EN UNA INOLVIDABLE VELADA
EL trash metal de Megadeth quedó tatuado en el corazón de cada fanático presente la noche del pasado miércoles durante su concierto en un foro del WTC.
Como era de esperarse, la banda norteamericana de trash metal Megadeth convirtió la velada de anteayer en una verdadera y memorable noche convocando a sus miles de fans a un recital que se vio invadido de emociones, gritos y, por supuesto, de los grandes éxitos de esta legendaria agrupación.
Todo empezó a muy temprana hora, cuando los fans comenzaron a llegar al recinto vestidos con sus camisetas de Vic Rattlehead y su cadavérica apariencia que ha hecho de la suya la eterna imagen de la banda. Apenas ponían un pie dentro del lugar y ya exclamaban un “wooo Megadeth”, volviéndose de pronto en un solo grito, invitando de esta forma a los músicos a subir de una vez por todas al escenario.
“¡¡Megadeth, Megadeth!!”, pero no fue hasta después de las 21:40 horas cuando aparecieron uno a uno sobre el escenario Dave Mustaine, líder de la agrupación, David Ellefson, Chris Broderick y Shawn Drover, todos ellos vestidos de manera elegante, con camisas blancas. A partir de ese momento conocimos la capacidad del fanático mexicano para ensordecer con tanta euforia haciendo incluso casi imperceptibles los acordes de “Trust”, canción con la que abrieron.
Posteriormente, el mítico guitarrista Dave Mustaine saludó a los presentes: “Hello, México, están listos”, despertando el alarido de todos gracias a su innegable carisma, dando paso a la canción “Hangar 18”, seguido de “She wolf”, “Symphony of destruction”, “This was my life”, “Skin of my teeth” entre otras, con las que comenzaron a marcar el camino rumbo a lo que se convertiría en una noche inolvidable.
“Gracias, México”, volvieron a gritar, al tiempo que ondearon algunas banderas mexicanas que el público les había arrojado al escenario.
Durante el concierto también interpretaron temas de su más reciente material titulado “Thirteen” como “Public enemy No. 1” y “Whose life” con los cuales dejaron claro que no son una banda que vive del pasado sino que tienen un presente y, para deleite de todos sus seguidores, también un futuro seguramente muy duradero. De esta manera se consumó una noche que tuvo de todo y los melenudos músicos volvieron, como ya es tradición, después de la rechifla y gritos para interpretar algunos otros temas “A tout le monde” y “The punishment due”, al cabo de los cuales dieron por concluida su presentación en esta capital.

























