Cuatro de los 131 reos del Cereso de Piedras Negras que se fugaron el 17 de septiembre murieron durante un enfrentamiento que ocurrió ayer jueves por la mañana con elementos del Ejército Mexicano en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

La vocería del gobierno de Coahuila para temas de seguridad informó que los fugitivos fueron identificados como Érick Córdova Soto, Hugo Alfonso Vega García, Omar Miranda García y Efraín Francisco Balderas Nava, quienes tenían en su poder cuatro rifles de asalto, cargadores y cartuchos hábiles.


Con esta acción suman 22 los reos reaprehendidos y cinco más abatidos en enfrentamientos contra autoridades, añadió.

Reportan ataques contra policías federales en Torreón

A ráfagas de metralla y granadazos, la noche del jueves pasado el crimen organizado atacó a policías federales hospedados en el hotel Palacio Real, ubicado en la avenida Morelos, aledaño a la presidencia municipal en Torreón, Coahuila. El saldo oficial fue de dos civiles heridos y un agente estatal del Grupo de Armas y Tácticas Especiales lesionado.

Antes, la tarde del martes pasado fueron agredidos en un retén ubicado en el puente plateado que comunica a Torreón con Gómez Palacio, Durango, siendo lesionados dos agentes y un civil. Ya durante la noche del mismo martes se movilizaron grupos armados para atacarlos en su hospedaje, resultando heridos tres agentes y un empleado del Palacio Real.

La noche del jueves se activó el código rojo a las 22:30 horas, movilizándose las corporaciones al hotel. Allí también se vio la presencia de paramédicos, quienes se limitaron a atender al agente estatal, debido a que los federales movilizaron por su cuenta a sus compañeros, sin que hasta el momento haya reporte de cuántos resultaron lesionados.

Al buscar las corporaciones policiacas a los agresores, localizaron en la avenida Juárez y calle Rodríguez, en el Centro Histórico, un automóvil abandonado que tenía en la cajuela dos cuerpos masculinos decapitados. Las cabezas fueron colocadas en bolsas negras dentro de automóvil.

Los cadáveres tenían las manos atadas por la espalda con sus propias camisetas y los tobillos asegurados con cintas de tenis. En el volante del automóvil fue encontrado un mensaje.