Las terapias pseudocientíficas, conocidas también como “medicinas alternativas, complementarias o integrativas”, son aquellas que se ofrecen como medicina y que no se ha demostrado científicamente que funcionen; y por lo tanto representan un peligro para el enfermo. De entrada el riesgo de que los pacientes abandonen su tratamiento para llevar una terapia sin valor curativo, con el consecuente daño a su salud e incluso la muerte.
Para comprender mejor esto recordemos que es “Ciencia”. La palabra ciencia proviene del latín y significa conocimiento, pero no cualquiera, solo el que podemos obtener siguiendo el llamado “Método científico”. No pueden ser igualmente válidos los experimentos que descubrieron la estructura del ADN que las disparatadas teorías que afirman que Hitler sigue vivo en la cara oculta de la Luna. Por ello el método científico exige como mínimo Reproducibilidad y Posibilidad de revisión. Sin esto ninguna afirmación es válida.
¿Y que es una pseudociencia? Las pseudociencias son afirmaciones o creencias que son presentadas como científicas pero que no se basan en ningún método científico válido, no siguen el principio de reproducibilidad ni admiten su revisión. Es decir, las pseudociencias son cosas que se hacen pasar por ciencia pero que en realidad no lo son.
Recientemente, en el prestigiado diario El País se nos dio a conocer un ejemplo de lo que pueden hacer las pseudociencias. Se trata de el doloroso caso de un padre que ve morir a su hijo por haber abandonado su tratamiento para una leucemia, embaucado por un charlatán, experto en “medicina natural y ortomolecular” (¿!) que le hizo dejar el tratamiento llevándolo directo a la muerte.
Don Julián, que es el nombre del padre, decidió luchar para que nadie más vuelva a pasar por lo que él ha pasado. Dos semanas después de que muriera Mario, su hijo, ya había declarado la guerra contra los curanderos que se aprovechan de las tragedias de la gente y su falta de conocimientos médicos: “Es tan doloroso saber que tuvo una oportunidad tan clara de salvarse… A mi hijo lo ha matado la incultura científica”. Por lo pronto ha demandado al curandero y actualmente se lleva el caso en la Audiencia Provincial de Valencia.
Pero Julián tiene muchas más batallas por delante: quiere ayudar a la gente a evitar el error de su hijo: “Es necesario ofrecer información para contrarrestar los mensajes de estos estafadores”. Para encauzar esa labor, ha creado la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientífica ( http://www.apetp.com ) con la que pelea, con ayuda de científicos, activistas y especialistas contra la difusión de mensajes contrarios a la ciencia médica que, como se ha visto, puede costar la salud y hasta la vida. Sus primeros objetivos: Evitar que los charlatanes vendan sus servicios en espacios públicos o con el aval de instituciones académicas y ofrecer información contrastada sobre la verdad de las pseudoterapias.
El trabajo que tienen por delante es monumental. Para empezar, porque en España, como lo es en México, los charlatanes cuentan con importantes plataformas de difusión, radio televisión, publicaciones etc. a los cuales solo les interesa cobrar por los anuncios, buscando enganchar a las abundantísimas personas que disponen de más dinero que sentido común.
Cuando una pseudociencia intenta suplantar a un tratamiento médico se le llama “Pseudoterapia”, y existen muchas, no todas son iguales y cada una tiene sus particularidades. Va una lista parcial de las mismas, el lector ubicara a la mayoría de ellas: Angeloterapia, Apiterapia, Auriculomedicina, Terapia Biomagnetica, Constelaciones familiares, Flores de Bach, Homeopatía, Dianética, Medicina Holística, Iridología, Naturopatía, Orinoterapia, Psicoanálisis, Sanación cuántica, Sanación por arquetipos, Terapia Bioenergética etc. etc. Larga lista, casi tan larga como la ignorancia de quienes las utilizan.
Arduo trabajo espera a Don Julián en su lucha contra la estupidez y los intereses comerciales de los charlatanes.
Alejandro Vázquez Cárdenas
























