Joao Pereira de Souza encontró, en una isla cercana a la costa de Río de Janeiro, lleno de petróleo y muriendo de hambre, a un pingüino de Magallanes, que el jubilado hoy con 71 años, llamó Dindim.

A su vez, se expresa que en una semana, el sujeto limpió las plumas alquitranadas de la criatura, lo alimentó con una dieta diaria de pescado y luego lo llevó de vuelta al mar.

“Él no se iba, se quedó conmigo por 11 meses y luego, solamente después que mudó sus plumas, desapareció”, afirmó Joao Pereira de Souza.

Es importante resaltar, con información brindada por la página Yahoo! Noticias, que el acto generoso del hombre ha tenido una recompensa inesperada, Dindim se volvió su amigo más fiel, y pasa con él hasta 8 meses, viviendo con el pescador retirado en su vivienda en la isla.

“Ha vuelto a visitarme durante los últimos 4 años. Llega en el mes de junio y se va en el mes de febrero y todos los años se vuelve más cariñoso ya que parece aún más feliz de verme”, comentó Joao Pereira de Souza.

Al final, se da a conocer que es algo completamente inusual, ya que implica que la especie, que normalmente se reproduce al sur, en las costas de la Patagonia de Argentina y Chile, recorre 8,000 kilómetros de distancia cada año.