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Santiago quiere aprender a leer, por eso fue el único niño de Nueva Jerusalén que este martes se presentó a clases en la comunidad La Injertada, Michoacán.

Llegó mojado de pies y piernas después de cruzar un río caudaloso en su camino a la escuela pública José María Morelos y Pavón, donde fueron construidas aulas provisionales para él y sus 270 compañeros de la Nueva Jerusalén, después de que opositores a la educación laica derribaran la escuela de su comunidad.

El maestro de Santiago ya lo esperaba y confesó que por ahora será sólo a él a quien le dé clases.

Este martes iniciaron clases de manera formal en la escuela pública José María Morelos y Pavón, sin embargo no fue así en las aulas provisionales.