Dos hombres fueron hallados culpables por el asesinato en la frontera de Arizona con México del agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Brian Terry, que destapó el fallido y polémico operativo “Rápido y Furioso”.
La operación, por la que se introdujeron cientos de armas en México para seguir la pista a los narcotraficantes entre 2009 y 2010, fue un fiasco debido a que le perdieron el rastro al armamento.
No obstante, la muerte del agente de la Patrulla Fronteriza, que era miembro de un grupo elite que seguía los pasos a contrabandistas, acaparó la atención pública tras descubrirse que al menos dos armas utilizados durante el enfrentamiento que acabó con la vida de Terry formaron parte del contingente de armas que integró la controvertida operación.
Terry murió durante un enfrentamiento a tiros con el grupo de asaltantes, conocidos en la región como “bajadores”, criminales que se dedican a robar a traficantes de drogas y a inmigrantes indocumentados.
























