Por encima del tema migratorio y de seguridad que ha prevalecido en los últimos 12 años, la prioridad de Enrique Peña Nieto para la relación México-Estados Unidos será fortalecer el vínculo económico y comercial.
A través de una “integración productiva”, el equipo del presidente electo buscará dejar atrás la política basada en solicitar a ese país cooperación en estrategias de seguridad y migración, para promover la generación de empleos de ambos lados de la frontera.
Para el presidente electo, el principal problema en México y Estados Unidos es el desempleo y promoviendo políticas que generen trabajo para más ciudadanos, no sólo se fortalecerán lazos, sino que disminuirán los índices de inseguridad y los flujos migratorios, dijo Emilio Lozoya Austin, coordinador de vinculación internacional del equipo de transición.
























