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Andrés Manuel López Obrador anunció su separación del PRD, PT y Movimiento Ciudadano (MC), las tres fuerzas políticas que conformaron la coalición Movimiento Progresista y lo postularon como su candidato a la Presidencia de la República, y la decisión de seguir trabajando por la transformación del país a través de la organización social Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que pretende convertir en partido político.

“No se trata de una ruptura, me despido en los mejores términos”, dijo en el Zócalo capitalino atiborrado, y aunque no lo dijo, quedó claro que dejará las filas del PRD.

“Agradezco, en especial, a los militantes y dirigentes del PRD, partido en el que me tocó participar desde su fundación, del cual fui dirigente y en el que milité durante estos últimos 23 años.

“Tengo en el PRD muchos amigos que en todo momento me dieron su confianza y respaldo y, en correspondencia, considero que les di lo mejor de mí y los representé con entrega y dignidad. Estamos a mano y en paz”.

No estuvieron en el mitin Jesús Zambrano Grijalva, presidente nacional del PRD, ni Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, solamente los dirigentes del PT y MC, Alberto Anaya y Luis Walton, respectivamente.

López Obrador se dijo seguro de que iniciar una “nueva etapa” de su vida, que dedicará “con toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México”, es lo viable en este momento.

En su alocución de tres cuartos de hora y bajo un sol penetrante, quien ya fue dos veces candidato presidencial dejó abierta la puerta para los consensos.

“Siempre que se trate de la defensa del pueblo, del patrimonio nacional y de luchar por la transformación del país, estaremos dispuestos a caminar juntos…”

También estableció que no va a reconocer a Enrique Peña Nieto como presidente legítimo de México.

“Esta postura forma parte, como aquí se ha dicho, del plan de desobediencia civil, que incluye el compromiso de seguir luchando bajo el principio de la no violencia, sin caer en provocaciones, sin afectar a terceros y, sobre todo, de oponernos por medios pacíficos a la aplicación de las llamadas reformas estructurales como la laboral, la fiscal, la energética…”.

Y ante los gritos insistentes de la masa, que a cada instante arengaba: “Re-vo-lución, Re-vo-lución…”, afirmó: “Respeto otros puntos de vista, pero no considero a la violencia como alternativa. Pienso que produce más sufrimiento y se terminan imponiendo… quienes cuentan con la fuerza para reprimir ”.