Algún pecado, y muy grave, debe haber cometido Michoacán en algún momento de su historia, solo así podríamos entender la lamentable situación en que se encuentra el Estado desde hace muchos, muchos años.
Tradicionalmente Michoacán ha sido conocido, para vergüenza nacional, como el “Estado torpe”, y su capital, la en algún momento señorial Morelia, fue estigmatizada con la sentencia de: “Para mugre, piojos y miseria, Morelia”. Para desgracia de los michoacanos en los últimos decenios se ha confirmado, sobradamente, lo del “Estado torpe” Y si bien ya no hay tanta mugre, y tampoco piojos, la miseria continua y lo que es peor, la brecha entre una pobreza absoluta y una riqueza insultante se ha ampliado.
Dos factores claves para salir de este atraso son, como en cualquier estado o país; primero, una educación de calidad, y segundo, una administración eficiente; y ninguno de estos factores están presentes en el Estado. En el renglón de la educación estamos sólidamente anclados en los últimos lugares, no estamos peor por que Chiapas está hundido; y en cuanto a lo administrativo, desde hace sexenios Michoacán ha sido botín de gobiernos y camarillas ineficientes y altamente depredadoras. Para empeorar el panorama tenemos ahora, más floreciente que nunca, el flagelo del crimen organizado y el narcotráfico, que en Michoacán ha encontrado una complaciente base social.
El resultado; un Estado pobre, atrasado, cada vez más inseguro, con una pésima educación, con un torpe y al parecer no muy honesto aparato de justicia que funciona con métodos de investigación medievales, con una infraestructura vial, hospitalaria, administrativa, etc. dignas de una teocracia islámica. En resumen, estamos jodidos.
Culpables y causantes de esta tragedia… muchos, pero quiero analizar solo un aspecto; la incapacidad de nuestros gobernantes para hacer funcionar, siquiera medianamente, un Estado de Derecho. Miedo, incompetencia e intereses intocables; estructuras porriles o de plano delictivas que hacen su regalada gana a ciencia y paciencia de las H Autoridades. “Cumplir y hacer cumplir la constitución” es solo un juramento hueco que bien se pueden ahorrar.
El problema, muy serio, de las Normales y de la insultante impunidad y agresividad de la CNTE no es nuevo; es un añejo problema que se ha dejado crecer, quiero pensar que por incompetencia y no por corrupción, hasta adquirir proporciones catastróficas para la sociedad en general.
Un grupo de vándalos, que defienden a capa y espada su derecho a ser ignorantes y holgazanes, han puesto continuamente de rodillas a las autoridades estatales. Estas solo han sido capaces de recetarnos grandes declaraciones, pero sus acciones han sido muy limitadas y de inmediato meten reversa, se arrodillan y le cumplen los caprichos a los revoltosos. Todo por cuidar y no tocar compromisos con “cartuchos quemados”… o quizá sea solo simple miedo. No lo sé.
El pasado lunes, con apoyo de la Federación, las autoridades tomaron las medidas para liberar las decenas de unidades automotrices secuestradas por los que no desean estudiar; el saldo fue de 13 vehículos incendiados, varios policías heridos y más de 130 fugaces detenidos. Bien, muy bien por el Gobernador Fausto Vallejo, ya nos la debía; ¿la respuesta de los vándalos? Bloquear las principales vías de comunicación del Estado, causando un enorme daño a la sociedad.
Obviamente estos violentos manifestantes no actúan por si mismos, reciben instrucciones de alguien, que con seguridad las autoridades ya conocen, además cuentan con la activa simpatía (¿Solo simpatía?) de un segmento de la “izquierda”; ver el lamentable desplegado del PRD estatal, las declaraciones del Diputado perredista Elías Ibarra, y las del petista Reginaldo Sandoval, también con la cobardía de la “IP” mostrada en las declaraciones de Alfonso Guerrero, y con la pluma de varios amanuenses en diversos diarios, que ponen el grito en el cielo por que no se optó por eternizar el “dialogo”. Estos amanuenses, de limitados alcances por cierto, pretenden ignorar que con estos personajes no hay dialogo posible, ellos piden la rendición del Estado, y eso no es dialogo, es chantaje.
¿Y la inefable CEDH?, pues ya envío un batallón de abogados y médicos para apoyar a los detenidos. ¿Y los derechos humanos de los ciudadanos afectados?, esos no importan.
¿Cómo terminara todo esto? Las experiencias previas con nuestras autoridades michoacanas no son buenas, ojala esto no quede en simple escándalo mediático y posteriormente, sin mucho ruido, las autoridades, doblegadas, le cumplan las exigencias a la CNTE y a sus esbirros.
Como dice un conocido comentarista “Al tiempo”
























