Teniendo en cuenta que los ordenamientos legislativos son hijos de su tiempo y radiografía del sentir de una sociedad, el anteproyecto de nuevo Código Penal “debe generar un sistema que vaya acorde a las necesidades actuales en materia de justicia”, declaró Miguel Ontiveros Alonso, autor intelectual de dicha propuesta normativa, la tarde de hoy previo a su conferencia magistral en el Palacio de Justicia “José María Morelos”.

Invitado a Michoacán por el diputado integrante de la Comisión de Justicia y del Consejo para el nuevo sistema de justicia penal en Michoacán, José Sebastián Naranjo Blanco, y con el objeto de socializar el anteproyecto de nuevo Código Penal con la legislatura y el público en general, el especialista dedicó una presentación a diputados y autoridades de otras instituciones, así como una charla a estudiantes de Derecho y operadores del sistema de justicia penal.


Miguel Ontiveros Alonso, quien se desempeñara como subprocurador de Derechos Humanos de la Procuraduría General de la República, realizó una puntual exposición de las características esenciales del anteproyecto de su autoría, así como las novedades que presenta respecto a la legislación tradicional.

“Todo proyecto de Código Penal tiene un sustento filosófico y una orientación político-criminal que debemos analizar desde la perspectiva más objetiva posible”, enfatizó el también investigador.  Por ello, agregó, “debemos colocarnos como mujeres y como hombres en las dos dimensiones del derecho penal; es decir, como probables víctimas queremos que haya un derecho penal contundente, un sistema de justicia fuerte, una policía eficaz para que lleve a prisión, previo juicio, a quien nos dañe, y eso a veces nos invita a crear cada vez más y más códigos, más y más delitos con penas más y más graves.  La situación actual del país y los índices delictivos motivan siempre a utilizar el derecho penal”.

Sin embargo, “también todos somos probables actores de un delito, ya sea un delito doloso –intencional– o imprudencial.  Cuando nos ponemos del lado del actor, queremos entonces exactamente lo contrario: una policía que no torture, que no use la fuerza indebidamente; queremos un sistema procesal abierto, digno de la democracia y queremos que si se nos encuentra responsable se nos imponga la consecuencia jurídica menos gravosa.  En criminología esto se denomina el ‘efecto búmerang’: hay que colocarnos en esa doble dimensión
al momento de valorar las caractísticas de lo que puede configurarse como un Código Penal”.

“Un derecho penal moderno, democrático, como el que buscamos, pretende fundamentalmente dos cosas: prevenir el delito y maximizar las garantías y derechos fundamentales de la persona humana”.  Los códigos vigentes, prosiguió Ontiveros, han sido creados “con una perspectiva retribucionista: darle al responsable lo mismo que hizo”.  Por el contrario, la concepción detrás de este anteproyecto “busca que se cumpla la ley y que haya justicia sin mirar al pasado.  Las concepciones modernas no sancionan por lo que se hizo, sino para que no se vuelva a cometer”.

Luego de señalar que este anteproyecto propone un Código Penal más reducido que el vigente y que se trata de un documento manejable, funcional y útil para el operador, Miguel Ontiveros hizo hincapié en que se ha cuidado que la redacción sea congruente con una perspectiva de equidad de género, respeto a la dignidad de la persona, así como al principio de presunción de inocencia.

Además, explicó, “hemos respetado la Convención de los Derechos del Niño y aplicado todos los instrumentos internacionales en materia de Derechos Humanos”.  Se trata de un proyecto nacido desde una perspectiva humanista, que busca proteger la dignidad humana y eleva a la persona como núcleo del derecho penal.  Por ello los primeros tipos penales descritos son aquellos que atentan contra la persona, y no contra el Estado como ocurre con el código vigente.

La tipificación de conductas como la desaparición forzada de personas, delitos cometidos por condición de género o preferencia sexual, abuso de autoridad y uso ilegal de la fuerza pública, así como el carácter de ultima ratio según el cual la pena es la última opción y queda para los bienes jurídicos más importantes, colocan a este anteproyecto a la vanguardia internacional.

En lo que respecta al feminicidio, Ontiveros Alonso declaró que “nosotros creemos que damos un paso más allá de la tipificación de feminicidio, porque la vida de todos debe estar protegida por igual, en su calidad de bien jurídico. La tipificación de homicidio por preferencia sexual o por condición de género, por el contrario, no discrimina.  Si el bien jurídico es la vida, debe protegerse por igual la vida de un hombre o de una mujer”.

Finalmente Ontiveros señaló que Michoacán “está ante una gran oportunidad. La reforma constitucional de 2008 nos da la pauta para tener un nuevo sistema de justicia penal, que no solamente procesal; hasta ahora, los cambios en todos los estados en donde ya rige el nuevo sistema son básicamente procesales, pero la concepción dura del derecho penal sigue siendo la misma, y eso atenta en contra del punto nuclear del sistema acusatorio”.

“Es ahora cuando tenemos que asumir, correr el riesgo y apostar: la mayoría de los tipos penales contemplados en este anteproyecto no tienen pena de prisión, sino penas alternativas.  Actualmente no hay un país que tenga sistema acusatorio con tantas hipótesis de prisión preventiva como el nuestro.  Eso significa que practicamente hoy en día, en la gran mayoría de los casos se aplica prisión preventiva.  Esto atenta en contra de la esencia del sistema acusatorio, donde la libertad es la regla y la prisión es la excepción”.  

Por ello instó a los legisladores a hacer frente al reto de “lograr una perspectiva en armonía entre el Código penal y el Código de Procedimientos Penales.   Se busca crear un sistema integral, garantista y respetuoso de la Constitución y de los derechos humanos”.

Naranjo Blanco, quien ayer en sesión ordinaria del Consejo externó la “admiración y agradable sorpresa” que le generó la lectura del anteproyecto de nuevo Código Penal del Estado, “por no ser solamente un nuevo código, sino por ser un código revolucionario en muchos aspectos” y que llamó “el proyecto de los michoacanos”, confió en que se encuentre en el orden del día de la próxima sesión legislativa la presentación de dicha propuesta al pleno del Congreso del Estado para su revisión.