Al menos 30 personas han muerto -fuentes policiales hablaban de 39 pasadas las 23.30 horas- y 60 heridas en varios ataques coordinados en París ocurridos alrededor de las diez de la noche, según datos de la Prefectura de Policía.
Varios atacantes con fusiles de asalto han protagonizado al menos tres tiroteos en los distritos 10 y 11 de la capital. El más grave se ha producido en la conocida sala de fiestas Bataclan, situada en el número 50 del Boulevard Voltaire, donde han fallecido al menos 15 personas, según fuentes policiales. A media noche, el presidente François Hollande ha decretado el Estado de Urgencia en toda Francia y anunció el cierre de fronteras y la movilización de más fuerzas militares en el país.
En las inmediaciones de la sala ha habido al menos otros dos tiroteos y, según informaciones de las fuerzas de seguridad, hay varios personas retenidas en el interior. Al menos una decena de personas han quedado tendidas en el suelo. Pasadas las once de la noche, todavía proseguía algún enfrentamiento armado entre atacantes y policías en la calle Charonne, cerca de la sala de fiestas. Decenas de ambulancias se han acercado a la zona, así como un camión blindado con agentes especiales antiterroristas.
Dos horas después del ataque a la sala de fiestas, se escuchaban disparos aislados en el interior y en el exterior. Fuentes policiales han asegurado que dentro de la sala había rehenes y que no descartaban que siguieran produciéndose asesinatos entre los clientes. Un testigo aseguró que, mientras disparaban, los atacantes gritaron “Ala Akbar”. Poco antes de la una de la madrugada, la policía aseguró haber matado a dos terroristas. Benjamin Cazenives, que estaba en el interior dijo a una amiga, que a su vez trasladó la narración a este periódico: “Estoy vivo. Solo tengo unos cortes. Una carnicería. Cadáveres por todas las partes”. Es el mensaje que puso en las redes sociales.
























