alejandro

Desde hace tiempo, no pasa una semana sin que no tengamos, cuando menos  una nota sobre un acto violento relacionado con el Islam, en algún lugar del mundo; puede ser desde un incidente sangriento en la “franja de Gaza”; un atentado en la isla de Bali, o un atentado suicida en Israel, donde un fanatizado aspirante al martirio decide ingresar al paraíso islámico por la expedita vía de una explosión, volando en pedazos junto al mayor número posible de sus odiados judíos. Puede ser también una sentencia de lapidación a una mujer por un supuesto o real adulterio más un largo  etcétera donde encontramos  las Torres gemelas con su miles de muertos,  Atocha en Madrid,   el  vuelo 103 de Pan Am en Lockerbie con más de 250 muertos, el asesino de Toulouse que mató “para cumplir con su deber de musulmán” y recientemente el asesinato del embajador de los Estados Unidos en Libia como protesta por una película  sobre Mahoma.

  La película, de serie B y pésima manufactura, con el título de “La inocencia de los musulmanes”  trata de una manera irónica e irreverente al señor Mahoma, mostrándolo como lo que al parece fue, un  individuo  mujeriego, corruptor de menores, codicioso, intolerante y sangriento, de paso retrata a los musulmanes como gente ignorante e inmoral. Hasta aquí nada del otro mundo, ciertamente nada que anteriormente no se haya filmado insultando al cristianismo, concretamente al rito católico, ese que tanto tiene de que avergonzarce, y sin hablar de Marcial Maciel.

  Sam Bacile es el director de la película que desató los ataques contra la embajada de EE.UU. en Egipto y el consulado de Libia, en el que murieron el embajador y tres funcionarios estadounidenses, después de que los encargados de la seguridad (libios) huyeran del lugar, como es lo habitual entre los árabes cuando se ven superados en numero.

  Sam Bacile, de 56 años, identificado como judío israelí-estadounidense, residente en California, sostuvo que su película “La inocencia de los musulmanes” es “una película política, no una película religiosa”.

 El film fue estrenado el año pasado en un solitario cine de EE.UU y desde el pasado mes de julio se pueden ver extractos del mismo en Internet. Según el New York Times, la violencia en Egipto y Libia fue motivada por informes en los medios de comunicación egipcios sobre la película luego de que una persona la doblara al árabe y publicara el video en You Tube

 “Estados Unidos condena en los términos más fuertes este ataque escandaloso y chocante. Actuaremos para poner a nuestros diplomáticos bajo seguridad con el gobierno libio”, dijo Obama en un “valiente” discurso desde la seguridad de la Casa Blanca. Afirmó, no obstante, que “el ataque no romperá los lazos entre Estados Unidos y Libia”. Solo faltó su estribillo habitual: “Oraremos por ellos”.

  El problema (problemón)  con el Islam no es reciente, lo que es reciente y muy preocupante es el fundamentalismo de origen wahhabita, movimiento islámico iniciado en el siglo XVIII y que actualmente es el credo oficial de la Arabia Saudita. Esta variante, originalmente tranquila, ha sufrido una notoria radicalización  desde los primeros años de la década de los setenta, y aboga, junto con el Salafismo, por una interpretación purista del Corán y la aplicación de la Sharia a todos los aspectos de la vida

 El Islam, no olvidemos, es una civilización que se considera a sí misma  superior moral y culturalmente a Occidente,  pero que vive dolorosamente obsesionada por la inferioridad de su tecnología y poder.

  Para entenderlos es obligado recordar que los musulmanes consideran el Corán como la palabra de Dios, revelada a Mahoma por medio del arcángel Gabriel, y dado que el mismísimo  Dios es al autor, el texto es por lo tanto  infalible. El problema es que en uno de sus textos, el Corán anuncia la existencia de un juicio para las naciones “corrompidas” por la riqueza, el poder y el orgullo y claramente señala que si no se reforman serán castigadas con la destrucción o serán sojuzgadas por los pueblos más virtuosos. No hace falta aclarar que los pueblos corruptos son Occidente, concretamente Estados Unidos y sus aliados, y obviamente los pueblos virtuosos son ellos. Eso sin hablar sobre otros aspectos incómodos del Islam como la subordinación y minusvalia de la mujer, matar homosexuales, asesinar apóstatas, lapidar adulteras y cortar las manos a los ladrones.  

 El Islam radical no entiende que el exigir a las personas no musulmanas  que se abstengan de hacer dibujos o películas de Mahoma  no es reclamar respeto, sino sumisión

 Como se puede ver, el problema no es sencillo pues intervienen pobreza, ignorancia, fanatismo, resentimientos ancestrales, y por si algo faltara está aderezado con la imposibilidad de mezclar racionalidad y religión.  Mal asunto.