Deslucido, “aguado”, es decir pasado por agua, con poca asistencia el grito de Independencia, pronunciado por SALVADOR JARA GUERRERO, aun gobernador del Estado, dio tristeza y hasta lástima, pues la figura del diminuto ex rector Nicolaita, no fue capaz de estimular a las escuálidas “masas” para que la algarabía y el fervor patrio se hicieran presentes en tan significativa fecha. Por una parte la sombra de los trágicos sucesos del dos mil ocho en esa misma fecha y por la otra el torpe y palurdo desempeño de JARA GUERRERO como titular del Ejecutivo Estatal, fueron los elementos fundamentales que se tradujeron en un desabrido e infumable Grito de Independencia. ¡Qué lástima!
LA SOMBRA DEL DOS MIL OCHO.
Como ya lo anotamos, los sucesos acaecidos la noche del quince de septiembre del dos mil ocho, cuando el entonces Gobernador LEONEL GODOY RANGEL, arengaba a la multitud con los vítores a los héroes que nos dieron Patria, la sangre de inocentes cubrieron las canteras de la explanada que forma la Plaza Melchor Ocampo, pues según la autoridad, el grupo delincuencial denominado la familia michoacana, ejecutó un acto terrorista, haciendo estallar varias granadas de fragmentación, con el resultado oficial de ocho personas muertas y ciento treinta y un personas heridas. Estos hechos, dejaron una sombra que año con año, se pasea a lo largo y ancho de nuestra ciudad, en estas fiestas patrias. Hoy a siete años de distancia, ni un solo responsable de esos hechos se encuentra en la cárcel. Hoy a siete vergonzosos años de distancia las autoridades han sido incapaces de clarificar lo acontecido y hoy a siete lacerantes años de distancia las víctimas no han recibido justicia y no sólo eso, sino que no han recibido lo prometido por la clase política del momento, aquella clase política que se desgarró las vestiduras lamentando y condenando los hechos. Total una página más de la vergüenza nacional.
LAS VÍCTIMAS
La fresca y hasta gélida mañana abrigó a víctimas y familiares de las mismas, quienes como cada año acuden a rendir homenaje a la memoria de los inocentes caídos, sin que el andamiaje oficial pudiera ensombrecer la sinceridad y el sentimiento de los presentes. Ahí las víctimas y sus familiares una vez más pusieron el dedo en la llaga y denunciaron que la clase política en el gobierno, que la clase política en el ejercicio del poder público, les sigue escamoteando los apoyos e indemnizaciones que en justicia tienen derecho. Habrá que decirle a la actual clase política, esa que deja el ejercicio del poder público y a la que está por iniciarlo, que las víctimas de ese acto criminal, tienen el derecho inalienable de que el gobierno les otorgue a plenitud, la atención médica permanente y en los casos de discapacidad, las pensiones vitalicias que correspondan. No señores, no es un acto de caridad para que lo anden presumiendo en la foto respectiva, es una obligación de justicia, pues los afectados son inocentes víctimas de la incapacidad del Estado de cumplir con el pacto social, que entre otras obligaciones establece la de dar y otorgar seguridad a los gobernados. Si el Estado falló, que el Estado pague.
EL BANQUETE EN PALACIO
Mientras desde temprana hora, las víctimas de los granadazos del quince de septiembre del dos mil ocho, se quejaban amargamente del regateo cotidiano que el Gobierno del Estado les hacía de las justas indemnizaciones, bajo el argumento entre otros, de la crisis financiera por la que atraviesa el Estado, SALVADORCITO JARA ordenaba se sirvieran opíparas viandas y singulares bebidas en un escenario dispuesto para el efecto en el primer patio del majestuoso Palacio de Gobierno, sede del Seminario Tridentino de la época colonial. No obstante de que el Presidente ENRIQUE PEÑA NIETO, dio ejemplo de la austeridad republicana, cancelando la tradicional cena que en esa fecha se servía en Palacio Nacional, para el vergonzante nicolaita JARA GUERRERO, no cundió el ejemplo presidencial y ordenó se sirviera el ágape patrio, a costillas del erario público, sin importarle las penurias de las víctimas de los criminales hechos del dos mil ocho. Así se las gasta JARA GUERRERO, qué nos puede extrañar.
IMPROCEDENTE DEMANDA DEL “CUATEMOCHITAS”
Pues resultó improcedente la demanda laboral que el “CUATEMOCHITAS” CÁRDENAS BATEL, hiciera en contra del gobierno del Estado, al que le reclamaba más de dos millones de pesos y prestaciones laborales, pues según el junior de la revolución, lo despidieron injustificadamente del cargo de Secretario Técnico del Fideicomiso Teatro MARIANO MATAMOROS. Según el Secretario de Finanzas MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ, el junior CARDENAS BATEL nunca tuvo relación laboral con el gobierno del Estado y de tenerla, en todo caso sería con el propio fideicomiso teatro MARIANO MATAMOROS, entidad paraestatal con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya máxima autoridad era el Consejo de Fideicomitentes y él, CÁRDENAS BATEL como Secretario Técnico. En todo caso CUAUHTEMOC CÁRDENAS BATEL era responsable de solicitarle al Consejo autorización sobre el monto de su sueldo y el de los demás funcionarios y trabajadores de dicho Fideicomiso, de manera pues que si no cobró fue porque él mismo no atinó a pagarse su propio sueldo. O sea, en pocas palabras a parte de pillo, tontejo.
JARA Y CÁRDENAS, SE DISTANCIAN
La tan llevada y traída demanda del junior CUAUHTEMOC CÁRDENAS BATEL en contra del Gobierno del Estado, no solo ha revelado las ambiciones mezquinas del nieto de la revolución, sino que ha originado un distanciamiento entre el titular del Poder Ejecutivo Estatal SALVADOR JARA GUERRERO y el heredero del ilustre apellido del expropiador michoacano. Prueba de lo anterior fue el desaire que JARA GUERRERO le hiciera a CUAUHTEMOC CÁRDENAS en días pasados, en que se celebró el treinta y un Aniversario de la fundación del Colegio de Bachilleres de Michoacán, acto solemne al que acudiera CUAUHTEMOC CÁRDENAS en su carácter de Gobernador fundador de dicha Institución Educativa. Siendo SALVADOR JARA GUERRERO protegido de los CÁRDENAS, resulta por demás sorprendente que el desaguisado con el junior, sea motivo del desencuentro y en próximos días veremos si se confirma a plenitud dicho desencuentro, pues la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, determinó otorgar un Doctorado Honoris Causa a CUAUHTEMOC CÁRDENAS y otros distinguidos personajes, cuyo acto de recepción está por determinarse y veremos si JARA insiste en desairar a CÁRDENAS SOLÓRZANO.
EN EL CONGRESO, ¿QUIEN LOS ENTIENDE?
En una de sus últimas balandronadas, los diputados integrantes de la setenta y dos Legislatura al Congreso de Michoacán, se repartieron ochenta plazas de base, para entregárselas a familiares y compadres, sin embargo el Diputado PASCUAL SIGALA, señaló a los medios, que los integrantes de la setenta y tres Legislatura recién entronizada, estudiarían la manera de revertir la vergonzosa acción de sus diputados antecesores, empero el Diputado priista RAYMUNDO ARREOLA ORTEGA, Presidente de la Mesa Directiva del Congreso, también señaló a los medios, que estudiarían el caso, pero no para correrlos o anular la herencia de sus antecesores, sino para ver la forma de capacitar a esos empleados ahora de base, en las áreas de fiscalización y ser readscritos a la Auditoria Superior del Congreso. ¿Quién los entiende?, por un lado el líder de la fracción perredista plantea lo justo, que es revertir la herencia legislativa y por el otro el priista consiente lo amoral y trata de parchar el entuerto.
UNA MÁS DE OSCAR CELIS
Para los que se ofendieron por los señalamientos en torno al señor OSCAR CELIS enlace entrega-recepción en el Centro de Convenciones y Exposiciones de Michoacán CECONEXPO, OSCAR CELIS, debó señalar que efectivamente el señor CELIS tiene observaciones no debidamente desahogadas ante la Coordinación de Contraloría del Gobierno del Estado, cuando fungió como funcionario de la Comisión de Ferias y Exposiciones de Michoacán. Observaciones entre otras el permitir de manera indebida el cobro del estacionamiento sin expedir el recibo correspondiente; el operar un restaurante de su propiedad, en las instalaciones de la feria, utilizando como prestanombres a un tal HANS ORTEGA, en fin, hay una serie de observaciones entre las que se incluye cobro de espacios sin reportar, facturas apócrifas de instalación de toldos y manpáras elevadas y se le observó de no haber entregado el inventario correspondiente a los bienes muebles propiedad de la dependencia. En síntesis el señor CELIS es toda una fichita.

























