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Los siete cuerpos encontrados este sábado en los límites de Michoacán y Jalisco estaban mutilados y calcinados. Así lo revelan informes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), basados en los primeros peritajes realizados en la escena del crimen. De acuerdo con la dependencia, en el sitio los investigadores contabilizaron un total de 70 partes humanas, incluidas siete cabezas.

Los restos mortales fueron encontrados cerca de las 06:00 horas en el tramo carretero Jiquilpan-Briseñas, dentro del Municipio michoacano de Venustiano Carranza. El hallazgo fue realizado dentro de una camioneta Nissan, pick up, color blanco y plazas de circulación MW-82287, a la cual los ejecutores le prendieron fuego. Los reportes de la PGJE detallan que la unidad estaba abandonada en el cruce que comunica a la población de San Gregorio.

Se trata de la misma zona donde el pasado 16 de septiembre fueron encontrados los cadáveres de 17 hombres, los cuales quedaron dentro de una camioneta Ford 350. En esa ocasión la indagatoria quedó a cargo de las autoridades de Jalisco, pues el hallazgo fue realizado dentro del Municipio de Tizapán El Alto.

Sobre la nueva masacre ocurrida este sábado, las autoridades michoacanas informaron que las víctimas se encuentran en calidad de desconocidas. Solamente se ha podido establecer que los siete cuerpos son del sexo masculino y que sus edades podrían oscilar entre los 22 y 35 años de edad. Los restos permanecen esta tarde en el Servicio Médico Forense con sede en la localidad de Sahuayo, Michoacán.