El papa Francisco llegó a la cárcel romana de menores de Casal del Marmo, donde lavó los pies a doce jóvenes recluidos, entre ellos dos mujeres, durante la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo.

Varios centenares de romanos esperaban al pontífice a su llegada al reformatorio, situado en el noroeste de la Ciudad Eterna, donde fue acogido con aplausos y vivas.


Esta es la primera vez que un papa oficia la misa del Jueves Santo en un reformatorio de menores y no en la basílica de san Juan de Letrán, la catedral de Roma, que le corresponde como obispo de la capital.

En el reformatorio, que ya visitó en 2008 Juan Pablo II y en 2007 Benedicto XVI, están detenidos 46 jóvenes, de ellos 35 varones y once mujeres.

El papa fue recibido por la ministra italiana de Justicia en funciones, Paola Severino; la Jefa del Departamento de Justicia de Menores, Caterina Chinnici; el comandante de la Policía Penitenciaria del reformatorio, Saulo Patrizi, y la directora del mismo, Liana Giambartolomei.