El asalto a la razón
Las vencidas PRD-Morena
Carlos Marín
Bien le dijo Marcelo Ebrard a Juan Pablo Becerra-Acosta: el hubiera no tiene sentido, así que para qué imaginar lo que pudo haber sido y no fue con la izquierda partidista el 1 de julio.
En todo caso, ni él, pero tampoco Andrés Manuel López Obrador, ganaron la Presidencia.
Para las elecciones de 2018, sin embargo, el jefe de Gobierno del DF tiene ya una fórmula, por lo visto innegociable, según le dijo a Carlos Puig anoche, en MILENIO Televisión: si en las intermedias de 2015 obtiene más posiciones el PRD que el partido en gestación de López Obrador, Marcelo será candidato a la Presidencia.
Descarta, pues, una encuesta como la que decidió que uno contuviera sus apetitos políticos y dejara pasar amablemente al otro.
La mejor encuesta, dijo Ebrard, será el número de votos que obtengan su partido (el PRD) y el que muy probablemente conservará el guadalupano acrónimo de Morena.
Si la lopezobradorfilia no provoca desbandada en el perredismo, la izquierda, dentro de seis años, irá con dos candidatos condenados a perder.
En Privado
Cárceles, derrota de gobierno
Joaquín López-Dóriga
Si no pueden con los delincuentes
que están en las cárceles, menos con
los que están en la calle. Florestán
Cuando está por terminar el gobierno del presidente Felipe Calderón, el sistema penitenciario se apunta como una derrota, aunque legalmente pueda serle ajeno.
Me podrán decir que en el tema de los penales federales el funcionamiento ha sido impecable. Desde la fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, el 19 de enero de 2001, en el segundo mes de gobierno de Vicente Fox, no se ha registrado ninguna otra, ni un intento ni un motín, lo que es cierto, pero no lo es menos que en las cárceles que dependen de los gobiernos estatales y municipales quien manda es la delincuencia, que ha establecido gobiernos paralelos desplazando a la autoridad formal.
El sistema penitenciario en México es un fracaso como se le vea. Los penales están sobresaturados, manda la corrupción en lo que no son ajenos los custodios ni las autoridades formales, al contrario, a veces son motor.
Esa incapacidad de gobierno la documentan las escandalosas fugas como la del lunes en Piedras Negras, de cuyo penal se evadieron 132 reos, de lo que se dieron cuenta horas después. Ésta, no obstante lo masivo, no es la mayor. Tiene la marca el penal de Nuevo Laredo, donde el 17 diciembre de 2010 se fugaron 151 presos, mismo penal del que siete meses después, el 16 de julio de 2011, escaparían otros 51, dejando siete internos muertos.
Es memorable el caso del penal de Apodaca, en Nuevo León, el pasado 19 de febrero, cuando se ocultó la fuga de 30 criminales con un motín que dejó 44 reos muertos, o la del 16 de mayo de 2009, cuando un comando armado rescató de la cárcel de Zacatecas a 55 presos. En fin, que podrán decirme que los penales locales no son responsabilidad del gobierno federal, lo que es estrictamente verdad, pero mantengo que un presidente lo es de toda la República, por encima de estancos y compartimentos. Y que el sistema penitenciario en México es un fracaso y una vergüenza.
RETALES
1. SECUESTRO. Hoy se cumplen cuatro semanas de la desaparición de la directora del penal de Cieneguillas, en Zacatecas, Fabiola Quiroz, horas después del traslado de 65 reos a un penal federal. Y desde entonces, nada. Ayer, el gobernador Miguel Ángel Alonso Reyes designó a Francisco Javier Bernal como nuevo director de ese penal;
2. RECUERDOS. El presidente electo, Enrique Peña Nieto, conoció al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, cuando éste era secretario de la Defensa y él gobernador del Estado de México. Ayer lo recordaron en Bogotá; y
3. ENCUENTRO. No descarte la posibilidad de que Jesús Zambrano asista al encuentro de Peña Nieto con gobernadores y coordinadores del PRD. ¿Iría Marcelo Ebrard?
Nos vemos mañana, pero en privado.
Trascendió
Trascendió
:Que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, fue efusivo al manifestar en una reunión privada el agradecimiento a Enrique Peña Nieto por el apoyo expreso a las negociaciones de su gobierno para terminar el conflicto con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
Y es que la administración federal panista simplemente no se metió al tema.
:Que ayer, en público, Felipe Calderón y el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, se dispensaron un trato cordial, pero durante el recorrido por la zona arqueológica de Atzompa, y en la inauguración del ex convento y museo de Santo Domingo Yanhuitlán, el Presidente de plano se desmarcó tanto del anfitrión que éste mejor se salió a fumar un cigarro.
Quien ya esperaba a Calderón afuera del templo, con una canasta llena de regalos, fue Gonzalo Ituarte, ex vicario de la diócesis de San Cristóbal de las Casas y segundo de Samuel Ruiz en la época del conflicto zapatista en Chiapas.
:Que finalmente las bancadas en el Senado abrieron sus cartas de cómo quieren negociar la integración de comisiones.
El PRI va por las de Hacienda, Defensa Nacional y Marina, así como la de Puntos Constitucionales para Raúl Cervantes; el PAN quiere Radio y Televisión, que el PRD no está dispuesto a ceder, y quiere además Relaciones Exteriores para Manuel Camacho Solís.
El PT intenta retener Derechos Humanos, que presidió Rosario Ibarra, pero que pretende el Verde para Pablo Escudero.
Hoy se define la Comisión Belisario Domínguez que recaería en cualquiera de estos dos chiapanecos: Luis Armando Melgar, del PVEM, o Roberto Albores, del PRI.
:Que la cosa está que arde en el PAN desde la derrota del 1 de julio, confusión en distintos frentes, pero sí hay consenso en un punto, al menos entre sus bancadas en San Lázaro y el Senado: quieren relevar a su consejero legislativo ante el IFE, Javier Corral, porque dicen que se ha ido “por la libre”.
:Que a pesar de estar sentados juntos, el gobernador aliancista de Sinaloa, Mario López Valdez, y el dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano, apenas cruzaron palabra en el informe ciudadano de Marcelo Ebrard en el Auditorio.
¿Será que la cercanía de Malova con Peña Nieto los tiene distanciados?
Día con día
Santiago Carrillo: lección de vida y muerte
Héctor Aguilar Camín
Ha muerto Santiago Carrillo, el más oscuro, encantador, dogmático, inventivo, estalinista, reformista, intolerante y oportunista político de la democracia española y, quizá, del comunismo europeo.
El historiador Santos Juliá ha escrito un retrato fulgurante de este hombre que “fue revolucionario desde su infancia, bolchevique en su juventud, estalinista en su madurez y gran muñidor de pactos en el umbral de su tercera edad”. (El País, 18 septiembre 2012)
Antes de la guerra civil española Carrillo fue artífice de la bolchevización de las Juventudes Socialistas del PSOE. Durante la guerra civil, como miembro del Consejo de Orden Público de la Defensa de Madrid, fue presumible corresponsable de “los fusilados en Paracuellos”, dice Juliá, “la mayor atrocidad cometida en territorio de la República”, de la que Carrillo “nunca ofreció un relato convincente”.
Peleó a muerte con su padre porque éste cambió de bando en la guerra, salió al exilio con la derrota, se hizo estalinista y el Stalin del Partido Comunista Español durante 40 años, incluyendo la purga, de sus rivales intrapartidarios (Jesús Monzón y Gabriel León Trillas, este último asesinado).
Fiel soldado estalinista de la guerra fría, peleó y ganó desde París la dirección del comunismo español y fue el artesano de la estrategia “dentrista”, dictada por Stalin, para aprovechar los resquicios que dejaba la dictadura franquista en los sindicatos que ella misma protegía.
Murió Stalin, la socialdemocracia ganó el pleito histórico de Europa al estalinismo, cambió España, murió Franco, y Carrillo propuso a su partido una política de reconciliación nacional que lo trajo de regreso a su país, luego de 38 años de exilio, para pactar, desde el comunismo, una transición con la herencia civil del franquismo encarnada en Adolfo Suárez.
En las elecciones de 1982, un joven político emergente del PSOE, Felipe González, selló el triunfo del socialismo socialdemócrata español sobre sus linajes comunistas, estalinistas, leninistas y ácratas.
Carrillo había inventado la noción de una ruptura pactada hacia la democracia con el franquismo, pero “su hora había pasado”, dice Santos Juliá.
La transición española, termina el historiador, “no habría sido lo que fue sin aquellas invenciones de Carrillo que se llamaron reconciliación nacional y ruptura pactada. Los tortuosos y laberínticos caminos por los que tantos españoles acabamos incorporando valores democráticos a una cultura política macerada en décadas de dictadura deben no se sabe cuánto a este político profesional”.
Interludio
Ebrard, ¿candidato de Morena?
Román Revueltas Retes
Una gran pregunta: ¿qué izquierda es la que va a competir en 2018? ¿La que conformarán PRD, MC, PT y Morena? Muy bien, supongamos que se ponen de acuerdo porque se enteran, de último momento, que se necesitan. Pero, ahí, tras de haber celebrado la madre de todos los acuerdos cupulares, ¿quién será el candidato? ¿Ebrard? Pues, señoras y señores, no lo creo. Y es que esto no es asunto de merecimientos ni de logros ni de cualidades ni de virtudes.
Esto es cosa de reconocer que existe, desde ya, un personaje que, a esas alturas del partido, estará forzosa e irremediablemente en la pelea. Obrador, en efecto, no se va a retirar a su rancho en el sureste y tampoco se va a quedar cruzado de brazos. Acaba de darnos, a todos nosotros, la señal mas inequívoca de que está trabajando, desde estos mismísimos momentos, para ser, por lo menos, uno de los candidatos de las llamadas fuerzas “progresistas” —en su condición de líder máximo de un partido político que él conformará a su imagen y semejanza— y, según lo mayormente o menormente desastroso que pueda parecerle al resto de la futura izquierda la circunstancia de competir con dos contendientes (digamos, Ebrard, por el PRD y… por el PRD; y Obrador, por PT, MC y Morena), el único aspirante si es que los perredistas certifican que se encuentran fatalmente disminuidos luego de seis años de la defección del antiguo jerarca.
Dicho en otras palabras: Obrador va porque va. Va con su propio partido, de entrada (otras agrupaciones podrán sumarse por las razones que sean: por conveniencia, por simple supervivencia o por que no queda otra alternativa). Digo, no pensará Ebrard en ser el candidato de Morena, ¿o sí?
Juegos de Poder
¿Quién le dice la verdad al Presidente?
Leo Zuckermann
EXCÉLSIOR
Por cada subordinado que hay con la honestidad de manifestarle la verdad, hay diez barberos que se la pasan diciéndole lo que quiere escuchar.
El otro día argumenté que el Presidente, como institución, no debía tener amigos, pero que más le valía tenerlos al individuo que ocupara el cargo. Mi argumento se basaba en que, como los mandatarios están rodeados de gente que sólo les hace la barba y les dice que sí a todo, pues el gobernante necesitaba un confidente que le dijera sus verdades. Ahora, después de debatir el tema en Es la hora de opinar, acepto que hay otras maneras de que un Presidente se entere de la verdad.
Javier Tello, por ejemplo, con razón arguye que un buen colaborador puede revelarle la verdad a su jefe, el Presidente. Hay muchos ejemplos históricos, nacionales e internacionales, que así lo demuestran. Pero también es cierto que, por cada subordinado que hay con la honestidad de manifestarle la verdad al Presidente, hay diez barberos que se la pasan adulándolo y diciéndole lo que quiere escuchar. También existen múltiples casos históricos que así lo prueban.
Otra manera de saber la verdad es la prensa, siempre y cuando exista libertad de expresión en el país en cuestión. Estoy seguro, por ejemplo, que el presidente Raúl Castro de Cuba no se entera de nada nuevo al leer la prensa cubana que está controlada por su gobierno. En cambio, en Gran Bretaña, por poner un ejemplo de país democrático con libertad de expresión, el primer ministro David Cameron sólo tiene que leer los múltiples diarios que se publican en Londres para saber si la está regando o no.
Quizá por eso, el presidente francés François Mitterrand afirmaba que uno de los secretos para tener éxito en el poder era leer todos los días la prensa, por más doloroso que fuera. Una prensa libre es fuente inagotable de información para todo gobernante, por más berrinches que haga al leerla. Eso no lo tienen los gobernantes autoritarios. Mao Tse Tung, por ejemplo, se tardó mucho tiempo en enterarse que había hambrunas en ciertas regiones de China; ningún subordinado se atrevió a informárselo y, desde luego, la prensa controlada por el Partido Comunista nunca lo reportó.
Esto no ocurre en una democracia con prensa libre como en México. Estoy convencido de que tal cosa existe a nivel nacional, por lo que el Presidente puede enterarse por estos medios de lo que está ocurriendo en el país. A lo mejor es por eso que Vicente Fox alguna vez confesó que él mejor ya no leía los periódicos: prefería foxilandia a la dura realidad.
Más aún, en todas las democracias existen organizaciones de la sociedad civil que generan estudios y reportes independientes sobre temas públicos relevantes. Ésta es otra forma que tiene un gobernante para informarse. Afortunadamente, en México aparecen cada día más organizaciones de este tipo que pueden ser utilizadas por el Presidente como fuentes alternativas de información.
Lo que es interesante de esta discusión es que un Presidente tiene que tener la voluntad de enterarse de la verdad, ya sea que se la diga un amigo, un colaborador responsable, la implacable prensa de una nación libre u organizaciones civiles autónomas. Al respecto, un amable lector me mandó la siguiente historia de un libro de Jim Collins:
“Winston Churchill entendió el problema de su personalidad fuerte y la compensó muy bien durante la Segunda Guerra Mundial. Churchill tenía una visión fuerte y tenaz: que Gran Bretaña no sólo sobreviviría sino prevalecería como una gran nación […] Armado con esta visión firme, Churchill nunca se negó, sin embargo, a enfrentar los hechos más brutales. Temió que su enorme y carismática personalidad hiciera que no le llegaran las malas noticias en su forma más cruda.
Así pues, temprano en la guerra, creó un departamento separado de la cadena de mando normal, llamado Oficina de Estadística, enteramente dedicado a alimentarlo de los hechos más brutales de la realidad, sin filtros y actualizados. Confió mucho en esta unidad especial a lo largo de la guerra, solicitando repetidamente los hechos, sólo los hechos. Con los Panzers nazis barriendo Europa, Churchill se iba a la cama y dormía profundamente: ‘no tenía necesidad de sueños esperanzadores’, escribió”.
El lector que me envió esta cita recomienda que los presidentes mexicanos le echen un ojo a esta técnica de Churchill, y tiene razón.
Razones
No es impotencia, es corrupción
Jorge Fernández Menéndez
EXCÉLSIOR
¿Qué tiene que haber ocurrido en el penal de Piedras Negras, Coahuila, para que se pudiera construir un túnel lo suficientemente largo y amplio como para que pudieran escapar por él unos 130 presos?, ¿qué grado de descontrol tendría que haber en el penal para no “descubrir” que durante semanas (pensar otra cosa sería imposible) se estuviera sacando tierra, utilizando herramientas, hubiera, me imagino, que muchos hombres trabajando para que se lograra mantener escondida la entrada a un túnel en la sección de carpintería del penal?, ¿cómo pueden huir más de 130 reos en pleno día sin que nadie lo descubra hasta horas después?, ¿qué hacían los celadores, los custodios, los guardias en las garitas del penal que no se enteraron de una fuga que ocurrió a las tres de la tarde?
Porque no sé si usted ha visto las imágenes del penal de Piedras Negras, pero alrededor no hay nada, es un páramo: ¿nadie se percató, dentro del penal, de que les faltaban una cuarta parte de los reos detenidos, incluidos todos los de mayor peligrosidad?, ¿nadie sospechó de que hubiera un movimiento tan intenso en las afueras del penal como el que pueden producir 130 hombres huyendo? Es inadmisible.
Tan inadmisible como que nos enteremos, después de la fuga de estos hombres, que había otras fugas que no habían sido reportadas, y todo porque fue detenido en Nuevo León, en el municipio de García, un presunto fugado, pero resultó que no era de los que se escaparon el lunes, sino de otros que se habían escapado el sábado. Cómo es que no se tenga certeza del número final de fugados, entre otras razones, porque entre ellos había varias mujeres “viviendo” en el penal, algunas como parejas de los detenidos, otras como prostitutas para los reos.
Todo eso se explica en un marco de corrupción generalizada, desde el director del penal hasta el último de los guardias, pero también con la ausencia del más mínimo control de las autoridades estatales de seguridad sobre sus respectivos penales, lo que quiere decir que la corrupción debe estar más arriba de la dirección del penal.
Coahuila es uno de los territorios más castigados por la inseguridad y la violencia. Para ello se confabulan la geografía y el espacio idóneo para el enfrentamiento entre distintos grupos criminales. Torreón, y toda la Comarca Lagunera, es una de las zonas más castigadas por la delincuencia. Piedras Negras no le compite, porque no tiene la misma dimensión demográfica, pero es un territorio con una presencia infinita de la delincuencia organizada. Los penales de toda esa región, como otros del país, pero allí en forma muy especial, están controlados por los delincuentes. Todavía se recuerda el de la directora de la cárcel de Gómez Palacio que dejaba salir a su novio y a otros presos del penal para asesinar a sus rivales en la vecina ciudad de Torreón. Ahora, más de un centenar se escapa de Piedras Negras sin siquiera molestarse. ¿Alguien cree que una recompensa de 200 mil pesos por reo cambiará las cosas?
Es verdad que en los penales estatales y los municipales la presencia de reos del fuero federal aumenta la presión en los mismos y hace crecer la peligrosidad dentro de los penales. Pero el problema es otro: los estados reciben recursos de la Federación por mantener a esos reos en sus cárceles (existen convenios firmados por los estados con la Federación en ese sentido) y deberían establecer mecanismos mínimos de control y seguridad. Simplemente no lo hacen.
La existencia de reos federales no debería ser una coartada para justificar que todo el plantel de seguridad de un reclusorio pueda estar cooptado por la delincuencia o que sus directivos (y de ellos todos hacia abajo) se corrompan. Tampoco justifica que, en ese contexto, los reos se escapen cuando quieran o simplemente sigan operando desde las cárceles.
No estamos hablando de motines o de conflictos de otro tipo, incluso de enfrentamientos ni siquiera de hacinamiento, porque el penal de Piedras Negras estaba ocupado por debajo de su capacidad: hablamos de fugas y de penales controlados por los reos. Y eso es responsabilidad exclusiva de las autoridades locales.
Tampoco es verdad que no se puede hacer otra cosa. En los penales controlados por el gobierno federal no se ha escapado un solo reo en seis años ni ha habido un solo motín: y hay miles de detenidos y son en general mucho más peligrosos. En los estatales y los municipales sólo el año pasado se escaparon 600 y este año vamos por una cifra similar. No se trata de otra cosa: es, simplemente, corrupción.
Frentes Políticos
Frentes Políticos
EXCÉLSIOR
I. Lo que ya se sabía. No fue mayor sorpresa que Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF, anunciara que va por la Presidencia en 2018. Simplemente oficializó lo que la tendencia política dictaba desde hace meses. Competirá, asegura, para que los logros del DF se multipliquen a escala nacional. Durante su Informe Ciudadano, destacó que la izquierda debe ir unida a los futuros comicios y aseguró tener el ímpetu para afrontar ese reto. Esta vez sí fue Miguel Ángel Mancera, el próximo titular del GDF.
II. Algo pasó. O las invitaciones no se giraron a tiempo o los gobernadores, en especial los surgidos de la izquierda, como Ángel Aguirre Rivero (Guerrero), Gabino Cué (Oaxaca), Graco Ramírez (electo de Morelos) y Arturo Núñez (electo de Tabasco), tuvieron problemas de agenda y no pudieron llegar al Auditorio Nacional, donde Marcelo Ebrard dio su mensaje con motivo de su sexto y último Informe de actividades. Del oaxaqueño se explica, porque a esa hora recibió en su tierra al presidente Felipe Calderón, pero, ¿y los demás? ¿No será que preveían que el aún jefe de Gobierno anunciaría su autodestape para 2018 y prefirieron no hacerle el caldo gordo a sus albóndigas.
III. Enrique Peña Nieto hizo una colaboración para El Tiempo de Bogotá en la que delineó parte de su estrategia. Sobre los efectos del crimen organizado, dijo: “Contra ese cáncer que siembra el miedo y la violencia en nuestros países no se puede tener pacto ni tregua; y para confrontarlo eficazmente es esencial una cooperación estrecha y una coordinación a nivel regional”. Anticipó que, en su gobierno, que se inicia el 1 de diciembre próximo, se propone “ampliar las alianzas estratégicas que México tiene en la región, con el fin de abrir nuevos mercados y formar lazos mutuamente benéficos que trasciendan lo económico”. Esta gira, con tintes de visita de Estado, traerá beneficios.
IV. Como comentábamos ayer, quien se siente muy cómodo en su posición actual al frente de la Secretaría de Salud es Salomón Chertorivski Woldenberg. Y conste que se toma tan en serio su papel que no permite equivocación alguna en su cargo en el gobierno federal ni mucho menos con el grado académico que ostenta. Cuentan que hasta sus familiares deben dirigirse a él como maestro o secretario. De otra forma, el hielo es la respuesta. Don Isaac Chertorivski Shkoorman, padre del maestro y secretario, sigue sin pausa en su cabildeo para que el hijo, perdón, el maestro y secretario, repita en el cargo.
V. En los cientos de spots que Elba Esther Gordillo paga en radio y televisión se les escucha decir que la CNTE y no el SNTE son los que no quieren a México. Que ellos, el bloque magisterial de la maestra, son muy bien portaditos. Mentira. La Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación suspendió actividades académicas en 13 mil 500 centros escolares de Oaxaca, como parte de las actividades previas para la renovación de la dirigencia sindical con miras al trienio 2012-2015. Pura presión al estilo de Elba Esther.
VI. Fuentes cercanas al Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Jalisco señalaron que ningún cuerpo de los 17 encontrados el domingo tiene mutilaciones, pero sí golpes, todos recibieron disparos en el cráneo y se calcula un tiempo de muerte de 24 horas a siete días. Hasta el momento sólo seis víctimas han sido identificadas. Pero lo más grave es el sentir de la ciudadanía. Habitantes de la localidad advierten su preocupación, pues perciben deficiente a la policía local, además de que autoridades federales no tienen presencia constante. Han querido lavarse las manos argumentando que se los sembraron a Jalisco. ¿Y Emilio González Márquez, el gobernador? Calladito.
Ventana
El gran escape
José Cárdenas
EXCÉLSIOR
La más reciente fuga de 131 reos en Piedras Negras, Coahuila, parece sacada de una película (por cierto, ya capturaron a dos).
“Deplorable la fuga del penal estatal de Piedras Negras. Debe corregirse la vulnerabilidad de instituciones de justicia estatales”, escribió el Presidente de la República en su cuenta de Twitter.
“Los penales son un gran lastre nacional… resultado de la ligereza con que las autoridades toman al sistema penitenciario”, atiza Raúl Plascencia, presidente de la CNDH.
Es el segundo “gran escape” más grande del sexenio, después de la evasión de 151 del penal de Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 17 de diciembre de 2010… sin menospreciar la de 59 zetas ocurrida ahí seis meses antes, o la de los 41 que huyeron de Matamoros en marzo y los 89 de Reynosa, en plenas fiestas del Bicentenario.
El escándalo de Piedras Negras es una cuenta más del rosario de vergüenzas penitenciarias.
No olvidar: Apodaca, Nuevo León: fuga de 37 zetas que deja 44 muertos; hoy hace un año: evasión de 32 reos de los penales veracruzanos de Amatlán, Cosamaloapan y Coatzacoalcos…
Ha habido casos como el de Cieneguillas, Zacatecas, —el 16 de mayo de 2009— en que los 53 fugados en camionetas alineadas en el patio de la institución penal ni siquiera se tomaron la molestia de cubrir las cámaras que registraron su ordenada salida.
Cada cifra demuestra que los ladrillos de las cárceles y de la procuración de justicia están pegados con el cemento de la corrupción. Que las prisiones mexicanas son de queso gruyere.
A ninguna otra conclusión conducen tales fugas de prisión que superan la ficción.
Si el problema se inicia con las policías infiltradas (estatales, municipales o federales, lo mismo da); agentes del Ministerio Público coludidos con criminales, y sigue con jueces venales para terminar con autoridades corruptas en los penales, la impunidad tarde o temprano se impone.
La cadena de procuración e impartición de justicia, tan socialmente costosa, termina siendo un gasto estéril.
Ya no son solitarias fugas espectaculares como David Kaplan, en los setenta, un moderno Conde de Montecristo, o el mítico Fídel Corvera Ríos, que escapó de Lecumberri mediante una escalera… y hasta nadó por el Canal del Desagüe, o el Chapo Guzmán, evadido del Penal de Puente (Puerta) Grande, Jalisco, en 2001, en un carrito de ropa sucia —dicen– vestido de policía federal mezclado entre otros policías federales.
A la corrupción masiva corresponde la fuga masiva.
Si a la policía se le ha querido sustituir, sin éxito con el Ejército y la Marina, ¿llegará el momento en que se militaricen también los penales del país, o —como dicen algunos— se privaticen las cárceles? Argumento inútil.
La corrupción del sector privado es tan grande como la del sector público. Una alimenta a la otra. No debemos olvidarlo.
MONJE LOCO: Marcelo la armó grande en el Auditorio Nacional. Insistió en lo que por sabido no se calla: “Sigue, preparar con pasión y perseverancia la contienda que habrá de venir en 2018, para obtener la victoria y cambiar al fin el rumbo de México. Sigue una larga, importante, muy difícil tarea política para que yo participe como candidato”…y se lo dijo a todos para que lo escuchara hasta Miguel Ángel Mancera… y se dejó querer con las notas de El Rey al sonoro rugir del mariachi. “También me dijo un arriero que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”… — ¿Muy pronto, la palabra de Marcelo dejará de ser la ley, y su destino, rodar y rodar? Sólo es pregunta.
Campos Elíseos
Ebrard a la ONU, 2018 y más allá
Katia D’Artigues
EL UNIVERSAL
¿Y la transparencia?
“Que se divierta”, me dice la amable señora que me acompaña hasta mi lugar en el Auditorio Nacional tras darle mi boleto de Ticketmaster. Afuera, aunque son las 10:00 de la mañana, pude haber comprado palomitas y un refresco, aunque no hubiera podido entrar con ellos, menos mal. El evento abrió con el Ensamble de Alientos de la Ciudad de México y terminó con una explosión de papelitos brillantes y el mariachi Gamma Mil con el tenor Fernando de la Mora.
Pregunta: ¿Dónde estuve ayer? Aunque suene extraño, la respuesta es: En el “Informe Ciudadano” de Marcelo Ebrard.
El lugar estaba lleno de beneficiarios de programas sociales, ahí no hay mérito alguno, la verdad.
Pero sí tuvo buena convocatoria para un jefe de Gobierno que sale, sobre todo entre empresarios de medios de comunicación. Y dos filas para representantes del cuerpo diplomático, nada mal para quien también tiene un cargo en la ONU a partir del 5 de diciembre.
Y es que bueno, Marcelo Ebrard lo ha dicho y ayer lo reiteró, quiere ser el candidato de las izquierdas unidas —si lo están, que él espera que sí y trabajará en ello— para el 2018. El hombre que quiere demostrar que lo que se logró en la ciudad de vanguardia —su slogan— puede “generalizarse” al país.
Ése quizá es su mayor reto: Permanecer vigente sin tener un cargo público de notoriedad durante seis años. Ya tiene la Fundación Equidad y Progreso y dice que recorrerá el país tratando de entusiasmar no sólo a los capitalinos y quizá clasemedieros. ¿En serio no buscará la presidencia el PRD? Como sea será, también, un reto de transparencia en su caso y en el de AMLO —aunque este último espera que sea de parte del IFE, nada más que nazca Morena—.
Ayer, desde el escenario del Auditorio no escatimó agradecimientos y también hasta porras para el jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera, de quien ha dicho que podría ser, junto con AMLO, uno de sus contrincantes por la lejana candidatura. Será que es nuevo en las grandes ligas, pero al menos hasta ayer Mancera dice que no competirá, que —típico—se concentrará en gobernar la ciudad.
Un detalle lindo: ¿quién fue el hombre que estaba junto a él en la primera fila al mero centro? Nada menos que su padre, también llamado Marcelo Ebrard (su mamá era Marcela), quien llegó en una silla de ruedas motorizada. También junto su hermano Alberto, sus cuñadas, y claro, esa belleza que evoca la serie Mad Men que es su esposa, Rosalinda Bueso.
Malú Micher contra la Coca-Cola Light. La que estaba ayer que echaba chispas —nada qué ver con el Informe de Ebrard que aplaudió— era la actual diputada federal e integrante del equipo de Miguel Mancera: Malú Micher.
Además de cabildear porque la nueva iniciativa de reforma a la Ley del Trabajo haga justicia al artículo 11 de la CEDAW y tenga perspectiva de género, anda en campaña contra Coca-Cola Light. Como lo leyó. ¿Ha visto sus recientes anuncios espectaculares? Resulta que ahora la bebida quiere ligar una versión deconstruida de la palabra “macho” —cruz cruz de cualquier feminista que se respete— con su bebida, que tradicionalmente enfocaron a las mujeres.
Así, ahora los “machos” ya no son los que andan con muchas mujeres o son fuertes y no lloran, sino aquellos que se despiertan a las 4:00 de la mañana a cambiar niños, se saben los programas de la lavadora y claro, compran su producto y lo toman gustosos. Malú está tan enojada que dice que es como deconstruir la palabra asesino y está dispuesta a todo: A declarar un día sin Coca-Cola; clausurarles simbólicamente las instalaciones… Por lo menos ya tendrá una reunión pronto con ellos y confía en desactivar la campaña a nivel nacional.
Con la transparencia, uno se entera de cosas inusitadas. Quizá se gastaba así —o más— antes de que se volviera una costumbre del check&balance de toda sociedad democrática que se respete, no lo sabemos. Aun así sigo sin entender la página de transparencia del presidente electo, Enrique Peña Nieto, que ya puso su primer corte de caja. Se han gastado 188 mil 44 pesos en “servicios generales”.
Ok. Y ¿qué es exactamente eso?, no lo sabemos. Eso sí, ahora por intereses, tienen un poco más del presupuesto original que les dieron: 150 millones de pesos. Pero nos enteramos que todos, claro, y está bien, cobrarán sueldos por participar en el equipo de transición. Van desde 11 mil 435 pesos, el más bajo de los 15 niveles, hasta 113 mil 588 pesos.
A todo esto, ¿dónde trabajan si no está en la página que pagan renta alguna? En fin, que lo cierto es que también desde que existen equipos de transición, desde el 2000, éstos crecen. Fox gastó 60 millones; Calderón 102.6 millones…
Ya empezamos mal. En el Senado ya hubo un coordinador parlamentario que registró su primera ausencia. ¿Quién fue? Se lo digo en la edición online de esta columna, además de los otros “#132” que meten en apuros a los priístas y el reto de Mancera.
Horizonte político
PRD: ¿fin de la ezquizofrenia?
José Antonio Crespo
EL UNIVERSAL
Desde hace mucho tiempo se manejaba la idea de que sería sano que las dos principales alas del PRD –llamémosle duros y moderados–, pudieran seguir sus convicciones, definir sus prioridades y aplicar sus estrategias de manera más libre y eficaz, sin estarse metiendo zancadillas mutuamente. Muchos en el PRD deseaban esta amistosa separación para dejar de estorbarse y ser más congruentes con sus respectivas convicciones. Suena bien, al menos como jugada de pizarrón. Pero muchos otros lamentan la decisión, pues temen –con razón– que el electorado que en principio podría llevarlos a conquistar el gobierno nacional – casi ocurrió en 2006 – se fragmente o diluya, debilitando a la izquierda en general. En sentido estricto, esta separación es un retroceso respecto del esfuerzo unificador que inició en 1979, a partir de la Reforma Política de José López Portillo, cuando diversas organizaciones y partidos de izquierda emprendieron una larga marcha hacia su integración, lo que culminó en 1989 al surgir el PRD (con el registro del Partido Mexicano Socialista).
Alcanzar el gobierno nacional, una fantasía en ese entonces, se volvía una posibilidad real (otra cosa es que justo las divisiones dentro del PRD y la necedad de sus caudillos y sus errores de campaña hayan postergado esa oportunidad una y otra vez). El nuevo partido resultó un conglomerado difícil de armonizar; convivían ahí comunistas, exguerrilleros, trostkystas, miembros emanados de partidos paraestatales y nacionalistas revolucionarios del PRI.
Un coctel no precisamente democrático. El juego electoral ha sido considerado como un medio estratégico más que por una firme convicción. De ahí la semilealtad a ese juego, sus reglas y resultados. Mayoritariamente, la vista sigue estando en el ideal revolucionario (como utopía comunista o como añoranza cardenista). En ese sentido, el PRD es un partido que nació viejo, y sigue atorado en el siglo XX (y algunos de sus miembros, incluso en el XIX).
Con la separación se inicia el proceso inverso; de nuevo la fragmentación, que bien podría alejar en lugar de acercar la aspiración de alcanzar el poder nacional.
Desde luego, seguir como hasta ahora tampoco llevaba a ningún lado; la mutua descalificación entre ambas corrientes y los jaloneos en cada decisión importante no arrojaba saldos positivos, ni política, ni mediática ni electoralmente. De traidores y colaboracionistas, por un lado, o de irresponsables y extremistas, por otro, no se bajan mutuamente. La separación en principio obligará a cuadros, líderes y militantes a decantarse en una u otra corriente.
Lo cual teóricamente es sano. Pero las cosas se pueden complicar, en particular para el PRD. Lo del Partido Frente a la uruguaya se ve francamente complicado. Y si bien es posible suponer la formación de coaliciones electorales en procesos estatales e intermedios, la prueba de fuego será la candidatura presidencial, pues cada corriente (dura o negociadora) querrá ir con su candidato, ya sin ceder el lugar a la otra parte (otra imposición de candidato como la de 2011, a la que Ebrard decidió ceder por elemental pragmatismo, no parece viable).
Peor aún, Andrés Manuel López Obrador logrará instaurar en su partido una férrea disciplina, una homogeneidad sorprendente (legitimada en asambleas a mano alzada), y le será fácil designar dirigentes y candidatos sin el estruendo de siempre. El suyo no será, como muchos acusan, un partido familiar, sino claramente personal; un solo caudillo, una sola tendencia y una sola línea programática y estratégica.
Sin embargo, todo indica que muchos de quienes en principio debieran emigrar hacia el partido obradorista se quedarán en el PRD (por la razón que sea), entorpeciendo la renovación y modernización de ese partido. No cederán al “colaboracionismo” con el régimen ni al reconocimiento del nuevo “usurpador”, ni las negociaciones con los “partidos de la mafia”. Disputarán al viejo estilo cargos, dirigencias y candidaturas.
Trabajarán, en otras palabras, para el obradorismo pero desde el PRD. Es decir, la esquizofrenia no existirá en Morena, pero no terminará en el PRD. Lo que bien puede traducirse en que el sol azteca vaya menguando. Probablemente el propósito real de la decisión de López Obrador es constituir a Morena partido como el nuevo eje articulador de la izquierda.
Y no sería nada raro que el caudillo-profeta lo consiga. No es precisamente bueno para ganar elecciones constitucionales, pero sí para imponer su voluntad en la izquierda. Peor para ella… y mejor para el PRI.
Jaque Mate
Reforma Laboral
Sergio Sarmiento
ZOCALO SALTILLO
México tiene una legislación laboral esquizofrénica. Ofrece amplísimos derechos laborales que deberían haber creado un paraíso para los trabajadores, pero en realidad han hecho ricos a los líderes sindicales, han mantenido bajos los salarios y han condenado a millones a la informalidad.
El cambio económico no puede provenir solamente de la ley laboral. De nada sirve contar con una excelente legislación –que no tenemos– si no hay condiciones para la inversión productiva, que es la única forma de generar empleos.
Los mexicanos tenemos una anticuada Ley Federal del Trabajo, promulgada en 1970, que junto con la de Turquía es la más rígida de la OCDE. La legislación fue hecha, supuestamente, con el propósito de defender los derechos de los trabajadores, pero el resultado ha sido ofrecer una protección artificial a quienes ya tienen trabajo afectando en cambio a quienes no lo tienen. Esta legislación es en buena medida responsable de la creciente informalidad en el empleo de nuestro país, así como de la falta de oportunidades laborales para los jóvenes y los mayores de 40 años.
La actual Ley Federal del Trabajo contiene 1,010 artículos. La iniciativa presidencial modifica 320. Pese a los cuestionamientos, no hay muchas diferencias entre la propuesta del ejecutivo y la del PRI. Ambas consideran formas modernas de contratos de prueba, de capacitación inicial y de temporada. Las dos establecen reglas para la subcontratación, el outsourcing, que crean una responsabilidad solidaria de la empresa subcontratante. Las dos aportan incentivos para promover, en vez de castigar, la productividad.
La gran diferencia tiene que ver con la democracia interna y la transparencia de los sindicatos. En la propuesta del presidente las elecciones sindicales deben realizarse con voto libre, directo y secreto. Esto pondría fin a las votaciones a mano alzada en que se impide el sufragio a favor de candidatos de oposición.
La iniciativa presidencial también obligaría a los sindicatos a informar a sus afiliados de cuando menos el uso de sus cuotas y haría que las contabilidades de los sindicatos con más de 150 trabajadores fuesen dictaminadas de manera profesional.
Los líderes sindicales se oponen a la iniciativa del presidente porque la situación actual les ha permitido permanecer eternamente en los cargos de dirección y enriquecerse utilizando como propios los fondos de sus organizaciones. Si hubiera elecciones internas democráticas, muchos no podrían mantenerse en el poder; y si hubiera una real rendición de cuentas, ya no podrían enriquecerse a costa de los trabajadores.
A mí me parece que la iniciativa presidencial se queda corta. Los sindicatos deberían estar obligados a tener elecciones bajo la supervisión de instituciones profesionales independientes, como el IFE, y sus cuentas deberían ser obligatoriamente públicas. Debería ser una falta muy grave robarse el dinero de los trabajadores. Pero ni siquiera el Presidente de la República se ha atrevido a proponer una legislación que con este vigor defienda los intereses de los trabajadores ante los abusos de los líderes.
Lo más probable es que el Congreso debilite la iniciativa presidencial. Por mucho que se nos hable del nuevo PRI, los líderes sindicales siguen teniendo una influencia desproporcionada dentro del partido. Aceptarán, quizá, una iniciativa que mejore la productividad del país, pero no una que toque su poder o sus bolsillos.
NORMA 29
El pleno de la Suprema Corte decidió, por seis votos contra cinco, que la Norma 29 del Distrito Federal fue aprobada de manera ilegal. Pero los ministros se quedaron cortos, ya que se requerían ocho votos para desecharla. La Corte ha pedido, sin embargo, un nuevo dictamen que toque el fondo del asunto: La violación al artículo 28 constitucional por limitar la competencia. Hay todavía una esperanza.
El dilema de Peña Nieto
Raymundo Riva Palacio
ZOCALO SALTILLO
Una de las partes más sensibles que tiene que resolver Enrique Peña Nieto antes de asumir la Presidencia el 1 de diciembre, es qué hará con los servicios civiles de “inteligencia”, en particular con los dos principales, el Cisen y el de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF). La “inteligencia”, entendida como el acopio y procesamiento de información que se anticipa a los enemigos del Estado, es la herramienta fundamental para combatir la delincuencia organizada, el tema que el próximo Presidente heredará como prioridad indeseada.
Peña Nieto tiene a dos personas muy ligadas a él como responsables directos en ese campo, Miguel Ángel Osorio Chong, quien preside el área de Política y Seguridad en el equipo de Transición, y Luis Miranda, uno de los políticos de mayor confianza del presidente electo, y su secretario de Gobierno en el Estado de México, a quien le encomendaron el análisis y evaluación del Cisen. Para realizar el diagnóstico y las recomendaciones en la SSPF, se designó a Roberto Campa, secretario técnico del Consejo de Seguridad Pública Nacional, en la primera parte de este gobierno. Hasta principio de noviembre presentarán a Peña Nieto sus conclusiones y propuestas, lo que determinará el derrotero de las dependencias. Sin embargo, hay una hipótesis probada por Osorio Chong, quien ha dicho en privado que el problema en las áreas de seguridad mexicanas es su falta de coordinación.
Esta deficiencia explicaría el porqué, según algunas líneas generales que han trascendido en el equipo de transición, la coordinación podría recaer en una reforzada Secretaría de Gobernación. Esta parte es controvertida, y si se analiza incorrectamente, puede resultar contraproducente. El Cisen y la SSPF realizan fundamentalmente un trabajo de contrainteligencia, que tiene que ver con la seguridad interna. La “inteligencia”, de la que abrevan en buena parte la Marina y la PGR, proviene de las agencias de inteligencia estadounidenses, particularmente la DEA, la CIA, ICE y ATF. La construcción de un sistema de “inteligencia” que reemplace los insumos de Washington, requeriría de una revolución en los cuerpos de seguridad mexicanos y la restauración de lo que se le llama “inteligencia humana”, que hacía el Cisen con eficiencia hasta que fue desmantelado en los dos primeros años del gobierno de Vicente Fox.
El actual secretario de la SSPF, Genaro García Luna, reconstruyó una buena parte de ese sistema de inteligencia, primero en la vieja Agencia Federal de Investigaciones y luego en la Policía Federal, y creó un complejo sistema que se llama Plataforma México, cuya sofisticada tecnología ayudó a llenar algunos de los vacíos que dejó el desmantelamiento del Cisen. En este gobierno hubo la tentación de que Plataforma México se trasladara al Cisen, pero García Luna derrotó al ex director de ese centro, Guillermo Valdés, en una lucha burocrática por su manejo. La idea, sin embargo, ronda en el equipo de transición.
¿Sería la solución? Los asesores de Peña Nieto quieren devolverle la fuerza al Cisen y a Gobernación, en menoscabo de la SSPF. Esto equivaldría a reconstruir lo roto, y destruir lo que está completo. No está claro si resolvería los déficits de “inteligencia”, pero lo que sí es seguro es que no restablecería lo que Osorio Chong ve como la falta de coordinación entre las secretarías y sus órganos de inteligencia. Para esto, sería mejor que el Cisen dejara de ser operativo y que esas funciones se integren a la SSPF y al Cenapi, el Centro Nacional de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia de la PGR, bajo el esquema de separarse de Gobernación y pasar a la Presidencia como un órgano que coordine todos los servicios de inteligencia civiles y militares, para recabar su información, procesarla, depurarla y presentarle al Presidente recomendaciones para la toma de decisión. Con esto no se iría hacia atrás, como esbozan algunas de las propuestas en el equipo de transición, sino hacia adelante. Pero esta reubicación no está en el radar de los expertos que colocó Peña Nieto a revisar las fortalezas y debilidades de la inteligencia mexicana. Cuando menos no está hasta ahora, este nuevo andamiaje.
Cristalazo
La corrupción y la depuración
Rafael Cardona
CRONICA
Y aquí el asunto se torna abstruso y confuso: ¿cómo si “incumplen con el requisito de permanencia” y son turnados al Consejo Federal de Desarrollo previo conocimiento de la Unidad de Asuntos Internos acaban siendo dados de baja sólo 302?
Una de las informaciones más recurrentes e incomprensibles como materia de festejo nos acaba de ser entregada nuevamente a los ciudadanos quienes quizá como los pacientes infantiles de cualquier enfermedad, tragamos la colorida grajea sin imaginar la verdadera sustancia.
Sabe dulce, pero la verdad va adentro.
Nos ha dicho la Secretaría de Seguridad Pública federal en cuanto a la depuración de sus elementos y sus afanes moralizadores y su control de confianza:
“Como parte del proceso institucional permanente para el fortalecimiento de su capital humano, la Policía Federal informa que de diciembre de 2006 a la fecha la Dirección General de Control de Confianza ha realizado un total de 240,024 evaluaciones tanto al personal que forma parte de esta corporación como a quienes aspiran integrarse a ésta.
“Del total de estas evaluaciones, 134,759 se han aplicado a personal de nuevo ingreso, como requisito indispensable para su incorporación a las filas de la Policía Federal en donde uno de cada cuatro aspirantes aproximadamente, acredita dichos exámenes”.
“En seguimiento al esquema para preservar la fortaleza institucional, la Policía Federal efectúa periódicamente evaluaciones de permanencia y de promoción. En ese sentido, se han realizado un total de 46,754 evaluaciones, considerando que algunos elementos han sido evaluados en dos o más ocasiones…”.
Aquí vale la pena detenerse un poco. Si bien la Policía Federal Preventiva tiene un número de efectivos impreciso y reservado (se calculan entre 30 y 40 mil elementos) haber realizado 240 mil evaluaciones no significa absolutamente nada. Se debieron repetir, en todo caso seis veces a cada uno de los agentes y eso es un contrasentido. La confianza no se logra repitiendo el examen.
Después, como se verá, se dice: dos mil cuarenta y cinco de estos policías no acreditaron “los controles de confianza, por lo que incumplen con el requisito de permanencia regulado por el artículo 17, inciso B apartado VI de la Ley de la Policía Federal y con base en lo previsto en la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública”.
Esa es una forma elegante y burocrática de decir, los corrimos.
“De estos 2,045 elementos se han turnado al Consejo Federal de Desarrollo Policial, a través de la Unidad de Asuntos Internos un total de 919 expedientes integrales, de los cuales han concluido con la baja 302 efectivos”.
Y aquí el asunto se torna abstruso y confuso: ¿cómo si “incumplen con el requisito de permanencia” y son turnado al Consejo Federal de Desarrollo previo conocimiento de la Unidad de Asuntos Internos acaban siendo dados de baja sólo 302?
Por fin, “¿incumplen con el requisito de permanencia regulado por el artículo B apartado VI de la ley de la PFP —¡uf! — o no?”
Pero lo más grave es el uso del verbo depurar. Depurar significa todo esto:
“(Del lat. depur?re).
1. tr. Limpiar, purificar. U. t. c. prnl.
2. tr. Rehabilitar en el ejercicio de su cargo a quien por causas políticas estaba separado o en suspenso.
3. tr. Someter a un funcionario a expediente para sancionar su conducta política.
4. tr. Eliminar de un cuerpo, organización, partido político, etc., a los miembros considerados disidentes”.
Uno se preguntas si –como dijo la comisionada Maribel Cervantes, designada al frente de la corporación apenas en febrero de este año, en sustitución de Facundo Rosas—han sido consignados nada más 459 policías y sólo 50 de ellos han sido sentenciados, pues entonces la dicha depuración es un mero trámite de burocracia policial.
Pero peor aún: ¿hay certeza de los quehaceres actuales de esos cuya conducta los hizo indeseables para servir en la federal? ¿No son acaso proclives al delito y por eso fueron descalificados, reprobados y de imposible “purificación”?
Si nos damos cuenta de cómo son las cosas, veremos una evidencia triste: en todos los delitos investigados en México siempre hay o policías o ex policías en las bandas desmembradas.
¿Cuántos de ellos salieron reprobados de las corporaciones –ésta o la de algún estado—para organizar sus propias bandas rodeadas de “tiras” y “madrinas”?
Demasiados en verdad.
PATITO FEO
¿De dónde habrá sacado el jefe de gobierno eso de la ciudad de México como el “patito feo”?
Pedro Ramírez Vásquez dijo alguna vez de ella: es chaparra, fea y cacariza. Pero si hablamos de palmípedos horribles, le sugiero al señor Ebrard quince días en Tegucigalpa.
Astillero
• EPN mirando al norte
• Entre generales y tutelas
• Cárceles y cárteles
• Salirse de las manos
Julio Hernández López
Pretendiendo ver simbólicamente hacia Latinoamérica, Enrique Peña Nieto ha comenzado sus viajes internacionales colocándose con gusto en la órbita estadunidense. Geográficamente ha dado sus primeros pasos diplomáticos hacia el sur, pero políticamente (al menos en las dos primeras visitas, a Guatemala y Colombia) su equipaje discursivo y su brújula están abiertamente orientados hacia el norte.
Tiempo inmediato tendrá para hacer replanteamientos en otras latitudes sudamericanas si es que la primera impresión que ha causado es errónea, pero en Guatemala tuvo ya su primer tropiezo al caerse la reunión de bulto que pretendía hacer con todos los presidentes centroamericanos convocados por el anfitrión, el general en retiro Otto Pérez Molina, llevado al poder por un partido ultraderechista y acusado de conductas represivas. Aun cuando sostiene un diferendo con Washington, pues apoya la despenalización del consumo de drogas, Pérez Molina ejerce un gobierno que privilegia la fuerza para atender problemas políticos y sociales. Si fuera necesario desprender algún intento de mensaje político del peñanietismo al escoger Guatemala y a su general presidente como primera visita, los augurios en México tendrían razón para ser sombríos (hasta Mario Vargas Llosa pide un cambio de rumbo).
En Bogotá su anfitrión formal ha sido el presidente Juan Manuel Santos, pero la figura dominante y la referencia verdadera es el policía colombiano llevado a general, Óscar Naranjo, insólitamente designado por Peña Nieto como asesor de Los Pinos para faenas antinarco, en una decisión que muestra menosprecio por las fuerzas armadas mexicanas y que representa el acatamiento de una línea de trabajo dictada desde Washington, donde el general en retiro funge también como colaborador del Banco Interamericano de Desarrollo.
Tan temprana exhibición de Peña Nieto entre generales, métodos represivos y tutela gringa se hizo acompañar de definiciones peligrosas. Como si compartiera la pasión por la violencia que caracterizó a Calderón, y plenamente embonado a las políticas gringas (Obama dijo hace días, sin darle su lugar a EPN, que estaba seguro de que éste continuaría la guerra contra el narcotráfico), el futuro jefe de las armas mexicanas repitió lo que el preceptor Naranjo había anunciado a finales de julio (en Astillero se habló del asunto: Pedir Naranjos al olmo bit.ly/M9HxO0 ): no habrá tregua ni pacto con los delincuentes. Además, en la capital colombiana elogió el método allá utilizado, que entre otras cosas significó la apertura sin pudor a la intervención estadunidense directa y la promoción y protección de bandas de paramilitares.
En tanto, ayer se realizaba una reunión binacional de altos funcionarios relacionados con la Iniciativa Mérida. Una delegación nacional viajó a la capital estadunidense para reunirse con otro grupo, éste encabezado por Hillary Clinton. Fue la cuarta sesión (la anterior sucedió en abril de 2011) y, aparte de trazar compromisos para un futuro que ya no comandarán los panistas, sino los priístas (plena demostración de que, para estos efectos, los cambios de siglas y apellidos dan lo mismo), tuvo como telón de fondo el incidente de Tres Marías en el que los mexicanos acribillaron una camioneta diplomática blindada y los estadunidenses sacaron del país, sin respeto por lo que quedara de apariencias de respeto a la legalidad mexicana, a dos personas con heridas menores que supuestamente eran agentes de la CIA sin acreditación diplomática alguna.
En el plano interno revivió alarmas la fuga de más de 130 en una penitenciaría de Piedras Negras. La autoliberación sin incidentes hizo reparar de nuevo en el delicadísimo rubro de los penales mexicanos que forman parte destacada del cuadro nacional de gravísima descomposición. No hay razón, si acaso por la cuantía, para asombrarse de lo recién sucedido: las cárceles son territorio sustraído a cualquier pretensión de control real por parte del Estado. Dominadas por cárteles, dirigidas por funcionarios que están sujetos a la implacable ley del plomo o la plata, convertidas en infiernos sin esperanza, esos centros de rehabilitación constituyen uno de los saldos apocalípticos del calderonismo que pretende escudarse en que los penales donde ocurren fugas y motines corresponden a estados de la República y no al gobierno nacional, pero lo cierto es que el virus principal corresponde a procesados y sentenciados por delitos del orden federal, concretamente por asuntos relacionados con el narcotráfico y otras formas de delincuencia organizada.
De entre el fuego discursivo cruzado que mantienen priístas y panistas a propósito de lo sucedido en Piedras Negras, tratando de responsabilizar unos a otros del desastre, destaca lo señalado por Manlio Fabio Beltrones, al hacer un llamado de atención al gobierno que se va para que no permita tanta laxitud en la disciplina, orden y responsabilidad porque el gobierno se les puede salir de las manos antes de que tome posesión Enrique Peña Nieto.
Las rigurosas palabras del priísta sonorense parecen tener sentido si se observa el gran repunte de ejecuciones, secuestros y enfrentamientos en diversas partes del país, en lo que pareciera una sangrienta disputa ante el debilitamiento del poder que se va y para negociar condiciones con el que está por llegar. Deudas, pactos, sustituciones, remodelaciones, reacomodos gerenciales y cuotas y sistemas heredados y por consolidar. ¿Salirse de las manos? ¿Para beneficio de quién? ¿Por maleficio de quién?
Y, mientras continúan los accidentes en instalaciones petroleras (las que a la vez están en la mira privatizadora: el presunto negocio del sexenio venidero), esta vez con un lamentable saldo fúnebre, y con Mitt Romney alejándose aún más de la posibilidad presidencial gringa, gracias a Mother Jones, ¡hasta mañana, preguntando si no será hora de que los gobiernos estatales dejen de subsidiar negocios de Televisa y Televisión Azteca, como se vio respecto a esta empresa en el accidente aéreo de Michoacán!























