La captura del narcotraficante colombiano Daniel Barrera Barrera constituye el golpe más importante propinado en Venezuela a esas organizaciones criminales, afirmó hoy el ministro de Relaciones Interiores y Justicia, Tareck El Aissami.
El individuo, apodado “El Loco Barrera”, fue aprehendido la víspera en la ciudad de San Cristóbal, estado fronterizo de Táchira, tras una operación de inteligencia encabezada por la Oficina Nacional Antidrogas.
En una conferencia de prensa, el titular detalló que el 6 de agosto último Colombia transmitió la información de la presencia de ese narcotraficante en este país, por lo que se desplegaron inmediatamente 14 equipos de inteligencia y búsqueda en tres estados y esta capital.
Con esta captura, expresó, el Gobierno ratifica la determinación de sus políticas en contra de las organizaciones criminales y el narcotráfico de manera frontal.
Desde que Venezuela trabaja de manera soberana en el combate al narcotráfico, sin la tutela de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), las autoridades detuvieron a 91 jefes criminales, todos solicitados por Interpol, dijo El Aissami.
Según datos oficiales, a partir de la retirada de ese órgano en 2005, la nación duplicó además el embargo de drogas a escala nacional, entre otras razones, porque la política de la DEA radicaba en el control de estupefacientes hacia Estados Unidos y no hacia otros destinos.
El ministro reafirmó el rechazo de su país al Informe sobre los países de mayor tránsito o producción de drogas en el mundo, divulgado recientemente por Washington, en el cual se cuestiona las políticas antidrogas de este país suramericano.
Como parte del combate contra el tráfico de sustancias ilícitas, la administración del presidente Hugo Chávez decomisó unas 640 toneladas de estupefacientes desde 1999.
El país, calificado por la Organización de Naciones Unidas entre los primeros cinco con políticas exitosas para enfrentar ese mal, ha suscrito 52 convenios con 38 naciones, y mantiene comisiones mixtas de trabajo con Italia, Guyana, Ecuador, República Dominicana, México, Portugal, Colombia y Bolivia.
Aunque Venezuela no es productora de narcóticos, su situación geográfica la convierte en un territorio clave o puente para el mercado de las drogas, con Estados Unidos como el mayor receptor.

























