En los noventa aconteció un desembarco del capital ibérico en México y otros países de América Latina aprovechando la coyuntura de la crisis económica y los rastrojos provocados en diversos sectores como  el financiero.
Actualmente la inversión española en México no únicamente controla el sistema de pagos también la encontramos en las entrañas de las ciudades con el gas natural y en la médula de la comunicación. 

Hay que decirlo: el país azteca ha sido una piedra angular en el proceso de internacionalización de la Marca España, y ahora, más de dos décadas después son mexicanos, hombres de negocios, empresarios de raigambre y muchos otros con dinero para montar una micro, pequeña o mediana empresa los que  están apostando y contribuyendo en la recuperación ibérica.
Se habla de un desembarco a la inversa: el oro azteca comprando en suelo español un cauce que tiene dos vertientes, una comandada por las grandes fortunas mexicanas muchas de las cuales poseen nexos de sangre con la llamada “madre patria”;  y otra de mexicanos que han decidido emigrar hastiados de la inseguridad y la violencia, jugándose la suerte y probando  a emprender.
Hace quince años había en Madrid poco menos de veinte restaurantes de comida mexicana, en la actualidad hay más de cien cada vez más especializados, apegados a la sazón natural con una oferta gastronómica variopinta.
La clave del éxito radica en la materia prima, cocineros mexicanos y el dueño del sitio cuidándolo personalmente algo muy imitable dentro de la hostelería española que ha destacado por siempre.
De hecho, hace unos meses el restorán Punto Mx fue reconocido con una estrella Michelín y en la actualidad se requieren por lo menos dos meses de reserva para encontrar espacio para degustar los platillos. Aunque generalmente, hay “cachetadas para entrar” en casi todos los comedores.
Además de estas minipymes muy bien ubicadas en el segmento de la restauración también  el empresario mexicano va abriéndose paso en hoteles boutique ligados  con el sector turismo y de ocio.
Rafael Antonio Olvera Amezcua, el dueño de Ficrea, es el inversor del Hotel Boutique Urso mientras que Tomás Álvarez Aja, con Grupo Natura, compra hoteles por la zona de Asturias así como plantaciones para viñedos y ganado.
Es difícil que un mexicano pase desapercibido y más  uno con dinero que hace gala precisamente de tenerlo. Así como Álvarez Aja ha llamado la atención en tierras asturianas sucedió hace poco más de un año en Avión, Galicia.
Se supo que había llegado alguien con mucho dinero para ostentar una lujosa mansión a la que acudían visitantes tan relevantes como Amancio Ortega, dueño de Inditex y el mismísimo Carlos Slim. ¿Quién es el anfitrión misterioso? El empresario Olegario Vázquez Raña.
Con dinero mexicano incluso están haciéndose inversiones inmobiliarias tras la debacle, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, y la caída en los precios de muchos pisos urbanos, de costa y bosque una corrección que oscila entre un 35% a un 45%, el tiempo de oportunidades ha permitido que un considerable grupo de mexicanos estén adquiriendo vivienda.
A COLACIÓN
Del gran capital,  el caudal  más relevante poco a poco va haciendo acto de presencia con decisiones muy estudiadas, bastante bien asesoradas, en áreas con perspectiva de recuperación y crecimiento.
Así encontramos a ADO con la adquisición de Avanza en la línea de autobuses urbanos; Cemex con la compra de Holcim y su fusión con Lafarge es la mayor cementera de España.
Roberto Servitje, de Altex, tomó una participación minoritaria en Farggi mientras que Antonio del Valle, entró con un grupo de empresarios, en Banco Popular adquiriendo el 6 por ciento.
Sigma, subsidiaria de Grupo Alfa de Roberto Garza Sada, recientemente amplió su participación en Campofrío para quedarse totalmente con la empresa cárnica, de embutidos y charcutería.
David Martínez, de Fintech, entró en el capital de banco Sabadell del que posee el 3% y  Fibra Uno relacionado con el sector inmobiliario adquirió 278 oficinas de Sabadell.
Por su parte, Slim va entretejiendo de forma meticulosa su red de inversión en suelo ibérico desde La Caixa, FCC,  Realia hasta el equipo de fútbol Real Oviedo. Ha sido muy mesurado cuando todos anticipaban que se comería a Repsol dio un paso atrás, pero muy seguramente tarde o temprano entrará en energía.