La alegría por el primer triunfo ante Nueva Zelanda terminó de golpe al minuto 82, cuando Byanca sacó un gran disparo fuera del área que se clavó en el ángulo superior derecho de la portería mexicana.
Ahora, a jugarse el todo por el todo el próximo domingo ante Japón. Y es que México se complicó de más su permanencia en el Mundial Sub-17 al jugar a no perder y cuando se juega así, se acaba perdiendo.
La derrota 1-0 ante Brasil, combinada con la victoria de las niponas 3-0 sobre Nueva Zelanda, hace imprescindible que México gané su próximo encuentro y si llega a empatar deberá esperar a que las amazónicas no venzan a las oceánicas para mantenerse con vida.
Todo esto, por jugar a no ganar; por jugar a tratar de que el tiempo pasara y que el cero a cero fuera una victoria de segunda mano.
El Tri femenil decepcionó. Después del primer juego se esperaba que se le tratara, por lo menos, de pintar la cara a las brasileñas. Es verdad, a Brasil, en todas las categorías hay que respetarle, pero no hay que tenerle miedo.
























