laboral

La reforma laboral propuesta por el presidente Felipe Calderón es una prioridad para el presidente electo, Enrique Peña Nieto, porque ocupa una posición estratégica por las repercusiones que tendrá en el andar del próximo gobierno y debido a que es clave para dar cumplimiento a promesas de campaña como el crecer a un ritmo de 6% anual.

Alfonso Navarrete Prida, coordinador de Trabajo del equipo de transición de Peña Nieto, admitió que aún hay temas que destrabar de la reforma calderonista, como los relativos a la democratización y transparencia sindicales, tope a salarios caídos y regulación del outsourcing.

Sin embargo, hay “genuino” interés de los legisladores priistas por discutir, dictaminar y aprobar la reforma en tiempo y forma, aseguró en entrevista con EL FINANCIERO.

“Ahorita, con toda franqueza, la prioridad es la reforma laboral. Que se incorpore lo que ha hecho el PRI y que pueda cumplir con los objetivos del nuevo gobierno, y aunque la iniciativa de Calderón es la que se tiene que dictaminar, ello no exime que la Cámara pueda incorporar otras iniciativas como también la del PRD.

“Yo tengo plena confianza en que va a haber la sensibilidad para destrabar estos temas y para que tengamos una reforma, si bien no perfecta, si suficiente para los propósitos que tiene el nuevo gobierno”.

En ese sentido, el ex diputado federal consideró que si la reforma laboral que se apruebe en el Congreso de la Unión hace de lado el capítulo de democratización y transparencia sindicales, pero en cambio fomenta el crecimiento económico y promueve la creación de nuevos empleos, “no será una reforma light y habremos cumplido el objetivo”.