La única forma de combatir lo ilícito es atajando sus dos polos  de atracción: el origen  de los recursos y el destino de los mismos, esto es, fundamentalmente dónde se guarda el dinero obtenido de forma subterránea, criminal y corrupta. 
Para ganarle la carrera a la delincuencia organizada no hay más que hacerlo utilizando todo el peso posible tanto de la Ley como la capacidad organizativa y de gestión de las autoridades, instituciones y organismos.

Después de los terribles sucesos del 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos se enarboló como  el principal país interesado en debilitar la figura de los paraísos fiscales axiomas del dinero negro internacional.
También hay que decir: honor a quien honor merece,  la OCDE ha sido el organismo internacional más preocupado en motivar consensos y cambios entre los países en pro de  la transparencia financiera, combatir el fraude fiscal, el blanqueo de dinero y  reducir primero el secreto bancario para eliminarlo después.
Al frente de la OCDE, el mexicano José Ángel Gurría  ha hecho de todo lo expresado en el párrafo superior su principal cometido usando como baza principal que el dinero ilícito -además de todos los males que provoca- también deja de entrar en las arcas públicas y eso es imperdonable en  tiempos de estrechez presupuestal, pandemóniums de déficit fiscal  y finanzas acotadas .
La OCDE lo cristalizó poco a poco a fuerza de “convencer” a los paraísos fiscales de la necesidad de compartir información, de la relevancia de la transparencia, de que no puede corregirse ni mejorarse el modelo capitalista si se permiten dineros golondrinos que emigran de economías de origen para esconderse debajo de nidos aparentemente invisibles para las autoridades financieras internacionales.
Desde 2009, Suiza se comprometió junto con sus autoridades financieras ha eliminar cualquier discrecionalidad en el uso de su información financiera esencialmente sepultar el consabido secreto bancario que ha sido el imán de su fiabilidad para atraer miles de millones de dólares de todas partes del mundo hacia las cajas fuertes helvéticas.
Fue a finales de dicho año que el Departamento de Justicia y la Reserva Federal de Estados Unidos solicitaron a Suiza la inspección de 39 mil cuentas bancarias  de ciudadanos estadounidenses.
A COLACIÓN
La idea es clara y sensata: no a la discrecionalidad, no a los manuales  del know how de cómo blanquear el dinero creando empresas fantasmas y haciendo un contubernio con gerentes de instituciones de crédito; no a los hermanos incómodos ni a los clanes de políticos que se lucran de su quehacer gubernamental a base de comisiones con empresas privadas por licitaciones trucadas.
Tampoco no al mercado underground que alimenta a toda una industria criminal bifucarda en múltiples brazos desde el terrorismo, narcotráfico y secuestro. Es decir, el dinero de todos estos malosos está guardado en algún sitio; es administrado por alguno o algunos bancos y gestionado en contubernio con empleados bancarios que saben mañosamente cómo ayudar a esta mafia para legitimarse como si fuera cualquier cliente decente.
Por ello es que después de sendas presiones, investigaciones judiciales desde Estados Unidos, recomendaciones de la OCDE,  amenazas de sanciones de parte del G-20 y el apremio del Parlamento Europeo  tras largos años  la noticia no puede ser más positiva: “Fin del secreto bancario  para los ciudadanos de la UE en Suiza”.
Hace unos días, el Parlamento Europeo anunció que será más difícil para los ciudadanos europeos eludir el fisco mediante cuentas bancarias en el país helvético recordando que a partir de 2018, tanto la UE como Suiza, se intercambiarán automáticamente información sobre las cuentas  que sus residentes tengan en el otro territorio.
Y esto es operativo tanto para personas físicas como morales sin distingo alguno ni consideraciones de ningún tipo ni discriminaciones premeditadas. Cuando comience a aplicarse el convenio, las autoridades tributarias en los Estados miembros y en Suiza podrán: 1) Identificar correctamente y de manera inequívoca a los contribuyentes. 2) Aplicar sus normas fiscales en casos transfronterizos. 3) Evaluar el riesgo de fraude fiscal, y 4) Evitar  investigaciones innecesarias.
En el marco de este éxito no se puede más que celebrar la transparencia y hacerle más complicado aún el resguardo bancario para el  dinero negro y es que este tête à tête no es exclusivo entre europeos.
El próximo año los 51 países que acordaron un acuerdo global para intercambiar datos fiscales automatizados, sus  instituciones financieras contarán con una base que deberán tener actualizada para  que, entrado el año 2017, puedan compartir la información digitalizada a cualquier autoridad fiscal.
En el caso particular de México, la Secretaría de Hacienda podrá tener nombres, cuentas y saldos de contribuyentes con cuentas fuera del país y es que México también se adhirió  al Acuerdo Multilateral entre Autoridades Competentes.
Un dato escalofriante: de acuerdo con la organización no gubernamental Global Financial Integrity (GFI) con sede en Washington,  desde 1970 a 2010, salieron de México 872 mil millones de dólares por concepto de movimientos de dinero ilícito relacionados con fraudes y evasiones fiscales.