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La creciente industria automotriz de México vive un año de pujanza en el que además de sortear el mal tiempo de la desaceleración global está remolcando a otros sectores conexos a niveles de prosperidad que podrían perdurar un buen tiempo.

El país se consolidaría en el 2012 como el cuarto mayor exportador mundial de vehículos ligeros y el octavo productor global, gracias a un voraz apetito de los consumidores en el vecino Estados Unidos que siguen dispuestos a endeudarse para comprar un auto sin importar la fragilidad de su economía.

Bajo ese escenario, la producción mexicana de autos ligeros llegará este año a un récord de al menos de 2.7 millones de unidades, en un proceso que viene desplegando su manto protector sobre otros bienes como plásticos, hules, químicos, rotores, tambores, suspensiones y un largo etcétera.

En los primeros ocho meses del 2012, la producción suma 1.9 millón de unidades, un 13% más respecto del mismo lapso del 2011, cuando alcanzó las 2.56 millones de unidades.

“El sector automotriz no sólo jala lo que tiene que ver con las partes para autos, en nuestro caso tiene un efecto positivo sobre todo en lo que se refiere a los empaques y los embalajes”, dijo a Reuters Luis Gerardo Alvarez, director general de la Asociación Nacional de la Industria del Plástico (ANIPAC).

“Hay un impacto colateral (…) y eso lleva a la industria a incursionar en productos de mayor valor agregado y mayores ingresos, el crecimiento más fuerte del sector automotriz lo vamos a sentir el próximo año”, agregó.

Las alrededor de 285 empresas afiliadas a la asociación, que participa en 59 de las 72 ramas económicas más importantes de México, esperan producir este año un récord de 6.2 millones de toneladas de plástico contra las 5.8 millones del 2011.

La expansión cercana al 7% duplica el crecimiento del 3.5% esperado para el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano este año, según la previsión oficial.

La bonanza futura de la fabricación automotriz, la segunda actividad manufacturera en importancia después de la petrolera, se viene reflejando en los indicadores.

Por ejemplo, los pedidos manufactureros de los empresarios de productos derivados del petróleo, del plástico y del hule -un símil del índice del Instituto de Gerencia y Abastecimiento de Estados Unidos- vieron en agosto uno de sus niveles más altos desde que comenzaron a medirse en el 2008.