Gortari.
Los lazos familiares no se detienen en ideologías. Paloma Guillén Vicente, coordinadora de la agenda legislativa de Peña Nieto, es hermana de Rafael Guillén Vicente, el subcomandante Marcos. Eugenio Ímaz Gispert, coordinador operativo, es hermano de Carlos Ímaz Gispert, quien fue presidente del PRD en el Distrito Federal y jefe delegacional de Tlalpan. Andrés Massieu Fernández, coordinador de identidad institucional, es hijo de Andrés Massieu Berlanga, secretario particular de Carlos Salinas.
Los hijos, sobrinos y parientes pueden ser, por supuesto, tan buenos o mejores que quienes no tienen conexiones familiares. Emilio Lozoya Austin tiene una brillante carrera que lo llevó a ser director para Latinoamérica del Foro Económico Mundial y a fundar su propio negocio de banca de inversión. Enrique de la Madrid, diputado y director general de Financiera Rural, cuenta con un gran conocimiento de los problemas financieros del campo.
No es fácil encontrar estas dinastías políticas en los países ricos. Los Kennedy son más una excepción que una regla en los Estados Unidos. El ejemplo de un padre o pariente político puede, por supuesto, motivar a alguien a seguir una carrera política, como yo fui inspirado por mi tío Rogelio Cárdenas Pereznieto, fundador de El Financiero, para seguir una vocación periodística. Pero no hay duda de que en la política en México encontramos más lazos familiares de lo que es usual en otros países.
COMPETITIVIDAD
El ascenso de México del lugar 58 al 53 en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial es una buena noticia. Pero los problemas por la falta de buenas instituciones públicas y de una adecuada ley laboral, así como la violencia y los monopolios, impiden un avance más rápido y sólido en la competitividad.
Cristalazo
Las peras del olmo
Rafael Cardona
CRÓNICA
Hace ya muchos años Octavio Paz publicó un célebre ensayo titulado Las peras del olmo. Título recuperado de la vieja forma popular para describir lo imposible.
Peras al olmo le pide Enrique Peña Nieto a López Obrador. Reconocimiento primero; diálogo después. Pero a López no le interesa ni lo uno ni lo otro. Por eso esas palabras cayeron en el vacío.
“Estoy de acuerdo de tener un diálogo sí así lo quiere, y realmente a partir del reconocimiento que haga él (López Obrador) a esta Presidencia ganada por el voto mayoritario de los ciudadanos.”
Pero la civilidad política no halla eco en las tapias, ni ojos en los muros, ni da peras el olmo ni entiende razones Gabino Barrera. Andrés ni ve, ni oye. Es como Salinas.
En ese sentido, el de la intransigencia disfrazada de buenas razones y mejores motivos, la eficaz propaganda de la izquierda ha dispersado por aquí y por allá una falsedad basada en la aritmética pueril, no en la política: Enrique Peña no representa a la mayoría, sino a la menor minoría. Sus votos a favor no suman tantos como los votos en su contra.
El simplismo expresado de esa manera haría imposible la victoria electoral de cualquiera.
Ni siquiera el bono democrático de Vicente Fox, como se le llamó a su indiscutible (y trágica, como algunos lo advertimos a tiempo) victoria, les habría satisfecho. Suman los votos en favor de los otros candidatos (en números gruesos en millones 13.5 para Josefina, 16 para López) y resultan siempre menores los 19 de EPN.
Pero eso es una falsedad. En el juego democrático un voto a favor de alguien no es automáticamente un voto exclusivamente en contra de otro candidato. En todo caso sería contrario para los dos o tres restantes en la papeleta.
Sin embargo, con esa distorsión aritmética, aunada al mito de la compra de votos, se fundamenta otra mentira: la diferencia entre legalidad y legitimidad.
Bajo un sistema jurídico constitucional lo legítimo es consecuencia de lo legal. Lo otro es una jugarreta de orden sofístico. Si algo se ubica correctamente dentro de la ley, es legal y legítimo. A veces puede ser injusto, pero esa sería una discusión tan bizantina como para no terminarla nunca. Y en materia electoral sólo hay una forma de acabar la polémica: acatar el dictamen del Tribunal Electoral.
Y cuando todas las partes han firmado un compromiso escrito de respetar los resultados, si no los inmediatos, sí los finales, se sabe fácilmente quién sostiene sus dichos y quién habla sin honrar su palabra.
INFORMES
Coinciden los informes de los gobernadores de Hidalgo (Francisco Olvera) y el Estado de México (Eruviel Ávila).
Previamente a su encuentro con el presidente Felipe Calderón, una especie de eclipse en Los Pinos, donde la cara del viejo sol quedó oculta por el nuevo astro, Peña viajó a Toluca. No acudirá a ningún otro informe hasta después de diciembre.
Pero en eso de los eclipses, Peña deslumbra en el Teatro Morelos. Se come la escena y devora los aplausos. Profeta en su tierra. Todos lo lagotean. Todos lo exaltan, lo vitorean, lo aplauden. Vueltas al ruedo antes de iniciase la encerrona de los seis años seis. Es la apoteosis mexiquense.
—“Llegamos, llegamos”, dicen los “atlacomulcos” de cepa.
Eruviel regresa a su habitual segundo plano cuando Peña está cerca. Así ha sido, así será de ahora en adelante, como siempre fue de ahora hacia atrás.
Pero en Pachuca de Soto, el segundo informe de Francisco Olvera tiene un interés importante.
Hidalgo, donde ya se tiene un plan de desarrollo regional suficiente para los próximos 50 años, será un escenario decisivo para detonar el concepto de infraestructura del gobierno peñista. El aeropuerto, las líneas férreas, las carreteras. Hacia allá va la descentralización, hacia allá van tantas cosas. Hasta Carlos Slim compra en Pachuca. Por algo será.
Por eso Olvera insiste: la elección de Peña Nieto como Presidente de la República traerá consigo mejores tiempos para Hidalgo, pues entre los compromisos firmados están la refinería Bicentenario en Tula y el Aeropuerto de Tizayuca. Ante la LXI Legislatura local, y tras los posicionamientos de diputados del PT, PVEM, PAN, PRD, Panal y PRI, Olvera Ruiz anunció la primera etapa del Tuzobús; el nuevo sistema de videovigilancia y la semaforización en la Zona Metropolitana de Pachuca y la primera fase de la Ciudad del Conocimiento.
Como parte de la civilidad política en un estado donde las oposiciones no han logrado penetrar el blindaje priista, al informe asistieron los ex gobernadores Miguel Ángel Osorio Chong, Jesús Murillo Karam, Manuel Ángel Núñez, Humberto Lugo Gil y Adolfo Lugo Verduzco; los senadores Omar Fayad Meneses, David Penchyna Grub e Isidro Pedraza Chávez, diputados federales y otros notables hidalguenses.
En representación del gobierno federal acudió el secretario de Salud, Salomón Chertorivski Woldenberg. También acudió Carolina Viggiano Austria, coordinadora de Vinculación con Organizaciones de la Sociedad Civil en el equipo de transición de Peña Nieto.
Enésimo Serrano González, diputado priista dio respuesta al informe de Olvera.
Horizonte Político
De ambigüedades e inconformidades
José Antonio Crespo
Desde que leí la impugnación de la coalición de izquierda me pareció que las pruebas para la mayoría de las denuncias, eran improcedentes (no tenían que ver con la denuncia) o insuficientes (no alcanzaban a poner en riesgo el resultado). Y que se hacían muchas inferencias difíciles de sostener lógica o empíricamente. La izquierda ahora dice que esperaba al menos otro tipo de argumentación y fundamentación de la sentencia del tribunal, pero el perdedor ¿cabe alguna argumentación satisfactoria?
En 2006 el fallo del Tribunal aceptó irregularidades graves pero dijo que no eran determinantes en el resultado, lo cual fue condenado como incongruente y escandaloso pues, si había tales irregularidades ¿por qué no invalidó el proceso? Hoy el Tribunal dice no haber hallado irregularidades de tal gravedad que pusieran en riesgo la elección, y el enojo de la izquierda es aún mayor (incluso se evoca con nostalgia el fallo de 2006).
El problema, a mi juicio, surge cuando la ley tiene ambigüedades, pues en tal caso se puede fallar en un sentido o en otro. Por ejemplo, la coalición reconoce que sus pruebas son insuficientes para invalidar el proceso, que son meros indicios para que el Tribunal emprendiera una investigación más a fondo. Y que no lo hizo. La pregunta clave es, ¿en quién recae la carga de la prueba; en el acusador o la autoridad? La ley sobre impugnación electoral es ambigua. El artículo 15 dice que “El que afirma está obligado a probar”. Pero los artículos 14 y 21 aceptan la posibilidad de que el Tribunal amplíe las pruebas, dependiendo de las condiciones, el tema y los plazos disponibles. ¿Quién decide cuándo procede dicha facultad o no? El propio Tribunal, pues las partes siempre interpretarán la ley a su conveniencia.
La denuncia de cinco millones de votos comprados es imposible de probar. Y es que el Tribunal reivindica el secreto al voto como el mejor antídoto (no el único) para prevenir que eso ocurra pese a las dádivas entregadas. Un criterio validado por el propio López Obrador, hasta que dejó serle conveniente. Por lo cual, no podría anularse la elección a partir de un monto de votos presuntamente comprados bajo un cálculo arbitrario (pudo decirse que en lugar de cinco millones eran siete, diez o los que sean). Al no poderse probar tal ilícito – ni por la coalición ni por el Tribunal – dicha investigación no procedía.
Pero la denuncia más sólida es la del sobregasto de campaña, que podría resultar sumamente elevado. Siempre he pensado que tal infracción no debiera ser sólo administrativa, sino también causal de nulidad. Pero los partidos, incluidos los de izquierda, decidieron que no (y por eso sus plazos no coinciden con la calificación de la elección).
Seguramente el razonamiento de todos fue dejar abierta la puerta para rebasar los topes sin que su eventual triunfo fuera anulado por esa razón. Pero resulta que la causal genérica instaurada por el propio Tribunal en 2008, acepta la posibilidad de que el sobregasto se considere como una violación grave, generalizada y determinante de la equidad. Ese es el problema con las causales genéricas; su aplicación provoca ambigüedad y se presta a que la interpretación del Tribunal, sea cual sea, se juzgue como parcial. Justo por eso los partidos (de nuevo, incluidos los de izquierda), pretendieron eliminar la causal genérica en la Constitución. Al restaurarla el Tribunal se abrió una rendija por donde el sobregasto de campaña podía colarse como causal atendible de invalidación.
La interpretación del Tribunal fue que, dados los plazos, no contaba con información suficiente, pues a quien corresponde hacer la investigación correspondiente es al IFE (por tratarse de una falta exclusivamente administrativa), o a la PGR (en lo que toca el lavado de dinero). Cabe preguntar, ¿qué hubiera pasado si el Tribunal emprende su propia investigación, un poco al vapor por la premura de los plazos, y llega a una conclusión distinta a la del IFE con una indagación más profunda y exhaustiva?
No era una situación fácil de resolver, estando en juego la validez de la elección, que no es cosa de juego. Pero dicho dilema no ocurriría si de antemano se especifica que el sobregasto de campaña sí será causal de nulidad, y ajustar los plazos en consecuencia. El Tribunal, en su momento, recibiría el informe final del IFE, y a partir de él, determinaría si se invalida o no la elección. Eso podrá ocurrir en el futuro, si así lo deciden los partidos. Lo que no se vale es cambiar una ley a mitad del proceso sólo porque a una de las partes no le beneficia ya.
Astillero
• Anhelos de reconocimiento
• EPN: protocolo insuficiente
• Amigos en Edomex
• AMLO y PRD, definiciones
Julio Hernández López
En su primera entrevista exclusiva ya con la etiqueta de electo, Enrique Peña Nieto se tropezó (a pesar de las redes de protección tendidas por Televisa, su casa mediáticamente matriz) a la hora de hablar sobre un eventual diálogo con su persistente adversario político, Andrés Manuel López Obrador. No reaccionó con altura y elegancia, asumiéndose por encima de las particularidades y declarándose dispuesto a atender sin condiciones los reclamos y propuestas de cualquier mexicano, sino que blandió como requerimiento faccioso, mostrándose dolido por las acusaciones de ilegitimidad en su contra, el que su muy hipotético interlocutor tabasqueño primero le reconozca como presidente de la República (sin reparar en que políticamente sería un reconocimiento supremo, sin necesidad de palabras expresas, el que se diera el caso, que hoy parece muy remoto, de que AMLO se sentara con él a dialogar; exhibiendo involuntariamente una valoración precaria de su título formal de presidente electo dado que sigue exigiendo que se le den reconocimientos políticos que ya no deberían importarle como tales si se sintiera satisfecho con los protocolos legales).
No es intrascendente ni anecdótico ese posicionamiento arisco y arrogante. A pesar de que hay muy pocas probabilidades, virtualmente nulas, de que el gran opositor a EPN llegue a sentarse a dialogar con el mexiquense, la respuesta dada al entrevistador Joaquín López Dóriga muestra la manera en que la cúpula del priísmo visualiza la relación dialéctica entre poder y oposición, en especial lo que tanto escuece al peñanietismo y sus voceros clamorosos, es decir, la resistencia civil anunciada por el ex candidato tripartidista y las osadas manifestaciones de rechazo que en distintas partes del país y en condiciones cada vez más peligrosas realizan jóvenes agrupados bajo la bandera del movimiento 132.
Peña Nieto pareciera (y no sólo respecto a AMLO) buscar rendiciones, más que entendimientos; reconocimientos protocolarios, más que diálogos productivos; sumisión formalista, no equilibrio ni dignidad desde la disidencia: primero que se arrodillen, luego ya se verá. Pero tales desplantes, cargados de un sentimiento de inferioridad disfrazado de lo contrario, no reflejan un ánimo político positivo y propositivo en quien, haiga sido como haiga sido, está en la antesala institucional del poder público federal. El propio Carlos Salinas, en su momento, dialogó en el más profundo de los secretos con Cuauhtémoc Cárdenas, mientras en las plazas los seguidores del michoacano acusaban al primero de espurio e ilegítimo. El propio AMLO llegó a conceder en público el trato de presidente a Felipe Calderón durante su efímera transformación amorosa en segundas vísperas electorales.
Avenimiento pleno, políticamente nupcial, en espera de retoños reformistas e impunidades concertadas, es el mostrado al mismo tiempo por el nuevo concesionario de Los Pinos, el antedicho licenciado Peña y el precarista que por un sexenio se mantuvo ocupando tal predio de uso comercial. Ayer se reunieron allí el entrante y el saliente, deseosos de dar muestra pública de tersura en el traspaso contratado, de respeto riguroso al clausulado en el que ambas partes convinieron, de respeto a la palabra en los tratos habidos, de ser buenos ganadores frente a la baraja de cartas por ellos marcadas. A la reunión de terciopelo concurrieron el panista y el priísta con sus respectivos equipos de transición y al final habrían de emitir sendos mensajes sobre lo platicado y resuelto en esa sesión.
Otra demostración pública de afectos condicionados por la similitud partidista pero, aún peor, por la disposición del gobernador en turno para apoyar actos de campaña presidencial, se vivió en Toluca ayer mismo, cuando un muy contento Enrique asistió al primer informe de labores del subsidiario Eruviel Ávila. Allí, con aires de maximato regional, la figura central fue quien luego declaró a una televisora local que él será un presidente amigo del estado de México. Otros amigos presentes en el acto mexiquense fueron Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps. También saludaron amistosamente a Peña Nieto los mandatarios postulados por el PRD que aún no define oficialmente la postura de colaboración con el priísta: Miguel Ángel Mancera, del Distrito Federal, y Graco Ramírez, de Morelos, según puntual comentario y fotografía que en Twitter colocó el vicepresidente Luis Videgaray.
Mientras Peña Nieto avanza en la toma del papel protagónico central y Calderón le va cediendo el paso (aunque ayer mismo comió con diputados federales panistas para tratar de impulsar las dos iniciativas de ley que al amparo de la modalidad de dictaminación preferencial presentó, sobre todo la relacionada con lo laboral), la izquierda electoral avanza en la definición de posiciones que ya están suficientemente esbozadas. El segmento apegado plenamente a lo institucional reconoce desde ahora la legalidad de la elección de Peña Nieto, aunque mantiene un discurso de escaparate con reproches por la falta de exhaustividad del tribunal electoral federal al estudiar las denuncias lopezobradoristas. Este viernes, la comisión nacional política del sol azteca habrá de precisar los términos de su colaboración con el nuevo esquema de poder dominado por el priísmo mexiquense y salinista.
López Obrador, por su parte, trazará su camino el próximo domingo en el Zócalo de la ciudad de México. Aun cuando subsiste una irritación fundada respecto al proceso electoral y su desenlace programado a favor del PRI, parecería demasiado costoso en términos políticos el plantear como consigna central una lucha directa contra la imposición del priísta que entre otros beneficios ha recibido incluso el de la tardanza del lopezobradorismo en confrontarlo, al dejarle el escenario virtualmente libre durante los valiosos días de consolidación posteriores al fallo electoral. Ya se conocerán los nuevos planteamientos del tabasqueño, que bien podrían tener acentos especiales en la reorganización electoral y la lucha social. ¡Hasta mañana!
Clase Política
Corneados y apaleados
Miguel Ángel Rivera
Tras de corneados, apaleados. Así se puede decir de los partidos del Movimiento Progresista (PRD-PT-MC), pues luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) rechazó su demanda de anular las elecciones, el Instituto Federal Electoral (IFE) les aplicó multas por casi 70 millones de pesos.
Los consejeros electorales aprobaron multas por un total de 87.3 millones, para todos los partidos, pero las mayores sanciones fueron para PT (33 millones 713 mil 140 pesos) y PRD (32 millones 673 mil 716), mientras que MC sumó dos millones 367 mil 473.
La cosecha
Acompañado por su antecesor y presidente electo, Enrique Peña Nieto, el gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas, durante su primer informe aseguró que en un año cumplió dos mil de seis mil compromisos firmados en campaña; de ellos, mil 902 son comunitarios, 31 estatales y 67 sociales.
Al rendir su segundo informe, el gobernador Francisco Olvera Ruiz aseguró que la elección de Enrique Peña Nieto como presidente de la República traerá consigo mejores tiempos para Hidalgo, pues entre sus compromisos están la realización de la refinería Bicentenario en Tula y el aeropuerto de Tizayuca.
En Estados Unidos es una práctica común, pero en México todavía resulta una novedad el cabildeo (lobbying) como forma de interlocución entre el gobierno y la sociedad. Por ello resulta notable la celebración del primer foro, denominado El cabildeo profesional en México, organizado por la Asociación Nacional de Profesionales del Cabildeo (Procab).
El Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que preside Gerardo Gutiérrez Candiani, designó al presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Juan Carlos Cortés, coordinador de política agroalimentaria en el grupo de trabajo que colaborará con el equipo de transición del presidente electo.
Militante del PVEM, Cuauhtémoc Ochoa Fernández, designado coordinador de energía del equipo de transición de Peña Nieto, es ingeniero civil por la Universidad Iberoamericana. Como diputado federal fue secretario de la Comisión de Energía y, luego, secretario de Obras Públicas en Hidalgo.
Inquietud e inconformidad en los medios bancarios por el intento del presidente de la Comisión Nacional Bancaria, Guillermo Babatz, de modificar reglas en momentos de crisis mundial. Los enterados afirman que el intento de obligar a todos los bancos a inscribirse en la Bolsa de Valores, como pretende Babatz, es una medida que sólo favorece a los grandes bancos, pues los medianos y pequeños estarían obligados a reducir sustancialmente sus ingresos y, por ende, su capacidad de apoyo a sectores como el campo y los microcréditos.
El municipio de Aguascalientes, presidido por la priísta Lorena Martínez, representará a México, con su proyecto Línea Verde, en el sexto Foro Urbano Mundial, organizado por ONU Hábitat, en la ciudad de Nápoles, Italia.
























