El candidato oficialista Nicolás Maduro ganó ayer por un margen muy estrecho las primeras presidenciales de la era pos-Chávez, al imponerse por 50.6 por ciento de los votos al líder opositor, Henrique Capriles, unos resultados que dejan a Venezuela más dividida que nunca.
“Tenemos el candidato Nicolás Maduro Moros con 7’505,338 votos, para 50.66 por ciento, y el candidato Henrique Capriles Radonski con 7’270,403 votos, para 49.07 por ciento”, informó la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, asegurando que se trata de resultados “irreversibles”.
Es un “triunfo electoral justo, legal”, aseguró Maduro, vestido con una chaqueta con los colores de la bandera venezolana en las afueras del palacio presidencial de Miraflores, ante una multitud que lo aplaudía y acompañado de su esposa, Cilia Flores.
Miles de caraqueños vestidos de rojo, el color del chavismo, celebraban el triunfo incluso desde antes del anuncio de los resultados electorales lanzando fuegos artificiales, bailando, tocando tambores y ondeando banderas venezolanos.
Maduro, de 50 años, contó con la poderosísima arma que supuso la última voluntad del presidente Hugo Chávez, que pidió el voto por su delfín antes de morir el 5 de marzo de cáncer, e hizo una campaña definiéndose como “el hijo” y “apóstol” del hombre fuerte que gobernó Venezuela desde 1999.
No obstante, ninguna encuesta había previsto una victoria tan estrecha y las últimas estimaban que la brecha rondaba los diez puntos.
Este ex chofer de bus y ex sindicalista, que tiene previsto tomar posesión el próximo viernes, completará el periodo de seis años iniciado el 10 de enero, después de que Chávez fuera reelecto en octubre contra Capriles por 11 puntos porcentuales.
Falto del carisma de Chávez y ante una oposición fortalecida, los analistas prevén que su tarea no será fácil.
“Va a enfrentar una situación difícil. El liderazgo carismático de Chávez escondió los problemas de Venezuela. Ahora que no está ese carisma se presenta la realidad desnuda”, consideró Carlos Romero, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Central de Venezuela.
Nicolás Maduro tendrá además delante a una oposición que representa la mitad del país y que estos resultados la dejan en su mejor momento de los últimos 14 años.
Capriles, un joven abogado de 40 años y gobernador del estado Miranda (norte), se lanzó a la carrera en medio de una ola de gran emotividad entre los chavistas por la muerte de Chávez y una exaltación permanente del líder, convertido en una figura casi religiosa.
Ese gesto de “valentía política”, además de un discurso más duro y directo buscando desligar a Maduro de Chávez, “le ha funcionado bien”, dijo a la agencia AFP el sociólogo Ignacio Avalos.
¿Tenderá Maduro la mano a la oposición después de que la revolución socialista y el discurso polarizador de Chávez partiera a la sociedad en dos?
“Aquí el diálogo siempre ha existido”, pero “no habrá pacto con la burguesía”, como denomina a la oposición, dijo ayer Maduro preguntado sobre si está dispuesto a iniciar un proceso de reconciliación nacional.
Fiel colaborador de Chávez desde el inicio de su revolución bolivariana, Maduro promete continuar el legado de su mentor en pro de los más desfavorecidos y mantener sus populares programas sociales costeados con los ingresos del petroleo –Venezuela tiene las mayores reservas mundiales–, pese a los síntomas de agotamiento de ese sistema subrayados por analistas.
Maduro afirmó por otro lado que desde hoy anunciará las primeras medidas del nuevo gobierno centradas en los dos asuntos más apremiantes: la economía y la inseguridad.
Venezuela se enfrenta a una economía totalmente dependiente de la renta petrolera y las importaciones, golpeada por el déficit público, la inflación, la escasez y la sequía de divisas. Aunque el gobierno prevé un crecimiento del 6 por ciento del producto interno bruto (PIB) este año, los analistas lo sitúan entre -2 y 2 por ciento.
“El colapso económico se sentirá de inmediato, tan buen punto empiece el nuevo gobierno”, previno el analista Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis.
Romero, por su parte, se preguntó si Maduro mantendrá el modelo socialista, como dijo durante la campaña: “Puede dar una sorpresa, y tomar medidas más reformistas (…) La situación de Venezuela lo puede llevar u obligar a ser más pragmático”, opinó Romero.
Atacar la inseguridad, que se tradujo en 16 mil homicidios en 2012, la mayor tasa de Sudamérica, también será una de las prioridades para el chavismo sin Chávez. Los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) esperaron reunidos a puerta cerrada hasta las 23H00 locales para dar a conocer los resultados “irreversibles” de las urnas, mientras los casi 30 millones de venezolanos esperaban los resultados y decenas periodistas aguardaban en una carpa instalada en las inmediaciones del Consejo.
En las elecciones presidenciales del 7 de octubre, cuando Hugo Chávez fue reelecto al vencer a Henrique Capriles por 11 puntos de ventaja, hacia las (02H30) ya se habían anunciado los resultados.
Chávez debía asumir su tercer presidencia el pasado 10 de enero, para el nuevo gobierno 2013-2019, que a partir del próximo 19 de abril va a completar Maduro como el presidente electo.
Antes de la medianoche, el rector del CNE, Vicente Díaz, ligado a la oposición, pidió la auditoría del 100 por ciento de las papeletas que quedan depositadas en una urna tras el voto electrónico, ante la corta diferencia en los comicios de apenas 200 mil votos, cuando se habían escrutado el 99.12 por ciento de los sufragios.
Díaz pidió que “se haga la auditoría ciudadana que siempre hemos hecho con el 53 por ciento de los comprobantes de votos” ante lo reñido de los comicios y aunque esa petición no cuestiona los resultados del CNE, obedece a la situación de un país “altamente polarizado”.
























