No hay indicios de que puedan desactivarse en breve los tres plantones instalados en el Centro Histórico de la ciudad; más aún crece el ambulantaje y pareciere como si la ciudadanía comienza a ver a los quejosos como un elemento ya común en el sitio declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1991.

“Lo más seguro es que aquí vamos a clausurar” dijo a Cambio de Michoacán una de las profesoras de la Escuela Primaria “Juan Ortiz Murillo”, que imparten clases a más de 200 alumnos sobre la plaza Melchor Ocampo. Desde la primera semana de febrero, miembros de la Agrupación Antorcha Campesina y padres de familia de esa institución se instalaron en plantón sobre la Avenida Francisco I. Madero frente a Palacio de Gobierno, con la demanda de que se implemente el programa federal Escuelas de Tiempo Completo.

Debido a la recepción que tuvo Alberto Suárez Inda tras ser nombrado cardenal por el Papa Francisco, los quejosos se trasladaron a la Plaza Melchor Ocampo, y bajo un toldo profesores imparten clases a los niños, situación que en repetidas ocasiones ha sido observada por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH).

Quien transita por el lugar, puede observar a la mayoría de los niños uniformados, sentados sobre sillas o bancas con los codos recargados sobre mesas de plástico, mientras los profesores les dan instrucciones. En un rincón se observa un montón de colchones apilados y sobre la plancha de cantera hay basura, en su mayoría hojas de papel y bolsas de plástico.

Algunos escolapios corren en torno a sus compañeros, mientras los mentores se deshacen a gritos en pedirles que se sienten.

La estampa que se presenta no es ajena para quien ha estado en un salón de clases, siempre y cuando no se tomen en cuenta los distractores que representan los jóvenes que bailan y se toman fotos en las fuentes danzantes; el constante tránsito vehicular; los llamados a misa en la Catedral; y sobre todo el riesgo de ser observados por extraños en todo momento y estar vulnerables ante cualquier incidente que pudiera suscitarse en el sitio donde confluyen la mayoría de las movilizaciones gremiales.

Ex policías, dos meses en plantón Los ex elementos de la Secretaría de Seguridad Pública cumplieron ayer dos meses en plantón frente a Palacio de Gobierno, con la demanda de ser reinstalados en sus cargos. Las casas de campaña levantadas sobre la avenida Francisco I. Madero casi siempre están solas.

El par de ex elementos que hacían guardia durante el recorrido que ayer realizó Cambio de Michoacán desconocía el avance en las negociaciones con funcionarios de gobierno, pero visiblemente resignados a permanecer ahí dejaron ver que no tienen expectativas de solución.

FNLS levantó casa de madera Un mes cumplió ya el plantón instalado sobre la calle Benito Juárez, a un costado de Palacio de Gobierno, por integrantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS), quienes a decir de Jesús Hernández Reyes, tampoco han logrado acuerdos con las autoridades estatales. Ellos demandan servicios de salud para sus agremiados y la dotación de 700 toneladas de fertilizantes, beneficios que obtuvieron durante los gobiernos de Víctor Manuel Tinoco Rubí, Lázaro Cárdenas Batel, Leonel Godoy Rangel, Fausto Vallejo Figueroa y el interinato de Jesús Reyna García.

El entrevistado recriminó que el gobierno de Salvador Jara argumenta que no ha encontrado antecedente de que administraciones pasadas hubieran otorgado apoyos al FNLS, y que no hay condiciones económicas para apoyarles con el fertilizante que demandan. De 700 toneladas, les ofreció 50.

Hernández Reyes consideró que más que recursos económicos a la actual administración le falta voluntad para atender las necesidades de la población, pues de lo contario el jefe del Ejecutivo no tendría posibilidades de viajar al extranjero.

“Nos hemos dado cuenta que el gobernador se la pasa en giras, de una a otra, por eso no está para resolver las necesidades inmediatas del pueblo”, exclamó, a propósito del reciente viaje de Jara a Chicago, para asistir a eventos con migrantes.

Cabe apuntar que otro elemento que se añade a los tres plantones ya mencionados, es la proliferación de comerciantes ambulantes, que sobre las calles Madero y Benito Juárez ofrecen fruta, frituras, cinturones, elotes, ropa, ropa, perfumes, tacos de barbacoa, relojes, bisutería, agua fresca de sabores, gorditas de nata, al igual que artesanías de barro y madera.