El asalto a la razón

Otro hombre bueno viudo de hijo

Carlos Marín

El asesinato del primogénito de Humberto Moreira me impone dejar para el lunes la publicación en detalle de las piezas que completan el rompecabezas del caso Tres Marías y evidencian que lo que pareciera un deliberado intento mafioso de ejecución se trató en realidad de una infausta, explosiva y sospechosista confusión policiaca.

Linchado que ha sido por la falsificación de papeles para la obtención de un multimillonario crédito para Coahuila (de lo que son responsables achichincles de la tesorería estatal, de la hacienda federal y de dos bancos), el profesor vuelve al escenario público arropado en su desgracia por la crema y nata del gobierno y la política.


 

“He aguantado muchas cosas: calumnias, engaños o que la gente hable sin saber, pero esto no se puede aguantar, mataron a mi hijo”, revienta. Y convencido de que el asesinato “tiene que ver con las matazones y balaceras que han ocurrido en los últimos meses aquí en el norte”, sostiene que su hijo viene a ser “uno de los muertos de esta guerra absurda…”.

Fuerte abrazo y sincero pésame, profesor Moreira.

La historia en breve

Lalo Moreira, el primer muerto del presidente Peña Nieto

Ciro Gómez Leyva

 

Desde el dolor del padre demolido, Humberto Moreira legó una frase con una fuerza expresiva que podría cambiar dramáticamente el curso de la historia de México: “Mi hijo viene a ser uno de los miles de muertos de esta guerra”.

El ex presidente del PRI debe tener información que nosotros desconocemos sobre el asesinato, porque su señalamiento fue directo, severo, mortífero: su hijo, el joven José Eduardo, Lalo, Moreira, fue ultimado por gatilleros del crimen organizado, o como consecuencia de la guerra emprendida contra ellos por la Presidencia de la República desde finales de 2006.

Moreira, habrá que recordarlo, fue siempre uno de los gobernadores más críticos del modelo policiaco-militar del presidente Calderón, quien a su vez cuestionaba el empeño de Moreira y las autoridades del gobierno de Coahuila en la lucha contra los criminales.

El presidente Calderón no modificará el esquema en los días que le restan en el poder. El futuro presidente Peña Nieto, en cambio, ha repetido que la lucha continuará, pero con una estrategia renovada que permita reducir drástica y rápidamente el secuestro, la extorsión y los asesinatos. Ahí estarán el cadáver del hijo y el juicio del padre, ahí estará la sombra de los Moreira, recordándoselo cuando, ya pronto, asuma el mando de las fuerzas federales.

El crimen de Ciudad Acuña (ocurrido, además, horas después de una muy promocionada junta de seguridad pública entre los equipos entrante y saliente) posee un simbolismo tan grave que, pienso, terminará por marcar un antes y un después.

En ese sentido, Lalo Moreira será el primer muerto del presidente Peña Nieto.

 

Trascendió

Trascendió

 

:Que elementos del Ejército y la Marina se movilizaron ayer a Ciudad Acuña, Coahuila, para blindar la localidad durante los funerales de José Eduardo, el hijo mayor de Humberto Moreira, ejecutado la noche del miércoles.

Y es que además de que la familia del ex gobernador del estado y ex presidente del PRI se trasladó a esa ciudad para las honras fúnebres, la plana mayor del tricolor, con Pedro Joaquín Coldwell y Cristina Díaz a la cabeza, acudió a dar sus condolencias a los Moreira.

En breve se solicitará seguridad especial a los gobiernos estatal y federal para garantizar la integridad del resto de los hijos y de la esposa de Humberto Moreira, pues aún se desconoce el móvil del homicidio.

:Que gracias a la intervención de Manuel Camacho Solís se superó el diferendo entre el PRD en el Senado y Sandra Fuentes Beráin a propósito de los comentarios de la embajadora de México en Bélgica sobre el nombramiento de Rabindranath Salazar como presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores para Europa.

Ya quedó claro que hay oportunidad para que políticos experimentados y diplomáticos de carrera trabajen juntos los asuntos de política exterior mexicana, a grado tal que la embajadora y el senador ya platicaron.

:Que a los bejaranistas les importa un cacahuate la actitud conciliadora de Silvano Aureoles, quien dio por terminado el conflicto por la toma de la tribuna de San Lázaro el 28 de septiembre durante la discusión de la reforma laboral.

Dicen que no le perdonarán que haya evidenciado la actuación violenta de las diputadas Karen Quiroga y Lourdes Amaya, las nuevas dipuhooligans, que arrebataron el micrófono al presidente de la Mesa Directiva, el priista Jesús Murillo Karam, en aquella sesión.

:Que la legisladora panista Adriana González se quedó fuera de la pelea por la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, no obstante haber encabezado seis años la correspondiente en el Senado.

El neoleonés priista Javier Treviño se perfila para ocupar esa posición, a la que lo impulsó Manlio Fabio Beltrones.

 

En Privado

¿Se atreverán en el Senado?

Joaquín López-Dóriga

 

¿Y de veras crees que un pacto

los hace caballeros? Florestán

Ya analizan en comisiones del Senado la minuta de la reforma laboral aprobada por los diputados.

El punto central es el que llaman democracia sindical, que en San Lázaro fue modificado con los votos del PRI y del Verde y en contra de PAN, PRD, PT y MC.

Y no es que el PRI y el Verde tengan mayoría absoluta y se hayan impuesto, no. El factor de derrota fue la ausencia de la mitad de la bancada del PRD, los lopezobradoristas, que abandonaron la sesión después de tomar la tribuna. De haberse quedado y votado, no hubiera pasado. Faltaron sus votos.

En esas condiciones, y si nos atenemos a las declaraciones del PRD, sus adláteres y del PAN, ese capítulo de la reforma laboral aprobado por los diputados será modificado en el Senado.

El PRI tiene 54 escaños y el Verde siete, lo que le da 61 votos. Pero la oposición alcanza 66: 38 del PAN, 22 del PRD, cinco del PT y 1 del MC. El voto del Panal no influye.

El hecho es que el Senado puede darle un vuelco al tema sindical de esa reforma si la oposición al PRI vota en bloque y sin ausencias.

De ser así, la minuta será devuelta a la Cámara de Diputados, donde la pueden ratificar o subirse a su macho sindicalista y corregirle las modificaciones del Senado, lo que llevaría a una situación no prevista en la iniciativa preferente al no estar reglamentada.

Existe la posibilidad, en caso de que los diputados enmienden la plana a los senadores, de que se apruebe sin el tema de los sindicatos, reservando su discusión para el próximo periodo.

Pero para eso tendrán que ponerse de acuerdo las dos Cámaras porque, insisto, la iniciativa preferente no está regulada.

En lo personal, espero que los senadores modifiquen el tema sindical y que los diputados lo acepten.

Pero eso ya está, como mucho de lo que nos concierne y afecta, solo en sus manos.

Los senadores tienen los votos para rectificar.

A ver si tienen lo demás.

RETALES

 

1. DISTANCIA. Cada día es más notable la distancia entre el presidente Calderón y Gustavo Madero, que no asistió al homenaje a Alonso Lujambio, el miércoles en Palacio Nacional. Dijo que el PAN le haría el suyo. Madero no sale del Corral,

2. NIDO. Silvano Aureoles ratificó en los hechos lo que le había adelantado: se mantiene como coordinador de la bancada del PRD en San Lázaro al lograr un acuerdo de unidad con los pejistas. A ver cuánto les dura, y

3. SOMBRA. Marcela Gómez Zalce es conocida como La sombra por su influencia en Marcelo Ebrard y en las decisiones sobre la ciudad. Es la jefa de la Oficina (y del gabinete) del jefe de Gobierno. Se había dicho que con Miguel Ángel Mancera permanecería en el cargo, pero me confirmó que no, que se irá con Marcelo.

Nos vemos el martes, pero en privado

 

Día con día

Hasta luego

Héctor Aguilar Camín

 

Con la entrega de hoy empiezo mi primer tiempo sabático en la publicación de esta columna. Agradezco a los dueños y a los directores de MILENIO la hospitalidad brindada, y a los lectores su lectura.

Terminaré de escribir una novela, la novela sin ficción de mis padres, y volveré después a tocar las puertas de MILENIO.

En mi primera colaboración de Día con día, hace seis años, hice una lista de mis creencias sobre la vida pública y el periodismo. Son más o menos las mismas en las que creo ahora, seis años después. Me parece que este andén sabático es un buen sitio para recordarlas:

Creo en la prensa más por los males que evita que por los bienes que procura, como decía Tocqueville. Creo que la prensa debe ser dogmática con los hechos y liberal con las opiniones. No creo en la prensa que calla sus fuentes.

Creo que el bien básico que deben producir los políticos es la administración de la discordia. Creo que el bien básico que debe producir el Estado es seguridad pública, en sus tres dimensiones: seguridad física, seguridad patrimonial, seguridad jurídica.

El eje de la seguridad pública no es el uso de la fuerza, sino la

aplicación de la ley. El eje de

la aplicación de la ley no está en la policía o en los tribunales, sino en la disposición de los ciudadanos a respetarla.

Creo que la democracia solo puede sostenerse en el marco del respeto colectivo de la ley. La democracia no produce bienestar económico o equidad social, sino libertades públicas. Las libertades públicas no siempre producen concordia ni fluidez en el gobierno. A menudo, lo contrario.

Creo que los gobiernos son un mal necesario: pueden estorbar mucho y resolver poco. Un gobierno que no cobra impuestos y no aplica la ley es un remedo de gobierno. Hay algo peor que un mal gobierno: la ausencia de gobierno.

Creo en la educación pública, pero no en la educación pública mexicana. Lo mismo puedo decir de la salud pública, el federalismo, los sindicatos, el Congreso, el Poder Judicial y la economía de mercado.

Creo que la economía debe ser de derecha y los gobiernos de izquierda, entendiendo por izquierda Felipe González y Ricardo Lagos, no Hugo Chávez ni Fidel Castro.

Creo ser un “socialista liberal” a la manera de Manuel Azaña: “Socialista a fuer de liberal”.

Creo que las creencias no son para siempre. Quien no ha cambiado de creencias a lo largo de su vida, no ha dejado que la vida entre suficientemente en él.

No digo adiós, sino hasta luego.

Juegos de Poder

¿Qué le pasó a Obama?

Leo Zuckermann

EXCÉLSIOR

 

Ahora está en campaña para reelegirse y, como gobernante que es, debió haber mostrado una gran superioridad frente a su retador. No lo hizo.

Esa fue la pregunta que me hice a lo largo del primer debate presidencial de Estados Unidos. Pienso que el debate lo ganó Mitt Romney, y por mucho. Mientras que el candidato republicano se vio contundente, el presidente Obama se observó incómodo, lejano, como si no hubiera querido estar ahí.

Hace cuatro años tuve la oportunidad de cubrir las elecciones en aquel país. El entonces candidato demócrata, hoy presidente, era un hombre tremendamente carismático, afable y con gran capacidad de entusiasmar al electorado. No por nada ganó y, hay que decirlo, dos veces: primero a la poderosísima Hillary Clinton en la elección interna de su partido y luego al republicano John McCain, quien también era un buen candidato.

No es, para nada, el mismo Obama que observé el miércoles por la noche. Me dio la sensación de que el presidente estaba hasta la coronilla, cansado, desgastado, de mal humor. Quizá lo más impactante de la noche fue su lenguaje no verbal. Mientras que Romney lo veía a los ojos cuando éste hablaba, Obama bajaba la cara, cerraba los ojos y hacía muecas extrañas en el momento en que el republicano tomaba el micrófono.

Nadie ha dicho hasta ahora que Obama ganó el primer debate. El consenso es que el triunfador fue Romney. Algunos, pocos, dicen que en el mejor de los casos hubo un empate. No lo creo. Como dije: Romney se llevó la noche de principio a fin.

Obama se enredó en sus argumentos. Se metió en detalles técnicos. No tuvo buenos sound-bytes, esas frasecillas que son las que, después del debate, quedan en la mente de los electores. Creo que el presidente estadunidense se dio cuenta de que no le estaba yendo bien y por eso, quizá, se fue desesperando. Tuvo la capacidad, empero, de cerrar mejor de lo que empezó con la que fue, me parece, la única idea que logró trasmitir: que Romney se opone a muchas cosas, pero no propone alternativas aterrizadas.

Inmediatamente después del debate, los periodistas, comentaristas y analistas estadunidenses se mostraron sorprendidos por el mal desempeño de Obama. Uno dijo que a lo mejor sus habilidades de debatir se encontraban “oxidadas” después de cuatro años que no lo había hecho. A lo mejor es cierto, pero no es una buena excusa. En todo caso, el presidente debió de haberse preparado. No debió de haber menospreciado a su rival.

Otro comentarista, identificado con los demócratas, afirmó que, mientras Romney se la ha pasado debatiendo estos meses (para lograr la candidatura de su partido tuvo que participar en más de veinte debates), Obama estaba gobernando al país. Que ésa era la diferencia. Puede ser. Pero el presidente ahora está en campaña para reelegirse y, como gobernante que es, debió haber mostrado una gran superioridad frente a su retador. No lo hizo.

Ganarle a un presidente en funciones es un evento raro en la historia de EU. Por lo general los mandatarios se reeligen porque tienen todas las ventajas que vienen con la institución presidencial. Lo primero que deben hacer sus retadores es enseñar que están a la altura de desafiar al presidente. Reagan lo logró con Carter precisamente en el primer debate presidencial. Lo mismo ocurrió con Clinton y Bush padre. Ya sabemos el desenlace de estos casos: el retador le ganó al presidente en funciones.

Eso es lo que obtuvo Romney este miércoles: posicionarse como un candidato con credibilidad para ganarle a Obama. Con la altura de desafiar al presidente. No digo, desde luego, que Obama ya perdió. Lo que cambió después del primer debate fue la tendencia. En las últimas tres semanas, el presidente claramente iba al alza y Romney a la baja. El republicano se encontraba, de hecho, muy rezagado. Todo parecía que la elección sería un día de campo para Obama. El miércoles, en vísperas del debate, en el mercado de predicción de eventos futuros de intrade.com, los apostadores le daban 75% de probabilidad de reelegirse. Consecuentemente, Romney tenía 25% de sacarlo del puesto. La mañana siguiente al debate, los momios habían cambiado: Obama 65%, Romney 35%. Por primera vez en mucho tiempo, el republicano se encontraba al alza y el demócrata a la baja.

En conclusión, la elección presidencial estadunidense se ha tornado más competida de lo que se contemplaba el miércoles por la tarde. Y yo me sigo preguntando: ¿qué le pasó a Obama?

 

Razones

Educación: no es el sindicato

Jorge Fernández Menéndez

EXCÉLSIOR

 

El Estado no ha perdido la rectoría de la educación, es falso. Lo que ha perdido es el rumbo y la claridad de ésta.

Hay más de un millón de maestros en México: hay, en semejante universo, buenos, malos y feos. Pero la enorme mayoría trabaja todos los días, de sol a sol, haciendo todo tipo de esfuerzos para tratar de llevarles a nuestros hijos información, cultura, educación. A veces lo consiguen y en otras los esfuerzos se frustran. Pero tenemos una visión simplista de lo que es ser maestro: algunos especialistas en el tema confunden la labor de esos cientos de miles de maestros con los grupos de la Coordinadora, que marchan, bloquean, agreden, pero que no cumplen con su tarea fundamental, que es educar. La mayoría de los maestros no participa de esos juegos: hacen su trabajo.

No puedo compartir la posición de la asociación, muy respetable por otra parte, Mexicanos Primero, expuesta el miércoles en un acto en el que “le exigieron” al presidente electo, Enrique Peña Nieto, que “rompa el pacto” con el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación para “liberar a la educación de las trabas que le impone el sindicato”, según dijo Claudio X. González. Conozco y respeto a Claudio y a su padre, y sé que son personas bienintencionadas, sobre todo en este tema, pero se equivocan. No son los acuerdos políticos que pudieran existir con el sindicato los que impiden liberar las trabas que sufre la educación. Es una simplificación grosera que puede explicarse en términos políticos (quien quiera puede decidir quién es su adversario político), pero desconoce la realidad de la educación.

Imaginemos por un momento a un maestro o una maestra en Ciudad Juárez, como nos ha tocado verlo y reportarlo, que vive en una ciudad (afortunadamente, hoy cada vez menos) atenazada por la violencia. Imaginemos a esa misma maestra quitándole un teléfono celular a un niño en clase y descubrir que allí hay imágenes de descuartizamientos y asesinatos: su alumno, descubre la maestra, es un niño sicario.

Vayamos a Morelos, donde en los registros de alumnos en las escuelas locales los maestros e inspectores se encuentran con que en las solicitudes que firman los padres, en el renglón de empleo, esos padres se identifican como sicarios o narcotraficantes, para dejar las cosas en claro con sus maestros. Imaginemos por un momento la distancia y los medios que hacen diferente educar en San Pedro Garza García o en alguna escuela remota de Michoacán, Chiapas, Guerrero o Oaxaca.

No es una exageración decir que es la misma distancia que separa un sistema de educación pública de Canadá con el de cualquier país africano. Nuestros promedios educativos no dicen nada: hay que afrontar las realidades locales. Imaginemos un maestro que tiene que dar clases en un enclave religioso, donde las autoridades no quieren meter las manos, como en la Nueva Jerusalen, o en Teloloapan, por ejemplo, donde vimos cómo se convence a los alcaldes. Imaginemos a grandes empresas privadas que de repente comprenden que la educación puede ser un negocio fantástico (en términos económicos y políticos) en la misma medida en que avance su privatización y se deteriore la educación pública o que ésta se subrogue.

Esos y muchos otros son los verdaderos problemas estructurales de la educación pública en nuestro país: el sindicato es parte de ellos, pero no el problema. En todo esto no deja de haber lecturas políticas subjetivas. Al mismo tiempo que Claudio declaraba que el sindicato ha frenado las decisiones de política pública en educación y ponía como ejemplo el “fallido acuerdo” entre la SEP y el SNTE respecto a la Evaluación Universal, que el sindicato, aseguró, había aceptado, “pero después se echaron para atrás y lo debilitaron”, el presidente Calderón, en el acto de homenaje que se realizó para recordar a Alonso Lujambio decía que Alonso “tuvo altura de miras para negociar con el sindicato”.

Su gestión, agregó, fue “crucial en el último año de su vida para reformar la carrera magisterial, entiéndase el principal mecanismo de compensación económica de los profesores, y que ahora, gracias a él, está orientado a los resultados, al rendimiento y al avance académico. Y también consiguió, inédito, la Evaluación Universal de maestros en el sistema educativo nacional”. ¿Dónde está el boicot, dónde el fracaso de esa estrategia? En los hechos, en el único lugar donde fracasó, porque las autoridades locales no quisieron confrontaciones con la Coordinadora, fue en los estados controlados por la CNTE. En el único estado donde, desde hace casi dos décadas, no hay 200 días de año lectivo es en Oaxaca, gracias a la Sección 22.

El Estado no ha perdido la rectoría de la educación, es falso. El Estado lo que ha perdido es el rumbo y la claridad sobre la educación. Debe recuperarlo y debe hacerlo con todos. Sin exigencias sectoriales que terminan uniendo a los polos más extremos. Todo esto y mucho más lo ampliaremos en el libro La élite y la raza, la privatización de la educación, que escribimos con mi compañera Bibiana Belsasso y que presentaremos en los próximos días. Ya les informaremos.

Frentes Políticos

Frentes Políticos

EXCÉLSIOR

I. Condena. El presidente Felipe Calderón expresó ayer su pésame a la familia de José Eduardo Moreira, de 25 años, quien fue asesinado en Coahuila. En especial, se unió al dolor que viven Humberto Moreira Valdez, ex presidente nacional del PRI y ex gobernador del estado, así como la madre del joven y los hermanos. Calderón destacó que “no hay palabras suficientes para describir la terrible bajeza cometida contra esa familia”, y dio a conocer que giró instrucciones a Marisela Morales, procuradora general de la República, para que “se realice una investigación eficaz, efectiva, para llevar a los responsables ante la justicia”.

II. El ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, dijo que espera que se haga justicia en torno al asesinato de su hijo, José Eduardo. “He aguantado muchas cosas, calumnias, engaños, que la gente hable sin saber, pero esto no se puede aguantar, mataron a mi hijo”, expresó, al salir de la misa de cuerpo presente que hubo en Ciudad Acuña. Precisó que su hijo fue asesinado de dos balazos en la cabeza y que su muerte es una más de la guerra que se vive en el país. Por su parte, Homero Ramos, procurador general de Justicia de la entidad, informó que se realizará un operativo en conjunto con la Sedena, la Marina, Gobernación, la PGR y la SSPF para esclarecer el homicidio de Moreira Rodríguez. La investigación, precisó, se mantendrá bajo resguardo.

III. Decisión. Luis Videgaray Caso, jefe del equipo de transición del presidente electo Enrique Peña Nieto, afirmó que la reforma energética que permitiría la inversión privada en la petrolera estatal Pemex está “al alcance de la mano” y será realizada en 2013. En entrevista concedida al The Wall Street Journal, reveló que el próximo gobierno planea mandar la iniciativa correspondiente al Congreso en cuanto se termine de negociar el Presupuesto. “Con suerte, la haremos a principios del próximo año”, adelantó y, aunque sin ofrecer detalles de cómo sería exactamente la reforma, puntualizó que se abriría el sector a la inversión privada, en capital y tecnología, sin que ello constituya una privatización.

IV. Buenos propósitos, El PRD no puede reeditar en 2012 lo que hizo en 2006, comentó Jesús Zambrano, después de reconocer que podría sentarse con Enrique Peña Nieto, pero “cuando las condiciones estén maduras”. Afirmó que, para ello, se requiere un pacto de unidad de todas las fuerzas políticas. Claro, primero deberá empezar por casa, donde ya quedó claro que en la izquierda hay quienes buscan el diálogo, y los golpistas, los hooligans, encabezados por René Bejarano, están interesados solamente en reventar cualquier posibilidad de acuerdo.

V.La insistencia del PAN y el PRD por introducir el tema de la transparencia y la democracia sindical, junto con la amenaza de los senadores ligados a centrales obreras de cambiar temas como pago por horas, outsourcing y salarios caídos, ponen ahora a la reforma laboral en riesgo de pasar a la congeladora legislativa. El panista Javier Lozano explicó que los cambios que se hagan a la minuta enviada al Senado generarán la devolución de la minuta a San Lázaro y con ello la iniciativa presidencial perderá su carácter de preferente. ¿Y entonces? Cosa de voluntad política, qué más.

VI. ¿Confusión? La Secretaría de Seguridad Pública federal insistirá ante la procuradora Marisela Morales en su versión original. Que no hubo emboscada ni acción concertada contra el vehículo de la embajada de Estados Unidos en la que viajaban dos agentes estadunidenses y un oficial de la Marina Armada de México. Mucho menos que los 13 policías federales que intervinieron en los hechos tengan relación con el sanguinario cártel de los hermanos Beltrán Leyva. Que no y que no. Simple confusión. Un solo detalle salta a la vista. Más allá de que podrían haber confundido el vehículo con aquel utilizado por quienes cometieron previamente un secuestro, ¿a ninguno de los policías le causó extrañeza que, después de haber disparado en más de 100 ocasiones, no recibieran respuesta de los ocupantes del vehículo de la embajada?

Ventana

Abonos chiquitos para legislar poquito

José Cárdenas

EXCÉLSIOR

La reforma laboral ha colocado al PAN entre el pragmatismo, la conveniencia… y la esquizofrenia.

–¿Se le está haciendo bolas el engrudo?

Primero el PAN votó con el PRI, el Verde y el Movimiento Ciudadano la reforma laboral y ahora se queja de haber sido “mayoriteado”. Alega que el PRI le echó encima la aplanadora para cambiar el sentido al espinoso asunto de la democracia y rendición de cuentas de los sindicatos… y dejar intocados los intereses de sus eternos aliados.

Al mismo tiempo, el PRI se siente traicionado… al menos mediáticamente. No logra explicar cómo el Presidente de la República felicita a quienes aprobaron las reformas a la Ley Federal del Trabajo mientras la bancada panista los insulta —en un desplegado de prensa— por corruptos crónicos e irremediables.

En esas aguas puercas flota la bipolaridad panista.

El senador Javier Lozano intenta justificar tal conducta: “Pese a estar de acuerdo con 80 por ciento de la iniciativa enviada por los diputados, los legisladores panistas no estamos de acuerdo en que se haya excluido la parte referente a la transparencia y democracia sindical, pues este es un tema en el que hemos insistido desde el 18 de marzo de 2010. No existe contradicción alguna porque constitucionalmente los senadores estamos facultados para aprobar una parte del proyecto que envió la Cámara de Diputados, para después regresar o modificar la parte en que no estamos de acuerdo, a fin de que se revise y modifique solamente este punto. Nuestras adecuaciones o modificaciones estarían sobre esta parte sindical y lo demás lo dejamos a salvo”. (¿?)

–¿Se vale legislar nomás tantito… en abonos chiquititos?

Para mantener con vida el asunto de la transparencia sindical, ahora el PAN se aliará con su antípoda perredista. Los enemigos serán aliados.

–¿Esto comprueba que las alianzas panistas suelen ser convenencieras?

–¿Entonces el pacto albiceleste con el diablo tricolor fue necesario sólo para no dejar mal parado al Presidente ante la opinión pública?

La “iniciativa preferente” de Felipe Calderón está a punto de naufragar en un mar de contradicciones. Para evitarlo, panistas y perredistas intentarán darle vuelta a la tortilla. Si tienen éxito regresarán a San Lázaro una reforma reformada… la deseable y no sólo la posible… los cambios deberán ser revisados por los diputados… pasarán otros 30 días… y la “iniciativa preferente” dejará de serlo, con el riesgo de pasar a mejor vida.

Como la oruga cuando vuela la mariposa.

MONJE LOCO: Ejecutaron al hijo de Humberto Moreira previa advertencia. No fue intento de secuestro como algunos medios lo han manejado. Lo mataron de dos balazos en la cabeza… pero no se descarta ninguna otra línea en la investigación del homicidio, incluida una posible represalia de Los Zetas. El ex gobernador de Coahuila y ex líder nacional del PRI salió al paso de quienes especulan con las causas de lo ocurrido: “Mataron a mi hijo José Eduardo, un joven limpio, promotor social que se dedicaba a trabajar con la gente más humilde de Ciudad Acuña”. El presidente Calderón mandó a la fuerza del Estado para investigar “a fondo”. A Coahuila han llegado elementos de Gobernación, Marina, Ejército, PGR y Policía Federal. Ojalá este crimen no quede impune como otros tantos.

Jaque Mate

Seguridad

 

Sergio Sarmiento

ZOCALO SALTILLO

El crimen no nos deja solos ni un día. Este 3 de octubre fue asesinado José Eduardo Moreira, el hijo de 25 años del ex presidente nacional del PRI y ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. Es sólo uno de los miles de homicidios que tienen lugar cada año en nuestro país, pero nos recuerda que todos los que vivimos en México estamos sometidos a la ley de la violencia.

Tan sólo para 2011 el INEGI registró 27,911 homicidios dolosos. Entre 2007 y 2011 el número se ha triplicado.

 

Esta misma semana se ha exhibido en Youtube un video que muestra cómo el nuevo presidente municipal de Teloloapan, Guerrero, Jesús Valladares Salgado, es presionado por miembros de La Familia Michoacana para nombrar como director de Seguridad Pública a una persona “neutra”. El video exhibe una realidad que ya sospechábamos, pero que apenas ahora apreciamos en todo su drama.

El mismo 3 de octubre en que fue asesinado el joven Moreira, el presidente Felipe Calderón y el presidente electo Enrique Peña Nieto se reunieron durante casi cinco horas con sus equipos para discutir el tema de seguridad. El presidente Calderón habló al parecer de los logros de su gobierno en esta materia. De hecho, una y otra vez ha ofrecido una imagen, si no triunfalista, cuando menos de inevitabilidad de su estrategia de seguridad.

El 2 de octubre en Hermosillo, Sonora el presidente se ufanó del “legado” que representa la Policía Federal “para contribuir al México seguro que anhelan y merecen todas las familias mexicanas”. En su mensaje del 3 de septiembre por el informe de gobierno afirmó que “Se han hecho muchas críticas sobre este tema y se harán más, pero lo medular es que tomamos una decisión trascendente: La de enfrentar, de manera contundente, a la criminalidad. Y con esa decisión México comenzó su largo camino a una vida plena de libertad y seguridad”.

Para quien vive siempre detrás de cientos o miles de soldados del Estado Mayor Presidencial es, al parecer, muy difícil entender la zozobra que agobia al resto de la población. Si el objetivo de la estrategia de seguridad nacional era detener o matar a muchos capos, habrá razones para celebrar. Pero si lo que se buscaba era reducir el tráfico o el consumo de drogas y crear una sociedad más segura, el resultado ha sido el mayor fracaso del actual Gobierno.

Uno puede entender la estrategia de “enfrentar, de manera contundente, a la criminalidad”. Pero ni siquiera los golpes más fuertes contra los criminales han logrado disminuir el flujo de drogas. La desaparición de los capos, en cambio, ha producido guerras violentas por los vacíos de poder. Las organizaciones criminales, en lugar de debilitarse por las aprehensiones o las muertes de sus jefes, se vuelven más violentas.

El presidente tiene razón al decir que hay pocas opciones. Los candidatos en campaña hablaron todos de un cambio de estrategia, pero aportaron pocas propuestas concretas. El Presidente Electo ha prometido ahora conservar los aspectos positivos de la estrategia de Calderón, pero hacer ajustes para mejorar el desempeño.

Yo, por lo pronto, no veo más opción real que promover ante la comunidad internacional y ante Washington la legalización de las drogas y la prohibición de las armas. Otras medidas pueden ser importantes, pero de nada servirán si los factores que han generado la violencia no desaparecen.

 

MARAKI

 

Entre las posiciones públicas más difíciles en México están las que tienen que ver con la cultura. Los grupos culturales en nuestro país son más complicados y exigentes que los cárteles del crimen organizado. Por eso ha sido tan importante la designación de María Cristina García Cepeda, directora del Auditorio Nacional, como encargada del área de cultura en el equipo de transición. Maraki, como se le conoce en el medio cultural, es una profesional sumamente respetada.

Tres Marías: espías en conflicto

Raymundo Riva Palacio

ZOCALO SALTILLO

Un funcionario de alto nivel del gobierno de Estados Unidos dijo a la agencia de noticias AP que tenían fuerte evidencia circunstancial que policías federales que dispararon contra un vehículo blindado de la Embajada de ese país en México, cerca de Tres Marías, que trabajaban para el crimen organizado, habían planeado ese ataque como un atentado dirigido. Fuerte evidencia circunstancial no es prueba concreta, pero la declaración anónima confirma lo que desde la mañana del 24 de agosto pasado, la CIA aseguró a funcionarios del gobierno mexicano: sus agentes habían sido atacados durante una emboscada. ¿Por qué decirlo ahora? La racional de este tipo de iniciativas es generalmente por exasperación de que las cosas van muy lentas o simplemente no van.

 

La mañana del 24 de agosto, el jefe de Estación de la CIA en México se comunicó con sus enlaces en el gobierno del presidente Felipe Calderón para pedir ayuda porque un vehículo donde viajaban dos de sus agentes había sido atacado. No tenían ningún detalle, salvo que los habían querido asesinar. Esa mañana hubo reuniones de emergencia en la representación diplomática de todas las áreas de inteligencia para poder armar el primer rompecabezas del ataque. El fin de semana la CIA ya sabía que los atacantes le habían disparado al vehículo blindado con placas diplomáticas después de una persecución, donde uno de los automóviles agresores se emparejó a la camioneta, realizó una identificación ocular y comenzó el ataque.

 

Los disparos se concentraron en el medallón del vidrio trasero, la parte más débil del blindaje, y en el techo, que fue atacado, de acuerdo con sus testimonios y de un capitán de la Marina que los acompañaba, desde lo alto de los árboles. La CIA rompió la comunicación con el gobierno mexicano, mientras trataban de determinar de dónde había procedido la agresión. La lógica en Washington no era tanto que se castigara a los responsables, como saber quién era el autor intelectual.

¿Era un acto terrorista? Esa fue una sospecha muy sólida, pues ante la posibilidad de que fuera un cártel de la droga, la duda era si había actuado en coordinación con la mafia rusa –como se sospecha de la alianza con ella de una facción del Cártel de Los Zetas-, había sido un acto desesperado –mencionaban incluso como hipótesis que hubiera sido Jorge Eduardo Costilla, “El Coss”, jefe de una de las facciones del Cártel del Golfo, poco después arrestado-, u otra banda criminal –en esa zona operan desde hace años los hermanos Beltrán Leyva-, se encontraba detrás del ataque.

La postura de la CIA, sin embargo, no tenía consenso dentro de la Embajada. La DEA esparció información que contradecía las hipótesis de la CIA. Según información que trascendió, la DEA no tuvo, cuando menos en los primeros días después del ataque, ninguna información, que dieran alguna validez que el narcotráfico tuviera que ver en el episodio en Tres Marías. Sin embargo, en ambos casos coincidían en que había una decena de supuestos policías federales que vestían de civil, como los responsables de la persecución y el ataque, ninguno de los cuales se encuentra detenido.

Las declaraciones a la agencia de noticias AP reflejan qué parte de la Embajada en México está comenzando a exasperarse por la lentitud de las investigaciones, no las que puedan hacerse públicas, sino lo que a ellos les interesa saber: quién fue, quién ordenó, quién pagó y por qué razón. Al ventilar las cosas en público, ejercen presión sobre el Gobierno mexicano que, evidentemente, no ha satisfecho sus preocupaciones.

La versión oficial sobre el incidente se mantiene en que fue una confusión. Los funcionarios estadounidenses la rechazan con sorna. “Esto no es algo como ‘vamos a sacudir a esa gente por una violación de tráfico’. Esto es ‘vamos específicamente a matar a esa gente en este vehículo’,” dijo uno de los funcionarios. “Esto no es algo como ‘oh, oh, nos equivocamos de personas’.” Están enojados. O cuando menos, la CIA y quienes respaldan sus hipótesis, perdieron la paciencia con el gobierno mexicano.

Itinerario Político

El perdón que ofende

Ricardo Alemán

EL UNIVERSAL

Hace días, a nombre del Estado mexicano, la titular de la PGR Marisela Morales, ofreció perdón a la familia de Jesús Ángel Gutiérrez Olvera, quien fue secuestrado y asesinado por policías federales.

Pero el perdón a la familia Gutiérrez Olvera, más que sanar el dolor de un puñado de mexicanos agraviados los ofende, ya que ninguna autoridad ha castigado a los culpables y menos ha encontrado el cuerpo de Jesús. Va la historia.

 

La tarde del 14 de marzo de 2002, tres vehículos –uno de ellos una pick up tripulada por presuntos judiciales– llegó al taller mecánico, en la colonia Doctores, donde laboraba Jesús Ángel Gutiérrez Olvera, de 25 años.

Los presuntos judiciales pidieron un juego de llantas. Jesús Ángel, también conocido como “El Pericas”, ordenó a sus asistentes atenderlos. Pero uno de los judiciales lo paró en seco. “Queremos que tú nos atiendas, `Chucho´”, le dijeron.

A punta de pistola, “Chucho” terminó en uno de los vehículos. Esa fue la última vez que Jesús Ángel Gutiérrez fue visto con vida.

Desde entonces, Leonor Guadalupe Olvera, madre de “Chucho”, no ha parado un minuto en la búsqueda de su hijo, a pesar de amenazas de muerte, de haber sido encarcelada para que se olvide del caso y de haber recurrido a todas las instancias de gobierno posibles, en busca de justicia a la desaparición forzada de su hijo.

Por eso, el 23 de abril de 2002, la señora Olvera y algunos vecinos bloquearon la circulación del Eje Central. Y es que no concebían que luego de un mes de tocar puertas nadie respondiera.

El 26 de abril, la Comisión de Derechos Humanos del DF solicitó una investigación pronta en el caso de Jesús Ángel; también pidió protección para sus familiares y vecinos. Pero nada de eso ocurrió.

Luego de seis meses de la desaparición de Chucho, la madre se había dirigido al entonces jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador, al secretario de Seguridad Pública, Marcelo Ebrard, al procurador capitalino, Bernardo Bátiz y al Presidente de la República, Vicente Fox. Nadie movió un dedo.

 

Más aún, los abogados que llevaban el caso lo dejaron ante las amenazas, presiones y llamadas anónimas que prometían la muerte a quien siguiera “moviéndole” al asunto de Jesús Ángel.

 

La madre fue la única que ignoró las intimidaciones y, a pesar de que sus abogados y vecinos la dejaron sola, continuó sola su lucha.

Al final, sólo consiguió que la Procuraduría del DF se lavara las manos. Y es que según Bernardo Bátiz, sus muchachos no tenían vela en ese asunto. Los plagiarios pertenecían a la PGR y cerró el asunto con medallas para los policías capitalinos que llegaron a tan conveniente conclusión.

Pero la cosa no quedó ahí. Tiempo después, las autoridades mexicanas aseguraron que “El Pericas” –en ese momento dejó de ser “Chucho”– habría liderado el secuestro de un empresario armenio y tenía en su haber dos investigaciones previas por robo a transeúnte.

Luego entonces, se trataba de un delincuente y cualquier exigencia de las organizaciones de derechos humanos implicaba solapar el delito.

También por eso, judiciales federales implicaron a la madre de Jesús y fue enviada a prisión, en donde debió pasar 18 meses de vejaciones, para luego ser liberada por falta de pruebas.

 

Al final, organizaciones civiles llevaron el asunto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el 3 de julio de 2003.

Pasaron 7 años para que, finalmente, en noviembre de 2010 la Comisión admitiera el caso y el 27 de octubre de 2011 decretara que el Estado Mexicano era responsable de la desaparición forzada de Jesús Ángel Gutiérrez Olvera. Por ello, el Estado mexicano debía pedir perdón a la familia de Jesús.

Y es que se sabe que Jesús fue secuestrado por un grupo de policías federales de la desaparecida AFI, quienes lo torturaron hasta matarlo, para luego desaparecer su cuerpo.

 

En el secuestro habrían participado por lo menos ocho miembros de la AFI, pero siete de ellos están libres, siguen siendo policías con la impunidad que les brinda el Estado mexicano.

 

El 1 de octubre –cumpleaños de Jesús Ángel– la procuradora Marisela Morales y representantes de las secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores, aceptaron la responsabilidad del Gobierno mexicano en la desaparición de Jesús y prometieron, una vez más, acelerar la búsqueda del muchacho que hoy tendría 35 años.

Sí le pidieron perdón a los familiares de Jesús, pero nadie ha sido capaz de hacer justicia, castigar a los presuntos responsables, llevar a prisión a los secuestradores y asesinos y, lo peor del caso, nadie sabe dónde está el cuerpo, que al final es lo que busca Leonor Guadalupe Olvera. Todo se resolvió con un frío “usted perdone”. Vergonzoso. ¿O no?

 

Cristalazo

La barbarie; el líder

Rafael Cardona

CRONICA

Los asaltos de un lado y, de otro, en la redentora e ineficiente Universidad Autónoma de la Ciudad de México, los incendios en Motozintla, los conflictos universitarios en Michoacán y los motines en la ciudad de México con cualquier pretexto.

Mientras los señores senadores discuten largamente en torno de la reforma laboral enviada por el Ejecutivo para balancear los saldos finales de su belicosa administración y marcharse con un pequeño logro social —o al menos dejarle chillando la víbora a su sucesor—, el líder petrolero Carlos Romero Deschamps reunió a sus incondicionales y en una asamblea veloz y secreta, oscurita y silenciosa, decidió por el bien de todos los trabajadores afianzarse en el poder.

La reunión, comentada a esta columna por una fuente generalmente bien informada, se llevó a cabo de modo tan confidencial y secreto, con la debida anticipación y en ejercicio pleno del derecho constitucional al “madruguete”, como para pasar inadvertida (por ahora) en los medios de comunicación.

En tanto se discute (o se intenta discutir) en torno de la moralidad sindical, no iba el señor Romero a esperar el resultado de las más agudas deliberaciones en el Senado, para reglamentar de manera clara y precisa las conductas sindicales; la elección, la reelección, las cuentas de los agremiados, el manejo de las cuotas y, en especial, la forma de elegir a los dirigentes, si por voto secreto, directo y personal o en la borreguil condición de la mano alzada a la vista de todos.

Él hace las cosas en su momento y para su control. Lo demás, es asunto secundario, hasta su propia condición de senador, pues desde el Paseo de la Reforma analiza las declaraciones de Luis Videgaray en cuanto a la apertura de Pemex al capital privado (WSJ de ayer). Para cuando eso ocurra, como el dinosaurio de Monterroso, el sindicato seguirá ahí con la espada desenvainada. Y Romero también.

BÁRBAROS

 

Varios son los ejemplos de la vigencia del México Bárbaro no sepultado todavía.

Los asaltos de un lado y, de otro, en la redentora e ineficiente Universidad Autónoma de la Ciudad de México, los incendios en Motozintla, los conflictos universitarios en Michoacán y los motines en la ciudad de México con cualquier pretexto; desde los comerciantes ambulantes del Eje Central o los “reguetoneros” en el Metro, hasta los protestantes por la Ley Laboral en Paseo de la Reforma.

 

Revisemos la prensa:

(4 de oct).—”A una semana escasa de haber liberado las instalaciones de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), integrantes de la Coordinadora de Universitarios en Lucha tomaron este jueves el edificio de rectoría. Lo anterior ante el supuesto incumplimiento de los acuerdos pactados de otorgar el ingreso a escuelas y facultades de jóvenes rechazados.

 

“La toma del edificio administrativo no ha afectado hasta el momento las labores académicas ni de investigación.

 

“Sin embargo, los integrantes de la CUL han sentenciado que en caso de que las autoridades no cumplan con los compromisos pactados, podrían volver a radicalizar sus acciones.

“Como se recordará, en exigencia de otorgar más de dos mil espacios a jóvenes en diferentes carreras, los integrantes de la CUL tomaron el pasado 4 de septiembre todas las instalaciones universitarias”.

CUL, se llama ese colectivo. Bendito sea Dios. ¿Serán “culistas” o…?

Otro hecho significativo en la crónica de los movimientos sociales generados desde la izquierda amotinada (2 de oct):

“….pese a los ‘hechos lamentables’ en los cuales fueron liberados 80 reos y detenidas 31 personas, el alcalde González afirmó que la gente del municipio es pacífica, trabajadora y que día a día hace su esfuerzo para sacar adelante a su familia, indicó en entrevista para Noticias MVS.

“La quema del Palacio Municipal, las protestas, los bloqueos a carreteras y el incendio de patrullas se realizó por inconformes con la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de ratificar el triunfo de Óscar González, del Partido Verde Ecologista de México, como presidente municipal… un asunto meramente radical del Partido de la Revolución Democrática, del PT y de Movimiento Ciudadano”.

Hace cuatro días:

El plantel Casa Libertad de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) fue tomado con violencia la madrugada de ayer.

Se reportaron cinco heridos de la comunidad universitaria: cuatro estudiantes y un profesor.

“Las versiones de testigos señalan que el grupo que tomó el plantel estaba ‘armado’ con palos, bates, cadenas, gases y presumiblemente petardos.

 

“Se informó que un grupo de aproximadamente 150 paristas iniciaron la toma desde la noche del pasado viernes, en una acción en la que subió el nivel de violencia, al paso de las horas y la toma del plantel Casa Libertad de la UACM, el único de los cinco planteles que se mantenía abierto, desde que empezó el paro”.

¿Cuál es la constante? Dígalo usted.

 

AGRO

 

Benjamín Grayeb Ruiz, productor de aguacate de Michoacán, ganó este jueves la elección para la presidencia del Consejo Nacional Agropecuario (CNA) para el periodo 2012-2014.

En el marco de la XXIX Asamblea General Ordinaria del CNA, los votos de socios y asociados favorecieron en un 75% a Grayeb, vicepresidente de Comercio Exterior de la representación del sector privado, en comparación con el 25% obtenido por el otro aspirante, Álvaro Ley, presidente de la Asociación Mexicana de Engordadores de Ganado (AMEG).

 

Astillero

• Morir joven

• Lamentables, todos

• Contexto coahuilense

• FC, EPN y los Moreira

Julio Hernández López

 

Diariamente caen muchos jóvenes en México. Unos caen en las redes del narcotráfico y de otras formas de criminalidad que les ofrecen la oportunidad de ingreso económico y falso desarrollo que el sistema vigente les niega de manera tajante. Día a día hay reportes de jóvenes virtualmente anónimos que son secuestrados, torturados y asesinados o, en el mejor de los casos, largamente encarcelados bajo graves acusaciones. De los que mueren suele no quedar más que un registro fugaz, condenado casi todo aquel que fallece en un incidente violento de este tipo a ser tirado y olvidado en una suerte de gran fosa común que no merece investigaciones judiciales ni algún intento de justicia, porque se asume que quien es ultimado con armas de fuego y en circunstancias oscuras es un daño colateral o formaba parte de los cárteles en pleito entre ellos o contra las fuerzas gubernamentales armadas.

Tan lamentable como esos múltiples casos cotidianos (incluyendo, desde luego, a los jóvenes a quienes su patria no fue capaz de darles mejor opción que la delincuencia, convertidos muchos de ellos en verdaderos monstruos de crueldad) es el de José Eduardo, el hijo mayor de Humberto Moreira, el ex gobernador de Coahuila y ex presidente nacional del PRI. Siendo coordinador regional en asuntos de desarrollo social del gobierno que ahora encabeza su tío, Rubén Moreira, el joven Eduardo fue atacado con armas de fuego en las inmediaciones de un ejido de Ciudad Acuña.

Dada la relevancia del padre, este asesinato ha conmovido a buena parte de la clase política, entre condolencias, enojos y especulaciones. Al mismo tiempo, ese hecho ha puesto nuevamente de relieve la polarización que se vive en el país e incluso el asomo de un profundo resentimiento social que llega al extremo de no condenar ni expresar pena por un asesinato así, al ligarlo con las circunstancias políticas del país, y de Coahuila, en las que la familia Moreira ha tenido un papel destacado.

La resonancia (no hay pruebas de que también el móvil) del asesinato del joven José Eduardo está ligada al contexto político de su padre (de otra manera, habría sido uno más de los crímenes silenciosos y silenciados de todos los días). Y ese contexto es de fuertes claroscuros. Por un lado, el ex gobernador dejó una pesada deuda pública en la entidad, lo que aunado a acusaciones de corrupción entre funcionarios muy cercanos a él mantiene una viva irritación social. Por otra parte, heredó el cargo a su hermano Rubén mediante fórmulas de compra de voto similares a las practicadas este año. Humberto Moreira fue parte fundamental del sindicato de gobernadores priístas que sustentaron, promovieron y financiaron la precampaña de EPN en busca de la candidatura presidencial y, luego, la propia campaña y en especial el muy oneroso operativo mercantil de defraudación electoral extracasillas. Como representante de ese sindicato, Humberto fue instalado en la presidencia nacional del PRI, en una maniobra que además cubría ciertas apariencias, al dejar la gubernatura en manos de un manipulable interino que sería quien entregaría el poder al hermano Rubén, evitando la fotografía escandalosa del traspaso de mando entre consanguíneos directos.

En otra faceta, los Moreira han librado una prolongada batalla contra el panismo (al que fueron retirando de posiciones en ayuntamientos y el Congreso estatal) y en particular contra el calderonismo y su representante estatal, el ex senador Guillermo Anaya, quien es activo compadre del ocupante de Los Pinos. Como gobernador, Humberto criticó duramente el comportamiento de Vicente Fox y sus funcionarios en relación con la muerte de mineros en Pasta de Conchos y, años después, aseguró que el compadre Anaya estaba relacionado con el narcotráfico. Rubén, como diputado federal, dijo en marzo de 2010 que Calderón ejercía la presidencia de la República de manera espuria, no legítima, pues no había ganado las elecciones. También señaló que el michoacano había rendido protesta entrando al Congreso por la puerta de atrás y que en ese 2010 gobernaba entre guardaespaldas, encerradito en la residencia oficial.

La guerra partidista-electoral, los enconos grupales y el creciente desafecto entre el ocupante de Los Pinos y los hermanos que se apoderaron políticamente de Coahuila y se aseguraron impunidad y fuerza sexenal con Peña Nieto, tuvieron consecuencias naturales en el ejercicio de gobierno, confrontando con mucha frecuencia las posiciones de lo federal y lo estatal, y particularmente en el terreno de la delincuencia organizada y su forma de combate a través de fuerzas locales o nacionales.

Como si fuera una guerra entre cárteles políticos, Coahuila se ha visto sumida en una larga pesadilla sangrienta en la que pareciera que uno de los grupos de delincuencia organizada ha contado con el respaldo de las autoridades locales y que desde el plano central se atacaba a ese grupo dominante y a los políticos protectores, no sólo mediante las fuerzas oficiales de combate del narcotráfico sino que incluso hubo acometidas de bandos delictivos que coincidieron con momentos políticos importantes de los Moreira. Por ejemplo, mientras Humberto tomaba protesta como presidente nacional del PRI en Querétaro, en marzo del año pasado, en Saltillo ocurría una balacera que forma parte de las que continuamente se viven en esa capital y en las principales ciudades del estado, marcadamente en Torreón. El propio gobernador Rubén Moreira sufrió amagos violentos y tuvo que fortalecer la vigilancia en su entorno.

En ese contexto envenenado, con las fuerzas federales sujetas a sostenida desconfianza de parte de las autoridades locales, con cárteles desatados y vengativos, con la gran corrupción y el nepotismo estatales, y en medio de la gran descomposición nacional, el asesinato del joven José Eduardo es una lamentable desgracia que forma parte de un todo que demanda claridad, justicia y que no haya más jóvenes impunemente asesinados ni una sociedad que genere las condiciones para ver caer diariamente a otros más. ¡Hasta el próximo lunes!