De acuerdo con el último Censo de Población 2010, en México habitamos más de 36 millones de jóvenes entre 12 y 29 años. A pesar de que conformamos más de la cuarta parte de la población total del país, la legislación nacional no nos considera sujetos plenos de derechos, sino como un grupo que requiere programas de asistencia social.
En un contexto de agresión cotidiana, de violencia y crimen, el 53 % de la población joven no tiene actividad laboral o educativa que permita desarrollar su potencial; las adicciones y actividades delictivas de alto impacto para la sociedad, son ahora las opciones para millones de jóvenes en condiciones de rezago social, económico y cultural.
La visión que predomina cuando se trata de atender nuestras necesidades y demandas, es limitada y de corto plazo, sin reconocer la importancia de construir políticas públicas permanentes de largo alcance que respondan a nuestro desarrollo integral.
El Instituto Mexicano de la Juventud tiene como función principal, la orientación de la política nacional en materia de juventud. Sin embargo, la ley vigente no considera en ninguna parte de su articulado, el seguimiento adecuado para la protección de nuestros derechos humanos y garantías individuales; es claro que sin estos dos principios básicos y en un contexto cotidiano de violencia, exclusión y escasez de oportunidades, la tarea del instituto es limitada.
Es por ello que propongo reformar el Artículo 3, fracción I, de la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud, para quedar como sigue:
Promover y fomentar las condiciones que aseguren a la juventud un desarrollo pleno e integral, mediante la protección de nuestros derechos humanos y garantías individuales, en condiciones de igualdad y no discriminación de conformidad con lo establecido en nuestra Constitución, ordenamientos legales y tratados internacionales.
Otra de las atribuciones fundamentales del instituto, es la de elaborar, en coordinación con las dependencias y las entidades de la Administración Pública Federal, programas y cursos de orientación e información sobre educación sexual y salud reproductiva, cultura de la no violencia y no discriminación, equidad de género y apoyo a jóvenes en situación de exclusión. Tarea que hasta el momento se hace sin la participación del Instituto Nacional de las Mujeres como institución rectora en la promoción y fomento de la igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros; el ejercicio pleno de todos los derechos de las mujeres y su participación equitativa en la vida política, cultural, económica y social del país.
Quizás por tal motivo, la tarea del Instituto Mexicano de la Juventud ha dejado mucho que desear, la perspectiva de género está prácticamente ausente de sus proyectos, acciones y por supuesto, de sus resultados. No existe información clara y organizada sobre los principales problemas que aquejan exclusivamente a las mujeres jóvenes; nos identifican como un grupo homogéneo sin necesidades ni características diferentes. Por lo contrario, la identidad joven debe ser atendida desde la transversalidad de género, en condiciones de igualdad pero respetando nuestras diferencias.
En el informe Mujeres y Hombres en México 2011, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, se reporta por ejemplo, que el 0.06 por ciento de niñas de 12 años de edad, han tenido al menos un hijo, lo cual sin duda repercute en su salud y su desarrollo; tener un hijo a temprana edad tiene demasiadas implicaciones, desde la deserción escolar hasta la reproducción de círculos de violencia y condiciones de pobreza, sin dejar de mencionar la repercusiones que tiene para el desarrollo físico, psicológico y social de las adolescentes.
Actualmente, los hijos de madres adolescentes entre 12 y 19 años, son más de 300 mil cada año; del total de las mujeres con 19 años de edad, una de cada cuatro cuenta con al menos un hijo.
Los grandes problemas nacionales de violencia, salud y educación por ejemplo, impactan de manera diferente a mujeres y hombres de la población joven, de ahí la necesidad de que el Instituto Mexicano de la Juventud cuente en su interior para la toma de decisiones, con un organismo especializado en el tema de la perspectiva y transversalidad de género.
La Junta Directiva del instituto se integra actualmente por nueve secretarías de estado y la dirección general de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, es evidente que hace falta la perspectiva de género, que se haga visible a las mujeres jóvenes y que se implementen políticas públicas incluyentes que nos permitan enfrentar la vida en igualdad de condiciones. Por eso, propongo reformar el Artículo 8, fracción I, adicionando el inciso k), de la ley en comento, para incluir en su junta directiva, al Instituto Nacional de las Mujeres como parte activa y decisiva en la definición de la política nacional en materia de juventud.
La legislación nacional debe promover la inclusión y la no discriminación de la juventud, generar un ambiente de seguridad integral y de pleno goce de derechos en condiciones de igualdad de género. El Estado Mexicano nos adeuda espacios de participación, de consulta y decisión; tiene como principales retos, revertir la discriminación, la violencia y generar mayores oportunidades de trabajo, educación, acceso a la vivienda digna, a la alimentación y la salud sexual y reproductiva, entre todo un conjunto de derechos.
Es cuanto presidente, por favor le solicito que el texto íntegro de la iniciativa se incluya en el Diario de los Debates. Gracias.
























