Un elevador ecológico gravitacional diseñado en México, que ahorra 90 por ciento de energía eléctrica —en comparación con uno convencional— y no se atora en caso de sismo, será promovido y utilizado en el Parque Científico de la Ciudad de México para crear una empresa de base tecnológica que lo comercialice en ese espacio.
Alberto Cornejo, del Instituto Politécnico Nacional, Rodolfo Zamorano, de la Universidad Iberoamericana, el físico Roberto Domínguez Burguete, egresado de la UNAM, y Alexander. H. Danon G. de la Universidad de Pennsylvania, crearon y patentaron este sistema.
“Un elevador convencional consiste en una cabina que se mueve cuando un motor sube y baja un contrapeso. El movimiento más difícil que realiza es cuando el equipo está vacío, porque debe hacerlo sin que haya un equilibrio en las cargas”, explicó Cornejo.
“Lo que hicimos fue un diseño que adiciona a la estructura del elevador, otro sistema similar sobrepuesto, pero que tiene pesos variables tanto en la parte de la cabina como del contrapeso, y es posible moverlo siempre en equilibrio”, sistema que permite utilizar un motor de menor potencia.
“Si en la cabina existe una sobrecarga de personas, se pone en efecto el contrapeso, es decir, todos los movimientos de subida y bajada se realizan aprovechando la fuerza de gravedad”, destacó.
Es así como el equipo puede subir o bajar sin problemas —abundó el ingeniero—, independientemente del número de personas que quiera transportar, ya que se invierte el efecto de la gravedad.
El artefacto patentado tiene un ahorro de energía considerable, ya que un elevador convencional utiliza un motor de 15 caballos de fuerza, mientras que el mexicano solo requiere de un motor de un caballo de fuerza.
Este proyecto busca utilizar tecnologías que ahorren energía, lo que además ayuda a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y trae consigo un beneficio económico.
“El impacto a escala nacional y mundial que tiene la instalación del elevador ecológico gravitacional es de gran importancia”, aseguró en un comunicado la firma MG Global, encargada de comercializar el sistema.
Cornejo y Zamorano, que también trabajan desde hace algunos años con el Instituto Tecnológico de Monterrey, instalaron el primer prototipo que utiliza este método en una plaza comercial de la colonia Narvarte con muy buenos resultados y un importante ahorro de energía, pues los equipos están puestos en línea y aprovecharon las instalaciones de un elevador convencional.
El sistema ahora se instalará en el Parque Científico de la Ciudad de México, creado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del Distrito Federal que encabeza el doctor René Drucker Colín.
“La propuesta del doctor Drucker es instalar el elevador en el parque y a partir de ahí hacer una comercialización profesional, pues aún luce como un prototipo”, añadió.
El Fideicomiso para el Ahorro de la Energía Eléctrica realizó una serie de pruebas de maniobra del elevador y obtuvo buenos resultados.
“Nos dicen: ‘¿cómo lograron esto?’ (el equilibrio de pesos), pues esa es justamente la patente y el desarrollo. De hecho, el motor es estrictamente para darle más seguridad, pero podríamos subirlo o bajarlo sin que lo tenga”, comentó Cornejo.
























