principio

Día con día
Fin y principio de sexenio
Héctor Aguilar Camín
 
El sexenio da la impresión de haber terminado, pero le faltan semanas que podrían mejorar mucho su rendimiento.
Por ejemplo, con la aprobación de leyes que cierran ciclos y abren horizontes, como la nueva Ley del Trabajo.
El proyecto de ley laboral que mandó al Congreso el presidente Calderón habrá de dictaminarse obligatoriamente al terminar septiembre, pues se rige ya por la regla de la iniciativa legislativa preferente. Esta regla obliga al Congreso a votar cada periodo legislativo (a favor, en contra o reformándolos) dos proyectos de ley remitidos por el Ejecutivo.
Los votos de PAN y PRI son suficientes para aprobar o reformar la nueva ley. Como quien pone un torito al nuevo gobierno, Calderón ha enviado a la bancada de su sucesor la misma iniciativa que el PRI rechazó hace dos años. El PRI tiene su propia iniciativa de ley, que elaboró para negarse a la de Calderón.
En materia de reglas de contratación y despido la ley propuesta por Calderón y la que propone el PRI son bastante similares. La diferencia central entre ambos proyectos es que el de Calderón impone rendición de cuentas y democracia interna a los sindicatos, y el del PRI no.
Peña Nieto y el PRI están ahora en el dilema de persistir en su proyecto, arriesgando el rechazo de la bancada del PAN o, de aceptar la ley de Calderón, arriesgando el rechazo de sus sindicatos aliados.
Frente a este torito ha de mostrar Peña Nieto dos dimensiones claves del nuevo gobierno: el nivel de su compromiso con las reformas modernizadoras y el nivel de su habilidad para lidiar con el Congreso.
Mi impresión es que las nuevas reglas de contratación y despido son la parte universal o sustantiva de la ley, pues afecta a todos los trabajadores y a todos los patrones, mientras que las de rendición de cuentas y democracia interna de los sindicatos son el aspecto particular, pues afectan solo a los trabajadores sindicalizados, una proporción pequeña de la fuerza laboral.
También es mi impresión que la rendición de cuentas de los grandes sindicatos públicos, que son la mayoría de la fuerza laboral sindicalizada de México, sería bien servida con reglas de transparencia que obliguen a las autoridades a difundir, pormenorizadamente, cuánto dinero público y por qué rubro fluye de las arcas de la nación a los sindicatos. Ya los trabajadores y la ciudadanía se encargarán o no de pedir cuentas a los líderes.
Lo cierto es que toritos como el de la nueva Ley Federal de Trabajo son un reto para la habilidad política y una oportunidad para lograr que los meses del interregno sean productivos para el gobierno entrante y para el saliente: que no sean meses de inmovilidad sino de movimiento.

Trascendió
Trascendió
 
:Que en la reunión privada del presidente electo, Enrique Peña Nieto, y el mandatario Otto Pérez Molina, el primer acuerdo fue realizar una reunión binacional México-Guatemala en 2013 que tenga como eje la situación de la frontera entre ambos países.
Habría una reunión preparatoria en noviembre próximo y sobre el tema Peña insistió en que el objetivo es hacer de las fronteras “zonas seguras, humanas y productivas” para los mexicanos y sus vecinos.
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:Que Marcelo Ebrard armará hoy la fiesta en grande en el Auditorio Nacional.
Entre sus invitados estelares están su sucesor, Miguel Ángel Mancera; los gobernadores de Sinaloa y Guerrero, Mario López Valdez y Ángel Heladio Aguirre; el mandatario electo de Morelos, Graco Ramírez, los empresarios Alfredo Harp, Héctor Slim y Arturo Elías; 60 embajadores y otras personalidades, como Juan Ramón de la Fuente, Tristán Canales y Angélica Aragón. Cantará el Himno Nacional el tenor Fernando de la Mora.
Y eso sí, miles de ciudadanos de filiación perredista “movilizados” para llenar el teatro.
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:Que Martín Esparza, líder del SME, se llevó un jugoso premio por “prestarle” a Felipe Calderón y a miles de capitalinos el Zócalo para la ceremonia del Grito.
Si a eso se suma que la Secretaría del Trabajo le otorgó por tercera ocasión la Toma de Nota como dirigente sindical y ningún tipo de mecanismo de elección, además del perdón que le dio Bansefi por el delito de falsificación y tentativa de fraude, ni quién diga que son malas las relaciones de Esparza con el gobierno del PAN.
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:Que la carta del Episcopado en la que pide permitir la instrucción religiosa en escuelas ha generado un grave conflicto entre la alta jerarquía católica.
Resulta que el documento fue rechazado por un gran número de obispos que de plano no lo firmaron, pero pese a esta oposición el presidente de la CEM, Carlos Aguiar, decidió difundirlo.
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:Que hoy los secretarios de la Comisión del Trabajo y su presidente, Carlos Aceves del Olmo, se reunirán para trazar la ruta crítica del dictamen de la reforma laboral, para que se vote en el pleno a más tardar el 30 de septiembre.
Eso sí, las bancadas de PRI y PRD adelantan que la iniciativa de Felipe Calderón no pasará, y se convocará a foros y mesas de análisis entre sindicatos, cámaras empresariales y otros actores, para que la reforma contenga las propuestas de todos los partidos.

En Privado
¡Qué de cosas sabe el alcalde!
Joaquín López-Dóriga
 
Mi abstinencia es ya una
adicción. Florestán
La mañana del sábado 31 de octubre de 2009, al protestar como presidente municipal de San Pedro Garza García, Nuevo León, Mauricio Fernández Garza reveló: Por cierto, me acaban de informar que El Negro Saldaña, quien aparentemente estaba pidiendo mi cabeza, hoy amaneció muerto en el Distrito Federal y era la primera cabeza de este municipio.
El alcalde panista se refería a Héctor Saldaña Perales, alias El Negro, señalado como jefe de plaza de los Beltrán Leyva ahí en Garza García.
Cuando le preguntaron los reporteros cómo se había enterado, Fernández Garza mencionó al gobernador priista Rodrigo Medina, quien se desmarcó, él ni lo sabía, y luego se refirió a una llamada, pero nada.
Lo sorprendente del caso es que no había reporte alguno de la muerte anunciada por el alcalde.
Ya por la tarde y en la Ciudad de México, la policía encontró una camioneta abandonada en la esquina de Sóstenes Rocha y Periférico, con cuatro cadáveres. Varias horas después los peritos identificaron a uno de ellos como el mencionado por Fernández Garza.
¿Cómo se enteró el alcalde de ese asesinato? Nadie lo supo ni él lo dijo. En las declaraciones ante la PGR habló de una llamada y de ahí no lo sacaron.
Tres años después, el mismo Fernández Garza adelantó el secuestro, el pasado viernes 7 por la mañana en Monterrey, del ex diputado panista Hernán Belden, quien apareció muerto el martes siguiente. Le volvieron a preguntar cómo pudo adelantarlo y contestó lo mismo: Me dijo el que estaba hablando con él cuando se lo llevaron.
Y peor. Tras declarar ante el Ministerio Público por este caso, dijo a los periodistas que no se sentía culpable por la muerte de Belden, porque cuando anunció su secuestro ya lo habían matado.
Y todo por no aclarar, hace tres años, la información que Fernández Garza dio sobre la ejecución de El Negro Saldaña, que anunció cuando nadie la sabía y mucho antes de que fuera identificado como tal.
La verdad, ¡qué de cosas sabe este Mauricio!
RETALES
1. ENCUENTRO. Se confirmó que al fin de la gira por América Latina, Enrique Peña Nieto se reunirá con los gobernadores en funciones y electos del PRD y con sus coordinadores legislativos, Silvano Aureoles y Miguel Barbosa;
2. LUJAMBIO. Notable la forma en que le ha sentado bien a Alonso Lujambio el regreso a casa, al trabajo y, claro, el tratamiento médico. Como me dijo: Me daban tres meses de vida, ya llevo nueve, soy ganador. ¡Vaya si lo es!; y
3. PERMANENCIA. La gestión de Gustavo Madero como presidente del PAN termina en noviembre de 2013 y tiene la posibilidad de reelegirse, lo que ya pensará. En este momento quienes son identificados como anticalderonistas han iniciado el asalto para hacerse del partido. Los otros han dicho: Están pendejos si creen que se lo vamos a dejar. A ver.
Nos vemos mañana, pero en privado.

Interludio
Zedillo y Calderón… ¡Criminales de guerra!
Román Revueltas Retes
 
Una turba de presuntos justicieros quiere promover un juicio contra Felipe Calderón en los tribunales internacionales. Otra horda de activistas de cacareada preeminencia moral intenta igualmente que Ernesto Zedillo sea condenado en Estados Unidos (de América). Al primero lo califican de genocida, sin más. Al otro lo acusan también de perpetrar una matanza durante su mandato como presidente de Estados Unidos (Mexicanos) o de no haber actuado con oportunidad para impedirla o de algo así.
Unos y otros, movidos por ese odio cegador instigado arteramente por ya-saben-ustedes-quien y por demás gente de su ralea, aprovechan deliberadamente una realidad innegable de atrocidades, violencias e injusticias para, en nombre de las víctimas, culpar a dos hombres públicos que —hay que repetirlo una y otra vez— en momento alguno han dado la orden de matar ni de masacrar a nadie. El genocida, señores y señoras, es un individuo que decide exterminar sistemáticamente a un grupo social determinado por razones políticas, raciales, religiosas o de nacionalidad. El propósito es la eliminación total de ese colectivo, es decir, su desaparición física pura y simple. Y, desde luego, hay una innegable intención de hacerlo.
Yo haría una pregunta a estos inquisidores que tan mañosamente embrollan términos, que tan maliciosamente lanzan inculpaciones y que tan oportunistamente agitan el espantajo de doña Justicia: ¿cuándo es que el presidente Zedillo dio la menor muestra de parecerse a Ratko Mladic —el carnicero serbio acusado de crímenes de guerra y juzgado, ahí sí, en la Corte Criminal Internacional de La Haya— y en qué momento decidió el presidente Calderón matar a 50 o 60 mil mexicanos? Por favor, más decencia, a falta de luces.

Juegos de Poder
¿Vale la pena aprobar una reforma laboral incompleta?
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR

Aunque lo ideal sería aprobar la iniciativa de Calderón, tampoco sería despreciable pasar una incompleta que sólo contemple la parte económica.

La reforma laboral que propone el presidente Calderón puede dividirse en dos: una parte  económica relacionada con la contratación y el despido de los trabajadores, y otra política vinculada con el derecho a huelga, la elección de las dirigencias sindicales y el manejo de las cuotas de los agremiados. La primera pretende flexibilizar el mercado laboral para tener una mayor competitividad económica. La segunda tiene el objetivo de desmantelar instituciones que vienen del autoritarismo corporativista del siglo pasado para transitar a un régimen democrático más acorde al México de este siglo.
Afortunadamente hay muchas coincidencias entre el PAN y el PRI en la parte económica si comparamos la iniciativa preferente enviada por Calderón al Congreso y la última propuesta que presentó el partido tricolor en la Cámara de Diputados en marzo de 2010. En modalidades de contratación, por ejemplo, ambas iniciativas están de acuerdo con un periodo de prueba de treinta días, con contratos de capacitación inicial y para el trabajo de temporada. También hay coincidencias en el llamado outsourcing o subcontratación: los patrones podrán contratar trabajadores a través de un tercero intermediario.
Tanto la iniciativa de reforma del PRI como la preferente de Calderón proponen un año como tiempo límite de salarios caídos para trabajadores despedidos. Esto con el fin de evitar juicios eternos que pueden hacer quebrar a una empresa ya que hoy, después de muchos años de litigio, tienen que pagar cantidades exorbitantes de salarios caídos.
En materia de huelgas, comienzan las diferencias. El PRI sólo propone regular las votaciones de los trabajadores y los recuentos para un emplazamiento de paro. La iniciativa de Calderón, en cambio, regula con más profundidad este derecho laboral. Se niega, por ejemplo, una huelga, si existe en trámite otra solicitud de paro o si no se señala con precisión las violaciones que el patrón hizo al contrato colectivo y la forma de repararlas. Además, se permite el arbitraje por parte de terceros interesados para huelgas de más de 60 días en servicios públicos o 120 días en otros casos.
Donde hay más diferencias es en la parte de la vida sindical. En la propuesta del PRI no existen mecanismos nuevos para la rendición de cuentas ni para la transparencia en los sindicatos. En la de Calderón, en cambio, se propone que los resultados administrativos e ingresos por cuotas sindicales sean del conocimiento de los agremiados. Además, se obliga a que los sindicatos con mayor número de agremiados sean fiscalizados por auditores externos. Si el sindicato no cumple con estas disposiciones, los trabajadores podrán tramitar el no pago de sus cuotas. En cuanto a la democracia, Calderón propone el voto libre, directo y secreto en la elección de las directivas sindicales, mientras que el PRI sólo habla de fortalecer la autonomía sindical.
En suma, en la parte más económica de la reforma laboral, relacionada con la contratación y el despido de trabajadores, hay coincidencias entre PRI y PAN. Donde están las diferencias es en la regulación de las huelgas, democracia sindical, transparencia del manejo de las cuotas y rendición de cuentas, es decir, en la parte más política de la reforma. No creo que el PRI vaya a ceder en esta parte por una razón muy sencilla: las dirigencias de los sindicatos afiliados o cercanos al tricolor se oponen férreamente a la democratización, transparencia y rendición de cuentas. La pregunta, entonces, es si el PAN aceptará pasar una reforma que sólo contemple la flexibilización del mercado laboral sin tocar la parte política de los sindicatos.
Si los panistas aceptan, se lograría algo que no puede menospreciarse: una mayor competitividad que podría darle un jalón al crecimiento económico y la generación de empleos. Si, en cambio, los panistas se montan en su macho, pues la reforma laboral volverá a congelarse, lo cual beneficiaría a aquellos a los que les ha favorecido el statu quo, es decir, las dirigencias sindicales que no quieren cambiar ni una sola coma de la anacrónica Ley Federal del Trabajo.
Por eso creo que, aunque lo ideal sería aprobar la reforma laboral de Calderón, tampoco sería despreciable pasar una incompleta que sólo contemplara la parte económica. Lo peor, desde luego, sería que no pasara nada.

Frentes Políticos
Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I.El presidente electo Enrique Peña Nieto inició una gira por varios países, el primero, Guatemala. Fue recibido por el mandatario Otto Pérez Molina. Apenas bajó del avión, una caravana de vehículos oficiales lo trasladó al Palacio Nacional de la Cultura, ex sede del gobierno, donde se tomó la foto oficial. Con Pérez Molina abordó principalmente temas de seguridad y migración, aunque también hablaron de comercio y desarrollo. La gira continuará por Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Perú. Su meta: construir una agenda multilateral y “recuperar el liderazgo internacional” de México. Su esposa, Angélica Rivera, y Luis Videgaray, van en su comitiva.
II.En su último Informe de Gobierno, el titular del GDF, Marcelo Ebrard, sorprendió con el anuncio de que el 30 de octubre inaugurará la Línea 12 del Metro, que va de Tláhuac a Mixcoac. Traerá beneficios a 380 mil pasajeros diariamente y  agradeció a la Cámara de Diputados, en particular a los legisladores de su partido y al gobierno federal, que apoyaron en la obtención de recursos para concluir la obra, que tuvo un presupuesto superior a los 20 mil millones de pesos. Y aunque Miguel Ángel Mancera, el electo titular del GDF, no acudió, no es que lo haya abandonado. Cuestiones de agenda. Hoy estarán juntos en el Auditorio Nacional.
III.Después de un sano silencio en etapa postelectoral, Marcelo Ebrard volvió al ruedo para asegurar que los índices delictivos en la capital han bajado un poco más de 10% del año 2006 a la fecha, aunque, dijo, aún hay trabajo por hacer. En el tema de seguridad, el programa “Ciudad Segura” fue una de las cartas fuertes. Esto, consideró, gracias a la instalación de 13 mil cámaras de videovigilancia en la capital del país. Manuel Mondragón, secretario de Seguridad Pública capitalina, afirmó que uno de los rubros en los que mejores cuentas entrega el jefe de Gobierno es el del combate a la corrupción. Que ahí, el Distrito Federal se saca un diez.
IV.Janet Napolitano, secretaria de Seguridad Interior de EU, y su homólogo mexicano, Alejandro Poiré, titular de Gobernación, hicieron votos por que se mantenga la cooperación en materia de seguridad bilateral entre los próximos gobiernos que asumirán el poder en ambos países. “Los desafíos son tan masivos, y las amenazas tan claras, que por mucho que hayamos avanzado es imperativo que el nivel de esfuerzo continúe no solamente al mismo nivel, sino que además se incremente a ambos lados de la frontera”, dijo Alejandro Poiré en un diálogo con expertos y periodistas en el Centro Woodrow Wilson, de Washington. Sólo juntos se podrá salir de este violento atolladero.
V.No se lo cuente a nadie, pero Salomón Chertorivski Woldenberg, secretario de Salud del gobierno de Felipe Calderón, le agarró ya gustito al cargo y no se quiere ir. Así que cuenta con un cabildero de excepción que busca afanosamente que el sueño se alargue al menos el próximo sexenio: Isaac Chertorivski Shkoorman, el padre, aprovecha sus magníficas relaciones y contactos con en el Revolucionario Institucional. No hay tiempo que perder.
VI.La PGR informó que 51 policías federales fueron citados a comparecer y se han presentado a declarar por la agresión que sufrió el vehículo diplomático en el que viajaban dos agentes estadunidenses y un oficial de la Secretaría de Marina. La comisionada general de la Policía Federal, Maribel Cervantes, señaló que se cumplió en su totalidad con los requerimientos que le ha hecho la Procuraduría General de la República. Lo que extraña es que mantenga la tesis de Luis Cárdenas Palomino, jefe de la División de Seguridad Regional de la Secretaría de Seguridad Pública federal, quien insiste que sus muchachos “investigaban un secuestro”.

Razones
Tres diputados, tres asesinatos

Jorge Fernández Menéndez

EXCÉLSIOR

La dimensión local de la delincuencia es la que directa o indirectamente comienza a tomar acciones contra los políticos estatales.
Quizás estemos ante una serie de casualidades, pero en política las casualidades deben leerse de otra forma, cuentan. El asesinato de tres diputados locales, los tres reconocidos en sus comunidades, en tres importantes estados de la República, no puede pasar desapercibido. Hace una semana fue secuestrado y asesinado en Nuevo León el diputado panista Hernán Belden. Unos días después fue asesinado, pero en Ciudad Obregón, Sonora, otro empresario metido a político, pero éste en el PRI, Eduardo Castro Luque. Y el domingo, el priista y diputado local por Nezahualcóyotl, Jaime Serrano Cedillo.
Se podrá argumentar que se trata de casos diferentes, pero la verdad es que en todos ellos parecen estar escondidos procesos no siempre muy claros. Jaime Serrano Cedillo, asesinado el domingo de una puñalada en el pecho, se dice que fue víctima de la delincuencia común, de un hombre que intentó robarle cuando se dirigía, afirman, a comprar el periódico.
Puede ser verdad, pero lo cierto es que Serrano Cedillo fue uno de los más importantes operadores del gobierno del Estado de México, tanto de Enrique Peña Nieto como de Eruviel Ávila, en Neza y en los municipios del oriente de la Ciudad de México.
Fue subsecretario de Desarrollo Social y secretario de Gobierno para el Valle de México; había dejado el gobierno local para ser diputado estatal y fue asesinado cuando Neza está sufriendo un crecimiento importante de la violencia y la inseguridad, y cuando ese municipio fue desde donde se propagó, en días pasados, la ola de rumores y la sicosis colectiva que, pese a que hay desde el viernes de la semana pasada tres personas detenidas, nunca ha sido aclarada por las autoridades.
Que uno de los personajes más influyentes en ese ámbito local haya sido asesinado en pleno día, en la calle, de una puñalada, puede ser verdad, pero por lo menos tendría que ahondarse seriamente en las investigaciones sobre por qué fue asesinado y quién es el verdadero responsable.
En el caso de Belden, éste acababa de dejar de ser diputado local y su secuestro y muerte estuvieron rodeados de muchos hechos extraños. Fue el alcalde de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández Garza, quien difundió, muy poco después de los hechos, que Belden había sido secuestrado. Según el alcalde, hablaba por teléfono con el ex diputado panista y Belden repentinamente le dijo: “Me están secuestrando”, antes de que la comunicación se cortara. Su cuerpo apareció unos días más tarde, pero había sido asesinado muy poco después de ser levantado. Mauricio atribuyó el asesinato al cártel de Los Zetas, pero no dio mayor información. Ayer estaba citado a declarar ante la Procuraduría del estado.
Belden, empresario y especializado en temas económicos, se aprestaba a ocupar la Secretaría de Economía del municipio de Monterrey, que encabezará la panista Margarita Arellanes a partir del 1 de noviembre, cuando entre en funciones. Se le identificaba como parte del grupo político de Fernando Larrazabal.
Un día antes de su secuestro, también fue levantado y asesinado otro ex funcionario de la alcaldía de Monterrey, David Villarreal.
En el caso de Eduardo Castro Luque, no hay indicios serios sobre lo ocurrido. El también empresario, recientemente involucrado en la política, era dueño de un equipo de béisbol, los Yaquis, y fue asesinado luego de que había denunciado que la noche anterior habían entrado a su casa sujetos que se robaron sus computadoras personales. No hay mayores indicios. La Procuraduría local, por lo pronto, citó a declarar a su suplente, Manuel Fernández. Castro tendría que haber asumido su cargo de diputado al día siguiente de su asesinato.
Casualidades o no, quizás estemos ante un fenómeno que entrecruza, cada vez más, la violencia política en el ámbito local con el juego de esos actores. Muchas veces hemos dicho que la inseguridad y la violencia tienen un espacio eminentemente local: son bandas y pandillas las que roban, secuestran, extorsionan y matan.
Sostenía el famosísimo legislador estadunidense Tip O’Neill, contemporáneo y amigo de John F. Kennedy y que estuvo 34 años como senador de Massachusetts, que “toda la política es local”. Todo indica que esa misma dimensión local de la delincuencia es la que directa o indirectamente comienza a tomar acciones contra los políticos estatales, sea por complicidad, por rechazarla, como intimidación o como simple consecuencia de la violencia imperante.
El fenómeno está presente desde hace meses, pero cada día parece convertirse más en una constante.

Ventana
Reloj, no marques las horas

José Cárdenas

EXCÉLSIOR
Marcelo Ebrard también se despide.
Luego de  cumplir con su último Informe, el jefe de Gobierno del DF adelantará para hoy martes el arranque de su larga carrera rumbo a la Presidencia de la República. El evento será en el Auditorio Nacional.
–¿Marcelo adelanta el reloj porque su vida se apaga?
Había dicho que su precampaña presidencial comenzaría a partir del 5 de diciembre, tan pronto como dejara el encargo… pero quien impone tiempos y agenda no es él sino López Obrador, quien va en pos de lo mismo desde una nueva trinchera… con la ventaja de su arrastre, carisma y terco empeño.
Para Ebrard, el retiro de El Peje del extinto Movimiento Progresista pudo ser una buena noticia, toda vez que, aparentemente, le dejaba el camino libre. Lástima. De ese pasado sólo quedan ruinas.
Tal vez si hubiera roto con su antagonista podríamos contar otra historia.
Pero… más sabe el diablo por Peje que por diablo.
Ahora, para lograr sus propósitos, Marcelo necesita disputar primero el liderazgo perredista frente a la nomenklatura chuchista que maneja la burocracia del sol azteca desde hace 18 años.
Si Ebrard pretende competir por “la grande”, deberá convertirse en el líder que imponga los nuevos tiempos del PRD… y ser capaz de reconstruir los daños provocados por el paso del huracán Andrés…
–¿Por esa razón Marcelo declara que el PRD necesita un cambio de fondo para evitar más pugnas internas… y menos reparto de cuotas… para evitar otro suicidio?
Otro problema de Marcelo es encontrar la forma de mantenerse en el ánimo de la opinión pública sin los reflectores y los recursos que otorga un elevado cargo público. Su papel como jefe de la oficina de las Ciudades Seguras de la ONU le traerá prestigio internacional, pero lo alejará del (des)ánimo nacional.
En contraste, Miguel Ángel Mancera contará con la proyección suficiente para colocarse en una posición envidiable para la futura competencia presidencial.
Por si fuera poco, Marcelo Ebrard enfrentará un reto no vislumbrado hace seis meses: representar, sin mayor base social, a una izquierda a la cual Andrés Manuel ha comenzado a borrar del mapa… a menos que busque nuevos clientes, más cercanos al centro político que a la visión radical…
El problema de Marcelo es ser muy grande para un hueco tan pequeño.
MONJE LOCO: Si la leyenda resulta cierta, el general de División Augusto Moisés García Ochoa, comandante de la columna militar del 16 de Septiembre, será el nuevo secretario de la Defensa Nacional. Los militares (casi)siempre dejan ocultos sus pensamientos. Ha sido hasta ahora, cuando la estrategia contra el crimen de Felipe Calderón los ha sacado a la luz. –¿Cómo piensa García Ochoa? “…el costo de involucrar a las Fuerzas Armadas cada vez más en la lucha contra el tráfico de drogas puede favorecer su erosión; es preciso que una vez neutralizados los grupos delictivos más violentos, se retorne a la lógica de (la) contención civil del problema…” Más ideas de García Ochoa están publicadas en el libro La participación de las fuerzas armadas en el entorno actual de la seguridad pública, de la editorial Ala de Avispa.

Itinerario Político
Marcelo: el PRI que lleva dentro
Ricardo Alemán
EL UNIVERSAL
Nadie puede poner en duda –a riesgo de incurrir en una fea muestra de mezquindad– que la gestión de Marcelo Ebrard es una de las más aplaudidas por los habitantes del Distrito Federal.
Por la misma razón, nadie podrá negar que Marcelo Ebrard es uno de los mejores gobernantes de la capital del país. Claro, si lo comparamos con las exitosas regencias de Ernesto P. Huruchurtu y del profesor Carlos Hank González, sin cuyas obras no se entendería y no sería viable la capital.

Más aún, sería ocioso –y grosero– negar que gracias a la gestión de Marcelo, hoy la capital del país es un espacio impensable de libertades ciudadanas en donde se respira tolerancia para interrumpir un embarazo no deseado, para el matrimonio de personas del mismo sexo, para la adopción de hijos por parejas del mismo sexo y…
Resulta palpable –para los que tienen dudas– que sin la gestión política de Marcelo y sus “muchachos”, no habría sido posible sacar al comercio ambulante del Centro Histórico y convertir ese espacio en uno que compite con lo mejor del mundo. Y, por la misma razón, sería necio negar la importante construcción de infraestructura urbana, que le cambió la fachada y la vida a no pocos rincones de la ciudad.
Sí, resultó tan buena la gestión de Marcelo Ebrard –o acaso la menos mala de las administraciones– que el triunfo arrollador de Miguel Ángel Mancera –como candidato a jefe de gobierno del Distrito Federal– se debe, en buena medida, a la popularidad y aceptación del trabajo de Marcelo.
Sin embargo, si de congruencia se trata, también debemos reconocer que “la otra cara de la moneda” de la gestión de Marcelo Ebrard no resulta nada saludable; no puede y no debe recibir el aplauso ciudadano y, lo más grave, no se puede y no se debe ocultar. ¿Por qué?
Porque por más que Marcelo Ebrard se maquille como un político de izquierda, por más que se presuma como un demócrata, por más que hable de izquierda moderna, por más que diga que es un liberal de izquierda y hasta un socialdemócrata, lo cierto es que en sus acciones no puede ocultar al PRI que lleva dentro.
En efecto, los simpatizantes y seguidores de la mal llamada izquierda mexicana no pueden olvidar que Marcelo y su “carnal” Camacho, son dos de los más acabados productos del salinismo. No deben olvidar los ingenuos “ternuritas” del #132 –a los que apoya abiertamente Marcelo– que incluso más que Peña Nieto, el saliente jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, lleva al viejo PRI en su genética. Y si tienen dudas, basta echar una mirada al más reciente evento de Marcelo; al último Informe de Gobierno.
¿Por qué creen que Marcelo Ebrard condicionó su informe a que la Asamblea no lo cuestionara? Por elemental, la respuesta es burda.
1.- Porque no tolera la crítica; porque los críticos de su gestión son vistos como enemigos y porque está lejos del demócrata que presume.
2.- Porque no cumplió por ahí del 40% de sus promesas de campaña, de hace seis años. Y si tienen dudas, revisen el “contrato social” que prometió. No hizo una nueva Constitución, no cambió el sistema de agua potable, no acabó con los microbuses, no acabó con los ambulantes, no hizo una administración eficiente, austera y transparente, no realizó 10 de las líneas del Metrobús, no transformó la recolección de basura, no…
3.- Porque durante décadas, la izquierda cuestionó el control que ejercían los groseros gobiernos federales del PRI, sobre el Congreso. Y en el DF, el Gobierno capitalino convirtió a la Asamblea Legislativa en ofensivo apéndice que sólo sirve para tapar sus irregularidades.
4.- Porque al más puro estilo del viejo PRI, Marcelo Ebrard brinda impunidad a pillos como los del SME, entre otros, mientras que manda apalear a quienes lo cuestionan y reclaman derechos elementales.
5.- Porque al más puro estilo priísta, Marcelo convirtió en feudo de aplaudidores, espacios como el Centro Histórico, el Zócalo, La Alameda, Bellas Artes y el Monumento a la Revolución. Y ay de aquel que se atreva a cuestionar ese manejo patrimonial priísta, porque entonces es “enemigo de la causa”.
Y por increíble que parezca, un gobierno de izquierda, como el de Marcelo, mandó ocupar con acarreados los alrededores de Donceles. ¿Para qué? Para garantizar el informe de un virrey. Y claro, el informe lo contestó uno de los leales de Marcelo. A modo, claro.
¿Qué no son prácticas del más rancio PRI? ¿Qué tal con la izquierda moderna, democrática, progresista, liberal..?. ¿Y así quiere ser presidente?

EN EL CAMINO
Por cierto, a la “procu” del DF le dieron todos los datos de una ladrona de casas y… la “procu” le brinda impunidad. ¡Chulada de gobierno!

Campos Elíseos
El México de la simulación

Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL
Las peleas en el PAN y PRI
En muchos casos en México somos el país de la simulación, del “hagamos como si…”. Pretendemos y decimos que nos importa mucho algo cuando en realidad no es así. Somos expertos en lanzar grandes discursos de cómo hay que defender/alentar/propiciar algo…
Cuando bajo la mesa hacemos todo lo posible porque no pase.
Eso pensaba ayer al leer las noticias en diversos flancos. Hay varios ejemplos recientes y de coyuntura de esta conducta. Tome, por ejemplo, la iniciativa de reforma de la Ley del Trabajo que mandó el presidente Calderón y que ha puesto en serios aprietos a los priístas.
Creo que a nadie nos queda duda que es una reforma que sólo haría legal, en muchos sentidos, lo que ya pasa: que muchas personas no tenemos prestación alguna y cobramos por honorarios… pero es mejor cerrarse a la realidad -o más bien a los intereses- y no dejarla pasar.
O bien, la gran iniciativa anticorrupción que crearía un nuevo instituto “independientérrimo” para que no vayamos a pensar que el “nuevo PRI” que encabeza Enrique Peña Nieto regresará con viejas prácticas…. Sólo que ahora los priístas se están pensando dos veces eso de darle autonomía de investigación y creen que es mejor que dependa sólo del Ministerio Público, cuando bien sabemos de sus enormes deficiencias.
Hacemos lo que sea por defender, en el discurso, que la generación de electricidad sea sólo un patrimonio de la nación y lo haga la CFE cuando en la práctica en realidad no es así: cada vez más hay empresas que bajo el rubro de “autoabastecimiento” que prevé la ley, generan ellos mismos la electricidad que requieren porque el Estado no puede invertir lo suficiente para garantizar el consumo y menos, limpio. ¿Ejemplos? Hay muchos: Grupo Walmart (Sam’s, Vips, El Portón), Apasco, Kimberly Clark, Apasco, Nestlé….
Otro ejemplo: la transparencia en los sindicatos. Ahora que se plantea, todo el mundo brinca y harán lo posible porque no pase. Pero yo recuerdo que en el primer programa de Shalalá, hace ya seis años, Elba Esther Gordillo dijo que sí quería que el SNTE, que dirige, transparentara sus finanzas y que estaba en eso.
O en la petroquímica, tema tabú, para legislarse y permitir la inversión extranjera cuando ya hay colaboración de capital extranjero y nacional en el tema pero sólo como lo dijo Raúl Muñoz Leos, en el papel de que “apoyan y complementan sus operaciones”. Lo documentó Carlos Acosta Córdoba desde 2008 en “Proceso”. Slim hace plataformas petroleras; el gas lo distribuyen básicamente transnacionales extranjeras. No tenemos dinero para invertir, pero ¡oh, contradicción!, tenemos acciones en Repsol. ¿No sería hora de que dejáramos de darle la vuelta a la realidad?
En el PAN hay un senador que llegó con la espada desenvainada. Me refiero a Javier Corral, quien hace unos días publicó una carta escrita de su puño y teclado, y con tantito de hígado, en contra del presidente Felipe Calderón.
Y todo porque presuntamente el mandatario lo llamó “cobarde” al no asistir a la reunión con senadores electos. Ahora sabemos que también trae pleito con Ernesto Cordero, quien es coordinador de los panistas en el Senado y a quien Corral considera como “una extensión del Presidente de la República en el Senado”.
Por cierto, duro con él fue ayer lunes en su artículo Juan Ignacio Zavala. Dice que la verdadera valentía seria irse al PRD, donde sería “uno más”.
Pero no es el único partido que trae broncas al interior de su fracción. En el PRI de la Asamblea Legislativa del DF, las cosas están igual o peor, pero allá por quedarse con la coordinación parlamentaria.

Hay dos que están apuntados: María de los Ángeles Moreno y Tonatiuh González, simpatizante de Cuauhtémoc Gutiérrez. Los nueve diputados que la integran están divididos en dos grupos, de cuatro legisladores cada uno.
El voto-firma de la discordia es el de Marco García Ayala, sobrino de Joel Ayala. Lo malo, dicen sus compañeros, es que todo indica que se dejará convencer por González.
Él lo dijo
— Esperamos que los otros partidos políticos dejen de descafeinar iniciativas que lo único que hacen es que generemos leyes mediocres o que no resuelven los problemas: Luis Alberto Villareal, coordinador de los diputados del PAN en San Lázaro, al referirse a las trabas para aprobar la reforma laboral propuesta por el presidente Calderón.
Ayer Marcelo Ebrard presentó su último informe de gobierno ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. ¿Quiénes asistieron? ¿Qué sucedió en ese recinto legislativo? Se lo detallo en la edición online de esta columna. Además, hay dos gobernadores priístas que la están pasando
bastante mal.

Jaque Mate
Norma a juicio

Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO
Ayer comenzó la discusión en el pleno de la Suprema Corte de Justicia sobre la norma 29 del Distrito Federal publicada el 20 de mayo de 2011. El dictamen, a cargo del ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia, propone rechazar la norma, pero no por la razón de fondo argumentada por la Procuraduría General de la República, de que inhibe la competencia económica, sino por la formalidad de que no se involucró a los gobiernos delegacionales en la emisión del decreto.

La disposición del gobierno de Marcelo Ebrard está abiertamente dirigida a proteger a un grupo de agentes económicos, los locatarios de los mercados públicos, quienes tienen un gran poder político y capacidad de llevar a votantes a las urnas, a costa de los consumidores. La medida está diseñada para afectar más a los más pobres debido a que busca limitar los supermercados y tiendas de convivencia precisamente en las zonas de mayor marginación de la Ciudad de México.

Las zonas de clase media y alta de la capital cuentan ya con un amplio abanico de supermercados que compiten entre sí. La norma 29 les permitiría a sus habitantes seguir gozando de esta comodidad o de acudir a los mercados públicos, que son también abundantes en esos lugares. Los pobres, sin embargo, no tendrían la libertad de escoger entre estas opciones.

Hay dos formas de combatir la pobreza. Una es elevar los ingresos de los pobres. La otra es bajar los precios de los productos que éstos consumen. La norma 29 cierra esta última puerta para los pobres del Distrito Federal al restringir la competencia en las zonas en las que viven.

Luis Rubio y Luis de la Calle han señalado en el libro Clasemediero que México se ha convertido en un país de clase media a pesar del estancamiento económico de las últimas décadas debido precisamente al llamado “efecto Wal Mart”. La reducción de precios y multiplicación de productos generada por la penetración de los supermercados ha ayudado a dar un mejor nivel de vida, y aspiraciones de progreso, a millones con ingresos bajos.

El gobierno federal ha utilizado la cada vez más amplia red de supermercados en el país para moderar alzas de precios en momentos difíciles. Lo hizo en 2008, cuando se registraron alzas importantes en el precio de la tortilla, o en este 2012, cuando el problema fue el alza en el precio del huevo. Al prohibir el establecimiento de supermercados en las zonas más marginadas de la Ciudad de México, se impide que los pobres se favorezcan del efecto moderador de estos establecimientos. De hecho, por la gran competencia que tienen entre ellos y por sus muy pequeños márgenes de rentabilidad, los supermercados han sido estabilizadores cruciales de los precios en México en los últimos años y no sólo en momentos de alzas coyunturales.

La Norma 29 es una de esas típicas disposiciones populistas que buscan quedar bien con ciertos grupos de poder pero que lastiman a las mayorías. Son medidas que se promueven con el argumento de que favorecen a los pobres pero que los lastiman fundamentalmente a ellos.

La Corte no puede, por supuesto, juzgar los efectos económicos de una mala política pública. Su función es hacer que se cumpla la ley. Pero sí puede aplicar el artículo 28 de la Constitución que prohíbe los monopolios.

Por lo pronto ya ayer decidió que la norma es una ley y no un acto administrativo y por lo tanto puede ser evaluada por los ministros. Ahora la Corte debería rechazar la norma 29, porque es una medida que limita la competencia y viola el artículo 28 de la Constitución. Poco importa que no se haya cumplido la formalidad de recabar las autorizaciones de los jefes delegacionales.
FUGA MASIVA
Una nueva fuga masiva de reos. Veintiocho escaparon de una cárcel de Piedras Negras. Mucho ha presumido el actual Gobierno por los delincuentes que ha detenido. Pero parece que nadie lleva la cuenta de cuántos se han fugado.

Cristalazo
Las ansias
Rafael Cardona
CRÓNICA
Marcelo podría haber trabajado mejor en favor de sus propias aspiraciones si en lugar de meter a Mario Delgado “a huevo” en el Senado, él se hubiera reservado un escaño desde donde construiría mejor sus posibilidades.
En los días recientes –previos a su Informe final—, Marcelo Ebrard salió a los medios para promover sus condiciones actuales, presumir los logros de su gobierno (reflejados entre otras cosas, en la abrumadora votación en favor de Miguel Ángel Mancera); mostrarnos a todos con ufanía y orgullo su inserción en la burocracia internacional de la ONU (presidir el etéreo Comité de Ciudades Seguras ) y anunciar los pasos de su candidatura presidencial.
O de su anhelo por ella.
De entre todas las apariciones y declaraciones hubo una muy llamativa, al menos para esta columna:

“Yo nunca me arrepiento, yo creo que las decisiones que tomamos fueron las mejores, a juzgar por los resultados…”.

Pues el resultado real es Enrique Peña en la presidencia, pero en fin.

El imposible arrepentimiento –si volvemos al tema— tiene relación con su actitud de hacerse a un lado para dejar sutilmente y sin sobresalto alguno la candidatura del PRD y sus satélites en manos de Andrés Manuel. De no haber sido así, dice, la izquierda se habría dividido y no sería hoy la segunda fuerza electoral del país.

Quizá fuera la primera, pero…
Si en esa explicación hay lógica deberíamos verla así: el resultado electoral, los 16 millones de votos a favor de Andrés, ¿no habrían sido logrados por él? Y con base en ese reconocimiento, no de su derecho a contender, sino de su inferioridad política, se hizo a un lado. Dicho así no fue un acto ni de generosidad ni de responsabilidad. Fue un simple y frío reconocimiento de la propia estatura. No lo creo.
Segundo. La “izquierda”, a fin de cuentas, ya jugó dividida y el anuncio de Andrés para hacer de su movimiento un nuevo partido, no hizo sino oficializar la división imperante. El mismo MEC dice en otra entrevista: la verdad era previsible y lógico, había divergencias notables, ya venía funcionando así, por eso requiere una “cirugía mayor”.
Tercero, ¿cómo entonces se explica esta declaración publicada por Quadratín?:

“El jefe del Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, confirmó que buscará la Presidencia de la República como candidato de izquierda en el 2018 y aseguró que si se hubiera presentado en las elecciones recién pasadas, él hubiera ganado”. Por fin… ¿quedamos en una cosa o en la otra?
Si llegáramos al extremo de considerar una amputación como parte de la cirugía mayor, el señor López ya ha dado el primer paso. Sin anestesia, sin quirófano pero también sin dolor, metió la sierra y se llevó la parte proporcional de esos 16 millones lograda gracias a su carisma y capacidad política acumulada a lo largo de treinta años.
Algunos dicen: se llevó lo bueno y les dejó la cáscara. Por eso ahora se vuelve a escuchar la advertencia de hace años: no podemos presentarnos al próximo proceso electoral divididos, sería un suicidio. En ese sentido Marcelo Ebrard se ofrece como la diferencia entre la solución y la extremaunción.
Hasta el día de hoy nada más hay una cosa clara: con la misma visibilidad de hace seis años cuando Andrés Manuel comenzó un recorrido extenso e intenso por todo el país para iniciar “a ras de tierra” el Movimiento de Regeneración Nacional y crear una red de simpatizantes y militantes de su causa, hoy sólo lo podemos ver como candidato de su partido. No le va a dar nada a nadie.
Sería un grave desperdicio de tiempo y talento crear un  partido para llegar con los señores del PRD —de quienes se ha separado con tonos dignos de Amado Nervo (“vida nada te debo, vida estamos en paz”) —  y decirles: aquí tienen todo mi trabajo político de una vida entera, dénselo a Chucho Ortega, a Zambrano o a Ebrard.

En ese contexto, previsible hasta para los legos, Marcelo podría haber trabajado mejor en favor de sus propias aspiraciones si en lugar de meter a Mario Delgado “a huevo” en el Senado, él se hubiera reservado un escaño desde donde construiría mejor sus posibilidades.
Hoy nada más le queda disfrutar su faraónico último Informe a la Asamblea; agradecer una respuesta llena de elogios, como a él le gustan: muchos y en público (su ex secretario Adrián Michel Espino fue el designado para hacerlo), y después dejarse abrazar por el fervor de los agradecidos antes de partir con gentil compás llevándose el almibarado artículo de Manuel Camacho (El Universal, 17 de septiembre) bajo el brazo.

Después vendrán las inauguraciones faltantes  —sobre todo la importante Línea 12 del STC—, y luego el nado contra la corriente y quizá también contra la historia.
La cirugía mayor del PRD, lleno de fraccionalismos desesperantes, como él los llama, será hecha en el hospital del doctor Mancera. Él significa el espacio de movilidad de las tribus, la ventanilla donde se autorizan los negocios y se reparten las prebendas; se alquilan las lealtades y se castigan las traiciones. Todo eso lo sabe Marcelo. Desde donde se encuentre (en Nueva York o en Nairobi; Tegucigalpa o Taiwán) podrá ver cómo se acomodan algunos con Mancera y otros con Morena.
¿Pero cuántos se van a jugar el futuro por él y con él? No sé cuántos, pero van a ser muy pocos.
Una frase de la carta de Javier Corral a Felipe Calderón también se le podría aplicar a Ebrard, sobre todo en eso de la naturaleza humana:
“…Espérate a que conozcas la condición humana a partir de que dejes el poder…”.

Astillero
•Los sexenios de Marcelo
•La izquierda en el DF
•Camino a 2018
•Salinas y Camacho
Julio Hernández López
 
Al rendir su sexto informe de actividades como jefe del gobierno capitalino, Marcelo Ebrard va cerrando con éxito la más alta responsabilidad pública que ha tenido a lo largo de su carrera y abriendo camino a su máximo reto, que consiste en sobrevivir políticamente durante cinco años en busca de alcanzar la candidatura a la presidencia de la República por parte de una amalgama de fuerzas, hoy denominables la izquierda, cuyas formas y contenidos apenas alcanzan a prefigurarse a estas alturas.
Educado políticamente en un ramal del salinismo, bajo el tutelaje permanente de Manuel Camacho Solís, Ebrard está por cumplir en su totalidad el periodo de mando para el que fue electo en la ciudad de México (ni Cuauhtémoc Cárdenas ni Andrés Manuel López Obrador lo hicieron, llevados a la separación del cargo por nuevas aspiraciones electorales). Con él se cumplen tres ciclos consecutivos de la izquierda en el poder chilango y, a pesar del cuadro nacional de descomposición, el funcionamiento institucional en la capital del país es fluido y aceptable, en razón del tamaño y los retos de la gran metrópoli naturalmente predispuesta para el caos pero, sobre todo, en relación con la violencia desbordada en otras latitudes (a tal grado que se ha vuelto lugar común mencionar el grado de seguridad que hoy ofrece el Distrito Federal, mayor al que ofrecen otras ciudades cuyos habitantes antaño temían viajar a la urbe capitalina).
Los resultados de su administración y su futuro político conjugan prendas y circunstancias inusuales. No siendo un hombre de izquierda, sino un reformista de origen salinista al que los avatares de la política acabaron llevando al PRD, Ebrard impulsó reformas legales que su antecesor, AMLO, no quiso apoyar, tanto por cálculos electorales pragmáticos como por conservadurismo en asuntos de sexualidad. En defensa de los matrimonios entre personas del mismo sexo, y su derecho de adopción, llegó a enfrentarse con jefes católicos emponzoñados como el cardenal tapatío Juan Sandoval Íñiguez. Y en el terreno personal hubo de cruzar varios terrenos minados: el desierto al que fue lanzado el grupo camachista luego del asesinato de Luis Donaldo Colosio, los linchamientos de Tláhuac cuando era responsable de seguridad pública en el Distrito Federal y la pantanosa resolución de la candidatura presidencial perredista frente a un imperioso López Obrador.
Zigzagueante (un ejemplo fue la manera en que acabó saludando y tomándose fotografías con Felipe Calderón a pesar de que originalmente había prometido evitar cualquier forma de reconocimiento a ese ocupante de Los Pinos), absolutamente falto de carisma, regido por la filosofía camachista-salinista de las concertaciones y el reformismo cosmético, predispuesto a favorecer a ciertas firmas con contratos que en la política tradicional mexicana suelen generar retribuciones no fiscalizables (entre esas empresas, la española OHL), Ebrard deja una oficina frente a la Plaza de la Constitución con las explícitas intenciones de ocupar otra, la de Palacio Nacional.
Tiene dos ingredientes sustanciales para ese platillo futurista. Uno consiste en la manera en que logró procesar su relación con AMLO y específicamente la definición de la candidatura para 2012. Se hizo a un lado y con ello se fabricó una hoja de servicios partidistas que rápidamente fue inflada por los adversarios del tabasqueño, adjudicando a Marcelo presuntas virtudes de civilidad y modernismo para descalificar por contraste a quien fue aspirante de las izquierdas a la presidencia de la República. No apoyó a fondo ni de verdad a AMLO, cuidando su figura por encima de las circunstancias del 2012 y con la vista puesta en el 2018, y tampoco quiso asociar de manera irreversible sus intereses con los de los Chuchos dominantes de la estructura del sol azteca, decidido a seguir navegando entre cuantas aguas sea necesario con tal de perfilarse como candidato natural a la siguiente elección presidencial, aceptado a medias pero igualmente rechazado a medias.
El otro elemento fundamental es la continuidad en el gobierno capitalino. A pesar de su inexperiencia política y de su inexistente coloración izquierdista, Miguel Ángel Mancera fue instalado como candidato a la sucesión. Ganó sin problema, gracias a la maquinaria perredista que en la capital del país se ha vuelto una aplanadora electoral merced al uso de los programas de gobierno como garantía de votos y de la corrupción administrativa a la que se le imponen cuotas para el financiamiento de campañas y la realización de actos políticos diversos. Mancera fue sacado de la opacidad burocrática para convertirlo en presunta pieza manejable por el maximato de Ebrard y Camacho, pero el ex procurador de justicia ha ido bocetando formas que podrían terminar en cierta independencia negociada, a tal grado que ya se habla en su entorno de que podría ser aspirante presidencial dentro de seis años (el propio Ebrard ha retomado la idea, aunque más para acotar el 2018 a su ámbito grupal y dejar fuera a López Obrador).
Las condiciones actuales hacen de Ebrard un precandidato viable para 2018, pero es muy largo el tramo que deberá transitar y, sobre todo, con una excesiva carga de factores de alta condición explosiva. El peñanietismo parece decidido a imponer una larga noche tricolor en el país y, en el fondo, el salinismo auténtico cree llegado el momento de cobrar afrentas, de castigar deserciones y de regodearse en sí mismo. Ebrard y Camacho provienen de esa fuente política, ya se verá si sus aguas vuelven a juntarse con las salinistas, en proyectos de gran simulación política y electoral, o se sostienen en la institucional tarea de constituir una izquierda moderna, competitiva, que mediante un frente amplio al estilo uruguayo desemboque en 2018 en una tercera candidatura presidencial tabasqueña, fortalecida y depurada, o en la postulación del sobreviviente Ebrard.
Y, mientras en Sonora el principal sospechoso es el suplente del priísta diputado electo que fue asesinado, y en Neza continúan las investigaciones, ¡hasta mañana!